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D. Karam Ilahi Zafar (1932-1996)

Primer Misionero enviado a España por la Comunidad Ahmadía del Islam

 
  • Nacido el 31 de Diciembre de 1919, en Banga / India
  • Misionero de España desde 24 de junio de 1946
  • Misionero de Portugal desde 1987
  • Fallecido el 12 de agosto de 1996 en Granada  
 

Maulana Karam Ilahi Zafar nació el 31 de diciembre de 1919, en Banga, provincia de Hoshearpur, India. Realizó sus estudios en Talimul Islam High School de Qadian, India.

Cuando en 1945 Hazrat Mirza Bashir-ud-din Mahmood Ahmad , Khalifatul Masih II organizó el primer grupo de misioneros para propagar el Islam en Europa, el nombre de Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb, no figuraba entre ellos. Invadido por una gran tristeza, Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb se dirigió al Minaratul Masih de la Mezquita Aqsa de Qadian para implorar fervorosamente a Dios que le aliviara del pesar de verse privado de las bendiciones que otros compañeros habían recibido y para que Dios le diese a él también la oportunidad de servir al Islam. Pero quedó completamente sorprendido cuando, a su regreso, sus compañeros le felicitaron porque, durante su ausencia, Hazur le había nombrado misionero para España.

Llegó a este país el 24 de junio de 1946. España, tras la Guerra Civil, estaba inmersa en una grave crisis económica. Era una época de gran censura religiosa, ya que las doctrinas no católicas habían sido prohibidas por el gobierno. Por este motivo durante su vida afrontó grandes dificultades en su labor de predicación, incluyendo arrestos en varias ocasiones. Su labor predicativa producía malestar en las altas esferas españolas hasta el punto de desear su expulsión del país, lo cual, con la gracia de Dios, no llegó a suceder.

Con la división de la India en 1947 y la consiguiente emigración de la Comunidad Ahmadía de Qadián a Rabwah, Pakistán, Hazrat Khalifatul Masih II decidió clausurar temporalmente, por falta de medios económicos, algunas misiones en Europa, entre ellas la de España. Ante esta idea, Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb, sugirió a Hazur la idea de buscar medios de subsistencia propios. Hazur asintió y propuso la fabricación de perfumes. Así, aprendió el arte de la perfumería.

En 1948 comenzó la venta de perfumes por las calles madrileñas en un pequeño tenderete. También acudía regularmente a las ferias de muestras de distintas provincias de España, donde difundía el mensaje del Islam. El Rastro madrileño, donde acudía semanalmente, fue el principal foco de la venta de perfumes durante más de treinta y cinco años, siendo a la vez un punto de predicación y de contacto con el público. El solía aprovechar la atracción que los perfumes ejercían sobre la gente para hablarles sobre Dios. Solía decir: „Huelan esta fragancia tan agradable, sin embargo esta fragancia no durará mucho tiempo entre vosotros, pero yo conozco un aroma que es permanente y eterno. Si lo desean, pueden tomar mi tarjeta y contactarme.“

Dios bendijo de tal forma el negocio de los perfumes que en 1948 se publicó el libro EL CAMINO HACIA LA PAZ escrito por Hazrat Khalifatul Masih II . Aunque este libro aunque tuvo una gran aceptación, el gobierno español no estaba dispuesto a permitir su circulación. Sin embargo, los sacerdotes cristianos persuadieron en cierto modo a las autoridades para que no se censurara, alegando que era anticomunista y favorecía, por tanto, los intereses de España. Así finalmente se autorizó su publicación y su difusión obtuvo múltiples muestras de aceptación y reconocimiento. Después surgió la oportunidad de publicar el libro LAS ENSEÑANZAS DEL ISLAM, que también fue costeado por medio de la venta de perfumes. Sin embargo, el gobierno prohibió su difusión debido a las protestas de la iglesia católica, siendo confiscados todos sus ejemplares. Tras varios intentos, se consiguieron recuperar y fueron enviados a Londres junto con una relación de nombres y desde allí se enviaron a intelectuales y personalidades españolas. Tras varias tentativas de levantar la censura, se envió un ejemplar al General Franco. El General apreció mucho su lectura y escribió una carta expresando su agradecimiento. Esta carta abrió las puertas para su libre circulación y sirvió de ayuda en las continuas requisas policiales.

Organizaba semanalmente charlas en la Misión, donde se congregaban distintos grupos de personas. Los centros culturales, universidades y escuelas fueron también importantes puntos de contacto con el público, a través de conferencias y charlas en las que se trataba de la religión islámica. A lo largo de su vida dio a conocer el mensaje del Islam en audiencias privadas a autoridades, personalidades e intelectuales de la sociedad española, entre ellos Su Majestad la Reina Sofía y el Príncipe Felipe de España.

Promovió la construcción de la mezquita Basharat en Pedro Abad, Córdoba, que es la primera mezquita edificada en España después de casi ocho siglos. El día 9 de octubre de 1980, Hazrat Khalifatul Masih III vino a España para colocar la primera piedra. El día 10 de septiembre de 1982, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Khalifatul Masih IV , inauguró la Mezquita Basharat en un solemne acto en el que participaron delegaciones de todo el mundo. Fue un día señalado para la historia del Islam en España y en el mundo.

Tras la inauguración de la Mezquita Basharat, en diciembre de 1982, Maulana Karam Ilahi Zafar fue destinado a Granada para abrir una nueva misión en aquella ciudad. Allí permaneció durante cinco años y durante ese tiempo se propagó el Islam en esa ciudad por medio de charlas, conferencias, ferias de libro, distribución de folletos, y otros medios.

En 1987, fue nombrado misionero de Portugal. En este país desempeño su cargo de misionero durante nueve años. Durante este tiempo, se compró en Lisboa un centro para la Comunidad y se divulgó el mensaje del Ahmadiat en todo el territorio portugués. En 1990, Hazrat Khalifatul Masih IV, con motivo de la celebración del Centenario de la Comunidad Ahmadía, realizo una visita oficial a este país para inaugurar la misión de Portugal. Esta visita Hazur fue recibido por todas las autoridades del país que le dieron la bienvenida.

Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb falleció en Granada, España, el 12 de agosto de 1996, tras 50 años de predicación incesante. Está enterrado en el cementerio de Pedro Abad, Córdoba, cerca de la Mezquita Basharat, y su nombre fue inscrito en el Bahistri Maqbara de Rabwah, India.

Maulana Karam Ilahi Zafar Saheb se ganó los corazones de todos los que le conocieron gracias al mensaje que difundía en todos los lugares. Fue una persona totalmente consagrada a Dios. No desaprovechaba ninguna ocasión para difundir el mensaje del Islam y cumplió con su promesa hasta los últimos días de su vida. Fue siempre muy temeroso de Dios. Pasaba la mayor parte de su tiempo en el recuerdo de Dios. Destacó por su devoción por la Jamat y por la obediencia a sus Khalifas. De carácter sencillo, abierto y simpático, sin embargo tenía una personalidad imponente. Era una persona muy paciente y tolerante, pero no soportaba nada que fuese en contra de la religión. Le gustaba la vida sencilla pero era muy generoso con los demás.

Breve Historia de los musulmanes en España


Este es el relato auto-biográfico de D. Karam Ilahi Zafar:

En 1945, cuando Hazrat Jalifatul Masih II convocó una reunión del primer grupo de misioneros para ser enviados a Europa, el nombre de este humilde siervo no se hallaba entre aquellos devotos. Antes de la oración de Fallr, solicité las llaves del Minaratul Masih de la Mezquita Aqsa, el Muecín D. Sirajuddin. Quería ofrecer oraciones voluntarias para que Dios me ayudara a aliviar mi ansiedad y tristeza al ver a mis colegas dispuestos a emprender su misión dejándome detrás privado de bendiciones. Imploré fervientes plegarias a Dios. Después de la oración de Fayar y del Darsul Quran, me dirigí a Bahishti Maqbara para orar, pero no hallé consuelo. Me ocupé leyendo los diarios de la oficina Al Fazl de Qadian, pero sin encontrar satisfacción.

Al pasar por la calle que conducía a la Mezquita Mubarak de Qasri Jilafat, encontré a mis colegas misioneros que habían permanecido reunidos con Hazur. Al verme, dijeron: “Enhorabuena. Hazur, en tu ausencia, te ha asignado España”. Sólo mediante la Gracia de Dios mi desgracia se convirtió en alegría y mi corazón se inundó de alabanzas a Él. ¡Que Dios Todopoderoso derrame Sus innumerables bendiciones y mercedes sobre el alma de Hazur! Hazur siempre mostró un gran amor y afecto por mí. Que Dios le otorgue un grado elevado en el Cielo. Amin.

Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad, Jalifatul Masih II, sentía una especial conexión con España: “Tenemos que reconquistar España” dijo, con gran emoción y sentimientos, a una escritora española que quedó impresionada por su libro La Estructura Económica de la Sociedad Islámica . Dijo: “España es un país que ha presenciado el esplendor del Islam, pero esta luz se manifestó en forma de guerra y a consecuencia de ella, se extinguió. Ahora esta luz se ha reavivado de nuevo con el mensaje de amor y paz. De ahí que será perpetua, nunca se apagará ni será jamás extinguida”.*

En otra ocasión, Hazrat Jalifatul Masih II dijo: “¿Nos hemos olvidado España sólo por habernos marchado de allí? No. Nunca la hemos olvidado. Volveremos sin duda a España. En el lugar en que despuntaron nuestras espadas, nuestras lenguas emprenderán una guerra y, presentando la bella enseñanza del Islam, convertiremos a nuestros hermanos en armas” (Marzo 1946)

El deseo de Hazur de enviar a este grupo de devotos inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial era tan intenso, que a pesar de la proximidad de las fechas de la Reunión Anual, ordenó que partiéramos en el primer barco disponible.

La caravana partió de Qadian y llegó, a través de Nueva Delhi, al puerto de Bombay. Al cabo de tres semanas desembarcamos desde SS Batori a Liverpool, donde acudieron a recibirnos Maulana Jalaluddin Shams y D. Aziz. Desde allí, llegamos a London Mosque, donde nos reunimos con D. Billal Nuttall. Permanecimos en Londres durante seis meses, donde obtuvimos un visado de la Embajada Española. Me acompañaba Mohammad Isaac Saqi. En aquella etapa España sufría un boicot por parte de todas las naciones y las doctrinas no católicas estaban prohibidas por la ley. Sin embargo, para dar la impresión de que reconocían la libertad religiosa, nos concedieron un visado, aunque posteriormente permanecimos bajo una constante supervisión policial.

Llegamos a España el 24 de junio de 1946 desde Hendaya (Francia). Recibimos clases de español y al cabo de seis meses nos familiarizamos con la lengua española hasta el punto de comenzar a predicar en reuniones individuales entre gente que no poseía mucha fe y cuya lengua era tan diferente a la nuestra.

Un traductor ruso y dos hermanos españoles aceptaron el Islam. Uno de ellos marchó a Argentina: Hazur le puso de nombre Anwar Ahmad. El segundo, Miguel, un ciudadano ruso, recibió de Hazur el nombre de Ajmal Ahmad. Otro estudiante granadino, Anis Abdul Baqi, también aceptó el Islam.

En 1947, después de la partición de la India británica y de la emigración de Qadian a Rabwah, la Comunidad Ahmadía decidió cerrar temporalmente la misión de España. La sede central me aconsejó trasladarme a Londres. Sin embargo, recomendé a Hazrat Jalifatul Masih II no cerrar la misión de España. Aunque no recibiera ningún estipendio, procuraría mi propio sustento económico. Tras diversas consultas privadas, Hazur expresó su preocupación de no poder sufragar los gastos de todas las misiones conjuntamente y recomendó a los misioneros que, debido a las circunstancias, buscaran una fuente alternativa de ingresos. En este sentido, también aludió al empleo de esencias y perfumes, haciendo referencia a un áhmadi americano que cosechó una gran fortuna al iniciar un negocio con esta mercancía.

Durante otra estancia de seis meses en Londres, Chaudry Ashraf y Aziz Dean, que poseían un negocio de perfumes, me entrenaron en este oficio, y en un almacén de Croydon obtuve la destreza necesaria que me ayudaría en momentos de necesidad. Dios Todopoderoso bendijo este negocio hasta tal punto, que en el año 1948 obtuve unos beneficios netos de 1.500 libras, los cuales invertí en la publicación del libro Estructura Económica de la Sociedad Islámica. Las 3.000 copias ascendían a un valor de 25.000 pesetas, una cantidad que en aquella época hubiera cubierto las necesidades económicas de una persona durante largo tiempo.

La publicación fue bien aceptada en su conjunto, pero el gobierno no estaba dispuesto a permitir su circulación. El sacerdote local persuadió en cierto modo al Director General de la Prensa, Juan Beneyto, a no interponer censura alguna alegando que era anticomunista, pues iría contra los intereses nacionales de España. Con la gracia de Dios se obtuvo autorización y la nación española comenzó a cosechar los beneficios de las enseñanzas islámicas. Posteriormente, se recibieron numerosas cartas de agradecimiento, entre las que destacamos algunas a continuación.

El Presidente del Tribunal Supremo, José Castán, escribió: “Le expreso mi más sincero agradecimiento por su carta a la que acompaña un libro excelente. Su lectura ha dejado una profunda huella en mí. Estoy seguro de que Dios Todopoderoso otorgará a su misión en España el éxito que merece. El libro es sumamente interesante para la situación actual del mundo”.A esto le sucedió una excelente opinión de la prensa.

Hazur agradeció esta evaluación y expresó su satisfacción en uno de sus sermones, mencionando que aunque era su intención publicar la Filosofía de las Enseñanzas del Islam en idioma español, tuve el honor, gracias a Dios Todopoderoso, de cumplir su deseo al publicar este libro, mencionando al mismo tiempo la venta de perfumes para este fin.

Mas cuando se publicó La Filosofía de las Enseñanzas del Islam , el gobierno, presionado por la protesta de la Iglesia Católica, prohibió su difusión. Se dispuso la confiscación de todos los ejemplares. Ante esto, me entrevisté con el Ministro de Educación. Me concedieron la exención de 5.000 copias de La Filosofía de las Enseñanzas del Islam , pero sin permitir su difusión general. A través de algunos amigos, conseguí enviar algunas copias a Londres a quienes envié el nombre y dirección de algunas personas ilustres para que les fueran enviados ejemplares. Al estar permitido bajo la ley, el libro, que contenía el mensaje excelente del Islam, se envió numerosas personas de habla española. Entretanto, me entrevisté con diversas personalidades para conseguir que se retirara la prohibición, instándoles a que leyeran el libro para comprobar por sí mismos que su contenido se limitaba a exponer las características de la enseñanza islámica y no atentaba contra ninguna otra religión. Alegaron que en aquella época (1948) el número de personas cultas era muy inferior y que podría surgir algún dilema sobre las doctrinas. Les propuse que si me enviaban una lista de un millar de españoles intelectuales practicantes de la fe católica me limitaría a enviar el libro solamente a tales personas excluyendo al resto. Nunca me proporcionaron estos nombres, pues sabían que nadie podía presentar una verdad tan prístina como la verdad islámica.

Todos los esfuerzos por levantar la prohibición fueron inútiles. En una ocasión, Dios Todopoderoso me instó a que enviara una copia al General Franco y así lo hice. En respuesta, escribió: “Su lectura ha sido muy gratificante para mí y se lo agradezco de todo corazón”. Después de recibir esta carta, comencé la difusión general de este libro. Cuando la policía me pedía explicaciones, alegando que no se permitía a las doctrinas no católicas propagar su fe de acuerdo con las leyes del país, les mostraba la carta del General Franco, y se marchaban, con una copia de la misma.

En 1964 envié un ejemplar de La Filosofía de las Enseñanzas del Islam al Reverendo Buen Monreal, el cardenal arzobispo de Sevilla, quien respondió escribiendo: “Me complazco en agradecerle el amable envío de su libro LAS ENSEÑANZAS DEL ISLAM, que he leído con verdadero interés. No puedo menos de ver con mucho agrado todo movimiento que tienda a elevar al hombre sobre la esclavitud de la materia y acercarle a Dios, pues solamente en Él está la paz, la fraternidad de los hombres, el bien y la esperanza. Vivimos en tiempos de materialismo desenfrenado, en el que muchos hombres se olvidan de la verdadera vida que no es la de este mundo, sino la vida eterna en el seno de Dios. En su libro hay muchas sentencias que nos llevan al bien y nos unen en Dios… A Él le pido la felicidad perpetua para el mundo islámico y sus bendiciones para usted”. Este libro sirvió de gran ayuda para su propagación ante la persecución policial.

Desde 1948 había participado en ferias comerciales para la venta de perfumes, acudiendo a Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao y Zaragoza, aunque posteriormente me limité a la venta de perfumes en Barcelona. En estas ferias, aparte de ciudadanos españoles, acudía gente de otras naciones a las que predicaba el Ahmadiat. En una ocasión fui amenazado con recibir órdenes de deportación, ante las cuales protestaron miembros y no miembros de la Comunidad. Me fue notificado por escrito que si no me abstenía de la predicación del Islam sería deportado de España. Cuando nuestra Sede Central pidió explicaciones a la Embajada de Karachi, ésta denegó haber expedido tal orden. Hazrat Jalifatul Masih II mencionó este hecho en la reunión de Maylis Mushawarat al afirmar: “Dios Todopoderoso ha otorgado a la Comunidad tal autoridad y respeto que, cuando nuestro misionero fue amenazado con órdenes de deportación, el informe en respuesta a una explicación que solicitamos, fue denegado por puro temor”.

En 1965, Manuel Fraga, que actualmente es líder del partido Alianza Popular, permitió la publicación legal de La Filosofía de las Enseñanzas del Islam y el folleto Por qué creo en el Islam . Por la gracia de Dios, estas publicaciones fueron ampliamente difundidas en toda España a los miembros de la Real Academia, estudiantes de medicina, miembros de la academia de arte, profesores de universidad, autoridades locales, militares y oficiales del gobierno central, gobernadores civiles y otros dignatarios de todas las esferas de la sociedad.

Cuando Hazrat Jalifatul Masih II fue sucedido por Hazrat Jalifatul Masih III, Hazrat Jalifatul Masih III, durante unas vacaciones en Rabwah en 1967, dijo que Mirza Mubarak Ahmad, el Director de las Misiones Extranjeras, había hecho mención de una pequeña mezquita en Toledo, y que intentáramos conseguir un contrato de arrendamiento durante 20 años para poder ofrecer oraciones en la misma. En 1970, Hazur visitó España personalmente. Tenía prevista una entrevista con el General Franco, pero tal entrevista fue aplazada en el último momento. Los esfuerzos prosiguieron, pero el gobierno declinó, recomendando que nos pusiéramos en contacto con la Iglesia respecto a su propiedad. Sin embargo, cuatro parroquias rehusaron nuestra petición.

Durante su estancia en el Hotel Alhambra de Granada, Hazur ofreció humildes súplicas, tras las cuales Dios Todopoderoso le reveló: “Pues quien pone su confianza en Al-lah, sepa que Él le basta. En verdad, Al-lah cumplirá Su objetivo” (Sagrado Corán, 65:4). Cuando a la mañana siguiente me presenté ante Hazur, Hazur había escrito esta revelación en un pañuelo de papel y dijo: Anoche no pude dormir ante la preocupación de saber que carecemos de medios de extender el Islam en España. Pero al recibir esta revelación, me produjo alegría saber que, en el momento adecuado, el mismo Dios Todopoderoso proveerá los medios.

Tras una larga búsqueda, llegó el momento en el que encontramos el lugar para la Mezquita Basharat de Pero Abad. Hazur dijo al respecto: “La elección de este lugar no la ha hecho ni Karam Ilahi Zafar ni yo mismo, sino Dios Todopoderoso.” Adquirimos este terreno, cumpliéndose así la promesa de Dios. Llegará el día del triunfo del Islam y del Ahmadía. Con la gracia de Dios, Su Jalifa ha sido bendecido con los medios que iluminarán a España y le harán brillar con luz resplandeciente. Inshaallah”. El día 9 de octubre de 1980 fue una fecha memorable llena de bendiciones cuando Hazur ofreció las plegarias del Patriarca Abraham con ocasión de la colocación de la primera piedra de la primera mezquita construida en España después de 744 años en Pedro Abad, Córdoba. Fue un día de júbilo. La Casa de Dios se ha establecido. ¡Alabado sea Al-lah!

 

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