RESUMEN DEL SERMÓN DEL VIERNES
Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam
29 de Abril, 2005
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de
cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del
Viernes)
RIVALIZAD
ENTRE VOSOTROS EN LAS BUENAS OBRAS
Hazur comenzó su sermón recitando el versículo 149 del Sura Al
Baqarah: “Y cada uno tiene una meta hacia
la que se dirige. Rivalizad, pues, entre vosotros en las buenas obras”. Hazur
dijo que el objeto de la aparición de los profetas y de la venida del Mesías
Prometido es establecer la comunión con Dios y enseñar los caminos que libran
del pecado y conducen a la rectitud, mas este objetivo no puede lograrse
fácilmente, pues tras alcanzar la meta aparente, aparecen nuevas metas ante
nuestros ojos. El Mesías Prometido dice: “Yo
os enseño la guía hacia el camino que aparta del pecado. En la religión y la
espiritualidad nadie puede alcanzar un rango elevado hasta que no le sea
mostrado el camino por alguien elegido por Al-lah.” En esta época, esta
persona elegida es el Mesías Prometido.
Hazur prosiguió diciendo que la perfecta comunión con Dios no se puede
alcanzar a través de cierto nivel de adoración, ni la verdadera piedad, mediante
práctica de algunas obras buenas, sino sólo a través de la práctica y el esfuerzo
constante. Por lo tanto, es obligación de cada ahmadi permanecer a la búsqueda
de los caminos de la virtud, entre los que se incluyen los altos valores
morales, las buenas obras y el cumplimiento de las obligaciones con el prójimo,
pues solo puede considerarse verdadero creyente a quien avanza en todos los
campos de la piedad.
Aludiendo al versículo recitado, Hazur dijo que la pauta que determine
nuestra conducta sebe ser la excelencia y la virtud, recalcando la belleza de
una sociedad en la que todos los ahmadis musulmanes participen en la carrera de
la competición por las virtudes. Los compañeros del Santo Profeta (p.b.D.)
insistían mucho en este aspecto. Según una tradición, en una ocasión algunos
compañeros dijeron al Santo Profeta (p.b.D.): “Los ricos obtienen una mayor recompensa a causa de su riqueza. Observan
la oración como nosotros, guardan el ayuno como nosotros e imploran a Dios al
igual que nosotros. Sin embargo, poseen algo que nosotros no tenemos y es que
emplean sus riquezas en el camino de Dios, mientras que nosotros, a pesar de desearlo,
estamos rezagados en este campo. Dinos algún método para competir con ellos”.
El Santo Profeta (p.b.D.) respondió: “¿Acaso
Dios no os ha concedido riqueza que podáis emplear en caridad? Recordad que
todo Tasbih es caridad, todo Takbir es caridad y decir Alhamdoli-lah es
caridad. Prescribir el bien es caridad y prohibir el mal es caridad”- Según
otra tradición, el Santo Profeta (p.b.D.) dijo: “Después de cada oración, recitad 22 veces Subhanal-lah, 33 veces
Al-lahmdolil-lah, y 34 veces, Al-lahoakbar. Esto os colocará al nivel de los
ricos que ofrecen caridad y gastan en el camino de Dios”.
Los compañeros comenzaron a obrar según su consejo. Pero al verles
consagrados a la glorificación a Dios, los compañeros acaudalados comenzaron a
seguir su ejemplo. Viendo esto, los compañeros con escasos medios se dirigieron
de nuevo al Santo Profeta (p.b.D.) indicándole que sus compañeros ricos,
habiéndose informado de tal práctica, comenzaron a glorificar a Dios del mismo
modo que ellos. El Santo Profeta (p.b.D.) contestó: “¿Cómo puedo impedir que alguien progrese con la gracia Dios? Este
era el espíritu con el que los compañeros del Santo Profeta rivalizaban en las
virtudes y este es el ejemplo que debemos seguir.
En otra ocasión, compañero dijo: “Inquirí
al Santo Profeta (p.b.D.) sobre alguna obra que me hiciera merecer el paraíso y
me mantuviera alejado del infierno. Dijo: “Me has preguntado algo muy difícil,
pero si Dios te ayuda, te resultará fácil cumplirlo: Adora a Dios, no Le
asocies partícipes, observa la oración, ofrece caridad con regularidad, guarda
ayuno en el mes de Ramadán y realiza la Peregrinación. Después dijo: ¿Quieres
que te indique el camino hacia la piedad y la rectitud? Escuchad. El ayuno es
un escudo que resguarda de los pecados. La caridad borra los pecados como el
agua apaga el fuego, y la observación de la oración a última hora de la noche es motivo de gran recompensa.”
Después recitó unos versículos del Santo Corán y dijo: “La esencia de la religión es el Islam, su pilar es la oración y su punto
culminante es el Yihad. ¿Queréis que os diga el resumen de toda la religión?”
El Santo Profeta (p.b.D.), asiéndose la lengua dijo: “Controlad vuestra lengua, pues seremos preguntados por lo que
hablamos. Es una lástima que la gente, por hablar de mal modo y a causa de sus
palabras improcedentes vayan al Infierno”.
Hazur amonestó a los ahmadis a elevar el estándar de sus oraciones ya
que un creyente no solo es responsable de su propia persona, sino de sus
familiares y subordinados, y debe responder por ellos. Por lo tanto ninguna
tarea u obligación debe impedir a nadie realizar la oración, pues abandonar la
oración por el trabajo es un tipo de shirk,
ya que se está otorgando superioridad al trabajo mundano ante la adoración a Dios. Hoy
en día el hombre está inmerso de tal forma en los quehaceres materialistas ha
desprovisto a la oración de la importancia que merece.
Refiriéndose a la Yihad, Hazur, mencionó el hadiz del Santo Profeta
(p.b.D.) que dijo: “La cúspide de la religión es el Yihad”. Hazur dijo que
en esta época ha concluido la Yihad de
la espada, pues según una profecía del Santo Profeta (p.b.D.), con la venida
del Mesías la Yihad de la espada no sólo
terminaría sino que quedaría prohibida. Esto no significa que se hayan
cerrado los caminos para alcanzar la cúspide del Islam, pues incluso en aquella
época el Santo Profeta (p.b.D.) también consideró Yihad a la predicación y la
reforma propia. El Santo Corán dice que hacer silenciar al oponente es el mejor
Yihad.. En este sentido, Hazur amonestó a los ahmadis
a emprender el Gran Yihad con los argumentos del Santo Corán y a extender el
mensaje del ahmadiat o el verdadero Islam, exponiendo la belleza de sus enseñanzas
con argumentos.
Hazur amonestó a los ahmadis a competir en la carrera de las virtudes
en todas las esferas, realizando sacrificios, estableciendo altos niveles de
adoración a Dios y evitando cualquier inmoralidad o vicio, especialmente la
mentira. El Mesías Prometido dijo al respecto: “El Islam ha establecido tres categorías
de creyentes: Los zalimun nafsehi o aquella
gente que se halla presa en el estado del nafse
ammara, es decir, que se ven impulsados hacia el mal y hacen lo posible por
librarse de ese estado. Los mujtasidun,
o aquellos que adoptan la moderación y se libran hasta cierto punto del estado
anterior, pero vuelven a sucumbir, sintiéndose avergonzados por ello, y los sadiqun bil jairat, es decir, quienes solamente
practican buenas obras y experimentan un continuo progreso. Su nafse ammara experimenta una muerte y se
encuentran en un estado de paz, y practican las virtudes como un hecho
ordinario, por lo que ante sus ojos, consideran reprobables ciertos actos que
otros consideran piadosos, por poseer un amplio conocimiento divino.
Que Dios nos conceda la oportunidad de practicar el bien y de avanzar
en el camino de la virtud y que todos los ahmadis rivalicen entre sí en la
carrera de las obras buenas.