AL-NABA’

 

 

PARTE XXX

1. En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso.

 

2. ¿Sobre qué se interrogan mutuamente?

 

3. Sobre las noticias de gran importancia,

 

4. Respecto a las cuales discrepan.

 

5. ¡No!, muy pronto sabrán.

 

6. ¡No!, lo diremos de nuevo, pronto lo sabrán.

 

7. ¿Acaso no hemos hecho la tierra como un lecho.

 

8. Y las montañas como estacas?

 

9. Y os hemos creado en parejas,

 

10. Y hemos hecho de vuestro sueño una fuente de descanso,

 

11. Y hemos hecho la noche como un manto,

 

12. Y hemos creado el día para ganarse el sustento.

 

13. Hemos creado sobre vosotros siete potentes cielos,

 

14. Y creamos al sol como lámpara brillante.

 

15. Y enviamos desde las nubes húmedas el agua que cae en abundancia.

 

16. Para hacer crecer con ella el grano y la vegetación.

 

17. Y jardines con una vegetación exuberante.

 

18. En verdad, el Día de la Decisión tiene la hora fijada:

 

19. El día en que sonará la trompeta; y acudiréis en multitudes, una tras otra;

 

20. El cielo se abrirá y se convertirá todo él en puertas;

 

21. Y se hará que las montañas se muevan y se convertirán en una especie de espejismo.

 

22. En verdad, el Infierno está al acecho,

 

23. Una morada para los rebeldes,

 

24. Quienes permanecerán en él durante siglos.

 

25. En él no probarán ni lo fresco ni la bebida.

 

26. Salvo agua caliente hirviendo o fría como el hielo.

 

27. Como justa retribución.

 

28. En verdad, no sintieron temor a tener que rendir cuentas.

 

29. Y rechazaron totalmente Nuestros Signos.

 

30. Mas todas las cosas las tenemos registradas en un Libro.

 

31. “Probad, pues, el castigo; no os aumentaremos nada salvo el tormento”.

 

R. 2

32. En verdad, para los justos será el triunfo:

 

33. Jardines amurallados y viñas,

 

34. Jóvenes doncellas de la misma edad,

 

35. Y copas rebosantes.

 

36. Allí no oirán conversaciones inútiles ni falsedades;

 

37. Una recompensa de tu Señor:  un don de acuerdo con sus obras.

 

38. Señor de los cielos y la tierra y de todo lo que hay entre ellos, el Clemente. No tendrán autorización para dirigirse a Él.

 

39. El día en que el Espíritu y los ángeles permanezcan de pie en filas. No hablarán, salvo aquel a quien se lo permita el Dios Clemente, el cual hablará únicamente lo que es justo.

 

40. Será un día que es seguro que llegará. Que quien lo desee recurra pues a su Señor.

 

41. En verdad, Os hemos advertido de un castigo que está a las puertas: un día en el que el hombre verá lo que sus manos obraron, y el incrédulo dirá: “¡Ojalá no fuera más que polvo!”.

 

 

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