RESUMEN DEL SERMÓN DEL VIERNES

 

Por el Jefe Supremo Espiritual de la Comunidad Ahmadía del Islam

Febrero 18, 2005.

 

(NOTA) El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes.

 

 

El elevado estándar de adoración observado por el Santo Profeta (p.b.D.)

 

Citando el versículo 7 del Sura Al Muzzammil (73:7), Hazur pronunció un Sermón del Viernes dinámico e inspirador en el que dilucidó el alto estándar de adoración observado por el Santo Profeta (p.b.D.).

 

Hazur explicó que mucho antes de recibir su primera revelación, en su juventud, el Santo Profeta pasaba largas horas de la noche buscando la cercanía del Dios Único y que, a través de su santidad, muchos de sus compañeros y su Ummah desarrollaron posteriormente la vehemencia de la adoración a Dios a altas horas de la noche.

 

Haciendo referencia a los versículos 219 y 220 del Sura Al Shua´ra (26:219-220), Hazur explicó que contienen un testimonio divino de la excepcionalidad del nivel sublime de la adoración a Dios del Santo Profeta.

 

Hazur hizo alusión a las desafortunadas e infames estratagemas de algunas personas de los medios de comunicación, que lanzan acusaciones ofensivas contra el Islam y el Santo Profeta. En particular, Hazur mencionó a Charles Moore (editor del Daily Telegraph), que recientemente ha llegado muy lejos en su perfidia. Sus acusaciones apuntan a la edad de Hazrat Aisha (que Dios esté complacido con ella), estando tan ofuscado en su malvado empeño, que no se ha percatado que el mismo libro que ha citado para realizar sus inicuas afirmaciones menciona claramente que la boda de Hazrat Aisha y el Santo Profeta se realizó después de que ella alcanzara la pubertad.

 

Hazur dijo que no pretendía presentar una refutación  a la ordinariez de Charles Moore, sino quería explicar que lo que más interesaba al Santo Profeta era Dios, y que su amor auténtico y apasionado era el amor de Dios, un amor divino cuya calidad no tiene punto de comparación.

 

De nuevo, refiriéndose a los días de su juventud, Hazur explicó que el Santo Profeta los transcurría en soledad, en la desolación de la Cueva Hira, buscando al Dios Único. Solamente después de recibir el mandamiento divino de su Amado Dios de “Levántate y amonesta” (Sura Al Muddazzir, vs. 2-4) salió para extender el mensaje.

 

La persecución y opresión que sufrió por parte de los paganos de la Meca a causa de su mensaje fue terrible. Hazur relató el incidente del Santo Profeta, a quien, cuando se hallaba en la postura de postración durante el Salat, Abu Yahl y otros mecanos arrojaron el pesado útero de una camella en su espalda, cuyo peso no le permitió levantarse de la postración, y permaneció en esta postura durante largo tiempo, hasta que vino su hija y lo retiró. El Santo Profeta pidió a Dios tres veces para que aprehendiera a los paganos por este acto. Según narraciones, durante la Batalla de Badr, el Santo Profeta vio a todas las personas que cometieron este acto brutal tendidos muertos en un foso.

 

Manifestando su deseo personal, es sabido que el Santo Profeta dijo: “el anhelo de mi corazón es la adoración (realizada) durante la noche”. Hazur relató algunas tradiciones que exponen con detalle la condición del Santo Profeta en el momento de observar sus oraciones de la noche. Recitaba extensas partes del Santo Corán, y manifestaba su amor de Dios en oraciones audibles llenas de angustia. Permanecía de pie en la oración por períodos sumamente largos de tiempo y realizaba postraciones prolongadas, buscando refugio a la hora de leer versículos aleccionadores, reflexionando sobre todo lo que recitaba. Efectivamente, como menciona una tradición popular, sus oraciones se prolongaban tanto, que la piel de sus pies se agrietaba por la presión causada por permanecer de pie en la oración durante tan largo tiempo. Era un hombre que había recibido la promesa divina de que sus pecados pasados y futuros habían sido perdonados, y a pesar de todo pasaba una larga parte de la noche y, evidentemente, del día, adorando a su Dios con un profundo sentido de gratitud.

 

Además, esclareciendo su práctica de adorar a Al-lah por la noche, Hazur citó algunas tradiciones referentes al tiempo que el Santo Profeta empleaba en la casa de su amada esposa Hazrat Aisha (que Dios esté complacido con ella). Pedía permiso para pasar la noche en la adoración a Dios, y dedicaba horas a ello. En una ocasión, no lo encontró por la noche y salió en su búsqueda. Le halló en un cementerio, haciendo fervientes plegarias a Al-lah por los que habían fallecido. Explicó que estaban a mediados del mes de Shaban y que el ángel Gabriel (la paz sea con él) le comunicó que ésta era una noche en la que Al-lah concedía la salvación y el perdón en abundancia. Hazur dijo que Hazrat Aisha (que Dios esté complacido con ella) era sin duda su amada esposa y una razón era que, aparte de ser la más joven, recibía la mayor parte de sus revelaciones durante su estancia en su casa. Tenía nueve esposas y su adoración a Dios por la noche era similar durante su permanencia con todas ellas.

 

Hazur enumeró otras tradiciones que describen el modo en que el Santo Profeta continuaba ofreciendo oraciones durante la enfermedad. Al regresar de sus viajes, se dirigía en primer lugar a la mezquita, donde ofrecía dos nafals (oración opcional) y solamente después de esto acudía a su hogar para descansar. Este celo continuó en las batallas, especialmente en la Batalla de Uhud, donde, a pesar de hallarse gravemente herido, su fervor y entrega a la oración y su adoración a Dios permaneció inquebrantable.

 

Durante su última enfermedad, hallándose con fiebre alta, pidió que se le rociara de agua para que la fiebre disminuyera y pudiera rezar. A pesar de perder el sentido repetidas veces, deseaba acudir a la mezquita para ofrecer oraciones. Su último mensaje, según Hazrat Ali (que Dios esté complacido con él) fue “tened presente los derechos del Salat y de los esclavos”, abarcando perfectamente de este modo las enseñanzas de los derechos de Al-lah y los derechos de la humanidad.

 

Hazur señaló que a la luz de estos testimonios del sublime estándar de adoración a Dios que observó el Santo Profeta, sería insensato decir, que Dios nos perdone, que el Santo Profeta tenía intereses mundanos. Hazur comentó que este material ofensivo continúa apareciendo en los diarios e Internet. Encomendó a Juddam y Lallna constituir un equipo de 100 miembros competentes que supervisen los medios de comunicación y respondan a las falsedades y pérfidas alegaciones con referencias del Santo Corán y datos históricos. Dio instrucciones de que esto se lleve a cabo en todos los países y que se realice bajo los auspicios de las organizaciones auxiliares.

 

Hazur pidió para que Dios nos proteja de este tipo de males.