RESUMEN DEL SERMÓN DEL VIERNES
Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam
8 de Abril, 2005
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena
responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del
Sermón del Viernes)
LA
CONFIANZA EN DIOS DEL SANTO PROFETA (P.B.D.)
Tras recitar estos versículos del Santo Corán (4:82): “Y pon tu confianza en Al-la. Al-lah es suficiente
como Ordenador de asuntos” Hazur habló en su sermón del incomparable
ejemplo de confianza en Dios del Santo Profeta (p.b.D.). Hazur dijo que Dios, a
través de estos versículos, transmitió un mensaje de consuelo al Santo Profeta
(p.b.D.) y sus compañeros, prometiéndoles Su ayuda si depositaban su confianza
en Él, por muy adversas que fueran las
circunstancias y por muy hostiles que fueran los planes del enemigo. Su confianza
en Dios era plena y absoluta, y se hizo manifiesta especialmente en un momento
en que los musulmanes carecían de poder, y el Santo Profeta (p.b.D.) tenía que
viajar en solitario a otras ciudades para transmitir el mensaje divino. El
Santo Profeta (p.b.D.) no solo demostró esta cualidad personalmente también
intentó inculcar esta cualidad en sus seguidores.
Hazur dijo que las Antiguas Escrituras también dan testimonio de sus
elevadas cualidades, entre las que se menciona su confianza en Dios, aludiendo
al versículo del Sagrado Corán que dice: “¡Oh Mensajero! Ciertamente que te
hemos enviado como portador de la buena nueva y Amonestador”.
Hazur instó a la Comunidad a seguir el ejemplo del Santo Profeta
(p.b.D.), que tras adoptar los medios oportunos dejaba el asunto en manos de
Dios, destacando algunos incidentes que reflejan su alto grado de fe en Dios, especialmente
cuando viajó solo a Taif para predicar el mensaje del Islam a una población
hostil y consiguió regresar a la Meca cuando aparentemente todos los líderes le
negaban la entrada. En otra ocasión, también contando con la ayuda divina, el
Santo Profeta (p.b.D.) consiguió que su mas acérrimo enemigo, Abu Yahl, restituyera su deuda a un
visitante que pidió su ayuda, echando por tierra las intenciones de los
incrédulos, que esperaban que recibiera un trato cruel por parte del mismo,
quedando de esta forma expuesto al ridículo ante el visitante. Abu Yahl se defendió de este modo:
“Juro por Dios que al lado del Santo
Profeta, que se hallaba en la puerta, vi a un camello salvaje dispuesto a
atacarme a la menor vacilación, por lo que me vi obligado a restituir la deuda
inmediatamente”.
En tiempos de la Hillra, cuando los
distintos líderes de los qureichitas se congregaron alrededor de su casa para arrestarle,
salió enfrente de sus perseguidores sin temor alguno, con una seguridad absoluta
en las promesas de Dios, haciendo acostarse a Hazrat Ali en su cama,
asegurándole que nada le ocurriría. Más tarde, cuando se hallaba oculto en la
cueva de Saur, junto con Abu
Bakar, y el enemigo se hallaba tan próximo que podían observarse las huellas de
sus pisadas,.tranquilizó a Abu Bakr con estas
palabras: “No te preocupes, Al-lah está
con nosotros” convencido de que Dios les salvaría.
Hazur narró otro espléndido ejemplo de su confianza en Dios cuando, en
su camino a Medina, salió en su persecución un hombre llamado Suraqa. Temiendo por su seguridad, Hazrat Abu Bakar volvía la cabeza continuamente, pero el Santo Profeta
(p.b.D.) permaneció impasible. Suraqa describe el
incidente de este modo: “Salí en su
persecución y cuando me aproximé a ellos, mi camello tropezó y me desplomé en
el suelo. Después eché a suertes y la suerte me fue adversa, pero como
ambicionaba la recompensa por su captura, proseguí en mi intento”. Tras
tropezar varias veces y comprobar que la suerte le contrariaba, renunció a su
propósito. Reconoció su error ante el Santo Profeta (p.b.D.) y le pidió un
documento por escrito garantizándole su protección en el momento de la victoria.
El Santo Profeta (p.b.D.) le dijo: “¿Cómo
te sentirías cuando lleves los brazaletes del César puestos?” Esta profecía
se cumplió en tiempos de Hazrat Umar.
Tras su emigración a Medina, cuando los incrédulos le impusieron la
guerra, un pequeño grupo de compañeros mal equipados salió a enfrentarse a un
ejército de dimensiones muy superiores en número y mucho mejor equipado. En
aquel momento el Santo Profeta (p.b.D.) oró fervientemente de esta forma: “!Dios mío! Si destruyes hoy a la comunidad de
musulmanes, nadie te adorará en la tierra”. No rezaba por temor a no
obtener la ayuda de Dios, pues en tal caso, no saldría a luchar con tan escasas
municiones, sino para absorber las bendiciones y gracias divinas. Su confianza
en Dios era tan grande que incluso antes de la batalla ya anunció cómo y dónde
moriría el enemigo, señalando con sus manos el lugar exacto donde los
incrédulos caerían.
En la Guerra del Ahzab, también fue la fe en
Dios del Santo Profeta (p.b.D.) la que alentó a un reducido y mal equipado
ejército de musulmanes a la hora de enfrentarse a un ejército de más de diez
mil soldados bien equipados, procedentes de toda Arabia, para atacar a los musulmanes. Viendo su
firmeza y confianza, Dios creó circunstancias desfavorables para el enemigo, enviando
una tormenta de arena que les obligó a emprender la huida, dejando tras sí
municiones que pudieron ser utilizadas por los musulmanes. También en aquellos
días se puede ver otro ejemplo de su fe en Dios, cuando un compañero invitó al
Santo Profeta (p.b.D.) y a algunos compañeros suyos a una comida preparada con
un solo cordero y un poco de harina, en una época de padecimiento de hambre. El
Santo Profeta (p.b.D.) invitó a todos sus compañeros a compartir la comida y
envió el resto a los demás habitantes de la ciudad. Toda la ciudad comió hasta
saciarse con una comida preparada para pocas personas.
Hazur recitó a continuación algunas oraciones que el Santo Profeta
(p.b.D.) solía recitar en las distintas ocasiones, al salir de su casa, por las
noches y en el momento de postrarse.
Durante su última enfermedad, el Santo Profeta (p.b.D.) entregó en
caridad las últimas monedas que poseía diciendo; “¿Qué puede esperar Dios de Mohammad si a la hora de encontrar a su Señor
tiene estos dinares en su mano? Los entregó en caridad y ese mismo día
falleció. El Santo Profeta (p.b.D.) dijo a su comunidad: “Si depositáis vuestra confianza en Dios, Él os proveerá sin duda como
provee a los pájaros, que salen por las mañanas con el estómago vació y vuelven
por la noche con el estómago lleno”
Hazur expresó su preocupación ante ciertos males que están afectando a
la sociedad, especialmente a los musulmanes e incluso a algunos ahmadis de la
India, Pakistán y otros países africanos, que utilizan objetos adivinatorios,
como talismanes y amuletos, indicando que la creencia en la suerte es shirk (asociar partícipes a Al-lah), amonestándonos a
depositar toda nuestra confianza en Dios para obtener su agrado y su
protección.
Hazur leyó algunos extractos del Mesías Prometido, quien dijo que el Santo Profeta
(p.b.D.) volvió su espalda al mundo, pues no albergaba ninguna esperanza de su
creación, y padeció gustosamente todo tipo de sufrimientos y dificultades en el
camino de Dios sin temor alguno, pues su confianza en Dios era plena y absoluta.
Hazur finalizó su sermón pidiendo a Dios que nos ayude a seguir esta práctica.