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SALAT

La Oración Musulmana


En todas las religiones, la oración se considera el soporte en que descansa la comunión del hombre con Dios. Dios prescribe la oración como el segundo pilar de su religión eterna, el Islam.

En este mundo materialista moderno libros como éste sirven de alimento espiritual para las almas sedientas y por ello son tan necesarios en esta época. Para las numerosas personas que se incorporan a las filas del Islam este escrito constituye sin duda una fuente de esclarecimiento de todos los aspectos de la oración en congregación.

Aunque existen más publicaciones sobre el tema, no son tan extensas ni explícitas. En este escrito, además de los textos ilustrados con detalle sobre el significado de la oración, combinados con el texto árabe, su traducción y pronunciación, se ilustran fotografías de las diferentes posturas. Las posturas, ejecutadas correctamente, juegan un papel muy importante en la oración, pues representan el verdadero estado anímico del orante en presencia de Dios. Todas estas posturas han sido enseñadas por la divinidad.

Otro mérito de este escrito es la descripción exhaustiva de cada una de las oraciones islámicas, obligatorias o voluntarias, de forma que el lector no precise información adicional respecto a las mismas.

¿Qué es Salat?

  • Capítulo Uno
  • Capítulo Dos

El Salat

¿Qué es el Salat? Es la sumisión a Dios de la propia humildad y debilidad y la búsqueda de la satisfacción por Él de las propias necesidades. Durante el Salat, el orante se yergue en ciertos momentos ante Dios con los brazos plegados indicando su conocimiento de la gloria de Dios y el anhelo por cumplir Sus mandamientos; en otros momentos cae en postración en completa humildad y devoción buscando la satisfacción de sus necesidades. Algunas veces, como un mendigo, alaba a Quien pide y proclamando Su grandeza y Gloria intenta conmover Su merced con súplicas. La fe que no posee nada comparable al Salat carece de sentido… Salat significa amor y temor a Dios y el ansia profunda por alabarle. Esto es la fe. Quien pretende huir de la oración no es superior a un animal. La fe no consiste en comer, beber y dormir durante horas como los animales. Esta es la práctica de los incrédulos… Para quien desea conocer a Dios y ansía aproximarse a Él, el Salat es la escalera que, subiendo a ella, se puede alcanzar esta meta rápidamente. ¿Cómo puede alcanzarla quien renuncia al Salat?

Desde que los musulmanes han abandonado el Salat o han dejado de ofrecerlo con serenidad, tranquilidad y amor profundo, descuidando su auténtica realidad, el Islam ha comenzado a declinar. La época en que el Salat era observado correctamente fue una época gloriosa para el Islam, cuando predominaba sobre todo el mundo. Los musulmanes han caído en el abandono desde el momento en que abandonaron la verdadera práctica del Salat. El Salat ofrecido con sinceridad libera a la persona de todas las dificultades. Según mi propia experiencia, cuando rezo para librarme de alguna dificultad, Dios resuelve mi problema incluso antes de haber terminado mi oración.

¿Qué ocurre en el Salat? Uno levanta las manos en súplicas y el Otro le escucha atentamente. Después llega un momento en que Quien escucha habla y responde al suplicante. Este es el contexto del Salat. El orante cae en postración ante Dios Todopoderoso exponiéndole sus dificultades y necesidades. El efecto del Salat auténtico y verdadero es que llega pronto el momento en que Dios Todopoderoso responde al suplicante y le consuela con Sus palabras. Mas tal experiencia no es posible sin la auténtica observancia del Salat (Malfudat, volumen V, Págs. 253-255)

¿Qué es Salat? Es una súplica dirigida al Señor del Honor, sin la cual la persona no puede considerarse viva, ni puede obtener medio alguno de seguridad ni felicidad. Solamente cuando Dios Todopoderoso concede su gracia a una persona es cuando obtiene verdadero consuelo. Desde ese momento comienza a experimentar gozo y deleite en el Salat, y del mismo modo que disfruta del alimento delicioso, comenzará a obtener gozo de sus llantos y sollozos en el Salat. Sin embargo, antes de experimentar esta condición en el Salat, es necesario que persista en ella como lo hace al ingerir una medicina amarga para recuperar la salud. Del mismo modo, es necesario que persista en la oración y en las súplicas aunque no obtenga satisfacción alguna. En tal caso, debe buscar la satisfacción y el gozo en el Salat mediante el ruego: "Al-lah, tu conoces el grado de ceguedad y falta de visión que poseo; en estos momentos me asemejo a los muertos. Sé que pronto seré llamado y tendré que presentarme ante Ti sin que nadie lo pueda impedir. Pero mi corazón está ciego y desprovisto de luz. Enciende en él la llama de la pasión para que se infunda en él Tu amor y la devoción a Ti. Derrama sobre mí Tu gracia para que no sea resucitado sin vista ni me una a los ciegos.

De implorar de este modo y persistir en sus súplicas, comprobará que llegará un momento en que algo descenderá sobre él, mientras está ocupado en esta oración, capaz de derretir su corazón (Malfudat, Vol. IV, Pág. 321).

La filosofía de las cinco oraciones diarias

¿Qué son las cinco oraciones diarias? Existen representaciones de las diferentes condiciones que atravesáis a lo largo del día. Atravesáis cinco estados en momentos de prueba y vuestra naturaleza requiere que los experimentéis. La primera de ellas es cuando se os avisa que estáis a punto de padecer una calamidad. Supongamos, por ejemplo, que se emite un mandato judicial que requiere vuestra presencia ante los tribunales. Constituye el primer estado, que perturba vuestra serenidad y tranquilidad. Este estado, que corresponde al momento de recibir la orden judicial, se asemeja al momento en que el sol comienza a declinar. Correspondiente a esta condición se ha prescrito la oración del mediodía, cuyo momento comienza con el declinar del sol.

Experimentáis la segunda condición cuando os aproximáis al lugar de la calamidad. Por ejemplo, cuando tras haber sido detenidos por orden judicial os presentáis ante el juez. En ese momento os sentís aterrorizados y tenéis la sensación de que la luz de la seguridad está a punto de extinguirse. Esta condición es similar al momento en que la luz del sol disminuye, pudiendo vislumbrarla el ojo humano, y es obvio que se aproxima el momento del ocaso. A esta condición espiritual le corresponde la oración del mediodía.

La tercera condición es cuando perdéis toda esperanza de libraros de la calamidad. Por ejemplo, cuando tras exponerse la evidencia de la parte acusadora, cuyo propósito es destruiros, sois acusados de delito y se prepara el veredicto. En este momento estáis a punto de perder el sentido y os sentís como prisioneros. Esta condición se parece al momento de la puesta del sol, en que se disipa la esperanza de ver la luz del día. La oración prescrita en el momento de la puesta del sol corresponde a esta condición espiritual.

La cuarta condición corresponde al momento en que sobreviene la calamidad y su oscuridad profunda os envuelve completamente. Por ejemplo, cuando tras la evidencia de las pruebas sois condenados y sentenciados, y entregados a la custodia de la policía. Esta condición se asemeja al anochecer, en que todo se abate en una profunda oscuridad. La oración de la noche prescrita corresponde a esta condición espiritual.

Después de haber pasado cierto tiempo sumidos en la aflicción, surge la merced divina que os saca de la oscuridad. El alba triunfa sobre la oscuridad de la noche y comienza a aparecer la luz del día. La oración del alba prescrita corresponde a esta condición espiritual. Dios Todopoderoso, en vista de vuestros cinco estados variables os ha prescrito cinco oraciones. De esta manera entenderéis que tales servicios han sido prescritos para el beneficio de vuestra alma. Si deseáis protección contra estas calamidades no seáis negligentes con las cinco oraciones diarias, pues constituyen un reflejo de vuestra condición interna y espiritual. El Salat es un remedio contra las calamidades que os acechan. Desconocéis las circunstancias que van a acaecer en el nuevo día. Por lo tanto, antes de iniciar el día implorad a vuestro Divino Maestro con devoción que el día sea una fuente de beneficio y bendiciones para vosotros. (Kishti Nuh, Págs. 88-89)

El Salat es un medio seguro de aproximación a Dios

El Salat es una oración de rango sublime, pero la gente no lo valora debidamente. En esta época, muchos musulmanes se dedican a la repetición frecuente de fórmulas piadosas, por ejemplo, los Naushahis y Najshbandis, etc.… Es de lamentar que no constituyan más que innovaciones. Esta gente desconoce la realidad del Salat y difama los mandamientos divinos. Para un buscador, ninguna de estas innovaciones posee beneficio alguno en comparación con el Salat. En momentos de dificultad, la práctica del Santo Profeta era realizar las abluciones y ofrecer el Salat, ofreciendo sus súplicas durante el Salat. Según mi experiencia, ninguna cosa puede aproximar a Dios tanto como el Salat. Las distintas posturas del Salat demuestran respeto, humildad y mansedumbre. En Qiyam (la postura de pie) el orante se pone en pie con los brazos plegados, como el esclavo se yergue respetuosamente ante su maestro y rey. Durante el raku (inclinación) el orante se inclina en humildad. El punto culminante de la humildad se alcanza en Sallda (postración), que indica extremo desamparo (Discurso en la Conferencia Anual, Págs. 6-8).

Observad el las oraciones regularmente. Algunas personas se contentan con una sola oración diaria. Sin embargo deben recordar que no se exime a nadie de ellas, ni siquiera a los profetas. Se narra en los hadices que un grupo de hombres, que acababan de aceptar el Islam, solicitaron al Santo Profeta, la paz sea con él, quedar exentos del Salat. Dijo: "La religión que no exige acción, no es en absoluto religión". (Malfudat, Vol. 1, Pág. 254).

Deben hacerse súplicas durante el Salat

El Salat es el verdadero criterio de la piedad del orante. A quien derrama lágrimas durante su oración se le concede seguridad. Al igual que el niño que llora desconsolado en el regazo de su madre es consolado por el amor y compasión de ella, del mismo modo quien suplica a Dios con humildad y profundo amor en el Salat, se sitúa en el regazo de la providencia y compasión divinas. Quien no experimenta gozo alguno en el Salat aún no ha experimentado realmente el placer de la fe. El Salat no significa meras posturas y movimientos físicos. Algunas personas realizan la oración rápidamente, como gallinas picoteando, y al final comienzan a hacer largas súplicas, es decir, ofrecen la oración con rapidez, como si se tratara de una ceremonia formal, cuando es el momento de implorar a Dios Todopoderoso. Y al final, sin haber obtenido ninguna gratificación, comienzan sus súplicas. Debéis elevar vuestras súplicas en el curso del Salat, convirtiéndolo en un medio de súplicas y oración (Malfudat, Vol. II, Pág. 145).

Las súplicas deben ser ofrecidas en la propia lengua nativa

El Salat no ha de ser ofrecido en ninguna lengua que no sea la del Santo Corán. Sin embargo, después de las oraciones prescritas y ruegos podéis implorar a Dios Todopoderoso en vuestra propia lengua vernácula. No debéis ser negligentes con las oraciones prescritas. Los cristianos, habiéndose apartado de este principio, lo han perdido todo. (Malfudat, Vol. III, Pág. 288).

¿Qué es el Salat? Es el ruego ofrecido con humildad en forma de glorificación y alabanzas a Dios, proclamando Su Santidad, buscando Su perdón e implorando Sus bendiciones sobre el Santo Profeta. Cuando observéis el Salat, no os limitéis a recitar solamente las oraciones prescritas, como lo hacen las personas negligentes, cuya oración es mera formalidad desprovista de autenticidad. Cuando observéis el Salat, aparte de las oraciones obligatorias enseñadas por el Santo Corán y el Santo Profeta, debéis dirigir ruegos en vuestras lenguas vernáculas respectivas para que vuestros corazones se sientan conmovidos por vuestra humildad y devoción (Kishti Nuh, pág. 87).

No ofrezcáis la oración como si se tratara de una mera ceremonia, sino con verdadera pasión y anhelo suplicando continuamente en la misma. Es la clave para resolver todas las dificultades. Además de las oraciones prescritas y la glorificación, rogad en vuestra lengua vernácula para que se fundan vuestros corazones, y continuad con este esfuerzo hasta alcanzar tal condición, pues es el medio de lograr todos los verdaderos objetivos. Todas las posturas físicas durante el Salat deben representar a la vez vuestra condición interna. Cuando el orante se yergue en el Salat, su corazón también debe estar en pie dispuesto a obedecer a Dios, y cuando adopta la postración, su corazón también debe postrarse, queriendo significar que el corazón no debe apartarse de Dios en ningún momento. Cuando alcanza tal condición empieza a librarse de los pecados. (Malfudat, Vol. VI, Págs. 367-368).

El Salat es el instrumento para la liberación del pecado. El Salat posee la cualidad de proteger a la persona del pecado y del vicio. Por lo tanto, buscad este tipo de oración e intentar que vuestro Salat sea de ese modo. El Salat es la esencia de todas las bendiciones. A través del Salat se obtiene la gracia de Dios Todopoderoso. Después observadlo debidamente para que os convirtáis en herederos de las auténticas mercedes de Dios Todopoderoso. (Malfudat, Vol. V., Pág. 126).

 

Los cinco pilares del Islam

El propósito de la creación del hombre, según el Islam, es la adoración a Al-lah (Dios). Al-lah dice en el Santo Corán:

 

"No he creado al yinn ni al hombre sino para que me adoren" (51:57)

 

La adoración significa la total obediencia a los mandamientos de Al-lah. El Santo Profeta Mohammad, p.b.D., nos transmitió el mensaje de Dios y explicó todos los mandamientos relativos a la religión del Islam.

 

El Islam prescribe cinco obligaciones básicas que un musulmán debe cumplir. Se conocen como los cinco principios básicos del Islam o los cinco pilares del Islam.

 

El primer pilar se llama Kálima Shahada, o la declaración de la fe islámica, a saber, dar testimonio de que nadie es digno de ser adorado sino Al-lah y que Mohammad es Su Mensajero. La unidad de Dios es el fundamento de nuestra creencia en el Islam.

 

El segundo pilar es el Salat, es decir, el cumplimiento de las oraciones de la forma prescrita.

 

El tercer pilar es el Zakat, un tipo de limosna que los musulmanes con medios adecuados pagan anualmente en efectivo o de otro modo, y se emplea en las buenas obras que el Santo Corán prescribe.

 

El cuarto pilar se llama Saum, es decir, el ayuno en el mes de Ramadán.

 

El quinto pilar es el Hall, es decir, realizar la peregrinación a la Kaba, en la Meca, al menos una vez en la vida de un musulmán.

 

El Islam hace mayor hincapié en la institución del Salat que en las demás obligaciones religiosas. Se ordena a todos los musulmanes rezar cinco veces al día. Aparte de estas cinco oraciones obligatorias, existen otro tipo de plegarias que son opcionales.

 

Para un musulmán la esfera espiritual de la vida es tan importante como la material para una persona mundana. Tan esenciales como son el aire y el alimento para la supervivencia física, lo es la oración ofrecida regularmente para la supervivencia espiritual de un creyente.

 

El Salat o la oración consta de varias posturas: la postura de pie, llamada Qiyám, la reverencia o Raku, la postración o Sallda y la postura sentada, denominada Qadah. En cada postura han de recitarse distintas frases en el idioma árabe. Por lo tanto, es obligación de todo musulmán no sólo memorizar tales frases o versículos sino saber también su significado.

 

La obligatoriedad de las oraciones

as oraciones prescritas son obligatorias para todos los musulmanes. Para los niños no son obligatorias hasta que no alcancen la edad adecuada. Sin embargo, se requiere un continuo esfuerzo y gran dosis de persuasión conseguir que cumplan las oraciones regularmente y de la forma prescrita. Es, pues, necesario inculcar en ellos una formación y educación adecuadas. El Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, dijo al respecto que los padres deben exhortar a los niños a rezar regularmente a la edad de siete años, debiendo ser amonestados a los diez años de no cumplir con esta obligación. (Abu Daud, Kitabus-Salat).

 

Al alcanzar los niños la madurez, los niños deben ofrecer las oraciones obligatoriamente. En esta etapa, ningún individuo o Gobierno posee el derecho de forzarles a ofrecer las oraciones, pues la oración bajo coacción carece de sentido. Debe ofrecerse voluntariamente. Se trata de un asunto entre el hombre y Dios. Por tanto, los padres musulmanes deben preparar a sus hijos para la oración desde la primera infancia implorando la ayuda de Dios Todopoderoso. El Santo Corán menciona que Hazrat Ismael, la paz sea con él, exhortó a los miembros de su familia a ofrecer las oraciones regularmente a lo largo de toda su vida.

 

En los hogares en que los adultos cumplen las oraciones regularmente, los niños, viendo su ejemplo, también adquieren gradualmente el hábito de rezar. A la edad de siete años se les debe enseñar el método correcto, alentándoles a unirse a las oraciones y a acompañar a sus padres a la mezquita. Esto crea en el niño una afinidad con la oración, que podrá transmitir a su vez a la siguiente generación. El padre o tutor puede mostrar cierta severidad con niños en edades entre 10 y 12 años si son negligentes al respecto, pero no debe llegar a un trato cruel ni al castigo. No obstante, a los doce años deben ser conscientes de que a partir de ese momento serán responsables ante Dios de sus actos. Pueden ser aconsejados, exhortados o amonestados, pero no reprendidos con severidad. Como ya se ha mencionado, Hazrat Ismael, la paz sea con él, persuadía con amor y amabilidad a los miembros de su familia. El Santo Profeta Mohammad, p.b.D., obraba del mismo modo con los miembros adultos de su familia. Acostumbraba a despertar a su hija Hazrat Fatima y su yerno, Hazrat Ali, para la oración de Fallar.

 

La importancia de la oración

 

El Santo Corán define el Salat, o la oración, como el rasgo distintivo de un verdadero creyente. El Santo Corán dice:

 

 

"Este es un Libro perfecto. No hay duda en él; es una guía para los justos, quienes creen en lo Invisible y observan la oración y gastan de lo que les hemos provisto." (2:3-4)

 

La oración ayuda a la persona a librarse del pecado, aumenta su inclinación a Dios y hacia las buenas obras, y le purifica gradualmente. La oración, además, acerca al hombre a su Creador. El orante intenta imitar a Dios en Sus más excelentes atributos transformando sus bajas pasiones en sublimes cualidades, para convertirse en un noble y excelso siervo de Dios. El Santo Corán menciona esta cualidad distintiva de la Salat con estas palabras:

 

 

"Recita lo que te ha sido revelado del Libro, y cumple la Oración. En verdad, la Oración preserva a la persona de la obscenidad y el mal manifiesto, y el recuerdo de Al-lah es en verdad la mayor virtud. Pues Al-lah sabe lo que hacéis" (29:46)

La oración es sin duda un remedio para la pureza del alma y el corazón. Sólo a través de la oración es posible establecer una comunión directa con Dios. El Corán dice:

 

"En verdad, sólo los que siguen el Libro de Al-lah y cumplen la Oración y emplean de lo que les hemos proporcionado, en secreto y a la vista de todos, mantienen la esperanza de una recompensa que nunca fallará; para que Al-lah les conceda su plena recompensa e incluso la aumente por Su magnanimidad. El es en verdad el Sumo Indulgente, el Sumo Apreciador." (35:30-31)

 

Según el Santo Profeta, p.b.D., el Salat constituye la cima de la vida espiritual del creyente. Es la forma más elevada de la adoración divina. El Santo Profeta Mohammad, p.b.D., dijo:

 

La oración conduce al creyente a la comunión con su Señor.

 

La oración sincera nunca se malogra. A veces, la profunda experiencia espiritual del amor divino intenso hace que broten las lágrimas. Otras veces, un placentero gozo amoroso llena el corazón de inmensa felicidad. Estas experiencias muestran que la oración existe, tiene sentido y produce sus frutos. Por el contrario, la ejecución de un simple rito no basta para beneficiar al hombre. Podría equipararse a una obediencia forzosa. Por lo tanto, es indispensable tener en cuenta este noble objetivo e intentar que la oración cobre vida.

 

El Salat combina todos los elementos de expresión de humildad y sumisión. Los orantes han de permanecer respetuosamente de pie en filas detrás del Imam.

 

 

Todos los orantes situados en hilera detrás del Imam deben seguir sus movimientos a su llamada. Antes de cada postura se recita Al-laho Akbar excepto cuando el Imam se yergue después del Raku o reverencia. En esta posición se dice: Sami Al-laho Liman Hamidah, que significa: "Sin duda Dios escucha a quien le alaba". Tras esta llamada, todos los orantes se yerguen con los brazos al lado de sus costados y recitan: Rabbana wa lakal hamd hamdan kaziran táyyiban mubarakan fih, que significa: "Oh Señor, para Ti es la alabanza, la alabanza que es abundante, pura y bendita".

 

La sinceridad y humildad son elementos esenciales en la oración. Al-lah dice a los creyentes:

 

 

"En verdad, llegará el éxito a los creyentes, que son diligentes en el cumplimiento de sus oraciones." (23:2-3)

 

El Santo Profeta, p.b.D., dijo:

"Ningún siervo de Al-lah se humilla ante Dios sin que Dios le conceda su Rafa".

Rafa es una palabra árabe que significa "elevar". No quiere decir que Dios elevará su cuerpo físico al cielo, sino que hará exaltar su rango espiritual.

 

La verdadera humildad no se adquiere únicamente mediante la reflexión sobre los atributos de Al-lah, sino a través de la experiencia personal de la inmensa grandeza divina.

 

El horario de las oraciones

 

Existe un tiempo específico para cada una de las cinco oraciones obligatorias en relación con la posición solar.

 

El horario de Fallar o la oración de la mañana comienza en el alba y termina antes de la salida del sol.

 

El horario de Zuhur o la oración del mediodía comienza cuando el sol, tras atravesar el meridiano, comienza a declinar.

 

El tiempo para la oración de Asar se inicia cuando el sol alcanza un punto intermedio entre el comienzo de su declive y el ocaso, más bien a media tarde. Termina antes del ocaso, cuando la luz solar comienza a palidecer. Aunque no está totalmente prohibido realizar las oraciones de Asar en ese momento, es preferible hacerlo antes, cuando el sol aún es visible en buena medida en lo alto del horizonte.

 

Ha de tenerse en cuenta que está prohibido realizar las oraciones durante la salida y la puesta del sol, así como cuando el sol se encuentra en el meridiano. Del mismo modo, no se permite ofrecer ninguna oración voluntaria antes de la puesta del sol después la oración de Asar. Tampoco se puede ofrecer oración alguna entre la oración de la mañana y el amanecer.

 

El horario de la oración de Magrib comienza inmediatamente después de la puesta del sol y se prolonga hasta el crepúsculo. Sin embargo el concepto de crepúsculo se interpreta de distinto modo por las diferentes escuelas de juristas. Algunos opinan que el crepúsculo termina cuando el matiz enrojecido da paso a un tono gris en el horizonte. Otras comunidades opinan que el tiempo del crepúsculo se prolonga en tanto en cuanto persista luminosidad en el horizonte después del ocaso. Según tales expertos, el intervalo permitido para la oración de Magrib equivale al tiempo permitido para las oraciones matinales, que se extiende desde el alba hasta la puesta del sol.

 

Todas las escuelas de jurisprudencia coinciden en que el momento de la oración de Isha comienza después de haberse disipado el crepúsculo, dando paso a la oscuridad de la noche. De acuerdo con la mayoría, este período se prolonga hasta la medianoche, y se puede extender hasta la hora de acostarse. Es pues, recomendable y preferible que las oraciones se ofrezcan al comienzo de sus horas respectivas y no se demoren hasta el último momento.

 

Requisitos para el cumplimiento de la oración

 

Antes de observar la oración, han de existir ciertas condiciones y requisitos previos, a saber:

 

  • La Intención: La Intención de ofrecer una oración debe preceder al comienzo de la misma.
  • Cada oración debe ofrecerse dentro del tiempo estipulado para ello. Sin embargo, si se omitiera alguna oración por razones imperiosas, se puede realizar en el momento en que uno se acuerde, siempre que no sea durante el horario prohibido.
  •  

    Cabría preguntarse: si el horario de la oración y el ayuno están relacionados con la duración de la luz solar, la rotación de la tierra y la posición relativa del sol y la luna, ¿cómo se pueden calcular las horas de la oración y del ayuno en zonas donde la duración de los días y las noches es superior a la normal? El Santo Profeta, p.b.D., dijo, contestando a la pregunta de un Compañero, que en las zonas donde los días y las noches son de larga duración, los musulmanes deben ofrecer sus oraciones basando sus cálculos en la duración de un día normal de 24 horas.

     

    El cuerpo ha de estar limpio y aseado en todo lo posible, tanto física como espiritualmente. En este contexto, la limpieza es un término que significa:

     

  • El cuerpo ha de estar limpio de toda impureza.
  • Tras la utilización del retrete, es necesario un lavado integral para eliminar todos los restos de heces u orina.
  • Después del coito, tanto si se ha producido eyaculación como si no; o en el caso de eyacular por cualquier otra causa, como por ejemplo, durante el sueño; no es suficiente una limpieza parcial, sino que es esencial tomar un baño completo.
  • También es necesario que las mujeres tomen un baño completo después de la menstruación y tras el periodo del post-parto.
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    El lugar y la alfombra de la oración han de permanecer limpias.

     

    El cuerpo debe estar debidamente cubierto durante la oración.

     

    Todos los musulmanes deben dirigir su rostro hacia la Kaaba. Qibla significa dirigir el rostro hacia la Kaaba, la primera Casa de Adoración edificada en la tierra, en la ciudad de la Meca.

     

    Los musulmanes de todo el mundo deben dirigir siempre sus rostros en dirección a la Kaaba durante sus oraciones regulares. Sin embargo, si durante un viaje fuera imposible determinar la dirección correcta, o debido a alguna enfermedad resultara difícil una orientación adecuada, no es obligado mirar hacia la Qibla. Asimismo, durante un viaje en cualquier medio de transporte, se ha de orar en la misma dirección en que uno se desplaza o en cualquier posición que se considere conveniente.

     

     

     

     

     

    La ablución

    La palabra ablución quiere significar el lavado de algunas partes del cuerpo antes de realizar la oración. Es un requisito previo que debe cumplirse, pues de otro modo la oración no se considera válida. El Santo Corán da instrucciones claras al respecto. Para realizar la ablución han de seguirse los siguientes pasos:

     

    Lavarse las manos tres veces con agua

    Lavarse la boca enjuagándola con agua tres veces

    Limpiarse la nariz arrojando agua al interior de las fosas nasales tres veces

     

    Lavarse el rostro tres veces

     

     

    Lavarse los brazos tres veces, incluidos los codos, comenzando por el derecho

     

    Pasar las palmas de ambas manos humedecidas con agua por la cabeza intentando cubrirla con este ademán.

     

     

    Al final de este movimiento, limpiar ambos oídos, derecho e izquierdo, con las puntas de los dedos índices respectivos, recorriendo los surcos y ranuras del oído externo e introduciéndolos ligeramente en sus orificios

     

    A continuación, se unen los dedos e invirtiendo la palma de la mano hacia afuera, se pasa la mano desde la nuca hasta el cuello.

     

     

    Por último se han de lavar los pies hasta los tobillos tres veces, comenzando por el derecho. Si por alguna razón estas partes se lavaran solamente una o dos veces durante la ablución, también se consideraría completa la oración, aunque la mejor forma de ablución es la que encontramos en la Sunna establecida por el Santo Profeta Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él), que es lavar cada miembro tres veces. De esta forma se completa la ablución.

     

    Es esencial recitar la siguiente oración durante la ablución:

     

    Al-la hummallalni minattawabina wallalni minal muta-taherin.

     

    Traducción:

     

    Oh Al-lah, inclúyeme entre los arrepentidos y los purificados.

     

    Esta es la ablución que se realiza en circunstancias normales, cuando se disfruta de buena salud y el empleo del agua no es desaconsejable por razones médicas. Además, se ha de disponer fácilmente de agua limpia. En caso de enfermedad o escasez de agua, se puede sustituir la ablución por otro método llamado Tayammum.

     

    Para realizar el Tayammum se ha de tocar una superficie de tierra limpia o sólida con las palmas de ambas manos, frotándolas con un ademán similar al del lavado y seguidamente han de pasarse ambas manos sobre el rostro. A continuación se ha de pasar la mano sobre el dorso de la otra mano sucesivamente. Esto representa una ablución simbólica, como recordatorio de la auténtica ablución.

     

    Es esencial ofrecer la oración mientras el estado de la ablución permanece. En tal caso, una única ablución puede servir para más de una oración. La ablución es, pues, necesaria para la oración pero no es preciso repetirla si la anterior permanece.

     

    Factores que anulan la ablución

     

  • La expulsión de gases intestinales.
  • Orinar.
  • La defecación.
  • El sueño, o una somnolencia que impida mantener el equilibrio.
  • La menstruación y eyaculación.
  • El vómito y la hemorragia. Sin embargo, una ligera pérdida de sangre debido a un corte ordinario o un ligero cólico al eructar no se incluyen en este apartado. De lo contrario, la ablución debe realizarse de nuevo.
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    Si después de la ablución se usan calcetines no es preciso el lavado de los pies durante las 24 horas siguientes. En su lugar, se pasan las manos ligeramente humedecidas por ambos pies, por encima de los calcetines. Esto se considera una alternativa al lavado de los pies, que se prolonga hasta tres días en el caso de un viaje.

     

    ALGUNAS DIFERENCIAS SIGNIFICATIVAS DE OPINIÓN ENTRE LAS DIFERENTES ESCUELAS DE JURISPRUDENCIA

     

    Según la jurisprudencia Shía, los pies quedan exentos del lavado, bastando los pasos mencionados anteriormente, se usen o no calcetines. Según otras escuelas de pensamiento más rígido, como los Wahabis, los calcetines ordinarios, sean de lana o algodón, no bastan, sino que han de estar elaborados con piel fina, impermeable al polvo y la humedad, para beneficiarse de tal concesión.

     

    De acuerdo con otras escuelas, esta actitud es demasiado estricta y le hace a uno esclavo de superficialidades ajenas al espíritu del Islam. El Santo Profeta, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, describió el espíritu del Islam con estas palabras:

     

    "Innaddina Yusrun"

     

    Traducción:

     

    Ciertamente ésta es una religión fácil. (Bujari-Kitabul-Iman)

     

    La Comunidad Ahmadía está de acuerdo con ello. Considera que el mejor método a adoptar es el sentido común. Por lo tanto, si un par de calcetines es suficientemente grueso para proteger el pie de la suciedad, no entra en cuestión el material utilizado para su fabricación.

     

     

    El baño

     

    El Islam siempre ha alentado y fomentado la utilización del baño. El Islam hace hincapié tanto en la limpieza del alma como la del cuerpo. En ciertos casos, sin embargo, éste se convierte en un requisito previo para la realización de cualquier oración regular. Se exponen a continuación las condiciones que requieren el uso del baño.

     

    1. En el caso de la mujer

     

  • Después de cada menstruación cuando el flujo de sangre se ha detenido por completo.
  • Después del parto, al término del flujo sanguíneo.
  • Nota: Durante estos períodos de flujo sanguíneo, las mujeres no han de realizar las oraciones prescritas.

     

    2. En el caso de hombres y mujeres

     

  • Después de la eyaculación seminal, tras el coito, o por otra causa. Lo mismo se aplica a las emisiones nocturnas durante el sueño.
  • Tras el contacto sexual entre el hombre y la mujer, por breve que sea, aunque no se hubiera producido eyaculación.
  • Después de la conversión al Islam. Todo el que acepta el Islam está obligado a tomar un baño para iniciar una nueva vida como musulmán.
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    SITUACIONES ADICIONALES EN LAS QUE EL BAÑO ES ESENCIAL

     

    Todos los recién nacidos deben ser bañados. También han de bañarse los cuerpos de los difuntos antes de la oración del Llanaza. Sin embargo, se exceptúan aquellos que han sido martirizados o matados durante una guerra, o asesinados de otro modo.

     

    Aparte de las ocasiones en las que el baño es una necesidad, el Santo Profeta, la paz y bendiciones sea con él, ha recomendado el baño especialmente durante los viernes, las celebraciones de Id y antes de la realización del Hall (Peregrinación a la Meca). Sería interesante describir aquí el modo en el que el Santo Fundador del Islam, la paz sea con él, acostumbraba a bañarse.

     

    En primer lugar realizaba Wuzu o la ablución, sin incluir el lavado de los pies, que hacía al final. Después derramaba agua al menos tres veces sobre la parte derecha de su cuerpo y después, tres veces sobre la izquierda. Su baño era tan meticuloso que cada poro de cada parte de su cuerpo quedaba perfectamente limpio.

     

    En todas las condiciones en las que el baño se hace obligatorio no se permite realizar la oración, entrar en la mezquita o recitar el Santo Corán sin un baño previo. Quedan exceptuadas las mujeres durante el período en lo que respecta a la lectura del Santo Corán. Se les permite leer el Santo Corán siempre que no toquen el libro con sus manos al descubierto.

     

     

    El agua utilizada para la ablución y el baño debe ser limpia y salubre. No debe emplearse agua estancada ni contaminada salvo cuando debido a su escasez la gente se vea impelida a utilizarla.

     

    El modo de vestir

     

    Durante la oración el cuerpo debe estar cubierto decorosamente, especialmente las partes privadas y zonas circundantes. En el caso de los hombres, esta zona se puede definir como el área del cuerpo que comienza en el ombligo hasta el final de la rodilla. En cuanto a las mujeres, deben cubrirse el cuerpo entero, incluidos los brazos, pero dejando al descubierto las manos y los pies. No obstante si observan la oración entre otras mujeres o en el entorno de su hogar, no deben cubrir sus rostros.

     

    La mayoría de las escuelas de jurisprudencia coinciden en que los hombres deben cubrirse la cabeza. Sin embargo, Los Malikis y algunas otras no lo consideran necesario.

     

    El Azan o la llamada a la oración

     

    Durante la primera etapa del Islam no existía ningún método establecido para transmitir al público el comienzo de la hora de la oración, ni medio alguno para convocar a los musulmanes a la mezquita para las oraciones en congregación. El Santo Profeta, la paz sea con él, aunque estaba informado de la práctica judía, cristiana y pagana al respecto, pidió consejo a sus Compañeros en este sentido.

     

    En cierta ocasión, Hazrat Abdullah Bin Aziz, que Dios le tenga en Su gloria, se acercó al Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, y le relató un sueño que había visto la noche anterior. Vió a alguien que anunciaba la oración llamando en voz alta a la gente para la oración en congregación en la mezquita. Hazrat Abdul-lah repitió las palabras del Azan que oyó en su sueño. Éstas eran:

     

    Al-laho Akbar

     

    Traducción:

    Dios es Grandísimo (recitado cuatro veces)


     

     

    Ash-hado al-laa Ilaha il-lal-lah

     

    Traducción:

    Atestiguo que nadie salvo Dios es digno de ser adorado (recitado cuatro veces)


     

    Ash-hado anna Muhammadar Rasulul-lah

     

    Traducción:

     

    Atestiguo que Mohammad es el Mensajero de Al-lah (recitado dos veces)


     

     

    Hayya alassalah

     

    Traducción:

    Venid a la oración (recitado dos veces)


     

     

    Hayya alal- falah

     

    Traducción:

    Acudid al éxito (recitado dos veces)


     

     

     

    Al-laho Akbar

     

    Traducción:

    Dios es Grandísimo (recitado dos veces)


     

     

    La ilaha il-lal-lah

     

    Traducción:

    Nadie es digno de ser adorado sino Dios.


    Hazrat Omar, que posteriormente sería elegido segundo Jalifa, también se hallaba en compañía del Santo Profeta, p.b.D. Dijo que que él también había visto un sueño en el que escuchó las mismas palabras. El Santo Profeta, p.b.D., quedó plenamente convencido de que se trataba de un mensaje de Al-lah, por lo que a partir de entonces adoptó el método del Azan para convocar a los orantes a la mezquita. El Azan, es, pues, reconocido a nivel mundial como la llamada a la oración.

     

    MODO DE RECITAR EL AZAN

    El Muecín, la persona que recita el Azan, debe colocarse de pie en un lugar prominente con el rostro en dirección a la Qibla. En la actualidad también se usan altavoces para decir el Azan. El Muecín ha de tocarse los oídos derecho e izquierdo con los dedos índices respectivos y recitar el Azan en alta voz. Debe entornar el rostro hacia la derecha al recitar las palabras Hayya alal salah, y hacia la izquierda al recitar las palabras Hayya alal falah.

    Durante el Azan para la oración de Fallar, el Muecín también debe recitar las siguientes palabras dos veces después de recitar Hayya alal falah:

     

    As Salatu jairum minan-naum

     

    Traducción:

    La oración es mejor que el sueño.

     

    El Santo Profeta, la paz sea con él, dijo:

     

     

     

     

    Ash’hadu anna Aliyyan waliyyullah. Hayyaala jairil amal.

     

    "Siempre que escuchéis el Azan, debéis repetir lo que el Muecín recita" (Bujari)

     

    Por lo tanto, quienquiera que escuche el Azan debe repetir cada frase después del Muecín, pero tras las palabras Hayya alas Salat y Hayya alal falah, debe decir: La hola wala quwwata il-la bil-la hila alayyil Azim, es decir: "Nadie posee el poder ni la fuerza excepto Al-lah".

     

    La comunidad Shía añade la siguiente frase al Azan:

     

     

    Ash-hadu anna Aliyyan waliyul-lah. Hayya ala jairil amal

    Traducción:

     

    Doy testimonio de que Alí es un santo. Venid al mejor de los actos.

     

    Otras sectas musulmanas añaden lo siguiente:

     

    Assalatu wassalamu ailaika ya Rasulal-lah.

     

    Traducción:

     

    La paz y bendiciones sean sobre ti, Profeta de Al-lah.

     

    No sabemos en qué autoridad se basan para hacerlo. Según nuestra información, las palabras del Azan citadas anteriormente son auténticas.

     

    El Azan debe recitarse antes de la oración en congregación aunque se ofrezca en un espacio abierto, por ejemplo, fuera de la mezquita. Tras su recitación, los oyentes han de recitar la siguiente oración:

     

    Al-lahumma Rabba haazi-hid dawatit tamati was-salaatil qaimati aati Muhammadanil wasilata wal fazilata wad-daralla tarrafiata wabazhu maqamam mahmuda-nil-lazi wa attahu innaka la tujliful miad. (Bujari)

     

    Traducción:

    ¡Oh Al-lah! Dios de esta Llamada perfecta y de la oración en congregación: que Mohammad sea para nosotros un medio de aproximación a Ti. Bendícele con excelencia y con una elevada posición y concédele el rango de exaltación más sublime, como Tú le has prometido. Ciertamente Tú no te retractas de tu promesa.

     

    Iquamat

     

    Cuando la oración está a punto de comenzar, se recita el Iqamat. Indica que el Imam se dispone a comenzar la oración orientado hacia la Kaaba. El Iqamat es una versión breve del Azan. Otras diferencias entre el Azan y el Iqamat son:

     

  • El Azan se recita en voz alta mientras que el Iqamat se hace en voz baja.
  • Durante la recitación del Iqamat, no es preciso alzar los dedos al nivel de los oídos como se hace durante el Azan sino que los brazos se mantienen erguidos al lado de los costados.
  • La frase As-Salatu jairum minan-naum no se recita en el Iqamat.
  • El Iqamat se recita con rapidez, aunque la escuela Maliki de pensamiento recita tanto el Iqamat como el Azan con pausas entre las frases. Durante el Iqamat, la frase Qad qaamat-tis salat, es decir, la oración está dispuesta, se repite dos veces tras la recitación de Hayya alal falah.
  • Durante el Iqamat no es preciso girar el rostro hacia la derecha o izquierda como se hace durante el Azan tras la recitación de Hayya alas salah y Hayya alal falah.
  •  

    El texto del Iqamat es el siguiente:

     

     

    Al-laho Akbar, Al-laho Akbar; ash-hado al-laa ilaha il-lal-lah; ash-hado anna Muhammadar rasulul-lah. Hayya alas-Salat. Hayya alal-falah; qad qaamatis-salah, qad qaamatis-salah. Al-aho Akbar, Al-laho Akbar; la ilaha Il-lal-lah.

    Traducción:

    Dios es Grandísimo, Dios es Grandísimo; doy testimonio de que nadie es digno de ser adorado sino Al-lah; doy testimonio de que Mohammad es el Mensajero de Al-lah. Venid a la oración; venid al éxito; la oración está dispuesta. Dios es Grandísimo, Dios es Grandísimo. Nadie es digno de ser adorado sino Al-lah.

     

    De acuerdo con los relatos del Santo Profeta, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, la persona que recita el Azan debe recitar también el Iq amat. (Sunan Tirmazi, Abwa-bus Salat, Bab MaJaa an man Yuazin-o-fa huwa yuqim). Sin embargo, en ciertos casos, otra persona puede recitar el Iqamar con el permiso del Muecín o del Imam.

     

    Niyyat

     

    Niyyat significa intención de realizar la oración y constituye una parte esencial de ella. El orante debe tener el Niyyat o intención antes de disponerse a realizar la oración, ya sea Fard, Sunnah o Nafal. No es preciso expresar el Niyyat en alta voz. La intención es suficiente. El orante debe recitar el Taullih (véase el capítulo 2) en el momento del Niyyat.

     

    Oraciones combinadas

     

    En ciertas condiciones se permite combinar dos oraciones. Por ejemplo, la oración de Zuhur se puede combinar con la de Asar. Del mismo modo, la oración de Magrib se puede unir a la oración de Isha si prevalecen las siguientes condiciones:

     

     

    En tal caso, es preferible combinar la última oración con la anterior. Sin embargo, se puede unir la primera oración a la última en circunstancias inevitables.

     

    Cuando se combinan las oraciones, un único Azan es suficiente para dos oraciones pero el Iqamat debe recitarse por separado para cada oración.

     

    También se ha de tener presente que no es preciso ofrecer la parte Sunnat al combinar las oraciones. Sin embargo, no deben ser omitidos los dos Sunnats que preceden a la Oración del Viernes.

     

    Si un orante se incorpora con retraso a la oración en congregación de Asar y desconoce la oración que se está ofreciendo, debe unirse a la plegaria de todos modos y ofrecer la oración anterior individualmente al terminar ésta. No obstante si el orante que llega tarde sabe que el Imam dirige la última oración, debe ofrecer en primer lugar la oración anterior individualmente y después unirse a la congregación. Por ejemplo, si el Imam está dirigiendo la oración de Isha, ha de rezar en primer lugar la oración de Magrib y después unirse a la congregación. Si desconoce la oración que está ofreciendo, debe unirse a la congregación y después completar el resto de la oración, sea Maghrib o Isha, individualmente. En circunstancias normales, sin embargo, debe ofrecer las oraciones por el correspondiente orden.

     

    MEZQUITA BASHARAT: La primera Mezquita construida en España por la Yamaat Ahmadía del Islam en el año 1982.

     

     

    CAPÍTULO DOS

     

     

    El método de ofrecerla oración

     

    Por regla general, el Salat se debe ofrecer en congregación en una mezquita, el lugar consagrado al culto divino, pero puede observarse en cualquier lugar, a condición de que el lugar escogido esté limpio.

     

    Antes de comenzar la oración, el orante ha de limpiarse el cuerpo y asegurarse de que su ropa está también limpia. Debe realizar la ablución y después situarse en hilera al lado de los demás orantes situados detrás del Imam, la persona que dirige la oración, mirando siempre hacia la Kaaba. Las hileras han de estar dispuestas en línea recta y todos los orantes deben permanecer de pie hombro con hombro, sin adoptar una postura que perturbe en modo alguno la oración del compañero. El Santo Profeta, p.b.D., era muy exigente al respecto.

     

    En esta posición, cada orante medita sobre la oración que se dispone a ofrecer recitando lo siguiente:

     

     

    Inni wallahtu wallhiya lil-lazi fataras samawati wal arza hanifan wama ana minal mushriqin.

     

    Traducción:

    Dirijo toda mi atención hacia el Ser Supremo, que ha creado los cielos y la tierra, y no soy de quienes Le asocian partícipes.

     

    Antes de comenzar la oración, se recita el Iqamat, o el anuncio de que la oración está a punto de comenzar.

     

    Durante la oración, el orante debe concentrarse plenamente en la plegaria, alejando todos los demás pensamientos de su mente.

    La oración comienza con el Takbiri Tahrima. Es cuando el Imam alza ambas manos a nivel de los lóbulos de los oídos y recita Al-laho Akbar

    (Dios es Grandísimo), que también repiten los demás orantes.

    Esta acción se realiza siguiendo la práctica del Santo Profeta del Islam, la paz sea con él), con la que concuerdan todas las escuelas de pensamiento musulmanas. Sin embargo, se da el caso de más de una secta musulmana que levanta las manos no sólo durante el inicio de la oración, sino también en el momento de adoptar las demás posturas (Raku, Salldah, etc.) La historia del Islam nos revela en efecto que el Santo Profeta, p.b.D., levantaba sus manos varias veces durante la primera etapa de su ministerio, pero ésta no fue su práctica habitual. Según otros hadices o relatos del Santo Profeta, p.b.D, él nunca alzaba las manos excepto en el Takbiri Tahrima, o primer Rakat de cada oración. Un Compañero del Santo Profeta, la paz sea con él, Hazrat Abdul-lah ibn Masud dijo:

    "Voy a mostraros cómo el Santo Profeta del Islam, p.b.D., acostumbraba a ofrecer sus oraciones"

    A continuación Abdul-lah realizó la oración y alzó las manos únicamente al inicio, al recitar el Takbiri Tahrima.

     

    Después de levantar las manos hasta los lóbulos de los oídos y recitar Al-laho Akbar, el Imam y los orantes colocan los brazos sobre el pecho de forma que el brazo derecho esté superpuesto sobre el izquierdo. Esta postura, en que el orante adopta una actitud de máxima humildad y respeto en presencia de su Señor, se llama Qiyam. Sin embargo existen variaciones en la misma. Algunas personas sitúan los brazos a la altura del abdomen y otros a un nivel un poco más alto, mas estos detalles carecen de importancia.

     

    Debe observarse que los Malikis entre los sunnitas y los Shías no cruzan los brazos, sino que los mantienen erguidos junto a los costados. Aunque ningún Hadiz demuestra que el Santo Profeta, p.b.D., haya adoptado esa postura, nadie puede argumentar que tales oraciones no sean válidas.

     

    Tras recitar el Takbiri Tahrima, se recita individualmente la siguiente plegaria:

     

    SANA

    Subhana kal-la humma wa beham deka wa tabara kasmoka wa taala lladdoka wala ilaha gairoka.

     

    Traducción:

    Gloria a Ti, Oh Al-lah, el Digno de alabanza; bendito sea Tu nombre, y elevada Tu Majestad. Nadie es digno de ser adorado aparte de Ti. (Tirmidi, Kitab-us-Salat, Ma Yaqulo inda iftahis Salati; Sunan Nasai, Kitbul Idtah, Babul Zikr bainal Salat wa bainal Quira’at).

     

    También consta en algunos hadices, que algunas veces el Santo Profeta Mohammad, la paz y bendiciones de Dios sean con él) acostumbraba a recitar otros versículos en lugar de esta glorificación, pero éste es el más conocido y el más recitado. La glorificación anterior va seguida del Attaawuz, que se recita silenciosamente:

     

    ATTAAWUZ

     

    Auzo bil-lahi mina shaita-nirrallim

     

    Traducción:

    Busco refugio en Al-lah de Satanás el condenado

     

    A continuación, el Imam recita Basmal-lah, en silencio o en voz alta, que repite la congregación en voz baja.

     

    BASMAL-LAH

     

    Bismil-lahirrahma nirrahim

     

    Traducción:

    En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso.

     

    Según las tradiciones, el Santo Profeta, la paz sea con él, solía recitar el Basmal-lah algunas veces en voz alta y otras silenciosamente. Entre los musulmanes, se recita por lo general en voz alta en los países árabes, mientras que la secta Hanafi y un considerable número de musulmanes lo hace en silencio.

     

    El Imam recita a continuación el Sura Fatiha. En algunas oraciones (Fallar, Magrib e Isha) se hace en voz alta, mientras que en las demás (Zuhur y Asar) tanto él como los orantes lo hacen en voz baja. Cuando el Imam recita el Sura Fatiha en alta voz, los demás orantes deben repetir cada versículo silenciosamente después de él durante el breve intervalo entre los versículos.

     

     

    SURA FATIHA

     

     

    Alhamdu lil-lahi Rabil Alamin. Arrahma Nirrahim. Maaliki Yaumiddin. Iyyaka na-budu wa iyyaka nastain. Ihdi nassirat al mustaquim. Siratal-lazina anamta alaihim, Ghairil maghdubi alaihim wa laddaalin.

     

    Traducción:

    Toda alabanza pertenece a Al-lah solo, Señor de todos los mundos. El Clemente, el Misericordioso, Dueño del Día del Juicio. A Ti sólo te adoramos y a Ti solo imploramos ayuda. Dirígenos por el camino recto, el camino de aquellos a quienes Tú has concedido Tus bendiciones, de los que no han incurrido en Tu enojo y de los que no se han extraviado.

     

    Al finalizar el Sura Fatiha los orantes dicen Amin, que significa "Oh Al-lah, acepta nuestras plegarias".

     

    Los miembros de las sectas islámicas Maliki, Shafie y Hanbali dicen Amin en voz alta, mientras que los miembros de la secta Hanafi lo hacen en voz baja. Ambas formas son aceptables. Estas diferencias no afectan a la validez de la oración. No son dignas de objeción siempre que el tono de voz no perturbe a los demás orantes. Seguidamente, el Imam recita una parte del Santo Corán, al menos tres versículos de un breve capítulo, por ejemplo:

     

    SURA IJLAS

     

    Bismil-lahirrahma nirrahim. Qul huwal-lahu Ahad. Al-lahus Samad. Lam yalid, walam yulad. Walam yakul-lahu kufuwan ahad.

    Traducción:

    En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. Di: "El es Al-lah, el Único; Al-lah, el Independiente e implorado por todos. No engendra ni es engendrado. Y no hay nadie que sea igual a Él".

     

    SURA KAUSAR

     

    Bismil-lahirrahma nirrahim. Inna ataina kal kausar. Fasal-li li Rabbika wanhar. Inna shaani-aka huwal abtar.

     

    Traducción:

    En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. En verdad, te hemos concedido abundancia de bienes; ora, pues, a tu Señor y ofrece sacrificio. En verdad, es tu enemigo quien carece de descendencia.

     

    SURA FALAQ

     

    Bismil-lahirrahma nirrahim. Qul auzu bi Rabbil falaq. Min sharri ma jalaq; wa min sharri gasiqin iza waqab. Wa min sharrin naffasaati fil uqad. Wa min sharri hasidin iza hasad.

     

    Traducción:

    En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. Di: Busco refugio en el Señor de los Fenómenos Creados. De la malicia de cuanto creó. Y de la malicia de la noche cuando se extiende. Y de la malicia de quienes soplan en los nudos para deshacerlos. Y de la malicia del envidioso, cuando envidia.

     

    SURA NAS

     

    Bismil-lahirrahma nirrahim. Qul auzu bi Rabbin naas. Malikin naas. Ilahin naas. Min sharril waswasil jannaas. Al-lazi yuwas wisu fi sudurin naas. Minal llinnati wannas.

     

    Traducción:

    En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. Di: Busco refugio en el Señor de los humanos. El Soberano los humanos. El Dios de los humanos. De la malicia del murmurador tentador. Que susurra en los corazones de los hombres. De entre los Yinn y los humanos.

     

    Los Suras del Corán q ue se han expuesto constituyen solamente un ejemplo. El Imam puede recitar cualquier parte del Corán después del Sura Fatiha. Cuando el Imam recita los versículos del Corán, los orantes deben escucharle en silencio. El Santo Corán dice:

     

    "Cuando se recite el Corán, prestadle oído y guardad silencio a fin de que se os muestre misericordia". (7:205).

     

    Hazrat Ibadah ibn Samit, un Compañero del Santo Profeta, p.b.D., relató que en una ocasión el Santo Profeta, p.b.D., mientras dirigía la oración de Fallar, recitó con gran dificultad los versículos del Corán debido al murmullo que oía a sus espaldas. Al finalizar la oración, pre-guntó a sus Compañeros si habían recitado los versículos del Corán detrás de él. Al oír su respuesta afirmativa, el Santo Profeta, p. b. D., dijo:

     

    "No recitéis los versículos del Corán detrás del Imam, excepto el Sura Fatiha, pues el Sura Fatiha forma parte integral del Salat"

     

    Es esencial que ningún miembro de la congregación cause perturbación a ningúno de los orantes, por lo que los musulmanes deben tener presente el Hadiz mencionado.

     

    Al final de la recitación, que se hace estando de pie, el Imam adopta la postura de inclinación, o Raku, con las palabras Al-lahu Akbar. Los demás orantes le imitan. En esta postura la mano derecha del orante ha de presionar la rodilla derecha, y la izquierda, la rodilla izquierda, y la mitad superior del cuerpo, desde la cintura hasta la cabeza, se ha de mantener a un nivel horizontal al suelo.

    En la postura de inclinación se ha de recitar silenciosamente el Tasbih, tres o más veces, en números impares.

     

    RAKU

     

    Subhana Rabbi Yal azím

    Traducción:

    Santo es mi Señor, el Grandísimo.

     

    A continuación el Imam se yergue con los brazos al lado de sus costados. Al iniciar este movimiento recita el Tasmí en voz alta para indicar a la congregación que se ha puesto de pie tras la postura de inclinación.

     

     TASMÍ

    Same Al-laho leman hamedah.

     

    Traducción:

    Dios escucha a quien Le alaba.

     

    En respuesta, la congregación sigue al Imam y recita la siguiente oración llamada Tahmid.

     

    TAHMID

     

     

    Rabbana walakal hamd. Hamdan kasiran tayyaban mubarakan fih.

     

    Traducción:

    Señor nuestro, Tuya es la alabanza, la alabanza que es abundante, pura y bendita.

     

    Esta postura se denomina Qauma y termina con la recitación del Tahmid.

    A continuación el Imam dice Al-laho Akbar en voz alta y adopta la postura de postración o Salldah, colocando las rodillas en el suelo, después ambas manos y por último la cabeza. En esta postura, las rodillas, manos, nariz y frente del orante deben estar en contacto con el suelo. La cabeza se coloca en la superficie entre ambas manos y los brazos, a cierta distancia tanto de la superficie como de ambos costados. El abdomen debe estar lejos de los muslos. El Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, dijo:

     

    Cuando os postréis delante de Dios, debéis colocar vuestras extremidades en la superficie de un modo correcto. No debéis, en modo alguno, extender los brazos en la superficie como lo hacen los perros con las patas delanteras cuando se sientan. (Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. III, p. 279; Al-Maktab-al Islami Liltaba awwal-Nashr, Beirut).

     

    Los dedos se mantienen juntos en dirección a la Kaaba. El pie debe apoyarse en la superficie de forma que sus dedos se inclinen en dirección a la Kaaba.

     

    En esta postura se recita silenciosamente el Tasbih, al menos tres veces. Si el orante desea repetirlo más veces, ha de asegurarse de que su número sea impar.

     

     

     

    SALLDAH

    Subhana Rabbi Yal Aala

     

    Traducción:

    Glorificado sea mi Señor, el Altísimo.

     

    La postración representa la postura de máxima humildad, sumisión y desamparo del suplicante, que entregándose plenamente ante Dios Todopoderoso implora Su perdón.

     

    Ha de tenerse en cuenta que durante el Raku y el Salldah, el Santo Profeta, p.b.D., prohibió la recitación de cualquier versículo coránico. (Sahih Muslim, Kitabus Salat, Bab Alnahi an Quira’atil-Quran fir raku-i-wasuyud).

     

    Después, el Imam dice Al-laho Akbar y tanto él como la congregación, levantan la cabeza y las manos adoptando la postura sentada, llamada Llilsa. En esta posición, el orante coloca el pie izquierdo horizontalmente al suelo, en el que se apoya, mientras que el pie derecho permanece en una posición perpendicular a la superficie, con los dedos de los pies apuntando hacia la Kaaba. Las manos se colocan sobre los muslos con los dedos señalando hacia la Kaaba, muy cerca de las rodillas. En esta posición se recita la siguiente oración:

     

     

    Al-lahummag firli warhamni wahdini waafini warfaani wallburni warzuqni

     

    Traducción:

    Señor mío, concédeme Tu perdón y apiádate de mí; guíame, otórgame tu protección, haz elevada mi posición, enmienda mis faltas y provéeme.

     

    Después del Llilsa, el Imam y la congregación efectúan una segunda postración diciendo A-laho Akbar, recitando de nuevo Subhana Rabii yal Aala tres veces o más, en número impar. En cada Rakat hay siempre dos postraciones. Al término de la segunda postración queda completado un Rakat de la oración.

     

    A continuación el Imam repite Al-laho Akbar y se yergue de nuevo junto con la congregación, dando inicio al segundo Rakat, que se efectúa de manera similar al primero.

     

    Sin embargo, durante el segundo Rakat se omiten el Sana (glorificación) y el Attáawwuz, que sólo se recitan en el primer Rakat de cada oración. El Imam recita el Sura Fatiha y algunos versículos de Santo Corán y completa el Rakat del mismo modo que el anterior.

    Después de la segunda postración se sienta del mismo modo que en la posición de Llilsa. Esta posición, al final del segundo Rakat, se llama Qadah. En esta postura hay que recitar Tashahhud silenciosamente. 

    TASHAHHUD

    Attahiyatu lil-lahi wassalawatu wattayyibatu Aslamo alaika ayyuhan Nabiyyu wa rahmatul-lahi wa barakatuh. Assalamo alaina wa ala ibadal-la hissalihin. Ash-hado al-la ilaha il-lal-laho wa ash-hadu anna Muhammadan abduhu wa Rasuluh.

     

     

    Traducción:

    Todo elogio verbal es para Al-lah. Y todas las oraciones y las cosas puras. Que la paz sea contigo ¡Oh Profeta! y la misericordia de Al-lah y Sus bendiciones. Que la paz descienda sobre nosotros y sobre los siervos justos de Al-lah. Doy testimonio de que nadie es digno de ser adorado excepto Al-lah y doy testimonio de que Mohammad es Su siervo y Mensajero.

     

    Durante la recitación del Tashahhud, cuando el orante recita Ash-hadu al-la ilaha il-lal-laho debe levantar el dedo índice de la mano derecha y bajarlo al terminar su recitación. Según los libros de las tradiciones, el Santo Profeta, p.b.D., acostumbraba a plegar los dedos de la mano derecha excepto el pulgar y el índice, colocando la mano sobre la rodilla derecha, y alzaba el dedo índice durante la recitación de Ash-hadu al-la ilaha il-lal-laho, colocándolo en su posición original al terminar. Los dedos de la mano izquierda permanecían erguidos sobre su rodilla izquierda. Tras la recitación del Tashahhud se recita en silencio el Darud, la invocación de bendiciones sobre el Santo Profeta, p.b.D., y otras oraciones.

     

     

    Darud

    Al-lahumma sal-li ala Muhammadin wa ala ali Muhammadi n, kama sal-laita ala Ibrahima wa ala ali Ibrahima innaka Hamidum Mallid.

    Al-lahumma barik ala Muhammadin wa ala ali Muhammadin kama barakta ala Ibrahima wa ala ali Ibrahima innaka Hamidum Mallid.

     

    Traducción:

    Bendice, Oh Al-lah a Mohammad y a la gente de Mohammad, como colmaste de bendiciones a Abraham y al pueblo de Abraham. Tú eres sin duda el Digno de alabanza, el Exaltado.

    Concede prosperidad, Oh Al-lah, a Mohammad y a la gente de Mohammad, como concediste prosperidad a Abraham y al pueblo de Abraham. Tú eres sin duda el Digno de alabanza, el Exaltado.

     

    Después de la invocación del Darud (Assalatu-alannabi) se recitan algunas breves oraciones, que se transcriben a continuación:

     

    ORACIONES DESPUÉS DEL DARUD

     

    Rabbana atina fiddunia hasanataw-wafil ajirati hasanataw-waquina azaban-nar. (2:202)

     

    Traducción:

    Señor nuestro, concédenos el bien en este mundo y en el Más Allá y presérvanos del tormento del Fuego.


     

    Rabbi llalni muquimas salati wamin zurriyati Rabbana wa taqabbal dua. Rabbanagfir li waliwalidayya wa lil-muminina yauma yaqumul hisab. (14:41-42)

     

    Traducción:

    Señor mío, haz que cumpla la oración, y también mis hijos. ¡Señor nuestro! Acepta mi oración por Tu Gracia. Señor nuesto, perdónanos a mí y a mis padres y a los creyentes el día en que se hagan las cuentas.

     


     

     

    Al-lahumma inni auzu bika minal hammi wal huzni wa auzu bika minal allzi wal kasli wal auzu bika minal llubni wal bujli wa auzu bika min galabatiddini wa qahrir rillal. (Sunan Abu Daud, Kitabus-salat)

     

    Traducción:

    Oh Al-lah, presérvame de las dificultades y aflicciones; protégeme del desamparo y la indolencia; protégeme de la cobardía y avaricia y líbrame de las deudas y de la tiranía de la gente.


     

    Al-lahumma inni zalamtu nafsi zulman kasiran wala yaghfiruzzunuba il-la anta fagfirli magfiratan min indika wa arhamni innaka antal Gafurur Rahim.

     

    Traducción:

    Oh Al-lah, he sido injusto con mi alma y nadie concede el perdón de los pecados sino Tú; perdóname, pues, con Tu indulgencia y ten misericordia de mí. Sin duda Tú eres Indulgente, Misericordioso.


     

     

    Al-lahumma inni auzu bika min azabil-qabri wa auzu bika min fitnatil masihid dayyali wa auzu bika min fitnatil mahya wa fitnatil mamat. Al-lahumma inni auzu bika minal masama wal magram. (Bujari)

     

    Traducción:

    Oh Al-lah, imploro Tu protección contra el castigo de la sepultura; protégeme del Dayyal, el causante de disturbios y dificultades y presérvame de las aflicciones de la vida y la muerte. Oh Al-lah, presérvame de los pecados y las deudas.


     

    Después de recitar una o más de estas oraciones, el Imam gira el rostro hacia la derecha diciendo: Assalamo aleikum wa Rahmatul-lah, es decir, la paz y bendiciones de Dios sean contigo, y a continuación hacia la izquierda repitiendo lo mismo, indicando así que la oración ha concluido. La congregación le imita.

     

     

    Si la oración consta de tres o cuatro Rakats en lugar de dos, se reduce el tiempo de la posición sentada, Qadah, al final del segundo Rakat y se recita solo el Tashahhud. Tras su recitación, el Imam dice Al-laho Akbar indicando el final del segundo Rakat y el comienzo del tercero y adopta la postura de Qiyam, completando el tercer Rakat exactamente igual que el segundo. La congregación le sigue. Si la oración consta de tres Rakats, como en la oración de Magrib, tras la segunda postración del tercer Rakat el Imam se sienta en posición de Qadah, recita el Tashahhud, Darud y otras oraciones silenciosamente y finaliza la oración diciendo Assalamo Aleikum wa Rahmatullah. Toda la congregación sigue sus movimientos y recita lo mismo silenciosamente.

     

    Si la oración se compone de cuatro Rakats, como en las oraciones de Zuhur, Asar e Isha, el Imam no adopta la postura de Qadah al final del tercer Rakat sino la de Qiyam al cuarto Rakat. Al terminar la segunda postración del cuarto Rakat el Imam y la congregación se sientan en la posición Qadah, llamado último Qadah, y recita el Darud y otras oraciones después del Tashahhud. Terminan la oración diciendo Aslamo aleikum wa rahmatullah entornando el rostro hacia la derecha y la izquierda, como se ha explicado antes.

     

    Ha de tenerse en cuenta lo siguiente:

     

  • En el último Qadah, hay que recitar el Tashahhud, Darud y otras oraciones. Si el Qadah no es el último, solo se recita el Tashahhud y se comienza el siguiente Rakat después de decir Al-lahu Akbar.
  • Si la oración consta de dos Rakats, el Qadah final es el que sigue al segundo Rakat.
  • Si la oración consta de tres Rakats, el Qadah al final del tercer Rakat es el último.
  • Si la oración consta de cuatro Rakats, el último Qadah es el que sigue al cuarto Rakat.
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    La oración individual

     

    La oración que no se ofrece en congregación, sino individualmente, se realiza de forma exactamente igual a la oración dirigida por el Imam, excepto en que ésta se recita silenciosamente, no en voz alta, como hace el Imam. Lo recita todo en silencio, sin levantar la voz. Por ejemplo, al recitar Sura Fatiha, o decir Al-laho Akbar, Sami Al-lahu leman Hamidah y Aslamo Aleikum lo hace silenciosamente.

     

    La oración en congregación

     

    Los musulmanes deben cumplir la parte Fard, u obligatoria, de sus oraciones en congregación. Las mezquitas se construyen para este propósito. Según un Hadiz la oración en congregación merece una recompensa veintisiete veces superior a la oración individual.

     

    El Imam debe ser elegido por la congregación, teniendo en cuenta que ha de ser una persona piadosa y poseer un mayor conocimiento del Sagrado Corán que el resto. También se puede elegir al Imam a través de una autoridad religiosa, por ejemplo, el Jalifa. Una vez escogido, todos han de seguirle en la oración aunque surjan dudas respecto a su aptitud. Para los que dudan de la valía de un Imam, las siguientes instrucciones del Santo Profeta Mohammad, la paz y bendiciones de Dios sean con él, deberían ser suficientes:

     

     

     

     

     

     

     

     

    An Abi Huraira qala: Qala Rasulul-lahi sal-lal-lahu alaiki wa sal-lam: Assalatl maktubatu Wallibatun jalfa kul-li Muslimin, barran kana au fajiran wa in amilal kabair. (Sunan Abi Daud, aljuz ul awwal, kitabus-salat)

     

    Traducción:

     

    Hazrat Abu Hurairah, la paz sea con él, relató que el Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, afirmó: "Es esencial ofrecer las oraciones Fard detrás de un Imam, ya sea una persona piadosa o un pecador, incluso aunque hubiera cometido un pecado grave".

     

    Si durante el tiempo prescrito para la oración coinciden dos o más musulmanes varones en un lugar alejado de la mezquita, deben ofrecer la oración en congregación. Si se trata sólo de dos hombres, uno de ellos dirigirá la oración, y el segundo se situará al lado derecho del Imam.

     

    Si un hombre observa la oración en su hogar y desea incorporarse algún miembro familiar femenino, ésta debe colocarse a la izquierda del Imam. Los orantes que se incorporan a la oración en congregación de dos varones deben disponerse en hilera a ambos lados del Imam, dejando al Imam en el centro. Por lo general, cuando el número es superior a tres personas, el Imam debe colocarse delante orientado siempre hacia la Kaaba. En casos excepcionales, sin embargo, el Imam se puede situar en el centro de la primera fila junto con los demás orantes.

     

    Según algunas escuelas de pensamiento, debe haber un mínimo de dos personas en la última fila detrás del Imam. Estas escuelas de jurisprudencia permiten incluso el desplazamiento del orante de la última fila hacia atrás para formar una nueva fila de dos personas en lugar de una. Otras escuelas lo desaconsejan, pues no sólo perturba a la persona en cuestión sino también a los demás devotos.

     

    Otros detalles a tener en cuenta en la oración

     

    Los orantes de la primera fila merecen una recompensa superior a los de las filas posteriores según un Hadiz del Santo Profeta, p.b.D. Esto se debe a que los que acuden antes se mantienen ocupados en el recuerdo de Dios Todopoderoso mientras aguardan el comienzo de la oración, hallándose, pues, en comunión con Dios durante mayor tiempo que los que llegan después.

     

    A este respecto, el Santo Profeta (p.d.D.) dijo que no se debería formar ninguna fila nueva hasta que la anterior no quedara completa. Está claro, pues, que los que llegan antes y ocupan la primera fila, dedicando más tiempo al recuerdo de Dios Todopoderoso, recibirán mayor recompensa que lo que llegan justo en el momento en que se recita e Takbir o incluso después. Éstos son quienes ocupan las filas traseras.

     

    Si un orante se incorpora después de dar comienzo a la oración, éste debe adoptar la misma posición que el resto de la congregación. Por ejemplo, si se encuentran de pie, debe iniciar la oración de pie, y si se hallan en postración, ha de postrarse él también.

     

    Si el Imam finaliza la oración en congregación con el saludo de Aslamo-aleikum wa rahmatullah girando el rostro hacia la derecha e izquierda alternativamente, la persona que llega tarde a la oración debe adoptar en primer lugar la postura de Qiyam y completar a continuación los restantes Rakats individualmente.

     

    El Salat se compone de unidades. Cada unidad se llama Rakat. Las oraciones obligatorias o Fard constan de dos, tres y cuatro Rakats. Cada unidad o Rakat contiene las siguientes partes esenciales:

     

  • La postura de pie llamada Qiyam.
  • La postura de inclinación, con las manos sobre las rodillas, llamada Raku.
  • La posición erguida con los brazos en ambos costados, denominada Qauma.
  • La posición de postración denominada Salldah. Hay dos postraciones en cada Rakat.
  • La postura de sentado entre las dos postraciones, llamada Llilsa.
  • La postura de sentado después de las dos postraciones, llamada Qadah.
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    Si el orante se uniera a la congregación antes del Raku o durante el mismo, se considera que ha completado el Rakat, por lo que no deberá repetirlo al final de la oración. Si se incorpora después, debe ofrecer un Rakat completo al finalizar la oración tras el saludo del Imam.

     

    No se deben iniciar las oraciones Sunnat o Nafal una vez haya comenzado la oración en congregación. Sin embargo, si el Imam da comienzo a la oración en congregación mientras alguien está rezando la oración Sunnah, y la persona en cuestión se encuentra en mitad de una hilera formada para la oración en congregación, ésta debe terminar inmediatamente su oración y unirse a la congregación. Si está ofreciendo oraciones Sunnat o Nafal y considera que puede unirse a la congregación sin perder gran parte del primer Rakat, puede completarla y unirse después a la congregación. De lo contrario debe terminar su oración y unirse a la misma.

     

    No se permite a nadie incorporarse precipitadamente a la oración una vez que ésta ha comenzado.

     

    No se recomienda que las mujeres permanezcan en la primera fila en aras de su castidad y honor. Por esta razón las filas de las mujeres se forman siempre detrás de las de los hombres. Esto brinda a las mujeres una total libertad para realizar sus oraciones sin sentirse perturbadas por la presencia de los hombres. Es preferible, no obstante, disponer de un recinto separado para las mujeres. Esto clarifica también la razón por la que las mujeres no puedan dirigir una congregación de hombres, sino sólo de mujeres o niños de ambos sexos.

     

    No es preciso que las mujeres reciten el Azan en las oraciones en congregación. La Imam mujer ha de colocarse en el centro de la primera fila, según la práctica habitual, y no delante de la congregación como en el caso del Imam varón.

     

    Si el Imam comete una equivocación mientras dirige una congregación se hace lo siguiente para indicárselo:

     

  • Si el error se debe a una incorrecta recitación del Sagrado Corán o a un olvido de cualquier versículo del Santo Corán, cualquier miembro de la congregación que recuerde claramente la expresión correcta ha de recordárselo al Imam con voz clara y audible.
  • Si el Imam comete cualquier otra equivocación, un miembro de la congregación ha de llamar su atención diciendo Subhanala-lah, que significa: "Al-lah está libre de defectos". Indica al Imam que ha cometido una equivocación. De ser así, el lmam debe rectificar su error. De no rectificarlo, la congregación debe seguirle de todos modos, y nadie puede diferir con él durante la oración. Deben seguir al Imam incluso estando equivocado. Sin embargo, éste debe ser aclarado al final de la oración, y el Imam debe dirigir dos postraciones adicionales que se realizan para justificar el error antes de entornar el rostro a la derecha e izquierda, repitiendo de nuevo Asslamo-aleikum wa Rahmatul-lah. Las dos postraciones adicionales se llaman Salludus Sahv o postraciones de condonación.
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    Si una mujer desea llamar la atención del Imam respecto a cualquier error, no puede decir Subhanal-lah en voz alta, sino que en su lugar, debe dar unas palmadas. El sonido de las palmadas transmite al Imam el mensaje de que ha cometido un error. En el supuesto de que sea una mujer Imam quien cometa la equivocación, sus seguidores han de llamar su atención recitando el versículo correctamente o diciendo Subhanal-lah, según el caso.

     

    El Imam no debe prolongar la oración en congregación hasta el extremo de causar fatiga en los orantes que le siguen. Ha de tener presente que pueden encontrarse ancianos o enfermos en la congregación así como gente que ha de atender otras obligaciones.

     

    El recuerdo de Dios al término de la oración

    El Sagrado Corán prescribe el recuerdo de Al-lah durante un breve lapso de tiempo tras la terminación del Salat con las recitaciones de Tasbih y Tahmid. Dios dice en el capítulo 4, versículo 104:

     

    Fa iza qadaitumus salata fazkurul-lah.

    Traducción:

    "Y cuando hayáis finalizado la oración, recordad a Al-lah".

     

    Esto también queda establecido por la práctica del Santo Profeta del Islam, la paz y bendiciones de Dios sean con él. Hazrat Aisha, que Dios le tenga en su gloria, relata que al terminar la oración, el Santo Profeta, p.b.D., acostumbraba a permanecer sentado mientras recitaba la siguiente oración:

    Al-lahumma antassalamu wa minkassalamu tabarakta yazal llalali walikram.

     

    Traducción:

     

    "Oh Señor nuestro, Tú eres la encarnación de la paz. Y la verdadera paz proviene de Ti. Bendito seas Tú, Señor de la Majestad y la Merced" (Saheeh Muslim, Kitabul Masallid wa mawadius Salat, Bab Istihbabu-zikri badas-Salat).

     

    Según los Libros de las Tradiciones, en ciertas ocasiones el Santo Profeta, p.b.D., permanecía sentado entre sus seguidores y alzaba sus manos para implorar por aquellos que se lo requerían. Sin embargo, según se deduce de la narración de Hazrat Aisha ésta no constituía la práctica habitual del Santo Profeta, p.b.D. Este gesto esporádico, que ha quedado reflejado en algunas tradiciones, ha sido generalizado por error. Como resultado, algunas sectas del Islam lo han adoptado erróneamente como parte del Sunnah. Según el punto de vista de la Comunidad Ahmadía del Islam el acto de alzar las manos para rezar después del Salat no formaba parte del Sunnah del Santo Profeta, p.b.D. Su práctica habitual era permanecer sentado durante breves momentos en el recuerdo de Dios recitando algunas oraciones, pero sin levantar las manos.

     

    Aparte de la oración mencionada, las siguientes oraciones también eran recitadas por el Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, al término de la oración:

     

     

    La ilaha il-lal-lahu wahdahu la sharika lahu. Lahul mulku walahul hamdu wa huwa ala kul-li shayin Qadir.

     

    Traducción:

    Nadie es digno de ser adorado excepto Al-lah. El es único y no tiene compañero. La soberanía y la alabanza pertenecen sólo a El y Él posee plena autoridad sobre todas las cosas.


     

    Al-lah humma la maania lima aataita wala mutiya lima manata wala yanfau zal lladdi minkal llad. (Sahihul Bujari, kitabus-salah, babuz’)

     

    Traducción:

    ¡Oh Al-lah! Nadie puede privarnos de lo que Tú nos has concedido y nadie puede restituirnos lo que Tú nos has despojado. Y ninguna persona de rango puede beneficiarse de su grandeza en comparación con Tu Grandeza.


     

    Al-lahumma ainni ala zikrika wa shukrika wa husni ibadatika. (Sunnan Abu Daud)

     

    Traducción:

    Señor mío, ayúdame a mantenerme ocupado en Tu recuerdo y en mostrarte agradecimiento y para que pueda rendirte culto de la mejor forma posible.


     

    Subhana Rabbika, Rabil izzatimma yasifun wa salamun alal mursalina wal hamdu lil-lahi rabil alamin. (Tirmidi)

     

    Traducción:

    Tu Señor es Santo y libre de todo lo que Le imputan (los no creyentes), y El es el Exaltado. Que las bendiciones de Dios sean sobre todos los Mensajeros. Toda verdadera alabanza corresponde a Al-lah, el Sustentador de todos los mundos.


     

    Ante la insistencia de algunos Compañeros, el Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él, prescribió asimismo las siguientes oraciones para la glorificación de Dios. En algunos sectores de la sociedad musulmana, éstas se han convertido en una práctica regular, pero hay que tener en cuenta que no forman parte del precepto obligatorio, por lo que no es esencial recitarlas tras las oraciones obligatorias en una mezquita.

     

    Subhanal-lah: "Santo es Al-lah, libre de todo defecto". Se ha de recitar treinta y tres veces.

    Alhamdoli-lah: "Toda alabanza pertenece a Al-lah". Se ha de recitar treinta y tres veces.

    Al-laho Akbar: "Dios es Grandísimo". Se ha de recitar trei