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EL SANTO PROFETA MOHAMMAD  (la paz y bendiciones de Dios sean con él)


El Santo Profeta Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él) fue el más grande de los profetas de Dios y el último profeta portador de ley. El Santo Corán, el último Libro revelado de Al-lah, fue revelado al Santo Profeta Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él) durante un período de veintitrés años. Fue enviado por Dios como Mensajero para toda la humanidad, como menciona el Santo Corán:

         “Y te hemos enviado a la humanidad como Mensajero. Pues Al-lah basta como Testigo”. (4:80)

            Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él) nació en el año 570 d.C. en la Meca, Arabia, y quedó huérfano a una edad muy temprana.  Alcanzó la madurez haciendo gala de tal veracidad, integridad y piedad, que fue conocido en su tierra como el honesto y el sincero (Al Amin). Cuando a la edad de cuarenta años fue nombrado Profeta de Al-lah, consagró inmediatamente su vida al servicio de Dios y a la predicación universal del Islam. Tras padecer trece años de sufrimiento inimaginable en manos de los enemigos de la nueva religión, el Profeta y sus seguidores abandonaron la Meca. Bajo revelación divina, emigró a Medina, donde fue establecida la primera comunidad musulmana (Umma). Durante los diez años posteriores los enemigos del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) prosiguieron en su intento de extirpar la nueva fe y a sus seguidores, pero sin éxito alguno. El Islam se extendió rápidamente, y cuando el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) regresó a la Meca, diez años después de su emigración, lo hizo triunfante con diez mil seguidores. Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él) perdonó a cuantos se le opusieron y continuó con la propagación de las enseñanzas del Islam. En el año 632 d.C., tras su muerte en Medina, el Islam ya se había extendido por toda Arabia.

            El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dejó dos legados para la humanidad: el Santo Corán, a través de cuyas enseñanzas se estableció la religión del Islam, y su propia vida, que constituye un modelo perfecto para quienes buscan la comunión con Su Creador. Reflejó a la perfección cada una de las diversas etapas de la vida del hombre: fue un modelo ejemplar para jóvenes y ancianos, padres e hijos; amigos, parientes y vecinos; para el gobernante y el ciudadano y para dignatarios y santos. Los seguidores de otros profetas consideran a sus profetas modelos ejemplares, pero sólo el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) proclamó ser un ejemplo para toda la humanidad. Sólo a él alude una proclamación divina en este sentido. Dios dice en el Santo Corán:

            “En verdad, tenéis en el Profeta de Al-lah un dechado de virtudes, para quien teme a Al-lah y al Último Día y se acuerda mucho de Al-lah”. (33:22)

Su Vida y Enseñanzas

Su Carácter

El Sello de los Profetas

Jataman Nabiyyin

El Santo Profeta según la opinión de escritores occidentales

Mohammad (saw) en la Biblia