Las oraciones (dua) y el Ramadán

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Resumen del Sermón del Viernes

 

Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam

28 de Octubre, 2005

 

(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes)

 

 

Hazur habó en su sermón del viernes de la oración (dua) realizada durante los diez últimos benditos días del Ramadán. Comenzó recitando el siguiente versículo del Santo Corán: “Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, diles: “Estoy cerca. Respondo a la plegaria del que suplica cuando Me invoca. Por tanto, deben escucharme y creer en Mí, para que puedan seguir el camino recto.” (2:187). Hazur dijo que el creyente aguarda por largo tiempo el Ramadán con el deseo de  experimentar cambios puros en su interior y de esforzarse en obtener el agrado de Dios. Sin embargo, dijo que el mes transcurre con tanta rapidez que ya estamos atravesando los últimos diez días de este mes. En estos diez últimos días Dios se acerca en mayor medida a Sus siervos que en los restantes días, y la aceptación de las plegarias alcanza un nivel elevado. Además,  la bendita Noche del Decreto, una noche que es superior a miles de meses en cuanto al mérito relacionado con la adoración de Dios, también aparece durante estos diez últimos días.

 

Aludiendo a un hadiz en el que el Santo Profeta (p.b.D.) indicó que estos últimos diez días libran al creyente del infierno, Hazur dijo que en estos días existe la esperanza de purificación incluso para las personas más pecadoras.  Hazur dijo todos deben intentar beneficiarse de estos diez días benditos, tanto quienes han podido orar y seguir el camino del agrado de Dios en el Ramadán, como quienes no tuvieron la fortuna de actuar de este modo.

 

Hazur explicó que el versículo 187 del Surah Baqarah recitado anteriormente muestra los medios para la aceptación de la oración y sugiere que no se debe suplicar a Al-lah solamente por razones mundanales. Si la persona pide a Al-lah para buscar  Su proximidad, Al-lah le corresponderá y le asegurará que Él no está lejos en absoluto, sino que está muy próximo y escucha sus súplicas. Hazur dijo que no será posible mantener una amistad si solamente se busca al amigo en momentos de necesidad, pues una amistad duradera conlleva una lealtad mutua. Del mismo modo, la adoración a Dios no debe estar delimitada a los treinta días del Ramadán. Para ello, debe observarse la oración diaria regularmente y deberán reducirse las demás ocupaciones. El creyente deberá buscar únicamente la ayuda de Dios y no permitirá que ninguna otra relación o amistad se interponga en su camino. Nunca deberá flaquear, ni buscar la ayuda de ninguna otra parte, pues esto equivaldría a una fe frágil. Hazur siguió diciendo que por definición la fe significa atestiguar la verdad y después someterse a ella. Dijo que todos nosotros debemos reflejar con nuestro ejemplo hasta qué punto nos hemos sometido a los mandamientos del Santo Corán y hasta qué nivel nos hemos atenido a las condiciones que el Mesías Prometido ha establecido. Hasta que nuestro corazón, lengua y cada miembro de nuestro cuerpo no lo corroboren, no podremos asegurar que nuestra fe sea perfecta. Debemos analizarnos siempre y comprobar si cumplimos con nuestra obligación hacia Dios y hacia la humanidad.

 

Hazur dijo que un requisito de la oración es que se observe con paciencia y no con premura, como dice el siguiente versículo del Santo Corán: "La paz sea con vosotros, porque fuisteis perseverantes, ¡mirad que excelente es la recompensa de la Morada final!" (13:45). Hazur dijo que al enviar Dios paz sobre los perseverantes, ¿que necesidad hay de desviarse y buscar otros caminos? Dios ha asegurado que puede obtenerse Su agrado, pero a condición de que el creyente sea perseverante después del Ramadán. Si durante la experiencia del Ramadán tendemos a inclinarnos más hacia Al-lah y a seguir Su camino, también debemos hacer lo mismo rutinariamente. Refiriéndose a un hadiz mencionado anteriormente, Hazur dijo que durante el Ramadán también debemos implorar a Dios que nos libre del infierno del materialismo de este mundo.

 

Hazur dijo que tenemos el ejemplo perfecto del Santo Profeta (p.b.D.), que durante los últimos diez días de Ramadán imploraba a  Dios más que en ningunos otro momento. El Santo Profeta (p.b.D.) dijo que a la persona que guarda ayuno teniendo una fe sincera y analizándose internamente, le serán perdonados sus pecados pasados. Hazur dijo que esto significa apartarse de los pecados e inclinarse hacia las virtudes para obtener el agrado de Dios. Según otro hadiz, el Santo Profeta (p.b.D.) dijo que el corazón de la persona que implora a Dios en las dos noches anteriores al Eid vivirá eternamente, incluso después de que los corazones de las demás personas hayan muerto.  También dijo que la persona debe hacer plegarias en momentos de bienestar para que  Dios acepte sus oraciones en momentos de dificultad. Sólo quien es constante en la oración puede observar una aceptación extraordinaria de sus oraciones.

 

Hazur leyó finalmente unos extractos de los escritos del Mesías Prometido. Uno de ellos está incluido en el libro “Ayean e Kalamat e Islam” y se refiere a una conmovedora oración que el Mesías Prometido hizo para su nación y la gente que le rechazaba. Hazur lo leyó en relación con Pakistán y la reciente tragedia del terremoto, diciendo que nuestros corazones están congojados por semejante tragedia.

 

Hazur pidió que Dios aceptara nuestras oraciones e iluminara sus corazones.