Comunidad Musulmana Ahmadía
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EL
ISLAM Y
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(La siguiente conferencia fue pronunciada por Ataul
Mujeeb Rashed, Imam de
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IMPORTANCIA DEL TEMA
Desde la creación de la humanidad el deseo más
querido de todos ha sido establecer, disfrutar y compartir los frutos de la paz
y la tranquilidad. Pero, tenemos que admitir la amarga realidad de que siempre
ha quedado un deseo jamás cumplido en su totalidad. La humanidad anhela la paz
hoy más que nunca. Cómo es que habiendo pasado por la experiencia devastadora y
demoledora de dos guerras mundiales y a la sombra de un holocausto nuclear, a
pesar de todos los esfuerzos que se han producido hasta el momento para lo
contrario, el hombre continúa lejos, muy lejos de la realización de su sueño
sobre la paz universal.
Para conseguir la verdadera paz en nuestra sociedad,
o en el mundo en que vivimos, es fundamentalmente esencial ocuparse de ello a
través de los componentes de nuestra sociedad, es decir, los hombres y las
mujeres. Los seres humanos tienen la cualidad innata de amar la paz y la
tranquilidad, pero la experiencia demuestra que los propios hombres y mujeres
que aman la paz se encuentran ocasionalmente destruyendo el mismo concepto de
paz. ¿Dónde está el fallo? ¿Cuál es el remedio? ¿Cómo puede resolverse este
problema? Esas y otras diversas preguntas de igual naturaleza encuentran su
respuesta en el tema que hoy se discute.
El Islam, la religión de la paz, proporciona la
respuesta total. En primer lugar, a través de sus enseñanzas elaboradas y
amplias, proporciona la base doctrinal para el establecimiento de la paz. En
segundo lugar, el noble ejemplo del Santo Profeta del Islam, Muhammad, la paz y
bendiciones de Al-lah sean con él, ilumina además este camino de paz, jalonado
de hitos históricos, que sirven como modelo a seguir. En tercer lugar, el
énfasis en vivir con arreglo a las enseñanzas del Islam y al noble ejemplo del
Santo Profeta, abre un largo camino en la creación de hombres y mujeres amantes
de la paz que aseguren la definitiva conversión en realidad de todos lo ideales
de paz.
ISLAM: RELIGION DE PAZ Y SUMISION
El tema de hoy tiene una directa y profunda conexión
con el Islam, que significa literalmente paz y sumisión. Ambos significados,
que describen dos aspectos fundamentales de sus enseñanzas, están íntimamente
ligados entre sí. Por consiguiente, explicando las enseñanzas básicas del
Islam, podemos decir que el Islam representa el establecimiento de la paz
verdadera en todas las direcciones y a todos los niveles, a través de la total
obediencia y sumisión a la voluntad y mandatos de Dios Todopoderoso. También
puede decirse que la paz es el objeto fundamental del Islam y que la sumisión a
Sus mandatos es la llave para lograrla.
Según el Islam, Dios Todopoderoso es la fuente
principal de guía que se manifiesta a las personas de distintas edades según
sus necesidades y requisitos particulares. Esta guía manifiesta se llama
religión y los portadores de la antorcha de esta guía se describen como los
mensajeros de Dios. Como todas las religiones han emanado de la fuente de Dios,
el Más Clemente, por Siempre Misericordioso, es natural que todas las
religiones, tomadas en su más pura forma en sus orígenes, siempre preconizaron
la paz. Este fue el tema común de todas ellas.
Pero a pesar de todo ello, a ninguna otra religión
que no fuera el Islam se le dio un nombre que significa literalmente paz. Esto
ocurrió por primera vez, en la historia de la religión, sólo en el caso del
Islam, y ciertamente constituye una distinción exclusiva de esta gran religión.
Todavía más, este nombre fue dado por el Mismo Dios Todopoderoso como
distintivo del Islam. Ambos hechos indican muy claramente el plan divino de las
cosas. Dios Todopoderoso reservó la concesión de este nombre especial a la
religión que presenta las mejores, más amplias y más elaboradas enseñanzas
sobre la paz, de una forma nunca observada hasta entonces en la historia de la
religión.
ENSEÑANZAS ISLAMICAS SOBRE
El Islam prohibe la agresión, pero nos invita a
luchar si la ausencia de lucha pone en peligro la paz y promueve la guerra. Si
la ausencia de lucha significa la eliminación de la libertad de creencia y de
la búsqueda de la verdad, nuestro deber es luchar. Esta es la enseñanza sobre
la que puede construirse definitivamente la paz, y la enseñanza sobre la que el
Profeta del Islam basó su propia política y sus prácticas. El Profeta sufrió de
una forma continua y constante en
1.-
"Se da permiso para combatir a quienes son combatidos, porque han sido
perjudicados - y Al-lah tiene en verdad poder para ayudarles - quienes fueron
expulsados injustamente de sus hogares sólo por haber dicho: "Nuestro
Señor es Al-lah - y si Al-lah no hubiera permitido a los hombres defenderse
contra la actuación injusta de los demás, ciertamente habrían sido destruidos
monasterios e iglesias, sinagogas y mezquitas, en las que se conmemora
frecuentemente el nombre de Al-lah. Mas Al-lah ayudará en verdad a quien Le
ayude. Al-lah es ciertamente Fuerte, Poderoso" (22:40-41)
2.-"Y
luchad en la causa del Al-lah contra los que luchan contra los otros, pero no
seáis transgresores. En verdad, Al-lah no ama a los transgresores. Y matadlos
en donde los encontréis y expulsadlos de donde os hayan expulsado; ya que la
persecución es peor que el homicidio. Y no luchéis contra ellos ni dentro ni cerca
de
3.-"Diles
a los incrédulos, si desisten, que lo pasado se les perdonará; pero si vuelven
a ello, entonces, en verdad, tienen ante ellos el ejemplo de los pueblos que
les precedieron. Y combatidlos hasta que cese la persecución y la religión sea
totalmente para Al-lah. Pero si desisten, en verdad Al-lah vigila todo lo que
hacen. Si vuelven la espalda, sabed que Al-lah es vuestro Protector"
(8:39-41)
4.-"Pero
si se inclinan hacia la paz, inclínate tú también hacia ella y deposita tu
confianza en Al-lah. En verdad, El es Quien todo lo oye, El Omnisciente. Pero
si pretenden engañarte, en verdad, Al-lah te basta. El es Quien te ha
fortalecido con Su ayuda y con los creyentes" (8:62-63)
5.-"Exceptuados
aquellos de los idólatras con los que habéis concluido un tratado y que
posteriormente no os hayan fallado de modo alguno ni ayudado a nadie contra
vosotros. Cumplid pues estos tratados que habéis establecido con ellos hasta su
término. En verdad, Al-lah ama a los justos " (9:4)
6.-"Mas
si alguno de los idólatras te pide protección, concédesela para que oiga la
palabra de Al-lah. Llévalo después a su lugar seguro. Esto es porque se trata
de gentes que no saben" (9:6)
7.-"No
corresponde a un Profeta tener prisioneros mientras no haya iniciado una
batalla regular en el país. Vosotros deseáis los bienes del mundo, mientras que
Al-lah desea para vosotros el Más Allá. Pues Al-lah es Poderoso, Sabio"
(8:68)
8.-"Más
tarde, liberadlos como gracia o recibiendo un rescate, hasta que la guerra haya
depuesto sus cargas" (47:5)
9.-"Y
si algunos desean una escritura de emancipación de entre aquellos que poseen
vuestras diestras, escribídsela si conocéis algo de bien en ellos; y dadles de
la riqueza de Al-lah que El os ha concedido" (24:34)
CONCLUSIONES
Categóricamente podemos decir que estos versículos
enseñan las siguientes reglas:
I.- Sólo
se debe recurrir a la guerra en el nombre de Dios y no por motivos egoístas, y
no por agrandar o por fomentar cualquier otro interés.
II.- Sólo
podemos recurrir a la guerra contra quien nos ataca primero.
III.- Sólo
podemos luchar contra los que luchan contra nosotros. No podemos luchar contra
los que no toman parte en la guerra.
IV.-
Incluso después de que el enemigo hay iniciado el ataque, es nuestro deber
mantener la guerra dentro de unos límites. Extender la guerra, bien
territorialmente o con relación a la armas utilizadas, es un error.
V.-
Tenemos que luchar sólo contra un ejército regular designado por el enemigo
para luchar de su lado. No tenemos que luchar contra los demás del lado
enemigo.
VI.- En la
guerra, debe permitirse inmunidad a todos los ritos y observancias religiosas.
Si el enemigo prescinde de los lugares donde se celebran las ceremonias
religiosas, entonces los musulmanes también deben desistir de luchar en dichos
lugares.
VII.- Si
el enemigo utiliza un lugar de adoración como base para atacar, entonces los
musulmanes pueden devolver el ataque. Ninguna culpa caerá sobre ellos si así lo
hacen. Ni siquiera se permite luchar en los aledaños de los lugares religiosos.
Está absolutamente prohibido atacar los lugares religiosos y destruirlos o
causarles cualquier tipo de daño.
VIII.- El
hecho de que el enemigo inicie el ataque desde un lugar religioso no debe
utilizarse como excusa para atacar ese lugar.
IX.- La
lucha sólo debe continuar mientras dure la injerencia en la religión y la
libertad religiosa. Cuando la religión es libre y la injerencia en ella no prosigue más tiempo, entonces no debe
haber guerra aun cuando el enemigo sea quien la empiece.
X.- Si el
enemigo desiste, es deber de los musulmanes desistir también, y perdonar el
pasado. Los musulmanes deben luchar mientras dure la persecución religiosa,
mientras la religión no sea para Dios y no se abandone la injerencia en los
asuntos religiosos. Cuando el agresor desiste, los musulmanes también tienen
que desistir. No debe continuar la guerra porque el enemigo crea en una
religión falsa.
XI.- Los
musulmanes no tienen derecho a entrometerse en la religión de los otros,
incluso si les parece que esa religión es falsa. Si después de una oferta de
paz, el enemigo continua la guerra, los musulmanes pueden estar seguros de la
victoria aun cuando sus efectivos sean escasos.
XII.- Si
en el transcurso de una guerra los no creyentes se inclinan hacia la paz en
cualquier momento, los musulmanes deben aceptar la oferta inmediatamente y
hacer la paz. Los musulmanes deben comportarse así aun a riesgo de ser
engañados. Deben poner su confianza en Dios. El engaño no prevalecerá contra
los musulmanes, que confían en la ayuda de Dios. La oferta de paz debe ser
aceptada.
XIII.- Los
paganos, que acuerdan un pacto con los musulmanes, lo mantienen y no ayudan al
enemigo contra ellos, deben tener tratamiento recíproco por parte de los
musulmanes. La piedad exige que los musulmanes deben cumplir su compromiso del
pacto tanto en la letra como en el espíritu.
XIV.- Si cualquiera
de los que están en guerra con los musulmanes buscan refugio en ellos para
estudiar el Islam y reflexionar sobre su Mensaje, deben recibir refugio de los
musulmanes durante el tiempo razonablemente necesario para dicho propósito.
XV.- No
está permitido hacer prisioneros del enemigo salvo en caso de una guerra
regular que implique mucho derramamiento de sangre. El sistema de hacer
prisioneros de las tribus enemigas sin guerra y derramamiento de sangre,
practicado hasta e incluso después del advenimiento del Islam, es ilegal. Sólo
se puede hacer prisioneros de los combatientes y después de una batalla.
XVI.- En
relación con los prisioneros de guerra, lo mejor según el Islam, es liberarlos
sin pedir rescate. Como ésto no siempre es posible, la libertad mediante
rescate, también se puede efectuar.
XVII.- Los
que no merecen ser liberados sin rescate pero no tienen a nadie que se lo
pague, si todavía piden su libertad, pueden obtenerla firmando un compromiso de
que, si se les permite trabajar y ganar dinero, pagarán su rescate.
DIRECTRICES DEL SANTO PROFETA SOBRE
Las enseñanzas islámicas, sin embargo, no constan
solamente de reglas establecidas en el Santo Corán. También se incluyen los
preceptos y ejemplo del Santo Profeta del Islam. Lo que hizo o enseñó en
situaciones críticas es también una parte esencial de las enseñanzas islámicas.
Recogemos aquí algunos dichos del Santo Profeta sobre el tema de la guerra y la
paz.
I.- Se
prohibe a los musulmanes totalmente mutilar a los muertos.
II.- Se
prohibe a los musulmanes recurrir al engaño.
III.- Las
mujeres y los niños no deben ser asesinados.
IV.- No se
debe interferir con los sacerdotes, funcionarios religiosos y líderes
religiosos.
V.- No se
debe asesinar a los ancianos, ancianas y niños.
VI.-
Cuando los musulmanes entran en territorio enemigo, no deben sembrar el terror
entre la población. No se permiten los malos tratos a los civiles.
VII.- Un
ejército musulmán no debe acampar en un lugar donde provoque molestias a los
civiles. Al desfilar debe tener cuidado de no bloquear la carretera ni causar
incomodidades a otros viajeros.
VIII.- No
está permitido desfigurar el rostro.
IX.- Deben
infligirse al enemigo el menor número de pérdidas.
X.- Cuando
los prisioneros de guerra se ponen bajo custodia, debe colocarse juntos a los
parientes cercanos.
XI.- Los
prisioneros deben ser correctamente tratados. Los musulmanes deben tratar a sus
prisioneros mejor que a ellos mismos.
XII.- Se
debe tratar con gran respeto a los emisarios y delegados de otros países.
Cualquier falta o descortesía que cometan debe ignorarse.
XIII.- Si
un musulmán comete el pecado de maltratar a un prisionero de guerra, debe
expiarlo dejando en libertad al prisionero sin rescate.
XIV.-
Cuando un musulmán tiene a cargo un prisionero de guerra, debe alimentarlo y
vestirlo de la misma forma que el musulmán hace consigo mismo.
XV.- No se
deben dañar los edificios públicos, los árboles frutales y las cosechas.
XVI.- Debe
tenerse presente siempre la posibilidad de paz.
De los dichos del Santo Profeta se hace evidente que
el Islam ha instituido los pasos que
tienen como consecuencia evitar o detener una guerra o reducir su mal. Los
principios que enseña el Islam no son sólo preceptos piadosos; tienen su
ilustración práctica en el ejemplo del Santo Profeta y los primeros Jalifas del
Islam. Como todo el mundo sabe, el Santo Profeta no sólo enseñó estos
principios sino que también los practicó e insistió en su observancia.
Regresando a nuestra época, deseo decir que se han
enviado varias propuestas y se han presentado muchos planes ideales para la
paz, pero no se ha ofrecido ningún ejemplo práctico y realista para enseñar al
mundo cómo evitar la guerra, minimizar sus sufrimientos o detenerla totalmente.
Predicar un método para detener las guerras, pero no
ser capaz jamás de permitirse una ilustración práctica de ese método, indica
que es impracticable. Parecería por lo tanto, que la experiencia y sabiduría
humanas apuntan solamente a un método para evitar o parar la guerra; y ese
método lo enseñó y practicó el Santo Profeta del Islam.
Un punto más debe añadirse. El Santo Profeta dio las enseñanzas mencionadas sobre la conducta y comportamiento de los musulmanes en un campo de batalla. Generalmente se dice y se cree que no hay regla a seguir cuando se está en estado de guerra. No se suscita la cuestión de la misericordia y los buenos tratos. Nadie piensa en hacer ningún acto de caridad y de gracia hacia nadie. Pero aquí nos encontramos con un hombre que aconseja a sus seguidores dar todos los pasos posibles para ser amable y considerado incluso con el enemigo. Aquí hay un hombre que predica y recomienda la paz y la moralidad incluso en el campo de batalla. Se trata del Profeta del Islam, Muhammad, la paz y bendiciones de Dios sean con él, que fue correctamente descrito por Dios como la encarnación de la misericordia con toda la humanidad. |