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| EL RENACIMIENTO DE
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Trataremos de analizar, en primer lugar, cuales son los
objetivos que ha de cumplir una religión, cual es la actitud de la gente de hoy
día frente a la religión, las razones por las que existen contradicciones entre
distintas religiones, si existe o no la necesidad de un Profeta en la época
actual y, por último, cual es la filosofía de
El mundo de hoy presenta el irónico espectáculo de un progreso
muy avanzado en el campo científico y tecnológico, que supera los sueños más
fantásticos de apenas medio siglo atrás, al mismo tiempo que un rápido
deterioro de los valores morales y espirituales. Esta diferencia se acentúa
diariamente, y de no conjuntarse, dará lugar a un desastre que podría acarrear
el fin de una civilización en la forma en que actualmente es concebida. En la
raíz del problema, se encuentra la falta absoluta de liderazgo espiritual y
moral entre las denominadas secciones desarrolladas de la humanidad que, en
numerosos casos, se han apartado completamente de Dios. La creencia en la
posibilidad de comunión con Dios, que constituye la esencia de la vida
espiritual, ha desaparecido. Los tímidos y esporádicos esfuerzos desarrollados
para el estímulo de valores morales y espirituales, se basan en la especulación
humana y no derivan de la dirección divina. Tal tendencia es patente entre los
teólogos de todas las religiones. Se rehusa conocer que la única vía de salida
es a través del establecimiento de una relación humana con Dios. Solamente a
través de la experiencia de tal relación, la persona puede alcanzar la certeza
de la fe en
A nuestro entender, la
religión ha de cumplir cuatro objetivos fundamentales:
1‑
E1 primer objetivo es instruir al hombre acerca de su origen, es decir,
proveerle del conocimiento correcto sobre su Hacedor para que no se aleje de la
obtención del beneficio que le provee la fuente Divina y no permanezca al
margen de la finalidad de su existencia, que únicamente puede ser explicada por
su mismo Hacedor. Dentro de este apartado, cabría incluir aspectos tales como
la persona y los atributos de Dios, la naturaleza de la relación del hombre con
Dios, la forma en que esa relación puede ser expresada, las responsabilidades
que Dios ha puesto sobre los hombres, los medios por los que el hombre puede
alcanzar a Dios y satisfacer su unión con É1, además de la realización práctica
del objetivo de su vida de forma que el hombre supere el estado de la duda y
obtenga la certeza de la existencia de Dios.
2‑
E1 segundo objetivo de la religión es proveer un código completo de reglas
morales de conducta. En este apartado habría que incluir que se entiende por
buena y mala cualidad moral, cuáles son los diferentes estados de las buenas y
malas cualidades morales, por qué una cualidad moral particular se denomina
buena o mala, los medios para adquirir buenas cualidades morales y los medios
que pueden evitar las malas cualidades morales.
3‑
E1 tercer objetivo de la religión es proveer una solución para los problemas
sociales con los que se confronta la humanidad. Siendo el ser humano de
naturaleza social, es necesario que la religión establezca principios básicos
que gobiernen su conducta social con objeto de que la paz y el orden se
establezcan y todas las clases de gente se contenten con sus respectivos
derechos y privilegios, y que ninguna de ellas, consciente o inconscientemente,
viole los derechos de otros grupos. Una pequeña consideración nos hará ver que
las reglas para el gobierno de una sociedad únicamente pueden ser construidas
por Dios, ya que ningún hombre o grupo de hombres, polarizados por sus
intereses personales, posee la amplitud de mira requerida, que es una premisa
necesaria para este propósito. La definición de los principios en los que está
basada la sociedad humana, es una de las funciones más importantes de la
religión. Una religión que no cumpla estos requisitos, difícilmente puede ser
denominada por este nombre. Para este propósito, es necesario que una religión
cubra aspectos tales como las relaciones domésticas, siendo éstas el primer
estado de la sociedad humana, los derechos y obligaciones entre los ciudadanos
y cómo han de ser ofrecidos, la relación entre amo y siervo, gobernantes y
gobernados y ricos y pobres y, por último, las relaciones entre los seguidores
de distintas religiones y las relaciones entre distintos gobiernos.
4‑
El cuarto objetivo de la religión es explicar el fin del hombre, es decir, qué
le ocurre al hombre después de su muerte. Dentro de este apartado habría que
incluir las preguntas, ¿existe vida después de la muerte? Si es así, ¿qué
naturaleza tiene? Si existe vida después de la muerte, ¿está sujeta al dolor y
al placer? Si es as(, ¿cual es la naturaleza de este dolor y este placer? ¿Le
está permitido al hombre viajar de la maldad hacia la bondad tras la muerte? Si
es así, ¿cómo sería esto posible?.
Una consideración acerca de las enseñanzas de una religión que
abarque estos cuatro puntos nos puede llevar a estimar el verdadero valor de
esta religión.
Dentro de las distintas controversias que yacen en todas las
religiones, un primer aspecto sobre el que cabe insistir es que si el mundo
tiene un Creador, es ‑y sólo puede ser‑ un Creador único. Ni el
Dios de Israel, ni el Dios de los hindúes, ni el Dios de
En cuánto a la cuestión de saber si estas religiones eran
producto de la mente humana, la respuesta, sin duda alguna, es que no lo eran.
Y esto se debe a varias razones. Las religiones bien establecidas en el mundo
revelan algunas características distintivas.
En primer lugar, según todas las normas usuales, los
Fundadores eran hombres de pocos medios. No gozaban de poder ni de prestigio. Y
sin embargo, se dirigían tanto a los grandes como a los humildes, y con el
transcurso del tiempo se elevaron, junto con sus seguidores, desde una situación
humilde a una posición prestigiosa en el mundo. Esto demuestra que recibían el
apoyo y el respaldo de un gran Poder.
En segundo lugar, todos
los Fundadores de religiones han sido personas muy honradas y estimadas por la
pureza de su vida, incluso por aquellos que, más tarde, al anunciarse su
misión, se convertirían en sus enemigos. Es imposible que los que no mentían
acerca de los hombres, mintieran de repente acerca de Dios. E1 reconocimiento
universal de la pureza de sus vidas, antes de que predicaran su doctrina,
constituye una prueba de la veracidad de esta doctrina. E1 Corán hace hincapié
en este punto aludiendo:
"En verdad, he vivido entre vosotros toda una vida antes de ésto. Así pues, ¿no comprenderéis?".
E1 versículo representa
al Profeta del Islam como si estuviera diciendo a sus acusadores: "He
vivido toda la vida entre vosotros, como uno de vosotros. Habéis tenido la
oportunidad de observarme de cerca; habéis sido testigos de mi verdad. ¿Cómo os
atrevéis, pues, a decir que hoy, de repente, he empezado a mentir acerca de
Dios?
E1 Corán hace semejantes
afirmaciones acerca de otros Profetas aparte del Profeta del Islam. Habían sido
elevados de entre su propio pueblo. No se podía decir de ellos que aquellos a
quienes se dirigieron primeramente no conocían sus vidas con detalle.
En tercer lugar, los
Fundadores de religiones no poseían los poderes ni las virtudes que suelen
conducir a un liderazgo con éxito. Conocían poco o nada de las artes o la
cultura de su época. Y sin embargo, la doctrina de cada uno se adelantó a su
tiempo, siendo relevante y de gran actualidad. Al adoptar esta doctrina, un
pueblo alcanzaba altos niveles de civilización y cultura, conservando esta
gloria durante muchos siglos. Un verdadero Maestro es capaz de conseguir ésto. Es
imposible, sin embargo, que un hombre que carece de talento normal, desde que
comienza a mentir acerca de Dios, llegue a tener poderes tan importantes que su
doctrina predomine sobre las demás doctrinas de su época. Tal evolución es
imposible sin la intervención de un Dios Todopoderoso.
En cuarto lugar, cuando
consideramos lo que enseñaban estos Fundadores de religiones, vemos que siempre
fue contrario a todas las tendencias contemporáneas. De haber correspondido
estas enseñanzas a las tendencias de la época, se podría haber dicho que estos
Maestros simplemente daban expresión a dichas tendencias. Pero en realidad, lo
que enseñaban era muy distinto a todas las ideas que entonces prevalecían. A
raíz de esto, surgían grandes polémicas, y parecía como si el país ardiera. Sin
embargo, aquellos que elegían rechazar y rebatir las nuevas enseñanzas,
finalmente acababan por aceptarlas. Ésto también demuestra que estos Maestros
no eran producto de su época, sino Maestros, Reformadores y Profetas, justo en
el sentido en que ellos se anunciaban. ¡Qué novedad debió haber supuesto en su
tiempo la enseñanza de Moisés acerca de un único Dios! ¡Cuán curioso debió
haber parecido el énfasis de Jesús sobre el espíritu ante el materialismo
prevaleciente de su época, fruto de la mundanería de los judíos y la influencia
de Roma! ¡Cuán inoportuno su Mensaje de perdón a un pueblo que temblaba bajo la
tiranía de los soldados romanos, y anhelaba constantemente la legítima
venganza! ICuán fuera de su época debe haber parecido Krishna, que enseñaba por
una parte la guerra, y por otra, el retiro del mundo material para cultivar el
espíritu. La doctrina de Zoroastro, que abarcaba todos los aspectos de la vida
humana tuvo que haber supuesto un choque al libertinaje de su época. El Profeta
del Islam apareció en Arabia, y se dirigió a los judíos y cristianos. ¡Qué
extraño debe haber resultado para un pueblo que creía que no habría ninguna
enseñanza que no fuera la suyal Después enseñó a los idólatras mequíes que Dios
era único, y que todos los hombres eran iguales. ¡Cuán singular debe haber
resultado esta enseñanza a un pueblo que creía firmemente en la superioridad de
su propia raza! Parece imposible mostrar a los bebedores y jugadores
empedernidos la maldad de su manera de vivir, criticar casi todo lo que creían
y hacían, enseñarles una nueva doctrina y tener éxito. Es como nadar contra una
corriente que se precipita con una fuerza tremenda. Está absolutamente por
encima de la capacidad humana.
En quinto lugar, todos los Fundadores de religiones han
mostrado señales y milagros. Cada uno de ellos anunció, desde el principio, que
su doctrina prevalecería, y que aquellos que intentaran destruirla, serían
destruidos. Se encontraban sin medios, desprovistos de recursos. Sus enseñanzas
eran contrarias a las creencias y la manera de pensar firmemente establecidas,
y provocaban la oposición más encarnizada de su pueblo. Sin embargo, tuvieron
éxito, y sucedió lo que habían predicho. ¿Por qué se cumplieron sus profecías y
sus promesas? Sin duda, han existido otros generales y dictadores que han
alcanzado, aparentemente, un triunfo comparable. Pero no se trata de un triunfo
ya previsto, atribuido desde el principio a Dios, el triunfo del que depende
toda la reputación moral del Profeta, y que se consigue a pesar de la oposición
más tenaz. Napoleón, Hitler y Gengis Khan llegaron a una situación prestigiosa
desde condiciones humildes. Pero no se opusieron a las corrientes de
pensamiento de su época. Tampoco declararon que Dios les había prometido la
victoria a pesar de la oposición. Y no tuvieron que afrontar ninguna
resistencia extendida. Los objetivos que se habían planteado fueron aplaudidos
por la mayoría de sus contemporáneos, que tal vez propusieran medios distintos,
pero siempre con la idea de conseguir los mismos objetivos. Si sufrían un
revés, no perdían nada. Mantenían la estima de su pueblo, y no tenían nada que
temer. Pero para Moisés, Jesús, Krishna, Zoroastro y el Profeta del Islam, no
era éste el caso. Es cierto que no fracasaron. Pero de haber fracasado, habrían
perdido todo. No se les habría proclamado héroes, sino que se les habría
condenado como impostores e intrigantes. La historia les habría concedido poca
importancia, y su única recompensa habría sido un desprestigio duradero.
Existe, pues, una diferencia enorme entre ellos y hombres como Napoleón o
Hitler: la misma diferencia que existe entre sus respectivos logros. Poca gente
siente respeto o veneración por Napoleón, Hitler o Gengis Khan. Algunos los
consideran héroes, y están fascinados por sus proezas. Pero ¿pueden suscitar
una verdadera lealtad u obediencia? La lealtad y la obediencia tan sólo se
muestra a Maestros religiosos como Moisés, Jesucristo, Krishna, Zoroastro o el
Profeta del Islam. Muchos millones de seres humanos, a través de los siglos,
han hecho lo que estos Maestros les mandaron hacer. Muchos millones se han
abstenido de lo que estos Maestros prohibieron. Sus pensamientos, palabras y
actos más humildes han estado condicionados por lo que sus Maestros les
enseñaron. ¿Acaso los héroes nacionales suscitan siquiera una parte de la
lealtad y sumisión mostradas a estos Maestros? Estos últimos, pues, eran
enviados de Dios, y lo que enseñaron fue enseñado por Dios.
Una pregunta que surge es
que, si de hecho todas las religiones fueron fundadas por Mensajeros de Dios,
¿por qué entonces existen diferencias en sus enseñanzas? ¿Acaso el mismo Dios
ha enviado enseñanzas diferentes? Esta pregunta es respondida únicamente por el
Islam. Sostiene que existen dos causas de diferenciación entre las distintas
religiones. En primer lugar, condiciones variantes hicieron requerir dictados y
reglas variantes y el Omnisapiente y Sabio Dios proveyó guía en diferentes
regiones y pueblos, de acuerdo con sus respectivas necesidades. En segundo
lugar, los contenidos de las diferentes creencias perdieron su color y
marchitaron bajo las vicisitudes del tiempo, y no se conservaron en su forma
original. En ciertas ocasiones, los mismos seguidores introdujeron innovaciones
y variaciones para adaptarse a las necesidades cambiantes, y los Libros
originalmente revelados continuaron recibiendo interpolaciones por esta causa.
Obviamente, tales adulteraciones del Mensaje Divino implicaban en el fondo la
necesidad de una guía fresca de
"Ellos tergiversan
las palabras del Libro y olvidan gran parte de lo que les fue revelado".
Si examinamos la historia
de las diferencias entre las distintas creencias bajo la luz de los principios
enunciados en el Sagrado Corán, vemos que las diferencias tienden a disminuir
según nos acercamos más al origen. Por ejemplo, si limitamos la comparación del
Cristianismo y el Islam únicamente a la vida de Jesús y a los cuatro Libros de
E1 Sagrado Corán nos enseña que el método más seguro para
distinguir a una religión verdadera, a pesar de sus subsiguientes mutilaciones
es examinar su origen. Si éste revela la enseñanza de
"Y no se les ha ordenado sino servir a Dios, adorándole sinceramente, que fueran rectos, observaran la oración y pagaran caridad. Y esta es la religión de las gentes que adoptan el camino recto".
Los mensajes que llevaron los Profetas a distintos países del
mundo son afluentes que surgen antes de que un río poderoso delimite su curso.
Eran todos buenos y saludables. Pero era esencial que al final desembocaran
todos los afluentes en un río, para demostrar
E1 siguiente aspecto que quisiera tratar es cual es la actitud
de la gente hacia la religión y si existe o no la necesidad de la continuidad
del profetazgo en el mundo.
Cualquier persona que
crea en cualquier religión revelada, debe creer igualmente que Dios envió en
diferentes épocas varios profetas en el mundo, y que ninguna nación quedó
desprovista de un Mensajero de Dios. La evolución espiritual de la humanidad se
debe únicamente a este tipo de personas, y si no fuera por ellos no habría
existido más que oscuridad en el mundo. E1 Sagrado Corán dice:
"No
existe pueblo al que Dios no haya enviado un Mensajero”.
La investigación
histórica y los descubrimientos arqueológicos nos confirman esta teoría, que es
un gran factor para promover la unidad entre las naciones, y cuyo crédito se lo
debemos al Sagrado Corán, ya que esta verdad fue proclamada por primera vez en
este Libro.
Si analizamos el objetivo
de la venida de estos Profetas, veremos que la causa de su advenimiento siempre
fue la corrupción espiritual de la humanidad y el cese de cualquier relación
directa con Dios. Estos Profetas siempre aparecieron como la nube milagrosa que
refrescó y revivificó la tierra tras un largo período de sequía. Son la
respuesta de Dios enviada desde los cielos a las llamadas de aquellos que Le
buscan.
Creemos que esta sucesión
de Profetas continuará en el futuro de la misma forma que ocurrió en el pasado,
ya que la lógica rechaza una interrupción de ella para siempre. Si la humanidad
va a continuar pasando por etapas de oscuridad espiritual, épocas en las que el
hombre abandonaría a Su Creador; si cada cierto tiempo la humanidad iba a
abandonar el camino recto y se iba a sumir en la duda y la desesperación; si la
búsqueda de esta luz iba a continuar en cualquier época, es imposible creer que
los guías Divinos cesaran de aparecer, ya que es inconsistente con
Creemos que el mundo de
hoy necesita un guía y un preceptor que dirija a la humanidad de las dudas y
las falsas interpretaciones a la fe y a la certeza. Si la humanidad siempre
necesitó un Profeta, hoy lo necesita aún más, al ser la religión una frase
hueca y brillar por su ausencia la verdad.
En la época actual, la
actitud de la gente hacia la religión se puede clasificar en tres grupos. En
primer lugar, aquellos que niegan la necesidad de la religión, e incluso,
niegan a Dios, o creen en É1 como creen en los ríos y las montañas, ya que su
creencia no afecta a su vida diaria. Si tuvieran que decidir que Dios no
existe, su modo de vida no sufriría cambio alguno, ya que su creencia en Dios
no tiene nada que ver con su conducta y sus actos. Ésta gente llega a decir que
no sometería su independencia a Dios y que no dañarían su ego orando o
postrándose humildemente ante É1.
E1 segundo grupo lo
forman aquellos que creen en Dios y en Sus atributos, pero se encuentran en la
situación de un hombre sediento perdido en el desierto y que no encuentra una
gota de agua. Cuanto más busca, más se agudiza su sed y su agonía; corre de una
duna a otra, pero su desilusión aumenta paulatinamente su agonía.
E1 tercer grupo lo forman
aquella gente que está satisfecha con su condición, no porque crean que han
saciado todas sus ambiciones, sino porque han perdido fuerza y han desesperado
de la gracia Divina. Creen que las bondades de Dios se limitaron a sus
antepasados y se consideran hijos adoptivos que no esperan heredar la propiedad
de sus padres. Se contentan alimentándose con las migajas de aquellos
antepasados que les dejaron algo por caridad.
Sin embargo, ninguna de
estas condiciones es natural. La indiferencia del primer grupo, los esfuerzos
inútiles del segundo y la resignación nacida de la desesperación de los últimos
son improductivas. El único hecho que puede beneficiar a los buscadores de Dios
es el verdadero reconocimiento y conocimiento de Su Persona, que borre
cualquier tipo de duda y quite todos los obstáculos que separan al hombre de Su
Hacedor y finalmente le lleven a Su misma presencia. Tal conocimiento lo puede
presentar únicamente una religión que apruebe la razón humana y ésto siempre ha
sido llevado y puede ser llevado a cabo por un Profeta de Dios.
Considerad por tanto si
existe hoy alguna religión, cuyos seguidores aún puedan reclamar que poseen lo
que les fue otorgado a través de los profetas. ¿No es verdad que el hombre, o
bien se ha reconciliado en creer que las bendiciones de Dios se extinguieron en
sus antepasados, o bien ha renunciado a la religión o bien se ha engañado con
la creencia de que ha llegado a una meta, en la que se aceptan todo tipo de
absurdos como verdades infundadas? Si es así, el mundo tiene hoy la misma
necesidad de un Profeta como la tuvo en épocas pretéritas. Esta es la razón por
la que el Santo Fundador de
Encontramos profecías en
todas las religiones relacionadas con el advenimiento de un profeta en esta
época. Los Hindúes esperan el adevenimiento de Neha Kalank Avatar, que fue
predicho en sus escrituras; los cristianos esperan la segunda venida del Mesías;
los musulmanes esperan la aparición del Mahdi y el Mesías Prometido; los
zoroastrianos esperan la aparición de Maslo Darbahmi, etc,. Si el advenimiento
de los Profetas ha cesado para el futuro, ¿cómo se cumplirán estas profecías?
Un rasgo peculiar de estas profecías es que existe una gran similitud entre los
signos descritos por distintas religiones indicando la aparición del Profeta
Prometido. Todas estas profecías indicaban que en la época de este Profeta, se
incrementaría la maldad, se multiplicarían las enfermedades, habrían eclipses
de Sol y de Luna, etc. También se predijo que este Prometido propagaría la
verdad en todo el mundo, y que la verdadera religión se manifestaría triunfante
sobre el resto de una forma clara y sin precedentes.
Ahora bien, por una parte, el
cumplimiento de los signos anunciados muestra que las profecías no eran falsas,
y por otra, la tarea encomendada a cada uno de estos Prometidos hace imposible
pensar que hicieran triunfar simultáneamente sus respectivas religiones sobre las
demás.
Por lo tanto, la única
conclusión de estas profecías hace apuntar a una misma persona, que mediante su
poder espiritual uniera a gentes de todas las creencias y guiara a todas las
naciones del mundo hacia el único camino recto. Estas profecías también
muestran que el único prometido poseería distintivos peculiares, para que cada
nación le aceptara como suyo. Estaría relacionado con
Teniendo en cuenta las
premisas expuestas anteriormente, voy a detallar cual es la filosofía de
Los reformadores siempre
aparecieron entre la ordinaria estirpe de los seres humanos y siempre fueron
rechazados y despreciados por sus semejantes. No se levantó ningún arco
ceremonial para darles la bienvenida sino al contrario; aquellos que vinieron
en nombre de Dios fueron perseguidos por cometer tal crimen. Sus caminos fueron
cubiertos de espinas. Se les depositó basura sobre sus cabezas y fueron
apedreados. Se les infligió cualquier tipo de tortura imaginable.
Encontraréis a sus
seguidores sufriendo una suerte similar. Fueron arrastrados atados por los pies
a lo largo de ásperos callejones. Se les puso desarmados delante de fieras
hambrientas. Se les obligó a permanecer sobre carbón al rojo vivo, hasta que
las ascuas enfriaban. Los maridos fueron separados de sus mujeres y las mujeres
de sus maridos. Los padres fueron desprovistos de sus hijos. Cualquier derecho
a la vida les fue denegado.
De esta forma se otorga
al hombre una nueva vida espiritual. Este es el camino que genera el
renacimiento de la religión. Éste es el fenómeno que vemos que ocurrió en la
vida del Profeta del Islam y en la de cualquier Profeta anterior a él. Es
únicamente caminando por esta peligrosa senda por la cual los Profetas hicieron
revivir a sus naciones. Si así fueron los hechos, ¿cómo podemos aceptar que el
Todopoderoso haya decidido cambiar esta práctica inviolable? ¿Cómo podemos
creer que la religión vaya a triunfar sin hacer un ápice de esfuerzo y de
sacrificio? No ocurrió en el pasado. No ocurrirá ahora. E1 Sagrado Corán dice:
"¡Ay de mis siervos!
¡No se les presentó ningún apóstol sin que le escarnecieran".
Este es ciertamente el proceso del renacimiento de las
religiones. Cuando las impurezas y la corrupción se incrustan en la religión,
su renacimiento sigue un curso paralelo. Cuando el Todopoderoso elige a una
nación para revivirla espiritualmente, la divide en dos grupos: los que se
percatan de la verdad y los que se oponen a ella. Ninguno de los dos grupos
cambió su actitud. E1 Sagrado Corán describe múltiples veces este círculo
repetitivo de la forma más efectiva y conmovedora. Un estudio del Sagrado Corán
nos hace ver que:
1‑
Las religiones siempre han sido revividas a través de reformadores elegidos
divinamente. Nunca, ningún erudito reformó una religión mediante consultas o
acuerdos.
2‑
Los reformadores Divinos elegidos son rechazados sin excepción por su gente y
son tratados con arrogancia y desprecio.
3‑
Estos reformadores siempre fueron opuestos por la violencia. Se les acusa de
corromper la religión de sus antepasados. Se les califica de herejes y se les
sentencia de apóstatas.
4‑
E1 credo profesado por los oponentes prescribe muerte o destierro como castigo
por la apostasía. A los reformadores se les ofrece la elección de, o bien
retornar a los principios existentes, o bien al exilio, no mencionando a los
que se les amenaza de muerte.
5‑
Los reformadores nunca abogaron por la violencia. Sus seguidores mostraron
paciencia a tal extremo que preferían morir o exiliarse antes que retractarse.
6‑
Los reformadores no seducen a la gente con promesas de poder o de una elevada
posición. Hacen desvanecer la ambición mundana. No tientan a las gentes con
riqueza sino que les inculcan el espíritu del sacrificio. E1 rico que cree,
considera buena suerte poder ofrecer todo lo que posee en la causa de Dios. E1
poderoso comienza a negar la importancia de la ostentación del poder.
Tal es el proceso del resurgir religioso de las naciones que
nos muestra el Corán y las Escrituras. Enseñaron a amar, inculcaron aprecio por
el trabjo duro, el esfuerzo constante y la acción continuada. Éste es el
espíritu revolucionario que genera vida a las naciones muertas. Esta ley tantas
veces demostrada e incambiable de origen Divino, está en plena consonancia con
la naturaleza, consciencia e intelecto humanos. Esta es la ley que
Como se puede deducir, el concepto de
"No ha de existir imposición en cuanto a la religión. Ciertamente se ha dilucidado la verdad del error. Quién reniegue ser conducido por los que tranagreden y crea en Dios, se habrá aferrado a un asidero inquebrantable. Y Dios es Omnioyente, Sapientísimo".
Quisiera finalizar esta charla con una recopilación de unos
escritos del Santo Fundador de
'Soy la luz de esta época de tinieblas.
Quien me siga, se salvará de los hoyos y trincheras que ha preparado Satanás
para los que quieren caminar en las tinieblas. E1 me ha enviado para que guíe a
la humanidad, con paz y humildad, hacia el verdadero Dios, y establezca de
nuevo las altas cualidades morales en el Islam. É1 ha manifestado grandes
signos en mi favor, que son, según los Libros Sagrados, la medida para
reconocer a un hombre de veracidad".
En otra parte dice:
"He sido enviado para corregir los fallos y faltas de la
moral, las creencias y la fe. Mi venida es como la venida de Jesucristo. En
este sentido me llamo "E1 Mesías Prometido", porque Dios me ha
ordenado extender la verdad en el mundo con signos extraordinarios y con
enseñanzas puras. Soy opuesto a extender la religión con la espada y por ella
derramar sangre de Sus criaturas. Dios me ha encargado que de acuerdo a mi capacidad,
desarraigue este tipo de errores entre los musulmanes. Les invito a seguir el
camino de las altas cualidades morales, de la humildad, ternura, justicia y
veracidad. Quisiera manifestar a todos los musulmanes, cristianos, hindúes y
arias, que no tengo ningún enemigo en el mundo. Siento un gran afecto hacia el
género humano, similar al que una madre cariñosa siente hacia sus hijos o aún
superior".
En otra parte cita:
"¡Recordad! Nadie va a descender de los
cielos. Todos aquellos que ahora se me oponen y están ahora vivos, morirán y
ninguno de ellos verá a Jesús, el hijo de María, descender de los cielos. Sus
hijos, y los hijos de sus hijos, igualmente morirán y el hijo de María no habrá
descendido. Entonces, Dios inculcará en sus corazones el miedo de que los días
del ascenso de
En otros escritos dice:
"E1 Dios Verdadero y Perfecto en el que
el ser humano tiene el deber de creer es el Señor del Universo. Su sustento no
se limita a una cierta nación, ni a una época en particular, ni a un lugar en
concreto, ni a un pueblo en especial, sino que es el Dios de todas las
naciones, todas las épocas, todos los lugares y todos los pueblos. Es la fuente
de todas las bendiciones y es
Quisiera finalizar mi
alocución con otro escrito del Fundador de
"E1 espejo en el que se revela la faz
de Dios es Su comunión con el hombre. Que aquellos cuyos corazones anhelan la
verdad, se levanten y salgan en su búsqueda. Digo en verdad que si el alma lo
desea ardientemente y el corazón por ello suspira, la gente buscará este medio
partiendo a la búsqueda de este camino recto. Mas, ¿cómo desbrozar este camino
y levantar el velo de la ignorancia? Aseguro a todos los buscadores de la
verdad que el Islam promete al viajero esta meta feliz y le da la buena nueva.
Para las demás gentes está cerrada la vía de la inspiración Divina. Pero estad
seguros de que Dios no ha cerrado este camino: es sólo un pretexto ofrecido por
aquellos que han sido privados de él. Estad seguros de que, así como no podemos
ver sin ojos, ni oir sin oídos, ni hablar sin lengua, nunca podremos ver el
rostro del Verdadero Amado sin contar con la ayuda del Santo Corán. Fui joven y
ahora soy viejo, pero nunca encontré a nadie que bebiera de la copa de este
visible entendimiento, sin beber de esta fuente sagrada”.
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