Comunidad Musulmana Ahmadía

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UNA VIDA EN EL DIA DE... HAZRAT MIRZA TAHIR AHMAD  (1)

   
 

Esta mañana me desperté un poco antes de las 2 de la madrugada. Durante el Ramadán nuestros momentos para el sueño se hacen cada vez más cortos, pero sientes que no son demasiado cortos para la adoración. Me levanto y hago mis abluciones, y me pongo una túnica suelta de Cachemira. Después, me arrodillo y me postro mirando a la Meca , y comienzo a rezar. Despierto a mi mujer y a mis hijas sobre las 3 de la madrugada y rezan aparte.

 

Yo mismo preparo mi desayuno: todos nosotros hacemos nuestras cosas. Hoy, sobre las 4,15, comí una rebanada de pan con tortilla y un poco de yogourt casero, y una taza muy cargada de PG Tips. Después preparo una taza de café que yo mismo muelo y filtro, una mezcla de granos de Kenya y América del Sur.

 

Unos 20 minutos después me preparo para la mezquita. Me lavo de nuevo - lavamos nuestras manos, enjuagamos nuestras bocas, nuestras narices, después nuestra cara, las manos hasta los codos, después pasamos nuestras manos húmedas sobre nuestras cabezas hasta la nuca, y presionamos con nuestros dedos la curva de nuestras orejas - lo que proporciona una sensación de sosiego y ayuda a nuestra concentración. También lavamos nuestros pies, salvo que ya tengamos puestos nuestros calcetines: entonces pasaríamos las manos sobre los pies como gesto simbólico.

 

Finalmente me pongo los mocasines y el turbante - que está doblado con anterioridad y que me durará tres o cuatro días. Para quitármelo sólo tengo que aflojarlo. ¡Solía guardar mi corbata con el lazo hecho también! Eso me ahorraba mucho tiempo. Mis compañeros de estudios se reían de mí por eso.

 

La oración de la mañana en la mezquita se realiza siempre 20 minutos después de amanecer. Hay oraciones formales y oraciones privadas - dependiendo de lo que se quiera pedir a Dios. Las oraciones personales varían con el transcurso de los días. Además, se espera de mí que rece por el conjunto de la comunidad.

 

Recibo cartas de todas las partes del mundo y, a veces, hay una gran lista. Hace 15 años se estimaba que éramos unos 10 millones, en 80 países. Ahora, es imposible llevar la cuenta, pero estamos establecidos en 120 países.

Todos los días, inmediatamente después de las oraciones del alba, doy un paseo rápido de unas cinco millas, enfundado en mi chandal, con mis zapatillas de deporte y con una ligera gorra en lugar de mi turbante. Si tengo tiempo, me doy un baño después. El baño del viernes es un deber. Lleno mi cubo de agua caliente y la vierto sobre mí. Odio lavarme y aclararme con el mismo agua.

 

Jugaba al squash regularmente hasta hace 2 años, pero fui aconsejado por algunos miembros de la comunidad que se sentían muy preocupados por los riesgos que corría: ser golpeado por las raquetas de los contrarios o golpear mi cabeza contra la pared. Algunos temían también por mi corazón. El especialista que consulté me dijo que estaba absolutamente bien, pero que debía parar cuando me faltase el aliento. Espero no haberlo dejado para siempre. Solía jugar en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos. Recibí mi primera lección del más grande jugador de squash que jamás ha existido, Hashim Khan.

 

Durante el Ramadán prefiero estudiar el Santo Corán más tiempo que lo habitual, y dedico más tiempo a rezar que los días ordinarios. Eso, por supuesto, es a costa del tiempo de descanso y de sueño: hay por hacer todo el trabajo regular de despacho. Actualmente bajo a las ocho en punto. Pero antes de bajar ya comienzo en mi habitación. Siempre me subo por la noche un paquete de cartas. Mi correspondencia diaria alcanza a veces la cantidad de 1.000 cartas. El mínimo es de 300. Tengo un secretario privado, un hombre, y demás personal; y hay mujeres, todas voluntarias, que se ocupan de ayudarme en mis deberes cotidianos. ¡En Pakistán me ayudaban 100 oficinistas! Ahora se me permite 24 miembros de mi familia y personal de Pakistán. Tengo una sección china, otra bengalí, y secciones rusas, africanas, urdus e inglesas - y ocasionalmente alemanas, turcas, francesas y holandesas. Contesto ciertas cartas de mi puño y letra; por otra parte las clasifico en montones, y mi personal escribe las respuestas.

 

Aparte de eso, tengo la correspondencia oficial sobre el trabajo diario de la comunidad, que trata de temas financieros y educativos, y así sucesivamente. También tengo citas - visitantes diarios procedentes del extranjero y familias locales. Dedico un tiempo considerable a dichas reuniones y a las que celebro con mi personal.

 

Viajo oficialmente unos tres meses al año, generalmente con mi mujer y ocasionalmente con mis hijas. Tener a mi familia conmigo durante los viajes es mi verdadera relajación. He estado en unos 30 países de los 120 países en que hay miembros de la comunidad. Este año voy a América del Sur por vez primera.

 

La cabeza mundial de las organizaciones de mujeres es todavía una de mis madres. Mi verdadera madre falleció cuando tenía 14 años, pero fuimos educados para considerar a todas las mujeres de mi padre como nuestras madres. Después de enviudar, se volvía a casar algunas veces, otras no. Unas veces tuvo cuatro esposas, y otras tres o dos. Necesitaba esposas para que se ocupasen de las organizaciones de mujeres.

 

Fui un estudiante muy pobre. Sólo pude entrar en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, porque su director, Sir Ralph Turner, sentía debilidad por mi padre. Accedió a tomarme. Pero mi padre quería que yo aprendiera sobre occidente, así que seguí su ejemplo, olvidé mis estudios, hice amigos, viajé mucho - a Escocia, Irlanda, Europa. Por supuesto, suspendí mis exámenes excepto el de fonética en el que obtuve una buena calificación.

 

El almuerzo es sobre las 2 en punto, generalmente con mi esposa y una o dos hijas. Tengo un cocinero permanente pakistaní, con el permiso del Gobierno Británico. Ocasionalmente tomo comida inglesa: el roast beef es mi favorita, y también el pescado cocinado a la manera inglesa, "fish and chips". Adoro cocinar; me relaja.

 

Durante el día echo dos cabezadas - entre 6,30 y 7, y media hora por la tarde. Tengo un sistema de alarma que me despierta cuando necesito levantarme. Mi segunda vida comienza cuando la gente abandona su trabajo y viene a la mezquita. Pero termina con el tiempo de la última oración, cuando comienza la noche. Entonces regreso a casa.

 

La cena es entre las ocho y las 10 según la puesta de sol. La casa está generalmente llena de invitados - algunas veces nos juntamos más de 20. Solamente de familia, con dos yernos y nietos, somos al menos 14. Paso la mayor parte de las noches en casa. Veo las noticias de las 10 en punto y los programas de debate. Cuando era niño me interesaba la ficción histórica, y Sherlock Holmes - traducido. Ahora son las revistas científicas.

 

A veces vuelvo a la mezquita a las 11 o 12 de la noche. Cuando regreso tomo una bebida, pero nunca alcohólica. He descubierto recientemente un preparado chino llamado leche de soja. Después hago mi última oración privada. Me quedo dormido cuando el libro que estoy leyendo cae sobre mi pecho. Me despierta la luz encendida, y entonces la apago.

 

PIE DE FOTO

 

Hazrat Mirza Tahir Ahmad es el Jalifa de la Comunidad Ahmadía , una secta islámica de unos 15 millones de personas que cree en la unificación pacífica de la humanidad. Nació en Punjab-oriental, es hijo de un granjero con 13 hijos y 9 hijas procedentes de varias esposas. Estudió en la Universidad del Punjab y en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres. Desde entonces ha trabajado para la comunidad, constituyéndose en Jalifa en 1982. Llegó a Gran Bretaña en 1984, el año del Decreto anti-islámico del General Zia. Vive en Wimbledon, al lado de la primera mezquita de Londres, con su esposa, Asifa, y tres hijas de edades comprendidas entre los 27 y 18 años, y un yerno. La cuarta hija vive al otro lado de la carretera con su marido. El Jalifa tiene 6 nietos. La Comunidad celebrará su Conferencia Centenaria los días 11 a 13 de agosto en Tilford, Surrey.

 

 

Charla mantenida por Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Jefe de la Asociación Musulmana Ahmadía, con la periodista Susan Raven. Fotografía de Stephen Hyde.

Publicada en The Sunday Times magazine de 6 de agosto de 1989

 

(1) A LIFE IN THE DAY OF (juego de palabras con la célebre frase de: Un día en la vida de...)

 

 

 

                         

 

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