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EL ISLAM, ¿UNA RELIGIÓN DE PAZ?

 

Hay quienes mantienen la equívoca impresión de que el Islam es la religión de la espada y que justifica la agresión. Existe una propaganda ampliamente extendida diciendo que el Islam promueve el uso de la espada para la difusión de su mensaje. Estas ideas aparte de los oponentes del Islam, surgen también del clero "medieval" musulmán.

 

Tratar de estudiar el Islam a través del comportamiento de algunos musulmanes de Irán o Árabia Saudita es como querer estudiar el cristianismo basándonos en el comportamiento del mundo ocidental. La palabra Islam significa literalmente "paz". En esta palabra sencilla se reflejan todas las enseñanzas y actitudes islámicas de la manera más bella y concisa.

 

El Islam es una religión de paz. El Islam no permite la coacción en la difusión de su propio mensaje. Consentir el terrorismo, aun en nombre de los más nobles objetivos, es totalmente incompatible con las enseñanzas islámicas. El Islam nos enseña que, a menos que el hombre aprenda a vivir en paz consigo mismo y con su prójimo, no puede vivir en paz con su Dios.

 

LA VIDA DEL SANTO PROFETA MOHAMMAD (PBD)

 

El verdadero comienzo de la historia de la humanidad se remonta la momento en que Dios se reveló por primera vez a Adan (el primer profeta), hace aproximadamente 6000 años. Las comunidades primitivas vivían dispersas y aisladas por lo que sus necesidades eran puramente locales y regionales. Por esta razón Dios reveló a profetas nacionales y no universales para amonestar a los hombres. Algunos de estos profetas trajeron códigos de leyes apropiados a su sociedad en concreto y con asignaciones temporales. Hubo que esperar que la civilización llegara a un estado de desarrollo para el advenimiento de un profeta universal con un mensaje para toda la humanidad. Este advenimiento se recoge en la mayoría de los libros Sagrados anteriores, incluyendo la Bíblia. La vida del Fundador del Islam se conoce con gran riqueza de detalles y su biografía completa llenaría muchos libros.

 

El Santo Profeta Mohammad nació el 20 de abril del año 570 dC. en Meca, Árabia. Pertenecía a la familia de los quraish, descendientes directos de Ismael. Huérfano de nacimiento, fue primero cuidado por su abuelo y después por su tío Abu Talib. Empezó la vida como pastor y después se hizo comerciante.

 

Los árabes de aquellos tiempos eran paganos, adictos a la violencia, al infaticidio, a la anarquía política, a la embriaguez y a los juegos de azar. En la Meca se encontraba la Kaba , templo construido por Abraham hacía 3000 años para adorar al Dios Único. Por aquel entonces este templo se había convertido en un centro de idolatría, pues existían 360 ídolos ubicados en el recinto.

 

Los males prevalecientes y la degradación moral de sus conciudadanos entristecían intentamente al Santo Pofeta.Solía dirigirse solo a una cueva cerca de Meca, situada en lo alto de una montaña llamada Hira. Allí meditaba sobre la situación de su nación y acerca de la adoración de los ídolos. Allí rezaba al Dios Único. A veces portaba comida para varios días y dedicaba largas jornadas rezando a Dios.

 

Una noche en el mes de Ramadan del año 609 cuando el Santo Profeta contaba con 40 años de edad, se le apareció el Ángel Gabriel en una visión y le recitó los 5 primeros versículos del capítulo 96 del Coran. Recita en el nombre de tu Señor, que creó. Creó al hombre de un coágulo de sangre. Recita, pues tu Señor es el más honorable. Enseñó al hombre a escribir con la pluma. Enseñó al hombre lo que desconocía. Este fue el día en que por primera vez Mohammad supo que era un Profeta. Durante los 6 meses siguientes el Santo Profeta sufrió tormentos y tribulaciones internas, pero al cabo de este tiempo, el Arcangel se le volvió a aparecer. La revelación, recogida en el Coran, Libro Sagrado de los musulmanes, continuó casi ininterrumpidamente durante 21 años.

 

Los primeros en creer en él fueron Jadiyya, su esposa, Zeid, un esclavo liberto por él, Ali, su primo y Abu Bakr, su amigo. Al principio, predicaba a su familia y a sus amigos íntimos, exhortándoles a rechazar el politeísmo y el mal, a adorar solo a Dios y a tener fe en la vida futura. Sus palabras eran recibidas con burlas y escepticismo y la gente le aconsejaba que renunciara a tales locuras y atendiera su negocio. Poco a poco, las burlas se convirtieron en oposición e ira. Los primeros conversos, surgidos en su mayoría de entre los pobres y esclavos, fueron amenazados, atacados y asesinados. 

 

En el año 615, la persecución obligó a un grupo de 100 musulmanes aproximadamente a abandonar la Meca para buscar refugio en Abisinia, donde fueron bien acogidos por el Rey Negus. Los jefes de la Meca prohibieron todo tipo de relaciones sociales y comerciales con los musulmanes. Durante 3 largos años el Santo Profeta y sus discípulos vivieron en la pobreza, hambrientos y bajo la más dura persecución.

 

En Yazrib, más tarde conocida como Medina ( 360 Km . al N. de Meca), muchos habitantes habían aceptado el Islam. Así, rogaron al Santo Profeta que visitara Medina y que estableciera allí su casa. Poco tiempo después, el Santo Profeta recomendó a sus discípulos que emigraran en secreto a Medina. Los Qureish se sintieron perturbados por esta huida de familias musulmanas y los jefes de distintos clanes decidieron asesinar al mismo Profeta. Pero Dios hizo que la fecha acordada para el asesinato fuera la misma elegida por el Santo Profeta para su huida. Alertado del peligro, salió desapercibido de su casa. Los conspiradores no tardaron en darse cuenta de la fuga y enviaron a un grupo de rastreadores en su búsqueda. En cierto momento, los rastreadores llegaron a la boca misma de la cueva en la que estaban escondidos el Santo Profeta y su compañero Abu Bakr, pero milagrosamente los fugitivos pasaron inadvertidos y lograron escaparse. Esta emigración (Hijra), de inmensa importancia, marca el comienzo del inicio de la era musulmana.

 

Al llegar a Medina, tras un peligroso viaje por el desierto, el Santo Profeta organizó una relación de hermandad entre los socorredores y los refugiados. Cada ciudadano de Medina tomó a un hermano refugiado en su casa, compartiendo con él su hogar y concediéndole una parte igualitaria de todas sus pertenencias. La mayoría de la gente de Medina, excepto algunas tribus judías que vivían en los alrededores aceptó las enseñanzas del Profeta y en breve tiempo todos se convirtieron al Islam. Eligieron al Santo Profeta como su propio Jefe. Como lider de Medina, enseñó la adoración a un solo Dios y mostró a sus seguidores como debían vivir siendo verdaderos musulmanes.

 

LAS GUERRAS EN LA ÉPOCA DEL SANTO PROFETA

 

No existe nada de verdad en la historia que afirma que el Santo Profeta predicó su fe con la espada. Estableció, por el contrario, los fundamentos de una paz verdadera. No sólo predicó el amor y respeto hacia los fundadores de todas las grandes religiones del mundo sino también la fe en ellos. El Santo Coran está lleno de declaraciones que muestran que la creencia en una determinada religión es un asunto que depende exclusivamente de la decisión personal de cada individuo. Cada persona tiene libertad absoluta de elegir la religión que desee.

 

El Santo Coran dice: No debe existir compulsión en la religión (2-256). Esto significa que ninguna persona debe forzar a otra a seguir una religión que no desea. No hay necesidad de coacción. Que el hombre determine dónde está la verdad. Dios advirtió al Santo Profeta en contra de utilizar cualquier medio de fuerza para intentar reformar la sociedad. Dice el Corán: Adviérteles que tú sólo eres un Amonestador y no tienes autoridad para obligarles (88-22-23). Pero si se alejan, sabe que no te hemos enviado como protector de ellos. Tú deber sólo consiste en transmitir el mensaje (42-49). Por eso, cuando el Santo Profeta combatió, no fue, en absoluto, para forzar a los no creyentes a aceptar su fe, sino al contrario, para poner fin a la persecución religiosa, proteger los lugares de adoración pertenecientes a diferentes religiones y conseguir la libertad religiosa.

 

Dice el Santo Coran: Se os concede permiso para luchar contra aquellos que os han atacado. Si Dios no permitiera la defensa contra los agresores, todos los lugares de oración, donde se recuerda el nombre de Dios, habrían sido destruidos (22-40). Estos versículos prueban claramente que el objeto del Santo Profeta al combatir, no era forzar a la gente a aceptar el Islam sino defenderse ante la agresión. El Santo Profeta y sus compañeros no fueron dejados en paz por sus enemigos de Meca. La persecución continuó y se incrementó. Los jefes de Meca habían resuelto acabar con el Islam y empezaron a prepararse abiertamente para la guerra.

 

A principios del ano 624 dC. enviaron un ejército de mil hombres bien formados y equipados con la intención de tomar la ciudad de Medina. Los musulmanes, que habían recibido por vez primera permiso para armarse en defensa de su religión, pudieron reunir una infantería de 313 soldados mal armados. Los dos ejércitos se enfrentaron en Badr, el 16 de Ramadan, el año 2 después de la Hijra. A pesar de la clara mayoría en número y armas de los habitantes de Meca, éstos fueron derrotados por los musulmanes.

 

Los quraishíes intentaron en dos ocasiones posteriores tomar la ciudad de Medina. En 625, derrotaron a los musulmanes en Ohod, porque estos se mostraron imprudentes y demasiado confiados en contra de las órdenes del Santo Profeta. Pero los quraishies no supieron aprovecharse de su victoria.

 

En 627, una coalición de más de 20.000 quraishies, beduinos y judíos sitió la ciudad, pero a pesar de varias traiciones, sus asaltos fueron rechazados, y su derrota se vio precipitada por los conflictos internos y un tiempo adverso. Esta Batalla se conoce con el nombre de los Confederados. El mismo año, los musulmanes firmaron el Tratado de Hudaibia con los habitantes de Meca y el Santo Profeta pudo realizar em paz el peregrinaje a la Kaba , la Casa de Abraham.

 

El Santo Profeta realizó su última peregrinación en el año 10 después de la Hijra. Viajó de Medina a la Meca para este fin. En el Monte Arafat, habló ante 100.000 peregrinos, pronunciando un famoso sermón, que se ha conservado en su totalidad. Este sermón que el Santo Profeta ofreció momentos antes de su muerte es una carta de paz para toda la humanidad.

 

Dijo: Un día os reuniréis con vuestro Señor, que os juzgará por todas las cosas que hayáis hecho. En el día de hoy todas las cantidades de dinero debidas como intereses quedan abolidas. Este es el día en que queda desterrada toda la venganza frente a los asesinatos ocurridos en los días anteriores al Islam. Oh gente, recordad que poseéis ciertos derechos sobre vuestras mujeres, de la misma manera que ellas lo poseen sobre vosotros; son un depósito de Dios en vuestras manos. Por lo tanto tratadlo con el máximo cuidado. Y respecto a vuestros esclavos, cuidad de ellos y alimentarlos con la misma comida con que os alimentáis y vestidlos de la misma forma que os vestís. ¡Oh gente escuchad lo que voy a deciros y recordadlo. Debéis saber que cada musulmán es el hermano de todo musulmán. Sois todos iguales y poseéis iguales derechos y obligaciones. Todos sois hermanos. Nadie tomará de su hermano nada que éste último no este dispuesto a dar. No actuéis injustamente hacia vuestros criados, ni les expoliéis de sus derechos. El Santo Profeta falleció en Medina a la edad de 63 años (8-6-632).  

 

SUS ENSEÑANZAS:

 

El Profeta enseñó que sólo existía un Único Dios. Creador del Universo, un Ser Perfecto, Eterno, Infinito, Misericordioso. Declaró que en diversas épocas y naciones del mundo este Dios Único, cuidando de las necesidades religiosas de la humanidad, hizo surgir diferentes mensajeros. Por lo tanto, no sólo reconoce a los profetas bíblicos sino que ordena creer en todos los demás. No hay pueblo en el mundo al que no hayamos enviado un mensajero. (32-25).

De acuerdo con el Islam, todos los que se llaman dioses o reencarnaciones de dioses o hijos de Dios son únicamente profetas que han sido deificados por sus seguidores.

 

El Islam menciona algunas creencias fundamentales: Este Mensajero creen en lo que fue revelado procedente de su Señor, y los creyentes creen en Allah, Sus Ángeles y en sus Libros y en sus Mensajeros diciendo: No hacemos distinción entre ninguno de sus mensajeros. (2-286).

 

 

El Islam no permite explotación alguna, soial, política o económica. Suprime toda discriminación basada en nacionalidad, color o clase social. No puede haber ningua raza superior, ni aristocracia ni sacerdocio, siendo el más piadoso el más noble ante los ojos de Dios. Ciertamente el más honrado entre vosotros es en vista de Dios el más virtuoso (49-14)

 

El Islam defiende una justicia económica, todos los seres humanos deben tener sus necesidades básicas cubiertas. Presenta formas para acortar la diferencia entre pobres y ricos:

 

1) Las leyes musulmanas sobre la herencia establecen que 2/3 de la fortuna del difunto han de pasar a sus parientes de acuerdo a un baremo fijo, mientras que el tercio restante puede ser legado libremente por testamento. De este modo se asegura una amplia distribución de la riqueza y se protege a los parientes más próximas.

 

2) El Islam condena la insitución del interés en cualquiera de sus formas y presenta en su lugar el Zakat, un impuesto del 2´5 sobre el capital inactivo que se extrae de las clases más ricas para los pobres que no tienen las necesidades primordiales cubiertas.

 

El Islam no defiende una forma particular de gobierno, aunque desaprueba el sistema hereditario. La primera obligación impuesta a un estado es promover el bienestar moral y material de los intereses de su pueblo. Las responsabilidades de un gobierno han de ser siempre desempenadas con justicia y solidaridad, apoyando los principios básicos de derechos humanos. Dice el Coran: Allah os ordena que entreguéis los depósitos a quienes sean dignos y que cuando juzguéis entre personas lo hagáis con justicia (4-59).

 

El Islam ha otorgado a las mujeres derechos igualitarios a los hombres. E ha establecido claramente una serie de leyes relativas a la herencia que salvaguardan sus derechos.

 

El Islam garantiza al hombre la libertad de conciencia, de palabra y de expresión, pero se opone a la blasfemia, en base a aspectos éticos y morales, pero no se ordena ningún castigo físico, en contra de los que se piensa en el mundo actual. El Santo Profeta nunca declaró que la blasfemia fuera un crimen que se pueda castigar.

 

 

LA COMUNIDAD AHMADIA DEL ISLAM

 

Tras la muerte del Santo Profeta, el liderazgo de los musulmanes pasó a los Califas (sucesores); Abu Bakr, Umar, Uzman y Ali. El Islam se extendió rapidamente por Asia Central y Ocidental, África del Norte y algunas zonas de la Europa Meridional. La civilización floreció y durante muchas generaciones se produjeron avances en la ciencia, el arte, la filosofía etc. Despues comenzó el ocaso, provocado por la disensión política, los conflictos sectarios, la asimilación imperfecta de los verdaderos principios islámicos.

 

Pero el prevaleciente declive de los musulmanes y sus luchas eran hechos sobre los que el Santo Profeta no estaba desinformado. Él, a través de revelación divina, profetizó que el Islam tendría tres siglos de esplendor y después el Islam se subiría al cielo durante 1000 anos. Él dijo: En verdad que ocurrirán a mi pueblo las cosas que anteriormente acontecieron a los israelitas. Se asemejarán uno y otro como un par de zapatos.... En verdad que los israelitas se dividieron en 72 sectas, pero mi pueblo se dividirá en 73 sectas. Todas estarán en el fuego excepto una.  

 

Los compañeros le preguntaron: ¿De quiénes se trata, oh Mensajero de Allah? El Santo Profeta dijo: Son la gente que seguirá mi práctica y la de mis compañeros. (Tirmidi). También dijo en otro Hadiz: LLegará un tiempo en el que no quedará nada del Islam excepto su nombre y no quedará nada del Coran salvo su texto. Las mezquitas aunque estarán llenas de fieles pero en lo que se refiere a la virtud, se hallarán desiertas y vacías. Sus líderes religiosos serán las peores criaturas bajo el firmamento del cielo. De ellos se originarán planes malvados y a ellos retornarán. (Mishkat).

 

Y así sucedió, a mediados del S. XIX el poder de las naciones musulmanas estaba destruido y sus instituciones habían caído en la decadencia, la fe disminuía y el pueblo bajo los sacerdotes fanáticos e ignorantes era preso de la intolerancia, la superstición y el más exacerbado fanatismo. Pero a pesar de toda esta aflicción, el Santo Profeta declaró que el Islam no perecería. Había profetizado el advenimiento de un Resurgidor al comienzo de cada siglo y predijo igualmente que un Mesías salvaría el Islam en los últimos tiempos.

 

A comienzos del S. XIV después de la Hijra , apareció en Qadian (Índia) un hombre que que había de cumplir estas profecías. Su nombre era Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (1835-1908), Fundador de la Comunidad Ahmadia del Islam. Hombre de profunda fe, que llevaba una vida en estrecha comunión con Dios, interpretó el Sagrado Coran a la luz de los conocimientos modernos y exhortó a sus seguidores a seguir su religión como en los tiempos del Santo Profeta del Islam y sus Compañeros. Predicó en contra de diversas herejías que se habían introducido en el Islam hortodoxo a manos de ciertos teólogos medievalistas, como por ejemplo el concepto de Yihad o guerra santa como castigo por apostasía. Él resumen el objeto de fundar esta Comunidad con las siguientes palabras:

 

El objeto de fundar esta Comunidad es conseguir un grupo de hombres bondadosos que sean modelo de rectitud y de virtudes para que ejerzan su influencia sobre la humanidad con sus vidas ejemplares de altas cualidades morales y espirituales y su solidaridad sea motivo de gran bendición, grandeza y consecuencias positivas para el Islam.

 

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