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El tema del "Santo Profeta en la Biblia" es de gran importancia teológica tanto para los musulmanes como para los cristianos. Es importante para los musulmanes porque el Sagrado Corán ha declarado enfáticamente que el advenimiento del Santo Profeta había sido predicho en el Antiguo Testamento y en los Evangelios (Corán 7:158). Como seguidores del Sagrado Corán es nuestra obligación verificar y comprobar esta reivindicación. El tema es importante para los cristianos, ya que presenta un desafío grande a su teología actual y pueden ser requeridos a defenderse del testimonio de su propio Libro Sagrado.
El tema es muy amplio y requiere un cuidadoso y profundo estudio ya que la referencia al Santo Profeta del Islam en la Biblia es muy extensa. San Pedro, al dirigirse a la asamblea reunida en el día del Pentecostés, mencionó la bien conocida cita de Moisés acerca del advenimiento de un gran profeta semejante a él, y añadió que "todos los profetas desde Samuel en adelante, también aludieron a estos días "(Hechos de los Apóstoles,3:24). Si es cierto que todos los profetas desde Samuel hasta Jesucristo hablaron de los días de este profeta, entonces, me temo, no se puede hacer justicia respecto a este asunto sin referirnos a casi toda la Biblia.
Voy a referirme, sin embargo, a aquellas partes de la Biblia que hacen referencia al Santo Profeta de forma notable, y no las mencionaré en el orden bíblico sino en la secuencia de la vida del Santo Profeta, para tener una mejor perspectiva de él, tal como se refleja en las páginas bíblicas.
SU FAMILIA
Comencemos con los antepasados del Santo Profeta. Sabemos que procedía de una tribu conocida de Arabia que eran descendientes de Cedar, el hijo de Ismael, el primer descendiente de Abraham.
El primer libro de la Biblia nos dice que Dios había prometido a los descendientes de Abraham que se multiplicarían, crecerían y serían los gobernantes de Canaán y las áreas colindantes. Más adelante, Dios prometió que bendeciría a Abraham y que las naciones de la tierra serían benditas por él. (Génesis 17:8, 18:18). La misma promesa fue hecha posteriormente en dos ocasiones distintas con respecto a Ismael e Isaac, los dos hijos de Abraham (Génesis 17:20, 26:4)
Esta promesa es muy explícita y cubre la gloria y la grandeza física, social y espiritual a la que una nación puede aspirar. No solo los descendientes de Abraham fueron agraciados con una superioridad numérica respecto a los demás, sino también con grandeza social y moral así como se les otorgó el gobierno dela tierra prometida. La palabra "bendición" de la promesa apunta a la grandeza espiritual que los dos hijos de Abraham iban a gozar.
En cumplimiento a esta promesa, sabemos que los dos hijos de Abraham dieron lugar a dos grandes naciones y que estas naciones conquistaron la tierra prometida sobre la que gobernaron durante siglos. Sin embargo, este aspecto cubre la parte física y social de la promesa. ¿Y la parte espiritual?. La respuesta se encuentra fácilmente. En el caso de Isaac sabemos que Dios bendijo a sus hijos levantando un gran profeta entre ellos, Moisés, y que estableció Su ley para la guía y la salvación de Israel. En el caso de Ismael, por otra parte, es lógico suponer que Dios cumpliría Su promesa de bendición, levantando un profeta semejante a Moisés entre sus descendientes.
Esta suposición se convierte en afirmación, si proseguimos nuestro estudio de la Biblia. La "bendición" prometida a Ismael en los días de Abraham, toma forma bajo el profetazgo en el tiempo de Moisés. Dios le prometió que El levantaría un profeta semejante a él entre sus hermanos de Israel y que Dios pondría Sus palabras en su boca y que hablaría lo que Dios Le ordenara. (Deuteronómio, 18:18)
Esta es la mayor profecía de todos los tiempos sobre el advenimiento del Santo Profeta. Es esta la profecía que todos los profetas desde Samuel han venido proclamando (Actos 3:24), y es la profecía que el mismo Jesús repitió cuando dijo que un Consolador, el espíritu de la verdad, vendría tras él, que guiaría al mundo hacia la verdad y que no hablaría de por sí, sino que transmitiría todo lo que escuchase. (Juan 16:13)
Esta es la profecía que Jesús explicó en la parábola del viñador cuando dijo que el propietario de la viña vendría y destruiría a los viñadores corruptos y que el reino de Dios sería tomado de los israelitas y sería otorgado a otra nación (Mateo 21:41). Finalmente, el próximo cumplimiento de esta profecía fue proclamado por los discípulos de Jesús cuando salieron predicando que el "Reino de Cielos estaba cerca" (Mateo 10:8).
Esta profecía nos habla de un profeta portador de leyes semejante a Moisés que sería erigido entre los hermanos de Israel.
No hay ninguna nación en la tierra, exceptuando a los descendientes de Ismael, que pueda reivindicar ser los hermanos de Ismael y al mismo tiempo proclamar haber crecido bajo la promesa divina hecha a Abraham. Los descendientes de Ismael e Isaac no solo eran hermanos de carne y hueso, sino hermanos de una misma promesa (Génesis, 17:19:20). Desde el momento en que ningún otro profeta fue erigido de entre los hermanos de Israel, la profecía alcanzó su cumplimiento con el advenimiento del Santo Profeta del Islam.
El hecho de que el profeta mencionado en la profecía no iba a ser erigido de entre Israel encuentra su confirmación en los preliminares de ella. Hay que tener en cuenta que esta profecía tuvo lugar en el monte Horeb, como respuesta a una demanda de Israel. Estando reunidos en el monte para mirar a Dios, en su lugar observaron una gran llamarada y una potente voz de Dios que provenía de la llamarada. Se asustaron presintiendo la muerte, y le dijeron a Moisés que ya no querían volver a ver a Dios o escuchar su voz de nuevo. Dios dijo a Moisés que según Su deseo el próximo profeta que recibiría Su palabra no sería levantado de entre ellos sino de sus hermanos. Teniendo en mente estos preliminares, no es posible creer que Dios pudiera erigir a este profeta de Israel, ya que el rechazo de Israel a escuchar Su palabra fue lo que conllevó a Dios a revelar esta profecía (Deuteronomio 5:24-28, 18:16-18).
Habiendo descrito a los antecesores del Santo Profeta, voy a referirme a su vida. Prácticamente, cada acontecimiento importante de su vida fue predicho por la Biblia.
SU NACIMIENTO
El Santo Profeta nació de una mujer joven, cuyo marido murió momentos después de su concepción. Unos pocos años después del nacimiento del niño, ella también murió, siendo muy joven, dejando al huérfano en manos de la Providencia. El Profeta Isaías predijo el nacimiento del Santo Profeta cuando mencionó: "¡Mirad: La mujer joven encinta da a luz a un hijo, a quien ella pondrá el nombre de Emmanuel" (Isaías, 7:15). La madre del Santo Profeta era la joven mujer que concibió y dio a luz un hijo y murió siendo aún joven. En cuanto al nombre "Emmanuel", ningún profeta fue denominado "Emmanuel" por su madre. Significa "Dios está con nosotros" y ha sido utilizado en la profecía para mostrar la especial protección y el favor de Dios que el niño iba a recibir en su vida. Hay muchos ejemplos en la vida del Santo Profeta cuando acorralado por completo por el enemigo, Dios era Su único guarda. En tales ocasiones puso su entera confianza en Su compañía y nunca se le escuchó decir "ELI ELI LAMA SABACH-THANI". Una de esas ocasiones es cuando se refugió en una cueva y el viendo al enemigo llegar a la entrada, utilizó la palabra "Emmanuel" para sí (Corán 9:40). Puedo ver otro aspecto de esta profecía. El llamar la madre al hijo "Dios está con nosotros" puede ser interpretado que la madre iba a partir pronto de la compañía del niño, dejándolo sólo a la merced de Dios.
SUS MATRIMONIOS
El Santo Profeta creció como un joven piadoso, honesto y veraz, y a la edad de 25 años se casó con una viuda de 40 años. Más adelante, durante su vida, tuvo que casarse con otras viudaspor razones morales y sociales. Durante la persecución y las batallas que acontecieron tras el advenimiento del Islam, un gran número de jóvenes musulmanes perdieron la vida, dejando atrás viudas que habían de ser cuidadas por la sociedad musulmana. Debido a la rehabilitación y la protección de la salud moral de la sociedad, el Santo Profeta y sus seguidores tuvieron que tomar más de una esposa. Este aspecto de la poligamia del Santo Profeta fue predicho por Isaías:
"Tus hombres caerán bajo la espada, y tus héroes en la
lucha" (Isaías, 3:25-26).
"Aquel día siete mujeres se disputarán a un hombre y le
dirán: "Nosotras comeremos vuestro pan y nuestro vestido
vestiremos; deja sólo que llevemos tu nombre, quítanos
nuestra infamia"" (Isaías, 4:1).
Hay que recalcar que las mujeres a quienes se menciona eran las viudas de aquellos que cayeron en el campo de batalla y que la profecía menciona claramente que la poligamia sería practicada en aquellos días para la custodia de las viudas y para la salvaguardia de la desgracia y la infamia.
LA PRIMERA REVELACION
Cuando el Santo Profeta tenía la edad de 40 años, recibió su primera revelación en la cueva de Hira. El ángel se le apareció y le instó a leer las palabras de Dios. El Profeta contestó que él no sabía leer. El ángel abrazó al Profeta e insistió en que leyera. El Profeta comenzó a recitar lo que el ángel le iba diciendo. La palabra de Dios fue puesta en boca del Profeta. Teniendo en mente este incidente, leemos en Jeremías:
"La palabra de Yavé me fue dirigida para decirme: ...
Como Profeta de gentes te constituí. Yo dije: ¡Ah, Señor
Yavé, mira que yo no sé hablar: soy un niño!. Pero Yavé me
respondió: ¡No digas soy un niño!... Todo lo que yo te
ordenaré, les dirás... Y Yavé extendió su mano, tocó mi
boca y me dijo: He aquí que yo pongo mis palabras en tu
boca" (Jeremías, 1:6-9).
La referencia es de por sí explícita, pero hay que hacer notar que en el siguiente capítulo de este libro se nos dice que vayamos y veamos Cedar, donde se adoran falsos dioses. Cedar el el nombre de una tribu árabe que vivía en Mecca, que adoraban a ídolos. Esta referencia a Cedar, los paganos de la Mecca, es una evidencia apoyando que el profeta predicho en el primer capítulo era uno que iba a ser erigido en Cedar.
EL SANTO CORAN. LA LEY DE DIOS
Tras la primera revelación en la cueva de Hira, el Santo Profeta continuó recibiendo constantemente la palabra de Dios hasta el final de su vida. La ley que se le dio no le fue revelada de golpe, sino que fue lenta y tras un proceso gradual, recibiendo unos cuantos versículos cada vez, siendo 23 años el tiempo en el que el Corán fue revelado por completo. La lengua que utilizó Dios para revelar Sus palabras fue el árabe, una lengua extraña y foránea para el pueblo hebreo. Estos aspectos innovadores de la nueva ley fueron predichos por Isaías:
"Oh, sí. Con labios balbucientes, en lenguaje extraño,
va a hablar a este pueblo... Por ello, la palabra de Dios
les llegará precepto tras precepto, tras el precepto, línea
tras línea, aquí un poco, allí otro poco" (Isaías 28:11-13)
Hay un aspecto del Sagrado Corán que no ha de pasar desapercibido. La lenta revelación del Libro hizo fácil al Santo Profeta y a sus seguidores su memorización. Aunque el Santo Profeta dictaba los versículos según le eran revelados, la preservación para futuras referencias no implicó en un principio ningún documento escrito para él o para sus seguidores ya que la escritura yacía en sus memorias. Hoy, hay miles de musulmanes que conocen la escritura de memoria, y si todos los ejemplares del Sagrado Corán fueran destruidos, este sería el único libro que podría ser reconstruido con cien por cien de fiabilidad ya que su escritura no yace únicamente en papel sino en los corazones de los creyentes.
Las características de la nueva ley fueron reveladas claramente a Jeremías:
"He aquí que vienen los días -dice Yavé- en yo
concluiré con la casa de Israel y la casa de Judá una
alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres...
Esta es la alianza que haré con la casa de Israel después de
aquellos días -dice Yavé-: Pondré mi ley en su interior, en
su corazón la escribiré; y seré su Dios y ellos serán mi
pueblo" (Jeremías, 31:31-33).
LA PERSECUCION
La oposición al Santo Profeta comenzó tan pronto como emprendió su ministerio. Todo tipo de mentiras y cargos le fueron impuestos para confundir al pueblo y para que instigaran contra su persona. Tan pronto como el Santo Profeta ganó conversos, la oposición tornó en persecución y un infierno de ataques y atrocidades brutales les llovieron a él y a sus indefensos seguidores. En una ocasión, cuando la sangre corría por entre sus heridas, el Santo Profeta oró:
"¡Oh Dios!. Someto mi lamento hacia Ti. Soy débil y no tengo medios... ¿En manos de quién me dejas?. Extranjeros que
me rechazan y enemigos que me oprimen en mi propia ciudad...
Eres Tu quien puede disipar la oscuridad y traer la paz...".
Esta oración del Santo Profeta está registrada en la Biblia con las siguientes palabras:
"¡Oh Yavé, salva mi alma de los labios mentirosos, de
la pérfida lengua... ¡Ay de mí, que vivo en Mesec, habito en
la tienda de Cedar. Harto ha vivido mi alma con los que
odian la paz. Soy paz, mas cuando hablo, ellos mueven la
guerra" (Salmos 120:2,5,6,7).
LA EMIGRACION
La persecución del Santo Profeta llegó al culminación cuando los jefes de Mecca decidieron matarle. Espadas en mano rodearon su casa, esperándole. Sin embargo, el Santo Profeta pudo escapar con uno de sus compañeros y tras varios días de viaje en camello, la caravana hambrienta y sedienta del Santo Profeta llegó a Medina. Esta emigración del Santo Profeta fue predicha por Isaías en su oráculo concerniente a Arabia, que reza:
"Entre las matas de la estepa pernoctáis, caravanas de
Dedán. Id al encuentro del sediento a llevarle agua,
habitantes del país de Temá, para darle pan, salid al
encuentro del fugitivo. Pues de las espadas van huyendo, de
las espadas afiladas, de los arcos entesados, del
encarnizamiento del combate" (Isaías 21:13-15)
Hay que recalcar que los habitantes del país de Temá mencionados en la profecía, son los descendientes de Tema, uno de los hijos de Ismael que vivieron en Medina y en las áreas vecinas y que dieron la bienvenida al Santo Profeta cuando venían huyendo "de las espadas afiladas y del encarnizamiento del combate".
LA BATALLA DE BADAR
Los jefes de la Mecca, furiosos ante la escapada del Santo Profeta, decidieron atacarle un año después de su huida en Medina. El Santo Profeta repelió el ataque en la batalla de Badar. En esta batalla, los jefes de la Mecca fueron muertos. Isaías previó esta batalla y predijo:
"Dentro de un año -año como el de un jornalero- habrá
desaparecido todo el esplendor de Cedar, y lo que quede del
número de los valientes arqueros de Cedar no será casi nada,
porque Yavé, Dios de Israel, ha hablado" (Isaías, 21:16-17).
Los hijos de Cedar mencionados en la profecía son el pueblo de Mecca que sufrió la primera derrota en manos del Santo Profeta.
EL SANTO PROFETA COMO COMANDANTE
La derrota en la batalla de Badar fue una humillación para el orgullo y la gloria de Cedar difícilmente digerida. Reunieron todas sus fuerzas y con ayuda de otras tribus de Arabia, atacaron al Santo Profeta una y otra vez, declarando una guerra a muerte en contra del Islam, una guerra que duró durante los años venideros. Durante este período, la recién constituida comunidad musulmana permanecía siempre en estado de alerta y sufrió indescriptibles durezas. El Santo Profeta dedicó la mayor parte de su tiempo predicando la palabra de Dios que le era revelada o preparando planes defensivos de guerra que el enemigo le imponía. A pesar de los escasos recursos que disponía el Santo Profeta, luchó en todas las batallas con tal valor y pericia que todos los planes del enemigo de borrar la faz del Islam perecieron. La Biblia describe este aspecto de la vida del Santo Profeta como sigue:
"He aquí mi siervo a quien protejo, mi elegido, en
quien mi alma se complace. He puesto en él mi espíritu, para
que traiga la ley a las naciones... No desistirá, no
desmayará, hasta que implante en la tierra su derecho, y su
doctrina que las islas esperan... Yavé avanza como un héroe,
como un guerrero excita su valor; lanza el grito de guerra,
el alarido, marcha poderoso contra sus enemigos" (Isaías,
42:1,4,13).
LA CAIDA DE LA MECA
El estado de guerra que los enemigos del Islam declararon contra el Santo Profeta, podía llegar a su fin únicamente con la caída de la Mecca. El Santo Profeta dejó Medina, el país de Tema, con unos cuantos miles de seguidores. Camino hacia la Mecca, otras muchas tribus se le juntaron, y según cruzaba el valle y las montañas de Parán, el número de seguidores que le acompañaban era diez mil.
Como comandante de esos diez mil devotos musulmanes, el Santo Profeta entró en la Mecca, mientras que las fuerzas mequíes se rendían sin resistencia alguna. Sólo ocho años después de su emigración forzosa de la Mecca, el Santo Profeta consiguió una de sus victorias más espectaculares que los cielos jamás atestiguaron. Dios visualizó estas escenas a los ojos de muchos profetas hebreos. Moisés vio la victoria de la siguiente manera:
"Yavé vino del Sinaí, salió para ellos de Seir,
resplandeció desde la montaña de Farán y vino con diez mil
santos; en su mano derecha traía una ardiente ley para
ellos" (Deuteronomio, 33:2-3)
El Profeta Salomón describe este acontecimiento:
"Mi amado es fresco y rubicundo, distinguido entre diez
mil... Su boca es un colmo de dulzura, todo en él es
delicia" (Cantar de los Cantares, 5:10,16).
Hay que resaltar que la traducción de la palabra hebrea "todo en él es delicia" es "Mohammaddaim". Parece ser que Salomón, conocía el nombre de su querido jefe de los diez mil.
El Profeta Habacuc también atestiguó la marcha victoriosa del Santo Profeta:
"Dios viene de Temam, el santo del monte Parán. Su
majestad cubre los cielos, y de su gloria está llena la
tierra" (Habacuc, 3:3)
EL SANTO PROFETA COMO LEGISLADOR
Tras la caída de Mecca, el Santo Profeta no solo era el líder espiritual de la comunidad, sino el legislador político del país. El país ahora se encontraba regido según las leyes divinas y una nueva era de paz, justicia y rectitud había comenzado. El Reino de Dios se había establecido en la tierra y todos los falsos dioses fueron destruidos y sus adoradores cayeron en la ignominia. La legislación majestuosa del Santo Profeta ha sido descrita con abundancia en la Biblia. Algunos versos de los Salmos dicen:
"¡Reina Yavé, la tierra se alboroce, alégrense las
islas incontables!. Tiniebla y nubes le circundan. Justicia y
derecho son la base de su trono... Iluminan al orbe sus
relámpagos, lo ve la tierra y se estremece... ¡Avergüéncense
los que sirven a los ídolos, los que se glorian de
vanidades! (Salmos, 97:1,2,4).
Este nuevo cambio en el orden social y moral del país fue predicho por Isaías. Dijo:
"Lo predicho de antiguo se ha cumplido, y anunció
nuevas cosas, antes que surjan os las hago saber. Cantad a
Yavé un canto nuevo, su alabanza desde los extremos de la
tierra... Alcen su voz el desierto y sus ciudades, las
aldeas en las que habita Cedar. Aclamen los habitantes de
Selá..." (Isaías, 42:9-11).
No necesito comentar sobre este pasaje, ya que el comentario de la Biblia de Jerome ha dilucidado mucho más de lo que nosotros podemos hacer. El comentario sobre este pasaje concluye que "el Reino de Dios se extenderá en Cedar, en la península arábiga. Dios manifiesta Su celo para la salvación de la humanidad" (Isaías 42:9,17) |