Comunidad Musulmana Ahmadía

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  EL RENACIMIENTO DE LA RELIGIÓN
 

 

 

Trataremos de analizar, en primer lugar, cuales son los objetivos que ha de cumplir una religión, cual es la actitud de la gente de hoy día frente a la religión, las razones por las que existen contradicciones entre distintas religiones, si existe o no la necesidad de un Profeta en la época actual y, por último, cual es la filosofía de la Comunidad Ahmadía del Renacimiento de las Religiones.

 

El mundo de hoy presenta el irónico espectáculo de un progreso muy avanzado en el campo científico y tecnológico, que supera los sueños más fantásticos de apenas medio siglo atrás, al mismo tiempo que un rápido deterioro de los valores morales y espirituales. Esta diferencia se acentúa diariamente, y de no conjuntarse, dará lugar a un desastre que podría acarrear el fin de una civilización en la forma en que actualmente es concebida. En la raíz del problema, se encuentra la falta absoluta de liderazgo espiritual y moral entre las denominadas secciones desarrolladas de la humanidad que, en numerosos casos, se han apartado completamente de Dios. La creencia en la posibilidad de comunión con Dios, que constituye la esencia de la vida espiritual, ha desaparecido. Los tímidos y esporádicos esfuerzos desarrollados para el estímulo de valores morales y espirituales, se basan en la especulación humana y no derivan de la dirección divina. Tal tendencia es patente entre los teólogos de todas las religiones. Se rehusa conocer que la única vía de salida es a través del establecimiento de una relación humana con Dios. Solamente a través de la experiencia de tal relación, la persona puede alcanzar la certeza de la fe en la Divinidad , que puede originar la necesitada revolución moral y espiritual en la vida del hombre.

 

A nuestro entender, la religión ha de cumplir cuatro objetivos fundamentales:

 

1‑ E1 primer objetivo es instruir al hombre acerca de su origen, es decir, proveerle del conocimiento correcto sobre su Hacedor para que no se aleje de la obtención del beneficio que le provee la fuente Divina y no permanezca al margen de la finalidad de su existencia, que únicamente puede ser explicada por su mismo Hacedor. Dentro de este apartado, cabría incluir aspectos tales como la persona y los atributos de Dios, la naturaleza de la relación del hombre con Dios, la forma en que esa relación puede ser expresada, las responsabilidades que Dios ha puesto sobre los hombres, los medios por los que el hombre puede alcanzar a Dios y satisfacer su unión con É1, además de la realización práctica del objetivo de su vida de forma que el hombre supere el estado de la duda y obtenga la certeza de la existencia de Dios.

 

2‑ E1 segundo objetivo de la religión es proveer un código completo de reglas morales de conducta. En este apartado habría que incluir que se entiende por buena y mala cualidad moral, cuáles son los diferentes estados de las buenas y malas cualidades morales, por qué una cualidad moral particular se denomina buena o mala, los medios para adquirir buenas cualidades morales y los medios que pueden evitar las malas cualidades morales.

 

3‑ E1 tercer objetivo de la religión es proveer una solución para los problemas sociales con los que se confronta la humanidad. Siendo el ser humano de naturaleza social, es necesario que la religión establezca principios básicos que gobiernen su conducta social con objeto de que la paz y el orden se establezcan y todas las clases de gente se contenten con sus respectivos derechos y privilegios, y que ninguna de ellas, consciente o inconscientemente, viole los derechos de otros grupos. Una pequeña consideración nos hará ver que las reglas para el gobierno de una sociedad únicamente pueden ser construidas por Dios, ya que ningún hombre o grupo de hombres, polarizados por sus intereses personales, posee la amplitud de mira requerida, que es una premisa necesaria para este propósito. La definición de los principios en los que está basada la sociedad humana, es una de las funciones más importantes de la religión. Una religión que no cumpla estos requisitos, difícilmente puede ser denominada por este nombre. Para este propósito, es necesario que una religión cubra aspectos tales como las relaciones domésticas, siendo éstas el primer estado de la sociedad humana, los derechos y obligaciones entre los ciudadanos y cómo han de ser ofrecidos, la relación entre amo y siervo, gobernantes y gobernados y ricos y pobres y, por último, las relaciones entre los seguidores de distintas religiones y las relaciones entre distintos gobiernos.

 

4‑ El cuarto objetivo de la religión es explicar el fin del hombre, es decir, qué le ocurre al hombre después de su muerte. Dentro de este apartado habría que incluir las preguntas, ¿existe vida después de la muerte? Si es así, ¿qué naturaleza tiene? Si existe vida después de la muerte, ¿está sujeta al dolor y al placer? Si es as(, ¿cual es la naturaleza de este dolor y este placer? ¿Le está permitido al hombre viajar de la maldad hacia la bondad tras la muerte? Si es así, ¿cómo sería esto posible?.

 

Una consideración acerca de las enseñanzas de una religión que abarque estos cuatro puntos nos puede llevar a estimar el verdadero valor de esta religión.

 

Dentro de las distintas controversias que yacen en todas las religiones, un primer aspecto sobre el que cabe insistir es que si el mundo tiene un Creador, es ‑y sólo puede ser‑ un Creador único. Ni el Dios de Israel, ni el Dios de los hindúes, ni el Dios de la China , ni el Dios de Irán son distintos. No es distinto el Dios de Arabia del Dios de Afganistán o de Europa. Tampoco es distinto el Dios de los mongoles del Dios de los semitas. Dios es único, del mismo modo que la ley a la que está sometido el mundo es una ley única, y el sistema que une una parte de él con otra es un sistema único. La ciencia se basa en la creencia de que todos los cambios naturales y mecánicos son expresiones de una sola ley: el movimiento, según afirman los filósofos materialistas. O bien, tiene un Creador. Y si ésto es verdad, expresiones tales como el Dios de Israel, el Dios de los árabes, el Dios de los hindúes, carecen de sentido. Pero si Dios es uno, ¿por qué hemos de tener tantas religiones distintas? ¿Eran producto del cerebro humano? ¿Era por ello por lo que cada nación y cada pueblo adoraba a su propio Dios? Si estas religiones no eran producto del cerebro humano, ¿por qué y cómo surgió esta división entre una religión y otra? Y si hubo alguna vez alguna razón para tal división. ¿era justo que siguiera existiendo?

 

En cuánto a la cuestión de saber si estas religiones eran producto de la mente humana, la respuesta, sin duda alguna, es que no lo eran. Y esto se debe a varias razones. Las religiones bien establecidas en el mundo revelan algunas características distintivas.

 

En primer lugar, según todas las normas usuales, los Fundadores eran hombres de pocos medios. No gozaban de poder ni de prestigio. Y sin embargo, se dirigían tanto a los grandes como a los humildes, y con el transcurso del tiempo se elevaron, junto con sus seguidores, desde una situación humilde a una posición prestigiosa en el mundo. Esto demuestra que recibían el apoyo y el respaldo de un gran Poder.

 

En segundo lugar, todos los Fundadores de religiones han sido personas muy honradas y estimadas por la pureza de su vida, incluso por aquellos que, más tarde, al anunciarse su misión, se convertirían en sus enemigos. Es imposible que los que no mentían acerca de los hombres, mintieran de repente acerca de Dios. E1 reconocimiento universal de la pureza de sus vidas, antes de que predicaran su doctrina, constituye una prueba de la veracidad de esta doctrina. E1 Corán hace hincapié en este punto aludiendo:

 

"En verdad, he vivido entre vosotros toda una vida antes de ésto. Así pues, ¿no comprenderéis?".

 

E1 versículo representa al Profeta del Islam como si estuviera diciendo a sus acusadores: "He vivido toda la vida entre vosotros, como uno de vosotros. Habéis tenido la oportunidad de observarme de cerca; habéis sido testigos de mi verdad. ¿Cómo os atrevéis, pues, a decir que hoy, de repente, he empezado a mentir acerca de Dios?

 

E1 Corán hace semejantes afirmaciones acerca de otros Profetas aparte del Profeta del Islam. Habían sido elevados de entre su propio pueblo. No se podía decir de ellos que aquellos a quienes se dirigieron primeramente no conocían sus vidas con detalle.

 

En tercer lugar, los Fundadores de religiones no poseían los poderes ni las virtudes que suelen conducir a un liderazgo con éxito. Conocían poco o nada de las artes o la cultura de su época. Y sin embargo, la doctrina de cada uno se adelantó a su tiempo, siendo relevante y de gran actualidad. Al adoptar esta doctrina, un pueblo alcanzaba altos niveles de civilización y cultura, conservando esta gloria durante muchos siglos. Un verdadero Maestro es capaz de conseguir ésto. Es imposible, sin embargo, que un hombre que carece de talento normal, desde que comienza a mentir acerca de Dios, llegue a tener poderes tan importantes que su doctrina predomine sobre las demás doctrinas de su época. Tal evolución es imposible sin la intervención de un Dios Todopoderoso.

 

En cuarto lugar, cuando consideramos lo que enseñaban estos Fundadores de religiones, vemos que siempre fue contrario a todas las tendencias contemporáneas. De haber correspondido estas enseñanzas a las tendencias de la época, se podría haber dicho que estos Maestros simplemente daban expresión a dichas tendencias. Pero en realidad, lo que enseñaban era muy distinto a todas las ideas que entonces prevalecían. A raíz de esto, surgían grandes polémicas, y parecía como si el país ardiera. Sin embargo, aquellos que elegían rechazar y rebatir las nuevas enseñanzas, finalmente acababan por aceptarlas. Ésto también demuestra que estos Maestros no eran producto de su época, sino Maestros, Reformadores y Profetas, justo en el sentido en que ellos se anunciaban. ¡Qué novedad debió haber supuesto en su tiempo la enseñanza de Moisés acerca de un único Dios! ¡Cuán curioso debió haber parecido el énfasis de Jesús sobre el espíritu ante el materialismo prevaleciente de su época, fruto de la mundanería de los judíos y la influencia de Roma! ¡Cuán inoportuno su Mensaje de perdón a un pueblo que temblaba bajo la tiranía de los soldados romanos, y anhelaba constantemente la legítima venganza! ICuán fuera de su época debe haber parecido Krishna, que enseñaba por una parte la guerra, y por otra, el retiro del mundo material para cultivar el espíritu. La doctrina de Zoroastro, que abarcaba todos los aspectos de la vida humana tuvo que haber supuesto un choque al libertinaje de su época. El Profeta del Islam apareció en Arabia, y se dirigió a los judíos y cristianos. ¡Qué extraño debe haber resultado para un pueblo que creía que no habría ninguna enseñanza que no fuera la suyal Después enseñó a los idólatras mequíes que Dios era único, y que todos los hombres eran iguales. ¡Cuán singular debe haber resultado esta enseñanza a un pueblo que creía firmemente en la superioridad de su propia raza! Parece imposible mostrar a los bebedores y jugadores empedernidos la maldad de su manera de vivir, criticar casi todo lo que creían y hacían, enseñarles una nueva doctrina y tener éxito. Es como nadar contra una corriente que se precipita con una fuerza tremenda. Está absolutamente por encima de la capacidad humana.

 

En quinto lugar, todos los Fundadores de religiones han mostrado señales y milagros. Cada uno de ellos anunció, desde el principio, que su doctrina prevalecería, y que aquellos que intentaran destruirla, serían destruidos. Se encontraban sin medios, desprovistos de recursos. Sus enseñanzas eran contrarias a las creencias y la manera de pensar firmemente establecidas, y provocaban la oposición más encarnizada de su pueblo. Sin embargo, tuvieron éxito, y sucedió lo que habían predicho. ¿Por qué se cumplieron sus profecías y sus promesas? Sin duda, han existido otros generales y dictadores que han alcanzado, aparentemente, un triunfo comparable. Pero no se trata de un triunfo ya previsto, atribuido desde el principio a Dios, el triunfo del que depende toda la reputación moral del Profeta, y que se consigue a pesar de la oposición más tenaz. Napoleón, Hitler y Gengis Khan llegaron a una situación prestigiosa desde condiciones humildes. Pero no se opusieron a las corrientes de pensamiento de su época. Tampoco declararon que Dios les había prometido la victoria a pesar de la oposición. Y no tuvieron que afrontar ninguna resistencia extendida. Los objetivos que se habían planteado fueron aplaudidos por la mayoría de sus contemporáneos, que tal vez propusieran medios distintos, pero siempre con la idea de conseguir los mismos objetivos. Si sufrían un revés, no perdían nada. Mantenían la estima de su pueblo, y no tenían nada que temer. Pero para Moisés, Jesús, Krishna, Zoroastro y el Profeta del Islam, no era éste el caso. Es cierto que no fracasaron. Pero de haber fracasado, habrían perdido todo. No se les habría proclamado héroes, sino que se les habría condenado como impostores e intrigantes. La historia les habría concedido poca importancia, y su única recompensa habría sido un desprestigio duradero. Existe, pues, una diferencia enorme entre ellos y hombres como Napoleón o Hitler: la misma diferencia que existe entre sus respectivos logros. Poca gente siente respeto o veneración por Napoleón, Hitler o Gengis Khan. Algunos los consideran héroes, y están fascinados por sus proezas. Pero ¿pueden suscitar una verdadera lealtad u obediencia? La lealtad y la obediencia tan sólo se muestra a Maestros religiosos como Moisés, Jesucristo, Krishna, Zoroastro o el Profeta del Islam. Muchos millones de seres humanos, a través de los siglos, han hecho lo que estos Maestros les mandaron hacer. Muchos millones se han abstenido de lo que estos Maestros prohibieron. Sus pensamientos, palabras y actos más humildes han estado condicionados por lo que sus Maestros les enseñaron. ¿Acaso los héroes nacionales suscitan siquiera una parte de la lealtad y sumisión mostradas a estos Maestros? Estos últimos, pues, eran enviados de Dios, y lo que enseñaron fue enseñado por Dios.

 

Una pregunta que surge es que, si de hecho todas las religiones fueron fundadas por Mensajeros de Dios, ¿por qué entonces existen diferencias en sus enseñanzas? ¿Acaso el mismo Dios ha enviado enseñanzas diferentes? Esta pregunta es respondida únicamente por el Islam. Sostiene que existen dos causas de diferenciación entre las distintas religiones. En primer lugar, condiciones variantes hicieron requerir dictados y reglas variantes y el Omnisapiente y Sabio Dios proveyó guía en diferentes regiones y pueblos, de acuerdo con sus respectivas necesidades. En segundo lugar, los contenidos de las diferentes creencias perdieron su color y marchitaron bajo las vicisitudes del tiempo, y no se conservaron en su forma original. En ciertas ocasiones, los mismos seguidores introdujeron innovaciones y variaciones para adaptarse a las necesidades cambiantes, y los Libros originalmente revelados continuaron recibiendo interpolaciones por esta causa. Obviamente, tales adulteraciones del Mensaje Divino implicaban en el fondo la necesidad de una guía fresca de la Fuente Original. Cita en el Sagrado Corán:

 

"Ellos tergiversan las palabras del Libro y olvidan gran parte de lo que les fue revelado".

 

Si examinamos la historia de las diferencias entre las distintas creencias bajo la luz de los principios enunciados en el Sagrado Corán, vemos que las diferencias tienden a disminuir según nos acercamos más al origen. Por ejemplo, si limitamos la comparación del Cristianismo y el Islam únicamente a la vida de Jesús y a los cuatro Libros de la Biblia , aparecerán sólo pequeñas diferencias en las enseñanzas fundamentales de la Biblia y el Corán. Sin embargo, cuanto más nos adentramos en el tiempo, el abismo de estas diferencias se hace cada vez más grande, hasta convertirse en algo infranqueable y todo debido al empeño humano en revisar lo que fue revelado originalmente. La historia de otras creencias nos revela la misma realidad básica, y encontramos una fuerte corroboración desde el punto de vista coránico, de que la dirección de los cambios humanos y las revisiones del Mensaje Divino, siempre va encaminada de la adoración de un Unico Dios a varios dioses, y de un realismo a una ficción: la divinización de seres humanos.

 

E1 Sagrado Corán nos enseña que el método más seguro para distinguir a una religión verdadera, a pesar de sus subsiguientes mutilaciones es examinar su origen. Si éste revela la enseñanza de la Unidad de Dios, la adoración de un Unico Dios, y una verdadera y genuina simpatía hacia toda la humanidad, entonces tal religión, a pesar de sus cambios, ha de ser aceptada como verdadera. Los fundadores de religiones que satisfagan este criterio, son ciertamente seres rectos y piadosos, y verdaderos Mensajeros designados por Dios, sobre los que no tenemos que hacer distinción y en cuya verdad hemos de creer. Poseen ciertos rasgos comunes que los engloban, salvando el tiempo y el espacio. E1 Sagrado Corán dice:

 

"Y no se les ha ordenado sino servir a Dios, adorándole sinceramente, que fueran rectos, observaran la oración y pagaran caridad. Y esta es la religión de las gentes que adoptan el camino recto".

 

Los mensajes que llevaron los Profetas a distintos países del mundo son afluentes que surgen antes de que un río poderoso delimite su curso. Eran todos buenos y saludables. Pero era esencial que al final desembocaran todos los afluentes en un río, para demostrar la Unicidad de Dios y promover el fin esencial para el que se había creado la humanidad. Si el Corán no cumple esta finalidad, ¿qué enseñanza lo hace? La Biblia nos habla sólo del Dios de Israel. La enseñanza de Zoroastro lleva la luz de Dios al pueblo persa. En los Vedas, los Rishis prescriben la pena de llenar con plomo fundido los oídos de cualquier Sudra ‑los habitantes indígenas de la India ‑ que se atreva a escuchar la recitación védica. E1 Budismo tampoco cumple esta finalidad, porque aunque la fe budista se extedió en China tras la muerte de Buda, su visión nunca viajó más allá de los confines de la India.

 

E1 siguiente aspecto que quisiera tratar es cual es la actitud de la gente hacia la religión y si existe o no la necesidad de la continuidad del profetazgo en el mundo.

 

Cualquier persona que crea en cualquier religión revelada, debe creer igualmente que Dios envió en diferentes épocas varios profetas en el mundo, y que ninguna nación quedó desprovista de un Mensajero de Dios. La evolución espiritual de la humanidad se debe únicamente a este tipo de personas, y si no fuera por ellos no habría existido más que oscuridad en el mundo. E1 Sagrado Corán dice:

 

            "No existe pueblo al que Dios no haya enviado un Mensajero”.

 

La investigación histórica y los descubrimientos arqueológicos nos confirman esta teoría, que es un gran factor para promover la unidad entre las naciones, y cuyo crédito se lo debemos al Sagrado Corán, ya que esta verdad fue proclamada por primera vez en este Libro.

 

Si analizamos el objetivo de la venida de estos Profetas, veremos que la causa de su advenimiento siempre fue la corrupción espiritual de la humanidad y el cese de cualquier relación directa con Dios. Estos Profetas siempre aparecieron como la nube milagrosa que refrescó y revivificó la tierra tras un largo período de sequía. Son la respuesta de Dios enviada desde los cielos a las llamadas de aquellos que Le buscan.

 

Creemos que esta sucesión de Profetas continuará en el futuro de la misma forma que ocurrió en el pasado, ya que la lógica rechaza una interrupción de ella para siempre. Si la humanidad va a continuar pasando por etapas de oscuridad espiritual, épocas en las que el hombre abandonaría a Su Creador; si cada cierto tiempo la humanidad iba a abandonar el camino recto y se iba a sumir en la duda y la desesperación; si la búsqueda de esta luz iba a continuar en cualquier época, es imposible creer que los guías Divinos cesaran de aparecer, ya que es inconsistente con la Clemencia de Dios permitir la enfermedad y no proveer el remedio. Imaginar tales cosas es ofender la fuente de la Clemencia y aceptar la ceguera espiritual de uno mismo.

 

Creemos que el mundo de hoy necesita un guía y un preceptor que dirija a la humanidad de las dudas y las falsas interpretaciones a la fe y a la certeza. Si la humanidad siempre necesitó un Profeta, hoy lo necesita aún más, al ser la religión una frase hueca y brillar por su ausencia la verdad.

 

En la época actual, la actitud de la gente hacia la religión se puede clasificar en tres grupos. En primer lugar, aquellos que niegan la necesidad de la religión, e incluso, niegan a Dios, o creen en É1 como creen en los ríos y las montañas, ya que su creencia no afecta a su vida diaria. Si tuvieran que decidir que Dios no existe, su modo de vida no sufriría cambio alguno, ya que su creencia en Dios no tiene nada que ver con su conducta y sus actos. Ésta gente llega a decir que no sometería su independencia a Dios y que no dañarían su ego orando o postrándose humildemente ante É1.

 

E1 segundo grupo lo forman aquellos que creen en Dios y en Sus atributos, pero se encuentran en la situación de un hombre sediento perdido en el desierto y que no encuentra una gota de agua. Cuanto más busca, más se agudiza su sed y su agonía; corre de una duna a otra, pero su desilusión aumenta paulatinamente su agonía.

 

E1 tercer grupo lo forman aquella gente que está satisfecha con su condición, no porque crean que han saciado todas sus ambiciones, sino porque han perdido fuerza y han desesperado de la gracia Divina. Creen que las bondades de Dios se limitaron a sus antepasados y se consideran hijos adoptivos que no esperan heredar la propiedad de sus padres. Se contentan alimentándose con las migajas de aquellos antepasados que les dejaron algo por caridad.

 

Sin embargo, ninguna de estas condiciones es natural. La indiferencia del primer grupo, los esfuerzos inútiles del segundo y la resignación nacida de la desesperación de los últimos son improductivas. El único hecho que puede beneficiar a los buscadores de Dios es el verdadero reconocimiento y conocimiento de Su Persona, que borre cualquier tipo de duda y quite todos los obstáculos que separan al hombre de Su Hacedor y finalmente le lleven a Su misma presencia. Tal conocimiento lo puede presentar únicamente una religión que apruebe la razón humana y ésto siempre ha sido llevado y puede ser llevado a cabo por un Profeta de Dios.

 

Considerad por tanto si existe hoy alguna religión, cuyos seguidores aún puedan reclamar que poseen lo que les fue otorgado a través de los profetas. ¿No es verdad que el hombre, o bien se ha reconciliado en creer que las bendiciones de Dios se extinguieron en sus antepasados, o bien ha renunciado a la religión o bien se ha engañado con la creencia de que ha llegado a una meta, en la que se aceptan todo tipo de absurdos como verdades infundadas? Si es así, el mundo tiene hoy la misma necesidad de un Profeta como la tuvo en épocas pretéritas. Esta es la razón por la que el Santo Fundador de la Comunidad Ahmadía enseñó que la puerta de la revelación siempre permaneció y permanecerá abierta y que la época presente testimonia la necesidad de un Profeta. Sin embargo, no basamos nuestra creencia en el testimonio de esta época; este testimonio también está soportado por profetas anteriores.

 

Encontramos profecías en todas las religiones relacionadas con el advenimiento de un profeta en esta época. Los Hindúes esperan el adevenimiento de Neha Kalank Avatar, que fue predicho en sus escrituras; los cristianos esperan la segunda venida del Mesías; los musulmanes esperan la aparición del Mahdi y el Mesías Prometido; los zoroastrianos esperan la aparición de Maslo Darbahmi, etc,. Si el advenimiento de los Profetas ha cesado para el futuro, ¿cómo se cumplirán estas profecías? Un rasgo peculiar de estas profecías es que existe una gran similitud entre los signos descritos por distintas religiones indicando la aparición del Profeta Prometido. Todas estas profecías indicaban que en la época de este Profeta, se incrementaría la maldad, se multiplicarían las enfermedades, habrían eclipses de Sol y de Luna, etc. También se predijo que este Prometido propagaría la verdad en todo el mundo, y que la verdadera religión se manifestaría triunfante sobre el resto de una forma clara y sin precedentes.

 

Ahora bien, por una parte, el cumplimiento de los signos anunciados muestra que las profecías no eran falsas, y por otra, la tarea encomendada a cada uno de estos Prometidos hace imposible pensar que hicieran triunfar simultáneamente sus respectivas religiones sobre las demás.

 

Por lo tanto, la única conclusión de estas profecías hace apuntar a una misma persona, que mediante su poder espiritual uniera a gentes de todas las creencias y guiara a todas las naciones del mundo hacia el único camino recto. Estas profecías también muestran que el único prometido poseería distintivos peculiares, para que cada nación le aceptara como suyo. Estaría relacionado con la India , de forma que los Hindúes le aceptaran como Neha Kalank Avatar, estaría relacionado con los zoroastrianos para que le aceptaran como Mesio Darbahmi; también estaría relacionado con los musulmanes, pudiendo reclamar estos que era su Mahdi y estaría relacionado con los cristianos, de forma que lo reconocieran como su Mesías. Ésto puede ocurrir si esta relación está basada en diferentes aspectos. Por ejemplo, estaría relacionado a unos por religión, a otros por raza, a otros por alguna relación social o política, de tal forma que cada nación estaría preparada para reconocerle como suyo propio.

 

Teniendo en cuenta las premisas expuestas anteriormente, voy a detallar cual es la filosofía de la Comunidad Ahmadía sobre el Renacimiento de la Religión. Esta filosofía no difiere de la herencia común de todas las religiones. Es la única filosofía que la historia respalda.

 

Los reformadores siempre aparecieron entre la ordinaria estirpe de los seres humanos y siempre fueron rechazados y despreciados por sus semejantes. No se levantó ningún arco ceremonial para darles la bienvenida sino al contrario; aquellos que vinieron en nombre de Dios fueron perseguidos por cometer tal crimen. Sus caminos fueron cubiertos de espinas. Se les depositó basura sobre sus cabezas y fueron apedreados. Se les infligió cualquier tipo de tortura imaginable.

 

Encontraréis a sus seguidores sufriendo una suerte similar. Fueron arrastrados atados por los pies a lo largo de ásperos callejones. Se les puso desarmados delante de fieras hambrientas. Se les obligó a permanecer sobre carbón al rojo vivo, hasta que las ascuas enfriaban. Los maridos fueron separados de sus mujeres y las mujeres de sus maridos. Los padres fueron desprovistos de sus hijos. Cualquier derecho a la vida les fue denegado.

 

De esta forma se otorga al hombre una nueva vida espiritual. Este es el camino que genera el renacimiento de la religión. Éste es el fenómeno que vemos que ocurrió en la vida del Profeta del Islam y en la de cualquier Profeta anterior a él. Es únicamente caminando por esta peligrosa senda por la cual los Profetas hicieron revivir a sus naciones. Si así fueron los hechos, ¿cómo podemos aceptar que el Todopoderoso haya decidido cambiar esta práctica inviolable? ¿Cómo podemos creer que la religión vaya a triunfar sin hacer un ápice de esfuerzo y de sacrificio? No ocurrió en el pasado. No ocurrirá ahora. E1 Sagrado Corán dice:

 

"¡Ay de mis siervos! ¡No se les presentó ningún apóstol sin que le escarnecieran".

 

Este es ciertamente el proceso del renacimiento de las religiones. Cuando las impurezas y la corrupción se incrustan en la religión, su renacimiento sigue un curso paralelo. Cuando el Todopoderoso elige a una nación para revivirla espiritualmente, la divide en dos grupos: los que se percatan de la verdad y los que se oponen a ella. Ninguno de los dos grupos cambió su actitud. E1 Sagrado Corán describe múltiples veces este círculo repetitivo de la forma más efectiva y conmovedora. Un estudio del Sagrado Corán nos hace ver que:

 

1‑ Las religiones siempre han sido revividas a través de reformadores elegidos divinamente. Nunca, ningún erudito reformó una religión mediante consultas o acuerdos.

 

2‑ Los reformadores Divinos elegidos son rechazados sin excepción por su gente y son tratados con arrogancia y desprecio.

 

3‑ Estos reformadores siempre fueron opuestos por la violencia. Se les acusa de corromper la religión de sus antepasados. Se les califica de herejes y se les sentencia de apóstatas.

 

4‑ E1 credo profesado por los oponentes prescribe muerte o destierro como castigo por la apostasía. A los reformadores se les ofrece la elección de, o bien retornar a los principios existentes, o bien al exilio, no mencionando a los que se les amenaza de muerte.

 

5‑ Los reformadores nunca abogaron por la violencia. Sus seguidores mostraron paciencia a tal extremo que preferían morir o exiliarse antes que retractarse.

 

6‑ Los reformadores no seducen a la gente con promesas de poder o de una elevada posición. Hacen desvanecer la ambición mundana. No tientan a las gentes con riqueza sino que les inculcan el espíritu del sacrificio. E1 rico que cree, considera buena suerte poder ofrecer todo lo que posee en la causa de Dios. E1 poderoso comienza a negar la importancia de la ostentación del poder.

 

Tal es el proceso del resurgir religioso de las naciones que nos muestra el Corán y las Escrituras. Enseñaron a amar, inculcaron aprecio por el trabjo duro, el esfuerzo constante y la acción continuada. Éste es el espíritu revolucionario que genera vida a las naciones muertas. Esta ley tantas veces demostrada e incambiable de origen Divino, está en plena consonancia con la naturaleza, consciencia e intelecto humanos. Esta es la ley que la Comunidad Ahmadía acepta.

 

Como se puede deducir, el concepto de la Comunidad Ahmadía Musulmana sobre el renacer de las religiones no es una filosofía ahora inventada que surja del intelecto del hombre. Deriva del proceso histórico continuo e inalterable que está preservado de forma fiel y veraz en el Corán y en las Escrituras. Está basado en aquellos principios eternos y verdades que forman la base de cualquier religión verdadera. Y sobre todo teniendo en cuenta un principio rector que fielmente está reflejado en el Sagrado Corán:

 

"No ha de existir imposición en cuanto a la religión. Ciertamente se ha dilucidado la verdad del error. Quién reniegue ser conducido por los que tranagreden y crea en Dios, se habrá aferrado a un asidero inquebrantable. Y Dios es Omnioyente, Sapientísimo".

 

La Comunidad Ahmadía del Islam cree que estas demandas se han cumplido en nuestra época en la persona de su fundador, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, que nació en una remota aldea de la India , Qadian, en el año 1835. Se le encargó, mediante el mandato Divino, atraer a la gente hacia el camino de la piedad y rectitud, y observando estrictamente las enseñanzas del Islam, fue bendecido con una íntima comunión con el Todopoderoso. De acuerdo con la dirección Divina, fundó la Comunidad Ahmadía en el año 1889, y tras dejar tras sí una comunidad de cientos de miles de entusiastas y dedicados seguidores, murió en 1908. Su misión continúa, y la Comunidad sigue su curso, dirigida por sucesores elegidos.

 

Quisiera finalizar esta charla con una recopilación de unos escritos del Santo Fundador de la Comunidad Ahmadía. Dice:

 

'Soy la luz de esta época de tinieblas. Quien me siga, se salvará de los hoyos y trincheras que ha preparado Satanás para los que quieren caminar en las tinieblas. E1 me ha enviado para que guíe a la humanidad, con paz y humildad, hacia el verdadero Dios, y establezca de nuevo las altas cualidades morales en el Islam. É1 ha manifestado grandes signos en mi favor, que son, según los Libros Sagrados, la medida para reconocer a un hombre de veracidad".

 

En otra parte dice:

 

"He sido enviado para corregir los fallos y faltas de la moral, las creencias y la fe. Mi venida es como la venida de Jesucristo. En este sentido me llamo "E1 Mesías Prometido", porque Dios me ha ordenado extender la verdad en el mundo con signos extraordinarios y con enseñanzas puras. Soy opuesto a extender la religión con la espada y por ella derramar sangre de Sus criaturas. Dios me ha encargado que de acuerdo a mi capacidad, desarraigue este tipo de errores entre los musulmanes. Les invito a seguir el camino de las altas cualidades morales, de la humildad, ternura, justicia y veracidad. Quisiera manifestar a todos los musulmanes, cristianos, hindúes y arias, que no tengo ningún enemigo en el mundo. Siento un gran afecto hacia el género humano, similar al que una madre cariñosa siente hacia sus hijos o aún superior".

 

En otra parte cita:

 

"¡Recordad! Nadie va a descender de los cielos. Todos aquellos que ahora se me oponen y están ahora vivos, morirán y ninguno de ellos verá a Jesús, el hijo de María, descender de los cielos. Sus hijos, y los hijos de sus hijos, igualmente morirán y el hijo de María no habrá descendido. Entonces, Dios inculcará en sus corazones el miedo de que los días del ascenso de la Cruz quedan ya muy atrás, y aún, Jesús, el hijo de María, no habrá descendido. E1 hombre de entendimiento, rechazará entonces esta creencia. Y antes de que hayan pasado tres siglos desde este día, los Musulmanes y los Cristianos descartarán conjuntamente este falso credo con desesperación. Entonces únicamente habrá una religión en el mundo y una sola guía. Yo he venido para sembrar la semilla. Esta semilla ha sido plantada por mi mano. Ahora crecerá y dará fruto y no habrá poder en el tierra que pueda destruirla''.

 

En otros escritos dice:

 

"E1 Dios Verdadero y Perfecto en el que el ser humano tiene el deber de creer es el Señor del Universo. Su sustento no se limita a una cierta nación, ni a una época en particular, ni a un lugar en concreto, ni a un pueblo en especial, sino que es el Dios de todas las naciones, todas las épocas, todos los lugares y todos los pueblos. Es la fuente de todas las bendiciones y es la Base de toda fuerza material y espiritual. Toda la creación del Universo se mantiene gracias a É1. Es el sostén de cada ser. Su bondad es común para todos, abarcando a todas las naciones, pueblos y épocas. Así pues, siendo éstas las altas cualidades de nuestro Dios, nuestro deber es seguirlas".

 

Quisiera finalizar mi alocución con otro escrito del Fundador de la Comunidad Internacional Ahmadía, que es una llamada en el despertar de toda la humanidad:

 

"E1 espejo en el que se revela la faz de Dios es Su comunión con el hombre. Que aquellos cuyos corazones anhelan la verdad, se levanten y salgan en su búsqueda. Digo en verdad que si el alma lo desea ardientemente y el corazón por ello suspira, la gente buscará este medio partiendo a la búsqueda de este camino recto. Mas, ¿cómo desbrozar este camino y levantar el velo de la ignorancia? Aseguro a todos los buscadores de la verdad que el Islam promete al viajero esta meta feliz y le da la buena nueva. Para las demás gentes está cerrada la vía de la inspiración Divina. Pero estad seguros de que Dios no ha cerrado este camino: es sólo un pretexto ofrecido por aquellos que han sido privados de él. Estad seguros de que, así como no podemos ver sin ojos, ni oir sin oídos, ni hablar sin lengua, nunca podremos ver el rostro del Verdadero Amado sin contar con la ayuda del Santo Corán. Fui joven y ahora soy viejo, pero nunca encontré a nadie que bebiera de la copa de este visible entendimiento, sin beber de esta fuente sagrada”.