El atributo divino de Al Rahman (El Clemente)

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Resumen del Sermón del Viernes

Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam

26 de Enero, 2007

 

(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes)

 

En su sermón del viernes, Hazur continuó con el tópico del atributo divino de Rahmaniyyat, citando algunos hadices. Hazur dijo que el Santo Profeta (p.b.D.) ha expuesto las diferentes facetas de este atributo para que podamos asimilar el resplandor de la cualidad de Rahmaniyyat,  para que nos inclinemos en cuerpo y alma hacia Dios sintiendo un profundo agradecimiento hacia Él. Que Dios nos ayude a invocar bendiciones sobre la “Merced para toda la humanidad” quien, a través de su amonestación y bendito ejemplo, nos enseñó el modo de lograr la comunión con el Dios Clemente.

 

El Mesías Prometido, haciendo una reflexión sobre la cualidad de Rahmaniyyat, dice que el Santo Profeta (p.b.D.) es la perfecta manifestación del Rahmaniyyat. Mohammad significa quien es muy alabado y Rahman significa quien otorga sin que se le pida y es evidente que quien entrega sin que se le pida es alabado. Por lo tanto, el Santo Profeta (p.b.D.) fue la personificación del Rahmaniyyat. Este es el incomparable discernimiento que el Mesías Prometido tenía sobre su Maestro.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que solamente queda privado de la merced de Dios aquél que es verdaderamente desafortunado y desgraciado. Hazur dijo que este hadiz también anuncia la buena nueva de las mercedes ilimitadas de Al-lah. Otro hadiz menciona que si el creyente tuviera una idea del castigo divino, no tendría esperanza de entrar en el Paraíso, y si el no creyente conociera la magnitud de la merced de Dios, no desesperaría de entrar en el Paraíso. A este respecto, Hazur dijo que si la persona careciera de esperanza, no se esforzaría en adquirir la fe. Gracias al taqwa (piedad) el creyente también puede adquirir conocimiento de los demás atributos divinos, y temer el castigo por sus malas acciones,  por lo que siempre reza para ser guiado por el camino recto, como consta en siguiente versículo: Señor Nuestro, nos hemos hecho daño a nosotros mismos; y si Tú no nos perdonas y no tienes misericordia de nosotros, estaremos ciertamente entre los perdidos (7:24). El verdadero creyente es quien teme a Dios a pesar de saber que el atributo de la merced prevalece sobre todo lo demás. Haciendo referencia a este versículo coránico, el Mesías Prometido dijo que la gente debe implorar Istaghfar continuamente para evitar todo tipo de pecados, tanto evidentes como ocultos. Dice que Dios ha aceptado esta oración de antemano. Por lo tanto,  el creyente, a la vez que siente preocupación, también tiene la esperanza de que Dios haya enseñado esta oración para atraer su merced.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que Dios posee cien mercedes de las cuales una parte la ha distribuido entre su creación, a través de la cual muestran amor, afecto y compasión entre sí, y a través de la que los animales también aman a sus crías, y las restantes 99 mercedes las preserva para Él, a través de las cuales mostrará misericordia en el Día del Juicio.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que en tiempos pasados un hombre rico, hallándose en su lecho de muerte, preguntó a sus hijos qué clase de padre había sido para ellos. Sus hijos contestaron que el mejor. Sin embargo, el hombre dijo que no tenía nada bueno que presentar ante Dios y temía ser castigado. Por lo tanto, dijo a sus hijos que le incineraran y dispersaran sus cenizas en un fuerte viento. Sus hijos así lo hicieron. Sin embargo, Dios reunió sus cenizas y devolviéndole su cuerpo, le preguntó qué razón le había impulsado a ser quemado tras su muerte. El hombre contestó: “Tu temor”. Ante ello, Dios se apiadó de él y le perdonó.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) también contó el relato de un israelita que, tras haber asesinado a 99 personas, preguntó a su alrededor cómo podía arrepentirse. Inquirió a un ermitaño, quien, al contestarle que el arrepentimiento no era posible para él por haber asesinado a 99 personas, también fue asesinado, llegando al centenar la cifra de sus asesinatos. Sin embargo, continuó inquiriendo sobre formas de arrepentimiento. En una ocasión, alguien le sugirió dirigirse a determinada ciudad y preguntar por un hombre santo. Mas el hombre murió durante el trayecto. Cuando se dio cuenta de que estaba a punto de morir, entornó su pecho hacia la ciudad donde se dirigía. Al morir, aparecieron los ángeles de la merced y el castigo y discutieron sobre su búsqueda del perdón y sus crueldades pasadas. Entonces Dios ordenó que se acercara la ciudad hacia donde se dirigía el hombre y ordenó que se alejara el lugar de donde había partido. Después ordenó a los ángeles medir la diferencia. La diferencia de la distancia hacia la ciudad de destino era solamente de un palmo menor que la otra distancia.  Al-lah le perdonó.

 

Hazur explicó que a pesar de la infinita merced de Dios, quien persiste en el mal también recibe advertencias de castigo. Solamente debe albergar esperanza la persona que avanza hacia la reforma y, tras sentir remordimiento por sus pecados, implora el perdón, como indica el versículo 54 del Surah Al Zumar (39:54).

 

El Santo Profeta (p.b.D.) amonestó a mostrar benevolencia hacia el prójimo para recibir la merced divina y prescribió perdonar al prójimo para merecer el perdón divino. Dijo que son desgraciados sobre quienes no prestan atención a la amonestación. También dijo que Al-lah no mostrará misericordia sobre quienes no muestran compasión hacia los demás. Hazur dijo que se trata de un consejo importante en lo que respecta a parientes cercanos, amistades y vecinos.

 

Hazur dijo que desearía hacer una aclaración respecto a quienes reciben reprensiones por parte del sistema administrativo de la Comunidad. Dijo que a veces se quejan de que a pesar de los discursos sobre la merced y compasión, no se les muestra ninguna compasión. Hazur dijo que el Santo Profeta (p.b.D.) aconsejó merced y compasión en términos generales y, en general, tanto la administración de la Comunidad como el Jalifa del momento, así lo hacen. Sin embargo, cuando la persona es castigada, debe aceptar el castigo. Como ejemplo, Hazur relató cómo en una ocasión el Santo Profeta (p.b.D.) mantuvo su decisión tras imponer reprimendas.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que la gente del Paraíso será de tres tipos: el gobernante que es justo y sabio y entrega caridad, la persona que trata bien a sus familiares y a los musulmanes, y el hombre que necesita algo y no pide y entrega caridad. En otro hadiz, el Santo Profeta (p.b.D.) dijo que quien no trata bien a los jóvenes ni respeta a sus mayores no pertenece a los nuestros. Hazur dijo que cada áhmadi debe mostrar esta cualidad entre los jóvenes y personas mayores.

 

El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que quien no agradece pequeñas cosas tampoco agrace grandes favores y quien no muestra agradecimiento hacia la gente no es agradecido a Dios, y que una comunidad o Jamaat es una merced divina. Hazur dijo que otra gracia divina sobre nosotros es que Dios nos ha bendecido con nuestra Comunidad. Una forma de  expresar nuestro agradecimiento es transmitir nuestro mensaje a los demás y orar por ellos. El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que todos los creyentes son como un cuerpo en términos de amor mutuo, afecto y compasión, y cuando una parte del cuerpo enferma, el cuerpo entero sufre. Hazur dijo que esta es la enseñanza del Santo Profeta (p.b.D.) para la sociedad islámica.

 

Después, Hazur narró algunos hadices exponiendo el sentimiento de compasión del Santo Profeta (p.b.D.) hacia los animales, incluso hacia aquellos que debían ser sacrificados, y cómo, al ver un pájaro angustiado volando por encima de él, ordenó que fueran devueltos sus huevos al nido.

 

Cuando se le pedía que maldijera a determinada persona o tribu, el Santo Profeta (p.b.D.) se abstenía y, en su lugar, pedía por ellos. Incluso cuando se le pedía que maldijera a los idólatras, el Santo Profeta (p.b.D.) solía declarar que no había sido enviado para maldecir, sino que su venida constituía una merced para toda la humanidad. Hazur dijo que si la ummah musulmana se limitara a seguir sus benditos pasos y tratar a los demás con benevolencia, serían receptores de las bendiciones de Al-lah.

 

Hazur dijo que el Santo Profeta (p.b.D.) pedía de este modo por sus Compañeros antes de abandonar una reunión: “Oh Al-lah, concédenos Tu temor de forma  que se interponga entre nosotros y nuestra desobediencia a Ti. Ayúdanos a mostrar una obediencia que nos conduzca a Tu Paraíso. Concédenos una certeza que nos ayude a soportar fácilmente las dificultades mundanales.  Mientras nos mantengas vivos, haz que nuestros oídos, ojos y facultades sean beneficiosos para nosotros y concédenos sucesores. Toma represalias contra quienes nos repriman; ayúdanos contra quienes muestren hostilidad hacia nosotros, no nos sometas a tribulaciones a causa de nuestra fe, y no permitas que este mundo se convierta en nuestra principal preocupación o meta y no nos subyugues a alguien que no muestre benevolencia con nosotros”. Hazur dijo que todos los áhmadis que vivan bajo gobernantes injustos y opresivos deben recitar esta plegaria profusamente.  Después relató  otros hadices exponiendo la compasión del Santo Profeta (p.b.D.) hacia los niños y otras personas.

 

Finalmente, Hazur dijo que el Santo Profeta (p.b.D.) honró realmente el título de merced para toda la humanidad para la cual Dios le había enviado. Es cierto que también alcanzó la perfección en otras cualidades, pero dijo que ninguna obra, incluida las suyas, brindaría la salvación a nadie, salvo que “la merced de Dios me arrope”. A pesar de que en el Santo Corán Al-lah le hizo anunciar “Mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son todas para Al-lah, el Señor de los mundos” (6:163) declaraba que solo la merced de Dios podría arroparle.

 

Hazur dijo que para alcanzar la merced divina es sumamente importante que la divina cualidad de Rahmaniyyat impulse a los creyentes a inclinarse aún más hacia Él para buscar su merced. Pidió para que Dios nos ayude a ello.