RESUMEN DEL SERMÓN DEL VIERNES
Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam
Marzo 4, 2005.
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de cualquier error o
información incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes)
El
glorioso Santo Corán y la singularidad del Santo Profeta (p.b.D.), que fue su
personificación
Tras citar los versículos 3 y 4 del Surah al
Bayyinah (98:3-4), Hazur comenzó su sermón exaltando
la gloria y perfección del Santo Corán, diciendo es un libro completo, perfecto
y universal, y libre de defectos, a diferencia de los anteriores libros
sagrados. Dijo que esta perfecta enseñanza fue revelada al “Sello de los
profetas”, quien llevó a la perfección el cumplimiento de sus enseñanzas por
poseer el más profundo conocimiento de Dios y de las verdades contenidas en
este Libro.
Mencionando al Mesías Prometido, Hazur explicó que el Libro revelado
al “Sello de los Profetas” es el “Sello de todos los Libros”, conteniendo todas
las excelencias. Hazur mencionó que fue el incomparable poder espiritual del
Santo Profeta (p.b.D.) y, en consiguiente, la fuerza de su mensaje, los que
lograron transformar a su nación. Al ser su rango espiritual insuperables y sus
cualidades, incomparables, el Santo Corán posee un rango insuperable. En el
Santo Profeta se culminó la perfección del profetazgo y en el Santo Corán, se perfeccionó
y culminó la ley divina. El Santo Corán es el epítome de un milagroso y
extraordinario discurso. Cada aspecto del Santo Corán es un milagro: su
discernimiento, elocuencia, enseñanzas, profecías, por mencionar algunos.
Hazur dijo después que el Santo Profeta (p.b.D.) demostró cada una de
sus enseñanzas en su vida práctica. Mencionó un hadiz de Hazrat Aisha, que
dijo: “Las cualidades del Santo Profeta (p.b.D.) eran las contenidas en el
Santo Corán”, al cumplir a la perfección todas sus ordenanzas y abstenerse de
sus prohibiciones. No existe mandamiento en el Santo Corán que el Santo Profeta
(p.b.D.) no hubiera cumplido ni demostrado de forma práctica de la forma más
sublime. La vida del Santo Profeta era un libro abierto que exponía con detalle
cada mandamiento del Santo Corán.
Hazur relató que en una ocasión el Santo Profeta (p.b.D.) se hallaba
dirigiendo la oración de Fayar, y recitó una parte de
los versículos del Surah Muminum.
Al llegar a los versículos que mencionaban a Moisés y Aaron
y a su pueblo rebelde (23: 46-50) comenzó a llorar por temor a Dios, temiendo que
su pueblo fuera destruido como los pueblos anteriores a causa de su rechazo. Manifestaba
un extraordinario fervor y pasión al mencionar la grandeza de Al-lah, como en
el versículo 68 del Surah al Zumar
(39: 68), al conocer a fondo la grandeza y poderes divinos.
Refiriéndose al modo de recitar el Santo Corán, Hazur citó algunos
hadices que exponen que el Santo Profeta (p.b.D.) recitaba el Santo Corán
pausadamente, y de forma muy clara y explícita, meditando sobre el significado
de cada frase. El Santo Profeta (p.b.D.) dijo en una ocasión: “No hay nada que
escuche Dios con mayor atención que el Sagrado Corán, cuando es recitado por Su
Mensajero con voz melódica”. Al recitar los versículos coránicos durante la
oración, se detenía para implorar bendiciones al leer algún versículo que
denotaba bendición, y pedía la protección de Al-lah al leer algún versículo
relacionado con el castigo.
El Santo Profeta dijo que el Surah Hud, Surah Al Mursalat
y otros Surahs le habían envejecido. Concretamente,
el Surah Hud (11:113) menciona aquellos pueblos que fueron
destruidos por rechazar a sus profetas. Al ser clemencia para la humanidad, su
corazón se estremecía por temor a que su pueblo fuera castigado por su rechazo,
e imploraba a Dios por su comunidad.
En ocasión de la conquista de la Meca, el Santo Profeta entró en la
ciudad montado en su camello con su rostro en postración a Dios Todopoderoso,
recitando repetidas veces el Surah Fath (capítulo 48). Sentía una profunda gratitud a Dios, pues
con esta conquista, podía contemplar las futuras conquistas del Islam.
A la hora de acostarse, pedía protección a Dios uniendo las dos palmas
de su mano, y soplaba recitando el Surah Al Falaq, el Surah Al Nas y el Surah Al Ijlas, pasando las manos por su cuerpo tres veces. También
imploraba a Dios durante sus horas de sueño.
Hazur dijo que el amor y devoción del Santo Profeta hacia el Santo
Corán no tienen paralelo, y exhortó a la Comunidad a esforzarse por alcanzar este
rango. El Santo Profeta amaba a todos los que recitaban y aprendían el Santo
Corán y lo leían con devoción, y le complacía oír su recitación en boca de sus
compañeros. En una ocasión en que estaba siendo recitado el Surah
Al Nisa, al llegar al versículo 42 pidió que se
hiciera una pausa pues se sintió embargado por una profunda emoción y
sentimientos de humildad por el algo rango que Dios le había conferido en el
citado versículo. Sentía especial aprecio por las personas que lo habían
memorizado.
El Santo Profeta dijo: “Seguidores del Corán, no os acostéis sin
recitar el Santo Corán y recitadlo de día y de noche, del modo en que se ha
prescrito. Propagadlo y cumplid sus enseñanzas, y meditad sobre ellas. El que
lee el Santo Corán y lo aprende de memoria se encontrará entre los mayores
virtuosos, y el que cumpla sus enseñanzas,
obtendrá una doble recompensa”.
Hazur indicó el alto rango que obtendrá, junto con sus padres, quien
lea el Corán y practique sus enseñanzas. Quien recita el Corán en voz alta,
dijo Hazur, se asemeja a quien ofrece caridad abiertamente, y quien lo recita
en voz baja, se asemeja a quien ofrece caridad en secreto.
Hazur finalizó pidiendo que Dios nos permita leer, comprender y obrar
de acuerdo con las enseñanzas del Santo Corán.