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EL ISLAM Y SUS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES |
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Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Jalifatulmasih IV |
La
primera pregunta que Vds. se pueden cuestionar es ¿qué es el Islam? El Islam
significa literalmente "paz". Cualquier religión portadora de paz que
pueda ser descrita en una sola palabra, es la palabra Islam. ¡Qué erróneo es
que esta religión sea entendida en el Occidente como una fuente de terrorismo,
de desórden, de caos y de venganza! La realidad no es así, ya que la paz es el
nombre y significado del Islam y es el mensaje subyacente que encierra
cualquier enseñanza islámica.
Además
del significado de la palabra "paz", también tiene otra acepción y es
la palabra "sumisión". De esta forma, sus dos significados son las
palabras descriptivas con las que se podría haber denominado a cualquier
religión, ya que implica "la sumisión a la voluntad de Dios" por una
parte, mientras que por otra, "la paz en el ámbito de los seres
humanos". En resumen, la palabra Islam, no sólo expresa la filosofía de la
religión islámica, sino la de cualquier otra religión.
Dentro
de los propósitos fundamentales que persiguen todas las religiones, los dos
objetivos más importantes son: en primer lugar, acercar al hombre hacia Su
Creador, Dios, estableciendo una relación entre el hombre y El, y en segundo
lugar, establecer buenas relaciones entre los hombres, persiguiendo mejorar la
calidad de esta interrelación. Este es el contexto donde debe ser observado el
Islam.
El
Islam está soportado por cinco pilares básicos reconocidos por todos los
musulmanes del mundo, y en esta creencia fundamental no existen discrepancias
entre las distintas sectas islámicas, ya sean los sunnitas, los sheitas o
cualquier otra agrupación islámica. Describiré a continuación cada uno de estos
cinco pilares.
El primer pilar del Islam es la
creencia en un Dios Unico, un Dios que es Indivisible, que es una entidad no
compuesta por mezcla de otras entidades.
El segundo pilar es la creencia
en los ángeles. Aunque el concepto de éstos difiere de secta en secta, sin
embargo, cualquier musulmán cree en su existencia.
El tercer pilar es la creencia
en los Libros que fueron revelados a los Mensajeros de Dios. Los ángeles son
los instrumentos o los intermediarios entre Dios y el hombre, que de alguna
forma, transmiten el mensaje a las personas escogidas, los mensajeros o
profetas, explicando
El cuarto pilar es la creencia
en los profetas,
Y el quinto es la creencia en el
día de
Este último pilar es de extrema
importancia, porque el Islam quiere infundir el concepto de "rendir
cuentas" y de ser responsables de nuestros actos aquí en esta tierra. El
mensaje subyacente es que esta vida no es el objetivo de nuestra creación, sino
que tras ella, seremos revividos de alguna forma y deberemos ser responsables
de los actos realizados aquí.
A
primera vista, la creencia en un Unico Dios parece un concepto muy símple y
elemental. La mayoría de los seres humanos acepta que existe un Dios. "¿Y
entonces qué?", sería la siguiente pregunta. Son tantas las consecuencias derivadas
de este concepto, que, de hecho, un compendio de religiones puede ser creado a
partir del concepto islámico de que no existe más Dios que Dios y no existen
otros dioses. Esta creencia inculca una actitud maravillosa para librarse de
otros yugos que nos encadenan. Si, en verdad, uno llega a entender el mensaje
de
Debemos
tener presente que según el Islam, y así está recogido repetidas veces en el Sagrado
Corán, el mismo Dios envió a Sus Mensajeros en todas las partes del mundo en
cada época de la historia. Si esto es así, los mensajes que ellos nos dejaron
deberían ser los mismos en sus fundamentos. Precisamente esto es lo que reclama
el Sagrado Corán. Dice que aunque se perciban tantas religiones en el mundo,
que tuvieron su origen en diferentes épocas y en diferentes países, sin
embargo, los fundamentos de los mensajes fueron los mismos. Una pregunta
posterior surge y es que si esto es así, ¿por qué entonces existen tantas
diferencias entre estas enseñanzas? ¿Cómo puede ser tan paradójico el mismo
Dios, que reveló a un pueblo de una determinada zona que Yo soy Uno y Trino al
mismo tiempo, y yendo a
Según
el Islam, en su origen, todas las religiones contuvieron los mismos
fundamentos. La enseñanza básica de cada una de las religiones fue idéntica cuando
esta fue revelada a los mensajeros divinos. El Sagrado Corán nos menciona las
tres enseñanzas básicas fundamentales comunes a todas las religiones que hoy
existen en el mundo:
"No
se les instruyó sino que creyeran en la pureza de un Unico Dios con total dedicación, que Le adoraran y que gastaran en la causa del pobre y del
necesitado".
Estas
son las tres enseñanzas fundamentales comunes a todas las religiones, según el
Islam. La pregunta que surge ahora es, ¿por qué cambiaron entonces?
Esta
cuestión es respondida por el Islam, apuntando a que los cambios no fueron
realizados por Dios, sino que fueron los seres humanos quienes los hicieron.
Siempre que ha aparecido un Mensajero en la tierra, la psicología del ser
humano genera dos formas de reacción diametralmente opuestas hacia él. Muy
pocos le aceptan, y la mayoría de la gente a la que se dirige, se le opone,
mostrándose violentos en su intento de suprimir el mensaje. Su esfuerzo se
centra en aniquilar mediante la fuerza al mensajero y a sus seguidores. Esta es
la primera reacción hacia dicho mensajero de Dios, que ha sido empleada
universalmente y que uno corrobora tras el estudio de la historia. Tras esta
primera reacción de odio, le sigue un período en el que al final, este hombre
es aceptado por la sociedad, siendo esta reacción de excesivo amor hacia su
persona. Tras el paso del tiempo, se le comienza a denominar Dios o un ser
semejante a El. Este aspecto es el que destruyó el mensaje original de todas
las religiones. Es un fenómeno universal que puede ser atestiguado en cualquier
parte del mundo, y estudiando a cualquier religión, se llegará a la misma
conclusión y es que en el orígen todas las religiones fueron monoteistas, y que
tras el paso del tiempo, el hombre acabó adorando como Dios a la persona que
vino a entregar el mensaje divino.
A
continuación, voy a describir el segundo pilar del Islam que es la creencia en
los ángeles.
En
la religión islámica, al igual que en otras religiones, los ángeles son
entendidos de formas distintas y variadas. Algunos piensan que son seres
luminosos que tienen alas, seres con alta concentración de energía que vuelan
de un lugar a otro transmitiendo el mensaje. Estos conceptos son infantiles, y
aunque son compartidos por muchos musulmanes, nacen de la ignoracia y no de las
enseñanzas islámicas. En el Islam, tal como está recogido en distintas partes
del Sagrado Corán, los ángeles pertenecen a otra dimensión y no están dentro de
los límites de las tres dimensiones que nosotros conocemos. Si añadimos una
nueva dimensión, su existencia puede ser aceptada sin ser visibles, y así
mantener su propia identidad.
Según
el Islam, los ángeles son los intermediarios entre Dios y Su Voluntad, y se
encargan de hacer operar la manifestación de la voluntad divina. Según los
principios islámicos, el mundo de los fenómenos que percibimos en la
naturaleza, no funciona por sí automáticamente. Existen fuerzas que gobiernan
las leyes y vigilan si éstas operan dentro de su area sin interferir con otras
leyes. De esta forma, todo el Universo es gobernado al igual que se rige un
gobierno, pero con mucha mayor exactitud y perfección. El Universo no se rige
caóticamente. Según el Islam, si Dios no existiera ni existieran los ángeles,
que constantemente vigilan el control de las fuerzas de la naturaleza,
observando conscientemente las leyes que operan dentro del campo que les ha
sido otorgado, se generaría un caos total. El mundo organizado que percibimos
es el resultado de la existencia de los ángeles, según la filosofía islámica.
Su
forma no es imaginable por nosotros, al no estar provistos de facultades que
nos permitan comprender dimensiones a las que no pertenecemos. Si, por ejemplo,
alguien no ha sido bendecido por Dios con la facultad de la vista desde la
infancia, por mucho que intentemos explicar a esta persona qué es la visión, no
podrá comprenderlo. Sin embargo, la conclusión es que la visión existe, porque
su existencia está basada en evidencias. De forma similar, la creencia en los
ángeles está basada en evidencias que extraemos de la observación de la
naturaleza, aunque su comprensión esté fuera de nuestro alcance, al no estar
provistos de las facultades necesarias para su entendimiento.
Respecto
al tercer pilar del Islam, que es la creencia en los Libros, uno olvida que en
la era presente, todas las civilizaciones del mundo que existen hoy, están
basadas en ellos, aunque la gente no actúe acorde a sus enseñanzas y se haya
apartado de éstas al considerarlas inadecuadas. No existe civilización en el
mundo que no tenga sustentada sus raíces en alguna enseñanza divina. Cualquier
comportamiento civilizado con el que hemos sido educados tanto en la
civilización occidental u oriental, por muy corrompidas que estén hoy día, está
basado en enseñanzas religiosas. Así pues, es un factor muy importante que
deberemos tener en cuenta.
Para comprender mejor este aspecto bajo la
perspectiva actual, quisiera desviar ahora la atención sobre el experimento a
gran escala que ha llevado a cabo el comunismo en un vasto territorio con un
gran número de seres humanos. Partieron del fundamento de la negación de la
existencia de Dios. Negaron la necesidad de los Libros y la herencia de las
culturas que éstos moldearon. La consecuencia final, según lo que atestiguamos
hoy, es que dieron un paso en el vacío. ¿Pudieron presentar una civilización
que reemplazara a las que el mundo heredó? La respuesta es un no categórico.
¿Inventaron una nueva filosofía sobre la moral basada en algún fundamento que
la soportara? La respuesta es una vez más no. Marx negó la necesidad de la
moral, porque sabía que si aceptaba las premisas de ésta, al final la gente
tornaría hacia la religión, puesto que la moral tiene sustentada su raíz
únicamente en la religión. Fue suficientemente inteligente para entender este aspecto.
En la época de Lenin esta pregunta fue puesta en tela de juicio frente al
marxismo entonces reinante. Bogdanov, ideólogo comunista que trabajó con Lenin
largo tiempo, enfatizó sobre el papel de la moral en la filosofía comunista.
Lenin le contestó con dureza que no existía cabida para la moral en el sistema,
ya que si uno adopta estos valores, la consecuencia final es la aceptación de
la existencia de Dios y ello iba a acarrear el colapso de la estructura
comunista destrozándola en pedazos. Así pues, sin los Libros, no existen las
civilizaciones ni conceptos de moral que puedan gobernar y disciplinar nuestras
vidas.
Otro
experimento fue llevado a cabo en China de forma diferente por Mao Tse Tung.
Poseía la ventaja de poder analizar a posteriori los experimentos del comunismo
en Rusia. Se dió cuenta de que era imposible para ningún sistema, religioso o
secular, pervivir sin la moral. En contraposición a la filosofía de Marx y
Lenin, introdujo un concepto de moral en China, y dió mucho énfasis al papel
que representaba inculcando la enseñanza de la humildad, el uso de palabras
bondadosas, etc. Escribió volúmenes en contra de la hipocresía, que son, de
hecho, términos religiosos. No le quedó otra alternativa, al observar el
fracaso del comunismo ruso en el control de la moral de sus gobernantes. Tanto
Mao Tse Tung como Lenin demostraron estar en lo correcto, porque cuando Mao
enfatizó sobre el papel de la moral en la sociedad, tomó estas enseñanzas de
Confucio al no existir bases sobre ella en la filosofía comunista. El resultado
fue lo que predijo Lenin; los chinos se inclinaron hacia el confucionismo con
la consecuencia de la revivificación de esta creencia.
Así
pues, la creencia en los Libros es una de las realidades más importantes de la
vida, que hemos heredado de épocas pretéritas de cualquier parte del mundo y
que ha moldeado a nuestras civilizaciones y a nuestro código de conducta. Todo
lo que hoy es considerado decente en nuestra sociedad, tiene su origen en los
Libros Sagrados revelados por Dios.
El
concepto islámico sobre los mensajeros está en plena concordancia con la
filosofía de
Por
último, voy a hablar acerca del concepto de
La
mayoría de la gente hoy mantiene terribles dudas sobre una posible vida después
de la muerte, ya que es muy difícil para el hombre actual creer en una nueva
forma de vida después de haber permanecido aquí en la tierra. Uno piensa de
forma automática que es un mito creado por las religiones. Esta reacción es
natural y comprensible, ya que la creencia en Dios ha perdido consistencia en
la época presente. Sin embargo, en lo que se refiere a la importancia en la
creencia de este concepto, ningún hombre cabal podrá negar su validez.
Una religión no puede ser
completa sin la creencia en la otra vida y sin el concepto de una contabilidad,
ya que en esta vida encontramos un sinfín de déspotas que cometen enormes
crueldades y un sinfín de asesinos que generan enormes crímenes. No todos pagan
con la misma moneda. El número de crueldades y crímenes cometidos es
infinitamente mayor que los castigos que se aplican para hacer justicia. ¿Qué
sentido tiene, pues, este mundo caótico? Si Dios existe, al menos podría hacer
justicia.
El
concepto de vida después de la muerte, así como el de rendir cuentas de
nuestros actos, nos ilumina con nueva luz, proporcionándonos una idea mucho más
extensa sobre nuestra existencia en esta tierra. Si existe racionalidad alguna
en la religión, ha de existir una parte esencial en ella que esté relacionada
con la creencia en una vida después de la muerte y en un recuento de nuestros
actos realizados aquí en la tierra.
El
incremento de crímenes que se observa hoy en el mundo moderno, está
directamente relacionado con la desaparición de la creencia en Dios y en el
recuento de nuestros actos. En aquellas sociedades donde la creencia en Dios es
ficticia, o bien se niega Su existencia, la consecuencia es que el ser humano
no se considera responsable de rendir cuentas tras su muerte. Al cometer un
delito, se considera reo de la policía o del sistema de justicia vigente. La
psicología del criminal se desarrolla en la astucia para evitar ser detenido.
Con ello, se potencia aún más el crímen. El acto de cometer un crimen tiene
lugar cuando uno no es observado y tiene una posibilidad razonable de no ser
detectado. Si el concepto de Dios no existe, en aquel lugar donde no exista un
sistema de detección o de filmación de nuestros actos, uno se siente
completamente libre, ya que no ha de rendir cuentas de sus actos. De esta
forma, paulatinamente uno es menos responsable de cara a sus actos en una
sociedad. El incremento del crímen está relacionado directamente con la
ausencia de responsabilidad. Ningún aparato policial ni ningún gobierno en
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