1.
En el nombre de Al-lah, el
Clemente, el Misericordioso.
2.
Se acerca el momento de que los hombres rindan
cuenta, y sin embargo se alejan descuidados.
3.
No les llega ninguna nueva amonestación de su
Señor, sin que la escuchen al tiempo que se burlan de ella.
4.
Pues sus corazones son olvidadizos. Y conservan secretos
sus designios, quienes actúan injustamente, diciendo: “¿No es acaso este
hombre mas que un ser humano como vosotros? ¿Vais a aceptar la magia si
la veis?”.
5.
Dios dijo al Profeta: “Diles: “Mi Señor sabe lo
que se habla en el cielo y en la tierra. Él es Quien todo lo oye, el Omnisciente”.
6.
No, ellos dicen: “Éstos no son más que sueños
confusos; ¡No, él los ha inventado! ¡No, él no es más que un
poeta! ¡Que nos traiga un Signo al igual que los Profetas anteriores
fueron enviados con Signos!”.
7.
Ninguna ciudad anterior a ellos, que destruimos,
creyó nunca. ¿Creerán, pues, ellos?
8.
Mas antes de ti, no enviamos como Mensajeros
a nadie que no fuese un hombre a quien le entregamos la Revelación. Preguntad
pues a los que poseen el conocimiento de la Escritura si es que no lo
sabéis.
9.
No los dotamos de cuerpos que no comieran
alimentos ni habían de vivir para siempre.
10.
Luego cumplimos con ellos Nuestra promesa;
los salvamos a ellos y a quienes quisimos; y destruimos a los transgresores.
11.
Ahora os hemos enviado un Libro en el que hay todo
lo que necesitáis para vuestra exhortación; ¿no entenderéis pues?
R. 2
12.
¡Cuántas ciudades que obraron injustamente
hemos destruido totalmente, exaltando tras ellas a otros pueblos!
13.
Mas cuando advirtieron Nuestro castigo, he ahí
que empezaron a huir de ella.
14.
“No huyáis, sino volved a las comodidades en
las que os alborozabais, y a vuestras viviendas, para que seáis convocados a
rendir cuentas”.
15.
Respondieron: “¡Ay de nosotros, fuimos en
verdad injustos!”.
16.
Y éste no dejó de ser su lamento hasta que los
segamos, reduciéndolos a cenizas.
17.
Pues no creamos el cielo y la tierra y todo lo
que hay entre ambos como pasatiempo.
18.
Si hubiésemos deseado encontrar un pasatiempo,
lo habríamos encontrado ciertamente en lo que está en Nosotros, si es que
fuéramos a hacer una cosa así.
19.
No, con la verdad refutamos la falsedad,
rompiendo así su cabeza, y he ahí que perece. Pues ¡ay de vosotros! por lo que
achacáis a Dios.
20.
A Él pertenece todo lo que hay en los cielos y
en la tierra. Y quienes están en Su presencia no desdeñan adorarlo, ni se cansan;
21.
Lo glorifican día y noche; y no desfallecen.
22.
¿Han tomado dioses de la tierra que
resuciten a los muertos?
23.
Si hubiese habido en ellos (los cielos y la
tierra) otros dioses distintos a Al-lah, ciertamente ambos, los cielos y
la tierra, habrían terminado en el
caos. Glorificado sea pues Al-lah, el Señor del Trono, por encima de lo que
ellos Le atribuyen.
24.
A Él no se le puede interrogar sobre lo que
hace, pero ellos sí serán interrogados.
25.
¿Han tomado a dioses aparte de Él? Diles:
“Presentad vuestra prueba. Aquí está el Libro de los que están conmigo y el
Libro de quienes me precedieron”. ¡No!, la mayoría de ellos desconocen la
verdad, y por eso se extravían.
26.
Y no enviamos a ningún Mensajero antes de ti
al que no le reveláramos, diciéndole: “No hay otro Dios sino Yo;
adoradme pues a Mí sólo”.
27.
Ellos dicen: “El Dios Clemente ha tomado
un hijo”. ¡Santo es Él!, ellos no son más que siervos honorables.
28.
Ellos no hablan antes de que lo haga Él, y sólo
actúan siguiendo Su Mandato.
29.
Él sabe lo que hay delante de ellos y tras
ellos, y no interceden excepto por aquel a quien Él aprueba, y actúan con
precaución por temor a Él.
30.
Mas quienquiera de ellos que diga: “Soy dios
además de Él”, será castigado con el Infierno. Así recompensamos a los
injustos.
R. 3
31.
¿No ven los incrédulos que los cielos y la
tierra eran una masa compacta, que posteriormente disgregamos? Nosotros creamos
del agua a todo ser vivo. ¿Acaso no creerán?
32.
Pusimos en la tierra montañas firmes para
sostenerles; e hicimos en ellas anchos pasos para que fuesen rectamente
guiados.
33.
Hemos creado al cielo como dosel protector; y
sin embargo se apartan de sus Signos.
34.
Él es Quien creó la noche y el día; el sol y
la luna; siguiendo cada uno suavemente su órbita.
35.
Antes de ti no hemos concedido una vida eterna
a ningún mortal. Y si luego murieras, ¿acaso habrían de vivir ellos aquí
para siempre?
36.
Toda alma probará el gusto de la muerte; y os
tentaremos con el mal y el bien a modo de prueba. Pues a Nosotros volveréis.
37.
Mas cuando los incrédulos te ven no hacen más
que burlarse de ti, y dicen: “¿Es éste quien habla mal de
vuestros dioses?”. Cuando son ellos mismos quienes rechazan con desdén
la mención del Dios Clemente.
38.
El hombre está hecho de impaciencia. Os
mostraré ciertamente Mis Signos pero no me pidáis que Me apresure.
39.
Y dicen: “¿Cuándo se cumplirá esta promesa,
si sois veraces?”.
40.
¡Si al menos los incrédulos supieran del
momento en que no podrán alejar el fuego de sus rostros ni de sus espaldas, y
no recibirán ayuda alguna!
41.
¡No!, vendrá sobre ellos inopinadamente, por
lo que los confundirá totalmente; y no podrán resistirlo ni se les dará
respiro.
42.
Antes de ti los Mensajeros fueron ciertamente
escarnecidos, pero aquello de lo que se burlaban rodeó a quienes se mofaron.
R. 4
43.
Diles: “¿quién puede protegeros de día y de noche
del Dios Clemente?”. Y sin embargo se alejan del recuerdo de su Señor.
44.
¿Tienen acaso dioses que puedan protegerlos
aparte de Nosotros? No pueden ayudarse a sí mismos ni serán protegidos por
nadie contra Nosotros.
45.
¡No!, Nosotros les proporcionamos a ellos y a
sus padres las cosas buenas de este mundo hasta que se les alargó la
vida. ¿Acaso no ven que estamos visitando el país, reduciéndolo de sus
fronteras exteriores? ¿Pueden acaso ser ellos los vencedores?
46.
Diles: “sólo os advierto de acuerdo con la
revelación divina”. Pero los sordos no pueden oír la llamada cuando se
les amonesta.
47.
Y aunque sólo les llegue un soplo del castigo
de tu Señor, ciertamente gritarán: “¡Ay de nosotros! ¡Fuimos ciertamente
injustos!”.
48.
Mas prepararemos balanzas exactas de
justicia para el Día de la Resurrección, para que ningún alma sea perjudicada
en lo más mínimo. Aunque se tratara del peso de un grano de mostaza, lo tendríamos
en cuenta. Pues Nos bastamos como contables.
49.
Dimos a Moisés y Aarón la Discriminación, una
Luz y un Recordatorio para los justos.
50.
Quienes temen a su Señor en secreto y tiemblan
ante la Hora del Juicio.
51.
Esto es un Recordatorio bendito que hemos
revelado; ¿lo vais a rechazar?
R. 5
52.
Antes de esto dimos a Abraham su guía
pues lo conocíamos muy bien.
53.
Cuando dijo a su padre y a sus gentes: “¿qué
son esas imágenes de las que sois tan devotos?”.
54.
Ellos respondieron: “encontramos a nuestros
padres adorándolas”.
55.
Él dijo: “En verdad, tanto vosotros como
vuestros padres habéis estado en error manifiesto”.
56.
Dijeron: “¿Es realmente la verdad lo
que nos has traído, o eres uno de los que se burlan?”.
57.
Él respondió: “No, vuestro Señor es el Señor
de los cielos y la tierra, Aquel que los creó, y yo soy uno de los testigos de
ello”;
58.
“Y, por Al-lah, ciertamente maquinaré contra
vuestros ídolos después de que os hayáis ido y dado media vuelta”.
59.
Y los hizo pedazos, a todos excepto a
su jefe, para que volvieran a él para preguntar.
60.
Dijeron: “¿Quién hizo esto a nuestros dioses?,
en verdad debe ser alguien injusto”.
61.
Dijeron: “Hemos oído a un joven hablar mal
de ellos; se llama Abraham”.
62.
Dijeron: “Traedlo a la presencia de la gente,
para que sean testigos”.
63.
Luego dijeron a Abraham: “¿Eres tú
quien ha hecho esto a nuestros dioses, oh Abraham?”.
64.
Él respondió: “En verdad, alguien lo ha hecho.
Aquí está su jefe. Preguntadles pues, si es que pueden hablar”.[i]
65.
Entonces se volvieron unos a otros y dijeron:
“En verdad, vosotros mismos estáis en el error”.
66.
Y se hizo que sus cabezas se inclinaran de
vergüenza y dijeron: “Ciertamente sabes muy bien que éstos no hablan”.
67.
Dijo: “¿Adoráis pues en lugar de Al-lah a lo
que no puede beneficiaros en absoluto ni perjudicaros?”.
68.
“¡Vergüenza de vosotros y de lo que adoráis en
lugar de Al-lah! ¿es que no entenderéis?
69.
Dijeron: “Quemadlo y ayudad a vuestros dioses
si es que pretendéis hacer algo”.
70.
Dijimos: “¡Oh fuego, enfríate y sé una fuente
de paz para Abraham!”.
71.
Pues habían intentado perjudicarle, pero
Nosotros los convertimos en los peores perdedores.
72.
Y los salvamos a él y a Lot,
llevándolos al país que bendijimos para los pueblos.
73.
Le concedimos a Isaac y como nieto a Jacob, y
los hicimos que todos ellos
fueran justos.
74.
Los convertimos en jefes que guiaron a las
gentes siguiendo Nuestra orden, y les enviamos la revelación que
ordenaba la ejecución de buenas obras, el cumplimiento de la Oración y la
entrega de limosnas. Y sólo Nos adoraron a nosotros.
75.
A Lot le dimos
sabiduría y conocimiento. Lo salvamos de la ciudad que practicaba obscenidades.
Eran en verdad un pueblo perverso y rebelde.
76.
Y lo admitimos a Nuestra misericordia; en
verdad era uno de los justos.
R. 6
77.
Acordaos de Noé, cuando clamó a Nosotros hace
tiempo, y escuchamos su oración y lo libramos a él y a su familia de la gran
catástrofe.
78.
Lo ayudamos contra el pueblo que rechazó
Nuestros Signos. Eran en verdad un pueblo perverso; por eso los ahogamos a
todos.
79.
Y acordaos de David y Salomón, cuando
ejercieron sus juicios respectivos en relación con el campo cultivado,
cuando las ovejas de algunas personas se extraviaron por la noche
en él; y fuimos testigos de su juicio.
80.
Dimos a Salomón un entendimiento correcto del
tema y a cada uno de ellos le dimos sabiduría y conocimiento. Y sometimos a
las montañas y a los pájaros para que celebraran con David las alabanzas de
Dios. Somos Nosotros Quienes hacemos todas estas cosas.
81.
Le enseñamos la fabricación para vosotros de
cotas de malla, a fin de que os protejáis de la violencia de los demás. ¿No
seréis pues agradecidos?
82.
Sometimos a Salomón el viento huracanado. Sopló, a su
orden, hacia el país que habíamos bendecido. Pues tenemos conocimiento de todas
las cosas.
83.
Y sometimos a él buceadores en aguas
profundas que bucearon por él y realizaron además otros trabajos; y fuimos Nosotros
Quienes los protegimos.
84.
Acordaos de Job cuando clamó a su Señor, diciendo: “Me
ha azotado la adversidad y Tú eres el Sumo Misericordioso entre todos los que
muestran misericordia”.
85.
Oímos pues su Oración, lo libramos del mal que
sufría, y le devolvimos su familia y otro tanto con ella, como misericordia Nuestra,
y como advertencia para los adoradores.
86.
Y acordaos de Ismael, Idris y Dhu´l Kifl.
Todos se contaron entre los perseverantes.
87.
Los admitimos a Nuestra Misericordia. En
verdad, se encontraban entre los justos.
88.
Y acuérdate de Dhu´l-Nun, cuando se apartó encolerizado pensando que no caeríamos
duramente sobre él, y cuando gritó desde lo más profundo de las
tinieblas diciendo: “No hay Dios sino Tú, Santo eres Tú. He sido en
verdad de los injustos”.
89.
Oímos pues su oración y lo libramos de la
angustia. Así salvamos a los creyentes.
90.
Y acuérdate de Zacarías, cuando clamó a
su Señor, diciendo: “Señor mío, no me dejes sin hijo, pues Tú eres el
Mejor de los herederos”.
91.
Oímos pues su oración y le concedimos a Juan y
curamos a su mujer para él. Solían emularse mutuamente en las buenas acciones y
nos invocaron con esperanza y temor, humillándose ante Nosotros.
92.
Y acuérdate de aquella que guardó su
castidad; por eso la bendijimos con Nuestra revelación y la hicimos a ella y a
su hijo un Signo para los pueblos.
93.
En verdad, éste es vuestro pueblo: un pueblo;
y Yo soy vuestro Señor, adoradme pues.
94.
Pero ellos se han dividido mutuamente en su
asunto; mas todos volverán a Nosotros.
R. 7
95.
Por ello quien haga buenas obras y sea
creyente, su esfuerzo no se perderá, pues Nosotros lo anotaremos.
96.
Y es una ley inviolable que una ciudad que
hemos destruido no resurja.
97.
Y así será aun cuando Gog y Magog queden libres y se
precipiten desde todas las alturas.
98.
Mas la promesa verdadera se acerca; mirad,
pues, que los ojos de quienes no creen mirarán fijamente y dirán: “¡Ay
de nosotros! fuimos en verdad descuidados respecto de ello; ¡No!, fuimos
inicuos”.
99.
“En verdad, vosotros y lo que adoráis en lugar
de Al-lah sois el combustible del Infierno. A él iréis todos”.
100. Si hubiesen sido dioses,
no habrían llegado a él; mas todos morarán en él.
101.
Allí el gemido será su suerte y no
oirán ninguna otra cosa.
102.
En cuanto a quienes han recibido ya la promesa
de una buena recompensa Nuestra, éstos serán alejados de él.
103.
No oirán el más ligero sonido suyo; y morarán
en lo que sus almas desean.
104.
El Gran Terror no los afligirá, y los ángeles
los recibirán diciendo: “Éste es el día vuestro que se os prometió”.
105.
Acuérdate del día en que enrollaremos los cielos como
un escriba enrolla los rollos escritos. Al igual que empezamos la primera
creación, la repetiremos; una promesa que nos obliga: en verdad la
cumpliremos.
106.
Pues hemos escrito ya en los Salmos de
David, después de la exhortación, que Mis siervos justos heredarán la
tierra.
107.
Aquí hay en verdad un mensaje significativo
para las gentes que adoran a Dios.
108.
Pues no te hemos enviado sino como
misericordia para todos los pueblos.
109.
Diles: “En verdad se me ha revelado que
vuestro Dios no es sino el Dios Único. ¿No os someteréis?”.
110.
Mas si te dan la espalda, diles: “Os he
advertido, a todos por igual; y no sé si aquello que se os ha prometido está
cercano o lejano”.
111.
“En verdad, Él sabe lo que se dice abiertamente
y sabe lo que ocultáis”.
112.
“Y sólo sé que puede ser una prueba para
vosotros y sólo un goce momentáneo”.
113.
Dijo también: “Señor
mío, juzga con la verdad. Nuestro Señor es el Dios Clemente, a cuya
ayuda debe acudirse contra lo que afirmáis”.
[i] Algunos traductores evitan la traducción
literal de este versículo por temor a presentar a Abraham como mentiroso.
Obviamente, no fueron los ídolos principales los que destruyeron a los menores,
sino que fue el mismo Abraham quien lo hizo. Por tanto, atribuir a Abraham la
afirmación de “aquí está su jefe” equivaldría a adjudicar a Abraham una mentira
obvia. Sin embargo, es importante señalar, que no se trataba de una afirmación
falsa, sino de un argumento contundente. En ocasiones, ante lo que es obvio
para todos, una afirmación semejante no tiene el sentido de engañar a nadie
sino que se considera la puesta en evidencia de lo absurdo de una situación
determinada. Creemos que Abraham hizo tal declaración sin la más mínima
intención de engañar sino sólo ofreciendo un argumento poderoso en contra de la
falsedad de sus creencias. Esto es exactamente como ellos lo entendieron. Tras
escuchar a Abraham, nadie sintió el impulso de llamarle mentiroso. Sin embargo,
según el Santo Corán se vieron introspectivamente forzados a percatarse de lo
absurdo de su fe. Esto queda claro en los versículos siguientes (65-68). Debe
asimismo recordarse que antes de este incidente, el propio Abraham había
mencionado en público su determinación a destruir sus ídolos. (v. 58)