1.
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el
Misericordioso.
2.
Alif Lam Mim Sad.
3.
Éste
es un Libro revelado a ti – que no haya estrechez en
tu pecho respecto a él – para que puedas advertir con él y sea una
exhortación para los creyentes.
4.
Seguid lo que os ha sido revelado por vuestro
Señor, y no sigáis a otros protectores que no sean Él. ¡Qué poco recordáis!
5.
¡Cuántas ciudades hemos destruido! Nuestro
castigo les llegó de noche o mientras descansaban a mediodía.
6.
Así, cuando les llegó nuestro castigo, su
clamor consistió únicamente en decir: “¡fuimos realmente inicuos!”.
7.
Mas preguntaremos ciertamente a quienes fueron
enviados los Mensajeros y preguntaremos ciertamente a los Mensajeros.
8.
Entonces les enumeraremos indudablemente sus
acciones con conocimiento, ya que nunca estuvimos ausentes.
9.
Y la medida de peso en ese día será justa. Y
aquellos cuyas balanzas sean más pesadas, son los que prosperarán.
10.
Pero aquellos cuyas balanzas sean ligeras,
serán los que habrán arruinado sus almas por haber sido injustos con nuestros
Signos.
11.
Os establecimos en la tierra y os proporcionamos
en ella los medios de subsistencia. ¡Qué poco agradecidos sois!
R. 2
12.
Os creamos y os dimos forma; entonces
dijimos a los ángeles: “someteos a Adán;” y todos ellos se sometieron, excepto
Iblis, que no lo hizo; no quiso ser de los que
se someten.
13.
Dios dijo: “¿qué te impidió someterte cuando te lo
ordené?”. Él dijo: “Soy mejor que él. Tú me creaste de fuego, mientras que a él
lo creaste de barro”.
14.
Dios dijo: “Entonces sal fuera de inmediato; no te
corresponde aquí ser arrogante. Sal; ciertamente eres de los que han sido
degradados”.
15.
Él dijo: “Concédeme un respiro hasta el día en
que sean resucitados”.
16.
Dios dijo: “Serás de aquellos a los que se conceda un
plazo”.
17.
Dijo: “Y ahora, ya que Tú me has juzgado como
perdido, me quedaré ciertamente a su espera en Tu camino recto”.
18.
“Entonces caeré ciertamente sobre ellos, por
delante y por detrás, y por su derecha y su izquierda, y encontrarás que la
mayoría de ellos no son agradecidos”.
19.
Dios dijo: “¡Sal de aquí, despreciado y desterrado! Si
alguno de ellos te sigue, sepa que indudablemente llenaré el Infierno con todos
vosotros”.
20.
“Y ¡Oh, Adán!,
habitad tú y tu esposa en el Jardín y comed de él en donde queráis, pero no os
acerquéis a este árbol, no sea que os contéis entre los malvados”.
21.
Pero Satanás les susurró insinuaciones
a fin de darles a conocer sus carencias, que les habían permanecido ocultas,
respecto a su vergüenza, y dijo: “Al-lah no os habría prohibido este árbol,
excepto que Él deseara que no os convirtáis en ángeles ni seáis de
quienes son inmortales”.
22.
Y él les juró diciéndoles: “En verdad,
soy un consejero sincero para vosotros”.
23.
De este modo les hizo caer en la desobediencia
mediante el engaño. Y cuando gustaron del árbol, su vergüenza se les hizo manifiesta
y ambos empezaron a colocarse sobre si mismos las hojas del jardín. Mas su
Señor los llamó diciendo: “¿No os prohibí ese árbol y os dije: en verdad,
Satanás es vuestro enemigo declarado?”.
24.
Ellos dijeron: “Señor Nuestro, nos hemos hecho
daño a nosotros mismos; y si Tú no nos perdonas y no tienes misericordia de
nosotros, estaremos ciertamente entre los perdidos”.
25.
Él dijo: “¡Marchad!; algunos de vosotros seréis
enemigos de los otros. Pues para vosotros hay una morada en la tierra y
provisiones durante algún tiempo”.
26.
Dijo: “en ella viviréis, en ella moriréis y de
ella seréis retornados.”
R. 3
27.
¡Oh, hijos de Adán!
En verdad os hemos entregado vestiduras para cubrir vuestra vergüenza y como
vestido elegante; pero sabed que la vestidura de la justicia es la
mejor. Ése es uno de los Signos de Al-lah, para que recuerden.
28.
¡Oh, hijos de Adán!
que no os seduzca Satanás, como expulsó a vuestros padres del Jardín,
despojándolos de sus vestiduras para mostrarles su vergüenza. En verdad él os
ve -él y su tribu- desde donde vosotros no lo veis. Ciertamente, hemos hecho a
los demonios amigos de los que no creen.
29.
Y cuando cometen una acción ilícita, dicen:
“Hemos visto a nuestros padres cometerla y Al-lah nos la impone”. Diles:
“Al-lah nunca impone acciones ilícitas. ¿Decís de Al-lah lo que no sabéis?”.
30.
Diles: Mi Señor ha ordenado la justicia.
Dirigid vuestros rostros a la dirección adecuada en cada lugar de adoración, llamadLe, siendo sinceros ante Él en la religión. Pues Él
os dio el ser y a Él volveréis.
31.
Él ha guiado a algunos y, en cuanto a
otros el error ha sido su merecido. Han tomado como amigos a los malvados,
excluyendo a Al-lah, y piensan que están correctamente guiados.
32.
¡Oh, hijos de Adán!
Cuidad de vuestras galas en cada momento y lugar de adoración, y comed y
bebed, pero no superéis los límites; en verdad, Él no ama a quienes superan los
límites.
R. 4
33.
Diles: “¿Quién ha prohibido las galas de
Al-lah que Él produjo para Sus siervos, y las cosas buenas que Él
proporciona?”. Diles: “Son para los creyentes en la vida actual y exclusivamente
para ellos el Día de la Resurrección. Así explicamos los Signos a los
hombres que tienen conocimiento.
34.
Diles: “Mi Señor sólo ha prohibido las malas
acciones, públicas o secretas, el pecado, y rebelarse sin justificación; que
asociéis a Al-lah aquello a lo que Él no ha concedido potestad, y que digáis de
Al-lah lo que no sabéis”.
35.
Pues para cada pueblo hay un plazo, y cuando
se cumple su plazo, no pueden quedarse atrás un solo momento, ni pueden
adelantarlo.
36.
¡Oh, hijos de Adán!
si os vienen Mensajeros de entre vosotros mismos, explicándoos Mis Signos,
sabed entonces que a quienes teman a Dios y hagan buenas obras, no les sobrecogerá
el temor ni serán afligidos.
37.
Pero quienes rechacen Nuestros Signos y se
aparten de ellos con desdén, serán los habitantes del Fuego; en él morarán
durante un tiempo largo.
38.
¿Quién es, pues, más injusto que quien urde
una mentira contra Al-lah o tacha de falsedades sus Signos? Son éstos quienes
correrán la suerte que se les ordenó hasta que Nuestros Mensajeros los visiten,
para llevarse sus almas, y digan: “¿En dónde está lo que solíais invocar aparte
de Al-lah?”. Responderán: “están completamente perdidos para nosotros”; y serán
testigos contra ellos mismos de haber sido incrédulos.
39.
Él dirá: “Entrad en el Fuego entre las naciones
de yinn y hombres que murieron antes que vosotros”.
Cada vez que una nación entre, maldecirá a su nación hermana, hasta que, cuando
hayan llegado sucesivamente todas, la última de ellas diga de la primera:
“¡Señor nuestro, éstos nos extraviaron, imponles pues un doble castigo del
Fuego!” Él dirá: “para cada grupo precedente habrá un doble castigo,
pero vosotros no lo sabéis”.
40.
Mas los primeros de ellos dirán a los últimos:
“No tenéis superioridad sobre nosotros; probad pues el castigo por todo lo que
hicisteis”.
R. 5
41.
A quienes rechazan Nuestros Signos y se
apartan de ellos con desprecio no se les abrirán las puertas del cielo, ni entrarán
en él mientras un camello no pase a través del ojo de una aguja. Y así premiamos
a los pecadores.
42.
Tendrán el Infierno por lecho y se taparán con
cubiertas de lo mismo. Pues de este modo recompensamos al injusto.
43.
En cuanto a los que creen y hacen
buenas obras – y no imponemos a nadie tarea alguna que supere su capacidad
– éstos son los habitantes del Cielo; en él morarán.
44.
Retiraremos cualquier rencor que pueda haber
en sus corazones. Por debajo de ellos correrán ríos. Y dirán: “toda alabanza
corresponde a Al-lah quien nos ha guiado hasta aquí. Y no hubiéramos encontrado
guía si Al-lah no nos hubiera encaminado. Los Mensajeros de Nuestro Señor
trajeron verdaderamente la verdad”. Y se les proclamará: éste es el Cielo que
se os ha dado por herencia como recompensa de lo que hicisteis”.
45.
Y los moradores del Cielo gritarán a los del
Infierno: “En verdad hemos comprobado que lo que Nuestro Señor nos prometió es
cierto. ¿Habéis comprobado también ser cierta la promesa de vuestro Señor?”.
Ellos dirán: “Sí”. Luego, un pregonero anunciará entre ellos, diciendo:
“La maldición de Al-lah cae sobre los injustos”.
46.
“Quienes apartan a los
hombres del camino de Al-lah e intentan hacerlo tortuoso, y no creen en el
Más Allá”.
47.
Entre ambos habrá un muro, y en los lugares
elevados habrá hombres que conocerán a todos por sus marcas. Y gritarán a los
hombres del Cielo: “la paz sea con vosotros”. Éstos aún no habrán
entrado en él, aunque tendrán la esperanza de hacerlo.
48.
Mas cuando sus miradas se dirijan hacia los
hombres del Fuego, dirán: “Señor nuestro, no nos coloques entre las gentes
injustas”.
R. 6
49.
Y los ocupantes de los lugares elevados
gritarán a los hombres a quienes conocerán por sus marcas; y dirán:
“vuestra muchedumbre no os ha servido de nada, ni tampoco vuestra arrogancia”.
50.
“¿Son éstos los hombres de quienes jurasteis
que Al-lah no les concedería Su misericordia?”. A ellos se les ha dicho:
“Entrad en el Paraíso; ningún temor os sobrecogerá, ni seréis
afligidos”.
51.
Y los moradores del Fuego gritarán a los
moradores del Cielo: “Verted sobre nosotros un poco de agua o algo de lo que
Al-lah os ha proporcionado”. Responderán: “En verdad, Al-lah ha prohibido ambas
cosas a los incrédulos”.
52.
“Quienes tomaron su religión como juego y
pasatiempo, y fueron seducidos por la vida de este mundo”. Este día, pues, los
olvidaremos como ellos olvidaron el encuentro de este día suyo, y por negar
Nuestros Signos.
53.
Ciertamente les trajimos un Libro que les
expusimos con conocimiento; una guía y una misericordia para las gentes que
creen.
54.
¿Esperan acaso sólo el cumplimiento de sus advertencias?
El día en el que venga su cumplimiento, los que lo hayan olvidado dirán: “En
verdad los Mensajeros de Nuestro Señor trajeron la verdad. ¿Tendremos algún
mediador que interceda por nosotros? O ¿no podríamos ser devueltos para que
realizáramos acciones distintas a las que hicimos?”. En verdad han
arruinado sus almas y lo que maquinaron les ha fallado.
R. 7
55.
En verdad vuestro Señor es Al-lah, Quien creó
los cielos y la tierra en seis períodos; a continuación se instaló en el Trono.
Él hace que la noche cubra al día, que la sigue rápidamente. Y Él creó
el sol, la luna y las estrellas todos ellos sometidos a Su mandato.
Suyos son, en verdad, la creación y el mandato. ¡Bendito sea Al-lah, el Señor
de los mundos!
56.
Invocad a vuestro Señor con humildad y en
secreto. En verdad, Él no ama a los transgresores.
57.
Y no creéis el desorden en la tierra después
de haber sido puesta en orden; mas invocadLe en el
temor y en la esperanza. En verdad, la misericordia de Al-lah está cerca de
quienes hacen el bien.
58.
Pues Él es Quien envía los vientos como buena
nueva por delante de Su misericordia, hasta que, cuando llevan una nube pesada,
la llevamos a un territorio árido, después hacemos que descarguen el agua y
producimos en ella toda clase de frutos. De igual manera devolvemos la vida a
los muertos, para que recordéis.
59.
Y en cuanto a la buena tierra, su vegetación
brota en abundancia por mandato de su Señor; pero si es mala, su
vegetación sólo produce cosas carentes de valor. De la misma manera
variamos los Signos para la gente que es agradecida.
R. 8
60.
Enviamos a Noé a su pueblo y dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adorad a Al-lah, no tenéis otro Dios sino
Él. En verdad, temo para vosotros el castigo del gran día”.
61.
Los jefes de su pueblo respondieron: “Ciertamente
te vemos en un error evidente”.
62.
Él dijo: “¡Oh,
pueblo mío! no hay error en mí, pues soy Mensajero del Señor de los mundos”.
63.
Os transmito los mensajes de mi Señor y os doy
mi más sincero consejo, ya que sé por Al-lah lo que vosotros no sabéis.
64. “¿Os admiráis de que os haya llegado una exhortación de vuestro Señor a través de un hombre de los vuestros, que pueda amonestaros para que seáis piadosos y se os muestre misericordia?”.
65.
Pero ellos lo acusaron de falsedad, por lo que
lo salvamos a él y a quienes con él se encontraban en el Arca y ahogamos a
quienes rechazaron Nuestros Signos. Era en verdad un pueblo ciego.
R. 9
66.
Y a los ‘Ad enviamos a su hermano Hud. Él dijo: “Oh, pueblo mío,
adorad a Al-lah, no tenéis otro Dios sino Él. ¿No seréis pues temerosos de
Dios?”.
67.
Los jefes incrédulos de su pueblo respondieron:
“ciertamente te vemos perdido en la necedad, y pensamos, en verdad, que
eres uno de los mentirosos”.
68.
Respondió: ¡Oh,
pueblo mío, no hay necedad en mí, ya que soy Mensajero del Señor de los mundos!
69.
“Os transmito los mensajes de mi Señor y soy
vuestro sincero y fiel consejero”.
70.
“¿Os admiráis de que os haya llegado una
exhortación de vuestro Señor a través de un hombre de los vuestros para advertiros?
Y acordaos de cuando os hizo herederos de Sus favores después del Pueblo
de Noé, y os aumentó con generosidad en constitución física. Acordaos,
pues, de los favores de Al-lah para que prosperéis”.
71.
Ellos respondieron: “¿Has venido a nosotros
para que adoremos a Al-lah solamente y abandonemos lo que adoraban nuestros padres?
Tráenos, pues, aquello con lo que nos amenazas, si eres veraz”.
72.
Respondió: “En verdad, ya han caido sobre vosotros el castigo y la ira de vuestro Señor.
¿Disputáis conmigo sobre nombres que habéis mencionado – vosotros y vuestros
padres – y para los que Al-lah no ha dado autoridad alguna? Esperad, pues,
estoy con vosotros entre los que esperan”.
73.
Y lo salvamos a él y a quienes estaban con él,
por Nuestra misericordia, y destruimos los últimos restos de los que rechazaron
Nuestros Signos. Pues no eran creyentes.
R. 10
74.
Y a los Zamud
enviamos a su hermano Salih. Dijo: “Oh, pueblo mío, adorad a Al-lah; no tenéis otro Dios fuera
de Él. En verdad, os ha llegado una prueba clara de vuestro Señor: ésta camella
de Al-lah , un Signo para vosotros. Dejad pues que se alimente en la tierra de
Al-lah y no hacedle daño, no sea que os alcance un castigo doloroso;
75.
“Y acordaos de la época cuando Él os
hizo herederos de Sus favores después de los Ad, y os asignó una morada
en la tierra; construís palacios en sus llanuras y horadáis casas en las
montañas. Acordaos, pues, de los favores de Al-lah y no cometáis iniquidad en
la tierra provocando el desorden”.
76.
Los jefes de su pueblo, que eran arrogantes,
dijeron a los considerados débiles – a quienes creían de entre ellos -: “¿Sabéis
con certeza que Salih es un enviado de su
Señor?”. Respondieron: “ciertamente, creemos en aquello con lo que ha sido
enviado”.
77.
Los arrogantes dijeron: “En verdad, no creemos
en lo que vosotros creéis”.
78.
Entonces desjarretaron a la camella y se
rebelaron contra el mandato de su Señor, diciendo: “Oh,
Salih, tráenos eso con lo que nos amenazas, si eres en
realidad uno de los Mensajeros”.
79.
A continuación, el terremoto les atrapó y se
convirtieron en cadáveres postrados en sus moradas.
80.
Entonces Salih se
apartó de ellos y dijo: “Oh, pueblo mío, os entregué
el Mensaje de mi Señor y os aconsejé sinceramente, pero no amáis a los
consejeros sinceros.
81.
Y enviamos a Lot,
-cuando dijo a su pueblo-: “¿Cometéis una abominación como nadie en el mundo
cometió antes que vosotros?
82.
“Os acercáis a los hombres con lujuria en vez
de a las mujeres. ¡No!, sois un pueblo que ha excedido todos los
límites”.
83.
Pero la respuesta de su pueblo no consistió
más que en decir: “Expulsarlos de vuestra ciudad, ya que son hombres que
quieren conservarse puros”.
84.
Entonces le salvamos, a él y a su familia,
excepto a su mujer: fue una de las que se quedaron detrás.
85.
E hicimos caer sobre ellos una lluvia. ¡Mirad
ahora cuál fue el fin de los pecadores!
R. 11
86.
Y a Madián enviamos
a su hermano Shu’aib. Dijo: “Oh,
pueblo mío, adorad a Al-lah; no tenéis otro Dios sino Él. En verdad os ha
llegado un Signo claro de vuestro Señor. Entregad pues la medida completa y
todo el peso, y no deis a las gentes menos de lo que les pertenece por derecho,
ni creéis el desorden en la tierra después deque ha sido pacificada. Esto es
mejor para vosotros si sois creyentes.
87.
“No os apostéis en cualquier camino amenazando
y apartando del camino de Al-lah a los que creen en Él, e intentando hacerlo tortuoso.
Acordaos de cuando erais pocos y Él os multiplicó. ¡Mirad cuál fue el fin de
los que sembraron la discordia!
88.
“Mas si hay un grupo entre vosotros que cree
en aquello con lo que he sido enviado, y un grupo que no cree, tened paciencia
hasta que Al-lah juzgue entre nosotros. Él es el Mejor de los jueces”.
PARTE IX
89.
Los jefes de su pueblo, que eran arrogantes,
dijeron: “Ciertamente te expulsaremos de nuestra ciudad a ti, oh Shu’aib y a los creyentes que
están contigo, a menos que volváis a nuestra religión”. Él respondió:
“¿Aunque no estuviésemos dispuestos?”.
90.
“En verdad que habríamos estado urdiendo una
mentira contra Al-lah, si ahora volvemos a vuestra religión después de
que Al-lah nos salvara de ella. Y no nos corresponde a nosotros volver a ella,
salvo que Al-lah, nuestro Señor, así lo deseara. En Conocimiento Nuestro
Señor alcanza todas las cosas. En Al-lah ponemos nuestra confianza. Así
pues, Oh Señor nuestro, decide Tú entre nosotros
y entre nuestro pueblo con la verdad, pues Tú eres el Mejor de los que
deciden”.
91.
Y los jefes de su pueblo que no creían
dijeron: “Si seguís a Shu’aib seréis ciertamente de
los perdedores”.
92.
Así, el terremoto los fulminó y quedaron en
sus casas postrados sobre la tierra.
93.
Quienes acusaron a Shu’aib
de mentir quedaron como si jamás hubiesen vivido en ellas. Quienes acusaron a Shu’aib de mentir fueron, en realidad, los perdedores.
94.
Entonces él se apartó de ellos y dijo: “Oh, pueblo mío, en verdad os entregué los mensajes de mi
Señor y os di un consejo sincero. ¿Cómo he de sentir pena por un pueblo incrédulo?
R. 12
95.
Y nunca enviamos un Profeta a ninguna ciudad
sin antes afligir a sus gentes con la adversidad y el sufrimiento, para que se
hicieran humildes.
96.
Después cambiamos su mala condición
en otra buena hasta que crecieron en riqueza y número, y dijeron: “el
sufrimiento y la felicidad tocaron también a nuestros padres”. Entonces
los sorprendimos de repente, sin que se dieran cuenta.
97.
Mas si el pueblo de esas ciudades
hubiese creído y sido piadoso, ciertamente hubiésemos abierto para ellos las
bendiciones del cielo y de la tierra; pero no creyeron, por lo que los atrapamos
a causa de lo que ganaron.
98.
¿Están, pues, las gentes de estas ciudades
seguras frente a la llegada de Nuestro castigo sobre ellos por la noche,
mientras están dormidos?
99.
Y ¿están seguras las gentes de estas
ciudades frente a la aparición de Nuestro castigo sobre ellos en la primera
parte de la tarde, mientras están ocupados en la diversión?
100. ¿Están, pues, seguros ante el designio de
Al-lah? Nadie se siente seguro del designio de Al-lah, salvo las gentes que
perecen.
R. 13
101.
¿No sirve de guía a quienes han heredado la
tierra sucediendo a sus anteriores habitantes, saber que si queremos podemos
castigarlos por sus pecados y sellar sus corazones para que no oigan?
102.
Así eran las ciudades de las que te hemos
relatado algunas de sus noticias. Y sus Mensajeros en verdad llegaron a ellas
con Signos claros. Pero no quisieron creer en lo que habían desmentido antes.
De este modo Al-lah sella los corazones de los incrédulos.
103.
Encontramos que la mayoría no respetaba el
cumplimiento del pacto y, en verdad, comprobamos que la mayoría practicaban
el mal.
104.
Luego, después de ellos, enviamos a Moisés con
Nuestros Signos al Faraón y a sus jefes, pero ellos los rechazaron injustamente.
¡Mirad, pues, cuál fue el fin de quienes crearon la discordia!
105.
Moisés dijo: “Oh,
Faraón, en verdad, soy un Mensajero del Señor de los mundos”.
106.
“No es correcto que diga de Al-lah nada que no
sea la verdad. He venido a ti con un Signo claro de tu Señor; por tanto, deja
que los hijos de Israel vengan conmigo”.
107.
El Faraón replicó: “Si has venido en efecto
con un Signo, preséntalo, si eres de los veraces”.
108.
Entonces, tiró su cayado y he aquí que se
convirtió en una serpiente claramente visible.
109.
Entonces sacó la mano y he ahí que aparecía
blanca a quienes la contemplaban.
R. 14
110. Los jefes del pueblo del Faraón dijeron: “Ciertamente es un mago muy hábil”.
111.
“Desea expulsaros de vuestra tierra. ¿Qué es
lo que aconsejáis?”.
112.
Respondieron: “Expúlsalos a él y a su hermano
durante algún tiempo, y envía a las ciudades reclutadores”.
113.
“Que te traigan a todos los magos eminentes”.
114.
Y los magos llegaron al Faraón y
dijeron: “Naturalmente tendremos una recompensa si ganamos”.
115.
Él les dijo: “Sí, y seréis también de
entre los que estarán cerca de mí”.
116.
Dijeron: “Oh,
Moisés, arroja tú primero o bien lo hacemos nosotros”.
117.
Él respondió: “Arrojadlo vosotros” y cuando lo
hicieron fascinaron los ojos de los presentes, sobrecogiéndolos con temor y presentándose
con una magia extraordinaria.
118.
Mas inspiramos a Moisés, diciéndole:
“Arroja tu cayado” y he ahí que devoró todo lo que ellos habían falsificado.
119.
Así prevaleció la Verdad y sus obras
resultaron ser vanas.
120.
De este modo fueron allí vencidos, y se fueron
humillados.
121.
Los magos se sintieron impulsados a caer
postrados.
122.
Y dijeron: “Creemos en el Señor de los mundos.
123. El Señor de Moisés y Aarón”.
124.
El Faraón dijo: “Habéis creído en él antes de
que os diera mi permiso. En verdad, ésta es una treta que habéis maquinado en
la ciudad para poder expulsar de ella a sus habitantes, pero muy pronto sabréis
las consecuencias”.
125.
“En verdad os cortaré las manos y los pies de
lados opuestos. A continuación, ciertamente, os crucificaré a todos juntos”.
126.
Ellos respondieron: “Entonces volveremos
a nuestro Señor”.
127.
Mas tú sólo te vengas de nosotros porque hemos
creído en los Signos de nuestro Señor, cuando nos han llegado. ¡Señor nuestro!,
otórganos la paciencia y haz que muramos resignados a Ti”.
R. 15
128. Y los jefes del pueblo del Faraón dijeron: “¿Dejarás que Moisés y su pueblo creen la confusión en el país, y te abandonen a ti y a tus dioses?”. Él respondió: “Mataremos sin piedad a sus hijos y dejaremos vivas a sus mujeres. En verdad los dominamos”.
129.
Moisés dijo a su pueblo: “Pedid ayuda a Al-lah
y tened paciencia. En verdad, la tierra es de Al-lah. Él la da como herencia a
quien desea de Sus siervos, y al final prevalecerán los que temen a
Dios”.
130.
Respondieron: “Fuimos perseguidos antes de que
tú llegaras a nosotros e incluso después de que llegaras”. Él dijo:
“Vuestro Señor está a punto de destruir a vuestros enemigos y haceros
gobernantes en el país, para así ver cómo os comportáis”.
R. 16
131.
Y castigamos al pueblo del Faraón con sequía y
escasez de frutos, para que quedaran advertidos.
132.
Pero cuando les llegó la prosperidad, dijeron:
“Esto es para nosotros”. Y si les acaecía la desgracia, achacaban su mala
fortuna a Moisés y a los que lo acompañaban. En verdad, la causa de su
mala fortuna está en Al-lah. Pero la mayoría no lo saben.
133.
Y dijeron: “Cualquiera que sea el Signo que
puedas traernos para embrujarnos con él, no creeremos en él”.
134.
Entonces enviamos sobre ellos la tormenta y la
langosta, los piojos, las ranas y la sangre –Signos claros-; pero se
comportaron con soberbia y fueron un pueblo pecador.
135. Mas cuando cayó sobre ellos el castigo, dijeron: “Oh, Moisés, implora por nosotros a tu Señor según lo que Él te ha prometido. Si retiras de nosotros el castigo, ciertamente creeremos en ti y enviaremos en verdad contigo a los hijos de Israel”.
136.
Mas cuando les retiramos el castigo durante el
plazo que debían alcanzar, he ahí que violaron su promesa.
137.
Entonces nos vengamos de ellos y los ahogamos
en el mar, porque trataron Nuestros Signos como mentiras e hicieron caso omiso
de ellos.
138.
E hicimos que el pueblo considerado débil
heredara las partes orientales del país y sus partes occidentales, que bendijimos.
Y se cumplió la palabra misericordiosa de tu Señor para los hijos de Israel,
porque fueron perseverantes; y destruimos todo cuanto el Faraón y su pueblo
habían edificado y todo lo que habían erigido.
139.
Y llevamos a los hijos de Israel a través del
mar, y llegaron a un pueblo que adoraba a sus ídolos. Dijeron: “Oh, Moisés, haznos un dios de forma similar a como ellos
los tienen”. Respondió: “En verdad, sois un pueblo ignorante”.
140.
“En cuanto a éstos, en verdad será destruido todo aquello
a lo que están dedicados y todo lo que hagan será vano”.
141.
Dijo: “¿Debo acaso buscaros un dios distinto
de Al-lah, si Él es Quien os ha ensalzado por encima de todos los pueblos?”.
142.
Acordaos de cuando os libramos del pueblo del Faraón que
os afligía con un doloroso tormento, matando a vuestros hijos y dejando con
vida a vuestras mujeres. Era para vosotros una gran prueba de vuestro Señor.
R. 17
143.
E hicimos a Moisés una promesa de treinta
noches que complementamos con otras diez. Así quedó completado el tiempo
señalado por su Señor –cuarenta noches-. Y Moisés dijo a su hermano, Aarón:
“Actúa en mi lugar ante mi pueblo durante mi ausencia, trátalos bien y no sigas
el camino de los que causan la discordia”.
144.
Y cuando Moisés llegó al tiempo que le
habíamos fijado y su Señor le habló, dijo: “Señor mío, muéstrate Tú mismo
a mí para que pueda contemplarte”. Él respondió: “No me verás, pero mira hacia
el monte: si permanece en su lugar, entonces Me verás”. Y cuando su Señor se
manifestó en el monte, lo hizo pedazos, y Moisés cayó desvanecido. Cuando se
recuperó, dijo: “Santo eres Tú, vuelvo a Ti y soy el primero de los creyentes”.
145.
Dios dijo: “Oh, Moisés, te he
elegido por encima de los hombres de tu época con Mis Mensajes y con Mis
Palabras. Toma, pues, lo que te he dado y sé de los agradecidos.
146.
Entonces escribimos para él en las Tablas
acerca de todo, una exhortación y una explicación de todas las cosas. “Mantenlas,
pues, firmemente, y encomienda a tu pueblo que siga lo mejor de ellas. Pronto
os mostraré la morada de los transgresores.
147.
En breve alejaré de Mis Signos a quienes se
comportaron orgullosamente en el país y de manera injusta; pues aunque vean
todos los Signos, no creerán en ellos; y si ven el camino de la justicia, no lo
adoptarán como su camino; pero si ven el camino del error, lo seguirán
como el suyo. Esto es porque trataron a Nuestros Signos como mentiras e
hicieron caso omiso de ellos.
148.
Y los que no creen en Nuestros Signos y en el
encuentro del Más Allá, sepan que sus obras son vanas. ¿Pueden acaso esperar
ser recompensados por algo distinto a lo que hicieron?
R. 18
149.
Las gentes de Moisés, en su ausencia, hicieron
de sus aderezos un becerro - un cuerpo que producía un sonido de mugido. ¿Acaso
no veían que no les hablaba ni los guiaba por ningún camino? Lo utilizaron para
adorarlo y fueron transgresores.
150.
Mas cuando fueron castigados con el
remordimiento y vieron que en efecto se habían extraviado, dijeron: “Si nuestro
Señor no se apiada de nosotros y no nos perdona, estaremos ciertamente entre
los perdedores”.
151.
Y cuando Moisés volvió a su pueblo, indignado
y entristecido, dijo: “es abominable lo que hicisteis en mi lugar y en mi
ausencia. ¿Os apresurasteis a buscar un camino para vosotros sin esperar
la orden de vuestro Señor?”. Entonces arrojó las Tablas y asió la cabeza de su
hermano, atrayéndolo hacia sí. Él (Aarón) dijo: “Hijo de mi madre, el pueblo en
verdad me consideró débil y estuvieron a punto de matarme. No hagas, pues, que
los enemigos se alegren de mi desgracia ni me coloques entre los
injustos”.
152.
Moisés dijo: “Señor Mío, perdónanos a mí y a
mi hermano y admítenos en Tu misericordia, ya que Tú eres el más Misericordioso
de cuantos muestran misericordia”.
R. 19
153.
En cuanto a quienes tomaron el becerro para adorarlo,
la cólera de su Señor se abatirá sobre ellos, así como la humillación en la
vida presente. De este modo recompensamos a quienes urden mentiras.
154.
Pero para quienes cometieron malas obras y
posteriormente se arrepintieron y creyeron, sepan que en verdad tu Señor es,
después de eso, el Sumo Indulgente, Misericordioso.
155.
Cuando se apaciguó la ira de Moisés, tomó las
Tablas en cuya escritura estaba la guía y la misericordia para los que temen a
su Señor.
156.
Y Moisés eligió de su pueblo a setenta hombres
para Nuestra cita. Pero cuando el terremoto cayó sobre ellos, dijo: “Señor mío,
si se Te hubiera antojado, podrías haberlos destruido antes de esto, y también
a mí. ¿Vas a destruirnos por lo que han hecho los necios de entre nosotros?
Esto no es más que una prueba tuya. Tú haces que en ella perezcan quienes
quieres y guías a quienes deseas. Tú eres nuestro Protector; perdónanos y ten
misericordia de nosotros, pues Tú eres el Mejor de los que perdonan”.
157.
“Y ordena para nosotros el bien en este mundo
y en el futuro: hemos vuelto a Ti con arrepentimiento”. Dios respondió:
“Azoto con Mi castigo a quien me place; pero Mi misericordia abarca todas las
cosas; por ello la decretaré para los que actúan justamente, pagan el Zakat y para los que creen en Nuestros Signos.
158.
“Quienes siguen al Mensajero, el Profeta, el
Iletrado, a quien encuentran mencionado en la Torah y
en el Evangelio que están con ellos. Él les ordena el bien y les prohíbe
el mal, y hace lícitas para ellos las cosas buenas e ilícitas las cosas malas,
retirando de ellos las cargas y los grilletes que les aprisionaban. Por tanto,
quienes crean en él, lo honren y apoyen, lo ayuden y sigan la luz que ha sido
revelada con él: ésos serán los que prosperen.”
R. 20
159.
Diles: “¡Oh,
humanidad! En verdad soy un Mensajero enviado a todos vosotros por Al-lah, a
Quien pertenece el reino de los cielos y la tierra. No existe otro dios sino
Él. Él da la vida y causa la muerte. Creed pues en Al-lah y en Su Mensajero, el
Profeta Iletrado, que cree en Al-lah y en Sus Palabras; y seguidlo para que
seáis bien guiados”.
160.
Y entre el pueblo de Moisés hay un grupo que
guía con la verdad y establece la justicia.
161.
Y los dividimos en doce tribus de pueblos distintos.
Y revelamos a Moisés, cuando su pueblo le pidió de beber, diciéndole
“golpea la roca con tu cayado”, y de ella brotaron doce manantiales; cada tribu
sabía su lugar donde beber; e hicimos que las nubes los cubrieran, enviándoles
miel y codornices: “comed de las cosas buenas que os hemos proporcionado”. Mas
no fue a Nosotros a quien perjudicaron, sino que fue a sí mismos a quienes se
perjudicaban.
162.
Y recuerda cuando se les dijo: “Habitad
en esta ciudad y comed de ella en donde queráis, y decid: “¡Dios!
aligera nuestra carga”; y entrad por la puerta con humildad, ya que os
perdonaremos vuestros pecados y haremos que prosperen aquellos que hagan el
bien”.
163.
Pero los transgresores de entre ellos la cambiaron
por una palabra distinta a la que se les dijo. Por ello les enviamos un castigo
desde el cielo, a causa de sus malas acciones.
R. 21
164.
Pregúntales sobre la ciudad que se levantaba
junto al mar. Cuando violaron el Sabbath; cuando los
peces les llegaban en su día del Sabbath, apareciendo
en la superficie del agua, pero no les llegaban si no guardaban el Sabbath. De este modo los probamos porque eran rebeldes.
165.
Y recuerda cuando un grupo de ellos
dijeron: “¿por qué predicáis a un pueblo al que Al-lah va a destruir o castigar
con un severo castigo?”. Respondieron: “para ser absueltos a la vista de
vuestro Señor, y por si acaso temieran a Al-lah”.
166.
Mas cuando olvidaron todo aquello con lo que
habían sido exhortados, salvamos a quienes prohibían el mal e impusimos a los
transgresores un severo castigo a causa de las malas acciones que solían
cometer.
167.
Y cuando se rebelaron insolentemente contra lo
que les había sido prohibido, les dijimos: “¡Sed simios despreciables!”.
168.
Acuérdate de cuando tu Señor proclamó que levantaría
ciertamente contra ellos, hasta el Día de la Resurrección, a quienes les impondrían
un doloroso tormento. En verdad, tu Señor es rápido en la retribución, y es también
el Sumo Indulgente, Misericordioso.
169.
Y los dividimos en la tierra en pueblos separados.
Entre ellos los hay justos y otros que no lo son. Mas los probamos con cosas
buenas y cosas malas para que volvieran.
170.
Después vino tras ellos una generación malvada
que heredó el Libro. Toman los bienes despreciables de este mundo vil y
dicen: “se nos perdonará”. Pero si les llegaran de nuevo bienes similares, los
tomarían. ¿Acaso no se estableció con ellos el pacto del Libro, para que no dijeran
de Al-lah nada que no fuera la verdad? Y han estudiado lo que hay en él.
Mas la morada del Más Allá es mejor para los justos. ¿No podéis pues comprenderlo?
171.
En cuanto a quienes se aferran al Libro
y cumplen la Oración, en verdad que no permitiremos que se pierda la recompensa
de esos hombres justos.
172.
Y recuerda cuando hicimos que el monte colgara
sobre ellos como si fuera una sombra, y creyeron que iba a caer sobre ellos; dijimos:
“Aferraos a lo que os hemos entregado, y recordad lo que hay allí para que os
salvéis”.
R. 22
173.
Y cuando tu Señor crea de los
hijos de Adán –de su misma carne-, su descendencia y los convierte en testigos
contra ellos mismos diciendo: “¿Acaso no soy vuestro Señor?”. Ellos responden:
“Sí, somos testigos de ello”. Esto lo hace Él no sea que digáis en el
Día de la Resurrección: “En verdad lo desconocíamos”.
174.
O no sea que digáis: “sólo nuestros padres
fueron los que atribuyeron copartícipes a Dios en el pasado, y nosotros
fuimos simplemente su descendencia. ¿Nos vas a destruir por lo que
hicieron los mentirosos?”.
175.
Pero de este modo dejamos bien claros los
Signos, para que sean advertidos y puedan volver a Nosotros.
176.
Nárrales la historia de aquél a quien dimos
Nuestros Signos, pero se apartó de ellos; por lo que Satanás lo persiguió y se
convirtió en uno de los que se extravían.
177.
Si hubiésemos querido, lo hubiéramos exaltado
con ellos; pero se inclinó a la tierra y siguió sus inclinaciones malvadas. Su
caso es similar al de un perro que saca la lengua por agotamiento mientras
te ladra. Tanto si haces el movimiento de arrojarle una piedra como si lo
dejas en paz, continúa sacando la lengua. Así ocurre con las gentes que
no creen en Nuestros Signos. Nárrales, pues, los episodios de la historia,
para que reflexionen y extraigan lecciones de ellos.
178.
Abominable es el ejemplo de las gentes que
tratan Nuestros Signos como mentiras. Fue a sí mismos a quienes se
perjudicaron.
179.
A quien Al-lah guía está en el camino recto. Y
a quienes considera extraviados, ellos serán los perdedores.
180.
¡En verdad, hemos creado a muchos yinn y hombres cuyo fin será el Infierno! Tienen corazón pero
no entienden con él, tienen ojos pero no ven con ellos y tienen oídos pero
no oyen con ellos. Son como el ganado; ¡no! están aún más extraviados.
En verdad que son totalmente incautos.
181.
Sólo a Al-lah pertenecen todos los atributos
perfectos. Invocadle, pues, mediante ellos. Y dejad solos a los que se desvían
del camino recto en cuanto a Sus atributos. Serán retribuidos por lo que hacen.
182.
Entre los que hemos creado hay gentes que
guían a los hombres con la verdad y hacen justicia con ella.
R. 23
183.
Pero a quienes rechazan Nuestros Signos, los
llevaremos a la destrucción paso a paso, de manera que no se den cuenta.
184.
Les daré rienda suelta; en verdad, Mi plan es
poderoso.
185.
¿No se dan cuenta de que no hay locura
alguna en su compañero? Él no es más que un sincero Amonestador.
186.
Pues ¿no han contemplado acaso el reino de los
cielos y la tierra y todas las cosas que Al-lah ha creado? Y ¿no ven acaso
que su propio plazo quizás está ya cerca de su final? Entonces ¿en qué creerán
después?
187.
A quien Al-lah declara extraviado no puede
tener guía alguna. Y Él lo deja en su trasgresión,
vagando sin rumbo.
188.
Te preguntan sobre la Hora: “¿Cuándo va a suceder?”.
Diles: “su conocimiento sólo corresponde a mi Señor. Nadie puede revelarla en
su momento sino Él. Gravita como un peso sobre los cielos y la tierra. No os
llegará sino de improviso”. Te preguntan como si tú la conocieses bien. Diles:
“su conocimiento sólo corresponde a Al-lah; aunque la mayoría de los hombres lo
desconocen”.
189.
Diles: No tengo poder para beneficiarme o
perjudicarme a mí mismo, salvo que Al-lah lo quiera. Y si conociera lo
desconocido, habría conseguido abundancia de bienes, y el mal no me habría tocado.
No soy más que un Amonestador y un portador de la buena nueva para las gentes
que creen”.
R. 24
190.
Él es quien os creó de un solo ser e hizo de
aquel su compañera, para que encontrara consuelo en ella. Y cuando la ha
cubierto, ella concibe y porta una carga ligera con la que camina. Y cuando se
hace más pesada, ambos rezan a Al-lah: “Si nos das un hijo sano y bueno,
seremos en verdad de los agradecidos”.
191.
Mas cuando Él les da un hijo bueno, Le
atribuyen socios respecto a lo que Él les ha dado. Pero Al-lah está muy por
encima de todo lo que Le asocian.
192.
¿Acaso Le asocian como partícipes a
aquellos que no crean nada sino que ellos mismos son creados?
193.
No pueden prestarles ayuda alguna, ni siquiera
ayudarse a sí mismos.
194.
Si les llamas para guiarlos, no te seguirán.
Lo mismo da que los llames o que permanezcas callado.
195.
En verdad, a quienes invocáis en lugar de
Al-lah son simples siervos como vosotros. Invocadlos pues y que os contesten
si sois veraces.
196.
¿Tienen acaso pies con los que andar, manos
con las que sostener, ojos con los que ver u oídos con los que oír? Diles:
“Invocad a los socios que asociáis a Dios, conspirad después todos
vosotros contra mí, y no me deis tiempo”.
197.
“En verdad, mi Protector es Al-lah, Quien
reveló el Libro. Él protege al justo”.
198.
“Mas aquellos a los que invocáis en lugar de
Él no tienen poder para ayudaros, ni pueden ayudarse a sí mismos”.
199.
Si los invitáis a la guía, no os escuchan. Y
ves que te miran, pero no te ven.
200.
Practica el perdón, ordena el bien y apártate
de los ignorantes.
201.
Y si te asalta una sugerencia malvada de
Satanás, busca refugio en Al-lah, Él es el que todo lo oye, el Omnisciente.
202.
En cuanto a
quienes son justos, cuando les asalta una
sugerencia malvada de Satanás, se acuerdan de Dios; y he ahí que
empiezan a ver las cosas rectamente.
203.
Pero sus hermanos les hacen continuar en el
error, y no ceden.
204.
Y cuando no les muestras un Signo, dicen:
“¿Por qué no lo inventas?”. Diles: “Yo sigo únicamente lo que me ha revelado Mi
Señor. Éstos son Signos luminosos de vuestro Señor, guía y bendición para las
gentes que creen”.
205.
Y cuando se recite el Corán, prestadle oído y
guardad silencio, a fin de que se os muestre misericordia.
206. Acuérdate de tu Señor en tu mente con humildad y temor, sin alzar la voz, por las mañanas y por las tardes; y no seas de los negligentes.
207.
En verdad, quienes están cerca de tu Señor, no
se apartan con orgullo de Su adoración, sino que Le glorifican y se postran
ante Él.