Cada día que pasa, más gente se pregunta ¿qué es realmente el
Movimiento Ahmadía? ¿Por qué se está extendiendo con tal rapidez y velocidad por
todos los continentes del mundo? ¿Quienes son esa gente que hablan de Dios y del
Islam y afirman ser verdaderos musulmanes, y, sin embargo, son repudiados por
muchos otros musulmanes? Hablan de paz, amor, servicio a la humanidad ¿Con qué
sentido? ¿Quién controla y dirige este movimiento? ¿Qué hay de sus finanzas?
Todas estas cuestiones y otras muchas son a menudo formuladas, en ocasiones por
pura curiosidad y otras veces con disgusto e incluso con odio. Dado que existe
una gran cantidad de desinformación al respecto, vamos a intentar responder
brevemente a algunas de tales preguntas.
En primer lugar y en lo que se refiere a Dios Todopoderoso,
efectivamente, hablamos de Dios, de Al-lah, puesto que El es el motivo y
el objeto del Movimiento Ahmadía del Islam, o de forma más breve, del
Ahmadíat. También porque nuestro Dios es un Dios Vivo, es el Dios del
Santo Profeta Mohammad sa* , el Dios de todos los Profetas, y el Dios
del Mesías Prometido y Mahdi: el Profeta de estos últimos días y
Fundador del Movimiento. Ciertamente, nuestro Dios es el Dios del Santo
Corán. Creemos en Él, en Sus Profetas, en Sus ángeles y en el Día del
juicio.
"Declara: ¡El es Al-lah, el Único!, Al-lah, el Independiente e implorado por
todos. No engendra ni es engendrado. Y no hay nadie igual a Él" (El Santo Corán 112: 2-5)
"Este Mensajero Nuestro cree en lo que le ha sido revelado por su Señor, y así
hacen los creyentes; todos ellos creen en Al-lah, y en Sus ángeles y en Sus
Libros y en Sus Mensajeros, diciendo: "No hacemos distinción alguna entre
ninguno de Sus Mensajeros; y dicen: "Oímos y obedecemos, Imploramos Tu perdón, y
hacia Ti es el regreso" (El Santo Corán 2: 286)
"Y no es propio del hombre que Al-lah le hable, excepto por revelación, o tras
un velo, o enviándole un mensajero para que le revele con Su mandamiento lo que
desee. En verdad, Al-lah es el Altísimo, Sabio" (El Santo Corán 42:52)
Damos testimonio de que El es ciertamente el Dios Vivo que habla a los profetas
y a los santos y, a veces también, si lo desea, a los pecadores. Habló en el
pasado y habla también ahora. No creó al hombre y lo arrojó al universo para que
aprendiera a valerse por sí mismo y tratara de encontrar su lugar. Al contrario,
envió profetas a todos los pueblos y naciones para guiar a la humanidad por el
camino adecuado. Creemos en todos los Profetas como parte fundamental de nuestra
fe. Éstos profetas fueron enviados a pueblos señalados en épocas determinadas,
pero cuando la humanidad alcanzó su momento de madurez, llegó el tiempo de un
gran advenimiento: el advenimiento del Santo Profeta Mohammad sa.
"Di, Oh humanidad: en verdad soy un Mensajero para todos vosotros procedente de
Al-lah, a Quien pertenece el reino de los cielos y de la tierra..." (El Santo Corán 7: 159)
De esta manera el Islam no sólo transforma la multiplicidad en unicidad y la
discrepancia en armonía, sino que, con la Llegada del Santo Profeta, la religión
revelada se convierte en un proceso evolutivo comprensible, que encuentra su
culminación en la persona augusta del santo Profeta Mohammad sa. Con la Gracia
de Dios, y en cumplimiento de las profecías hechas por su santo Maestro y Mentor
(el Santo Profeta), el Fundador del Movimiento Ahmadía redescubrió en ésta época
el Islam del Profeta en su pureza más originaria, y ésta fue su misión
fundamental. Dice el Santo Fundador del Movimiento Ahmadía:
"Oh, todos los que moráis sobre la tierra y, Oh, todas las almas humanas que hay
en Oriente y en Occidente: Os anuncio categóricamente que la verdadera realidad
sobre la tierra es sólo el Islam y el verdadero Dios es el Dios descrito en el
Corán; y que el Profeta que posee vida espiritual eterna y que está instalado en
el trono de gloria y santidad es Mohammad sa, el elegido, la paz sea con él. La
evidencia de su existencia espiritual y su santa majestad se halla en que,
siguiéndole y amándole, nos convertimos en receptores de la santa gracia de
conversar con Dios y ser testigos de los signos celestiales". (iyaq-ul-Qulub,
Ruhani Jazain vol.15 p.141)
El advenimiento del Santo Profeta sa fue y sigue siendo el suceso único más
grandioso que haya ocurrido u ocurra nunca en la historia. Todas las religiones
convergieron y se fusionaron para formar una sola religión universal por orden
divina. El Santo Corán, en añadidura a su propio tesoro de Verdad eterna,
también incorporó las verdades contenidas en las escrituras anteriores, y ordenó
la creencia en todos los Profetas. Fue y sigue siendo la guía para todos los
tiempos y toda la humanidad. En manos de el Santo Ejemplo sa el mundo ya ha
visto el milagro de la revolución moral y espiritual más grande de todos los
tiempos, que transformó a verdaderos bárbaros en santos.
Sin embargo, el Santo Profeta sa profetizó, con pesar, que en un momento dado,
en los últimos días, sus seguidores se alejarían del camino recto y se hundirían
en las mayores profundidades de la degradación. En ese momento, Dios, con Su
Infinita misericordia haría que apareciera el Mesías Prometido y Mahdi para
salvar a la humanidad y hacerla retornar a Dios y al Islam.
Ciertamente, al igual que los musulmanes, también los seguidores de todas las
grandes religiones: judíos, cristianos, hindúes, budistas y otros, aguardaban
con anhelo el advenimiento del Reformador Prometido que estaba anunciado en sus
propias Escrituras. Las condiciones eran las apropiadas para que apareciera el
Reformador Prometido.
Amigos: debéis tener en cuenta de que, tal como hemos señalado, este
advenimiento del Mesías Prometido y Mahdi y, ciertamente, del Reformador
Prometido de todas las religiones, ya ha tenido lugar en la persona de Hazrat
Mirza Ghulam Ahmad (1835-1908) de Qadián, una aldea remota del norte de la
India. Por mandato divino y en cumplimiento de las profecías concernientes al
Reformador Prometido, estableció en 1889 lo que hoy es el dinámico Movimiento
mundial Ahmadía del Islam. Como hijo espiritual y discípulo del Santo Profeta
sa, recibió el encargo de Dios de redescubrir y restaurar el Islam a su pureza
originaria y, de inmediato, reunificar y representar a todas las religiones
reveladas. También anunció que él era el Mahdi Prometido y el Mesías, y que el
anterior Mesías, el hijo de María, nunca vendría de nuevo; pues tras el episodio
de la cruz, murió de una muerte natural y su alma descansa en paz en el cielo.
También anunció que Dios sigue hablando en la actualidad y que él era receptor
de la comunicación divina.
"Juro por Dios, que es el Custodio de mi vida que es
Él quien me ha enviado, me ha nombrado Profeta, y me ha nombrado el Mesías
Prometido. Ha mostrado grandes Signos para apoyarme, que superan los 300.000 en
número" (Apéndice a Haqaiatul Wahi, Ruhani Jazain vol.22, p. 503)
Como era de esperar, su declaración de ser el Mesías Prometido y Profeta de
estos últimos días, fue recibida con voces de horror y rechazo. Los musulmanes,
los cristianos, los clérigos y los laicos, unieron sus manos para cortar de raíz
lo que consideraban maléfico. La oposición al Movimiento continúa infatigable,
sin perder intensidad. Incluso gobiernos e instituciones tomaron buenas medidas
para unirse a la persecución, o mejor dicho, la guerra, contra el Movimiento.
Durante los últimos cien años se han hecho todos los esfuerzos posibles para
aplastarlo. Los áhmadis han sido lapidados (como en Afganistán), linchados
públicamente y asesinados. Sus hogares han sido saqueados e incendiados. Se les
han denegado sus derechos humanos elementales de creer, expresarse y practicar
su fe, como ha ocurrido en el Pakistán. Allí se ha declarado oficialmente a los
áhmadis "no-musulmanes" y se les ha prohibido denominar "mezquitas" a sus
lugares de oración o recitar el "Azán" (la convocatoria a la oración); ni
siquiera se les permite saludar a la manera musulmana. Se ha emprendido una
campaña de odio, represión y caza de brujas, con el apoyo y complicidad
oficial, de tal magnitud, que el actual Jefe Supremo del Movimiento hubo de
exiliarse de ese país al encontrarse con la imposibilidad de llevar a cabo las
responsabilidades inherentes a su cargo espiritual.
Desde su nacimiento y a pesar de la hostilidad organizada y de los
métodos tortuosos con las que la oposición actúa en su contra sin trabas
de ninguna clase, el Movimiento ha continuado atrayendo a su entorno a
gente noble y valiente, dispuesta a pagar el precio de la verdad. Cuando
el Santo Fundador fue llamado por su Creador en 1908, mucha gente pensó
que el Movimiento languidecería y llegaría un momento que desaparecería.
Pero cada día, desde entonces, ha continuado creciendo bajo el liderazgo
elegido y divinamente bendecido de los tres primeros sucesores del Santo
Fundador. El actual cuarto Sucesor, elegido al igual que sus nobles
predecesores, es también el Escogido de Dios y la Voz destacada de la
época. Por la Gracia de Dios y bajo su guía inspirada, el Movimiento ha
progresado de manera espectacular y sin precedentes. Las compuertas de
la Gracia Divina parecen haber quedado completamente abiertas. Gentes de
todo el orbe acuden en masa para unirse a su vínculo en cifras
progresivamente crecientes, tal como exponen las tablas adjuntas. A
título de ejemplo, sólo durante el año pasado, once millones de nuevos
conversos se unieron al Movimiento y éste año el número de nuevos fieles
superó los cuarenta millones. La Yamaat Ahmadía está presente hoy día en
170 países de la tierra. La Televisión Musulmana Ahmadía (MTA) emite
enseñanzas islámicas 24 horas al día a todo el mundo. El Movimiento ha
llevado el mensaje textual del Santo Corán a la mayor parte de la
humanidad a través de la publicación de las traducciones del Santo Libro
a las 53 lenguas principales del mundo. El Movimiento también ha
prestado enorme atención al desarrollo social de los sectores atrasados
de la humanidad, poniendo en marcha programas importantes de educación y
salud en diversas naciones de África. Estáis todos invitados
cordialmente a encontrar por vosotros mismos la verdad sobre el
Movimiento. Si deseáis responder a la llamada Divina y uniros a
nosotros, os daremos la bienvenida como hermanos y hermanas añorados.
Pero recordad que unirse al Movimiento exige una fe lúcida, compromiso
y sacrificio. No es nada parecido a hacerse socio de un club o miembro
de una expedición. Nada mejor que recordar lo que el propio Mesías
Prometido y Mahdi dijo al respecto:
"No debéis contentaros con realizar el pacto del Ba'at de manera manifiesta,
pues eso sólo no sirve de nada. Dios mira vuestros corazones y os tratará en
consecuencia..."(Kashti Nuh, Ruhani Jazain, vol.19 p.18)
"Dios me ha enviado al mundo para que por medio de la bondad, la gentileza y la
humildad, atraiga hacia Dios y hacia su Santa Guía a las gentes que se hallan
inmersas en el error, y les haga caminar por el camino de la virtud, hacia la
luz que me ha sido concedida..." (Tiryaq-ul Qulub, Ruhani Jazain, vol.15 p. 143)
"Vuestros corazones deben ser purificados de engaño, vuestras manos deben ser
inocentes de cualquier daño, vuestros ojos deben encontrarse libres de impureza
y no debe haber otra cosa dentro de vosotros que la verdad y la simpatía por la
humanidad..." (Tabligh-e-Risalat, vol. 7 p.44)
"La esencia del Islam tiene dos aspectos. En primer lugar, que Dios Todopoderoso
se convierta en el Objeto de la adoración, en el verdadero Anhelo y Objeto de
Amor, y que nadie sea asociado en Su adoración, en Su devoción y en Su
esperanza...El segundo aspecto, relativo a la consagración de nuestra vida a la
causa de Dios Todopoderoso, consiste en que nos dediquemos al servicio de Sus
criaturas y a simpatizar con ellas, compartiendo sus cargas y sus
aflicciones..." (Ayina-e- Kamlat-e-Islam, Ruhani Jazain, vol. 5 p. 60)
"Si os hacéis de Dios, estad seguros de que Dios será vuestro. Estaréis
durmiendo y Dios Todopoderoso permanecerá despierto por vosotros. Estaréis
desatentos al enemigo pero Dios lo vigilará y frustrará sus planes...Dios es un
tesoro preciado, valoradlo pues como es debido. Pues El es vuestro Socorredor en
cada paso que dáis..." (Kashti Nuh, Ruhani Jazain, vol.19, p.22)
Finalmente, nos atrevemos a pediros que ignoréis la desinformación y las
mentiras propagadas por los clérigos extremistas y otros grupos afines: acudid a
las fuentes para conocer la verdad. Recordad que somos un movimiento abierto y
público que no tiene nada que ver con el esoterismo. Nuestros miembros, hombres,
mujeres y niños tienen sus propias organizaciones sectoriales en razón de sus
grupos de edad, filiales de sus homólogas a nivel nacional e internacional.
Además, cada miembro contribuye con una parte de sus ingresos a los fondos del
Movimiento con el fin de ayudar a financiar los vastos sistemas de
organizaciones locales, nacionales y globales; hospitales, imprentas,
editoriales, traducciones, convenciones, etc. Las finanzas del Movimiento son
auditadas periódicamente y sus presupuestos requieren la aprobación
correspondiente a escala local, nacional e internacional. Se puede contribuir en
efectivo y también en especie. También se puede consagrar la vida al servicio de
la humanidad, de forma parcial o completa. También es posible consagrar a los
hijos al servicio de Dios y de las personas, sujeto siempre a la confirmación o
denegación del niño de este deseo de sus padres cuando llega a la madurez. Pero
es importante saber y recordar que -mientras tengamos el valor y la fortuna de
permanecer fieles-, no es suficiente creer sino que también es preciso actuar y
vivir la verdad, el verdadero Islam. Se nos exige cumplir las cinco oraciones
diarias, recitar cada día el santo Corán, invocar las bendiciones divinas a
favor del Santo Profeta (la paz sea con él) etc.
"Dios es un gran bien. Para encontrarle, debéis estar dispuestos a enfrentaros
con la desgracia...Sed constantes en la oración, pues la oración es la clave
para poseer la buena ventura...Sed sinceros y veraces pues el Dios Veraz está
observando vuestros corazones. Puede el hombre acaso engañarle? (Izala-e-Oham,
Ruhani Jazain, vol.4, p.549)
Por último, aunque no menos importante, recordamos a todos los miembros
-antiguos y nuevos- que como muestra de gratitud profunda a Dios,
debemos cultivar una relación viva, de sincero respeto y estima, con el
Jefe Supremo (que Dios le dé larga vida). Mantenéos en comunicación con
él, orad por él y conseguid sus oraciones que, de todas maneras, son
para vosotros, aunque no las solicitéis.