SAD

 

 

1. En el nombre de Al‑lah, el Clemente, el Misericordioso.

 

2. Sad[1]. Por el Corán, pleno de exhortación,

 

3. Mas los incrédulos están empa­pados de falso orgullo y enemis­tad.

 

4. ¡A cuántas generaciones ante­riores a ellos destruimos! Gritaron pidiendo ayuda, pero ya no era el momento para escapar.

 

5. Se asombran de que les haya llegado un Amonestador de entre ellos mismos; y los incrédulos dicen: “Es un mago, un gran embustero”.

 

6. “¿Ha fraguado a los dioses en un Único Dios? Esta es la cosa más extraña que hemos oído”.

 

7. Ante esto, sus líderes discutieron, amonestándoles: Id y permaneced unidos a vuestros dioses. Es algo muy preciado”;

 

8. “Nunca hemos oído cosa igual en otra religión. No es más que una invención.

 

9. “¿Qué? ¿De entre todos nosotros ha de ser a él a quien se reveló la exhortación?”. No, están en duda en cuanto a Mi Exhortación. ¡No!, es que aún no han probado Mi castigo.

 

10. ¿Poseen acaso los tesoros de la misericordia de tu Señor, el Po­deroso, el Gran Dispensador?

 

11. ¿O bien es suyo el Reino de los cielos y de la tierra y todo lo que hay entre ellos? Que hagan, pues, su es­fuerzo, utilizando todos sus me­dios,

 

12. Son un grupo de entre los confederados que serán encamina­dos hacia aquí.

 

13. Igual que antes que ellos, el pueblo de Noé, y la tribu de Ad y el Faraón, el señor de los campamentos, les habían rechazado.

 

14. Así como la tribu de Zamud, el pueblo de Lot y los moradores del Bosque: éstas fueron las hordas derrotadas de forma aplastante.

 

15. Todos sin excepción rechazaron a los Mensajeros, por lo que Mi castigo se hizo inevitable.

 

R.2

16. No esperan mas que un largo chillido en el que no habrá respiro.

 

17. Dicen: “Señor nuestro, apre­sura sobre nosotros nuestra parte en el castigo antes del Día de las Cuen­tas”.

 

18. Soporta con paciencia lo que dicen, y recuerda a Nuestro siervo David, hombre de muchos poderes; en verdad siempre volvía a Dios.

 

19. Le sometimos las montañas. Ellas celebraron con él las alabanzas de Dios al anochecer y al amanecer[2].

 

20. Y le sometimos los pájaros reunidos juntos: todos volvieron a él[3].

 

21. Fortalecimos su reino, y le dimos la sabiduría y el talento para una palabra decisiva.

 

22. ¿Te ha llegado el relato de los litigantes, cuando subieron por el muro de su cámara?,

 

23. Cuando entraron hasta David, y éste se asustó de ellos. Dije­ron: “No temas. Somos dos litigan­tes; uno de nosotros ha cometido una transgresión contra el otro; juzga pues entre nosotros con justicia, no te desvíes de la equidad y guíanos al camino recto”.

 

24. “Éste es mi hermano; tiene 99 ovejas y yo una sola. Y sin embar­go dice: “Dámela a mí” y me venció en su discurso.

 

25. David dijo: “En verdad, él te ha perjudicado pidiéndote tu oveja además de las suyas propias. Pues ciertamente muchos socios se perjudican mutuamente, excepto quienes creen en Dios y practican el bien; mas éstos son pocos”. Y David comprendió que Nosotros lo habíamos probado; por lo que pidió perdón a su Señor y cayó postrado en adoración, volviendo a Él.

 

26. Por eso se lo perdonamos; pues en verdad él tenía una posición cercana a nosotros y un retiro ex­celente.

 

27. “Oh David, te hemos conver­tido en vicario en la tierra; juzga pues entre los hombres con justicia, no sigas los vanos deseos, no sea que te aparten del camino de Al‑lah”. En verdad, quienes se aparten del ca­mino de Al‑lah tendrán un severo castigo, porque han olvidado el Día de la Cuenta.

 

R.3

28. No hemos creado en vano el cielo y la tierra y todo lo que hay entre ellos. Ésta es la opinión de los incrédulos. ¡Ay, pues, de los incré­dulos a causa del Fuego!

 

29. ¿Acaso trataremos a quienes creen y hacen buenas obras, como a quienes actúan perversamente en la tierra? ¿Debemos tratar a los justos como a los malvados?

 

30. Éste es un Libro que te hemos revelado, lleno de bendiciones, para que reflexiones sobre sus versículos y hagan caso los que estén dotados de entendimiento.

 

31. A David le concedimos Salomón, que fue un siervo excelente. Él también acudía siempre a Nosotros.

 

32. Cuando ante él fueron llevados, al atardecer, corceles de pura sangre y patas veloces.

 

33. Él dijo: “Me siento inclinado a amar a los caballos porque me recuerdan a mi Señor”. Se sentó, pues, hasta que desaparecieron detrás del velo,

 

34. Dijo; ¡Traédmelos de nuevo! Entonces empezó a acariciar sus patas y sus cuellos”.

 

35. Probamos a Salomón y colocamos en su trono un simple cuerpo. Entonces se volvió a Dios, buscando Su Misericordia.

 

36. Dijo; Oh, mi Señor, concé­deme el perdón y dame un reino que no sea poseído por nadie después de mí que no lo merezca. En verdad, Tú eres muy Generoso”.

 

37. Por ello le sometimos el viento para que soplara suavemente a su mandato, a donde quisiera que fuera.

 

38. Y a los gigantes, y todo tipo de constructores y buzos,

 

39. Y a otros atados en ca­denas.

 

40. “Éste es Nuestro don: libé­ralos pues con generosidad o retenlos sin cuenta, según te agrade”.

 

41. En verdad tenía un puesto cer­cano a Nosotros y un retiro exce­lente.

 

R.4

42. Y acuérdate de Nuestro siervo Job, cuando invocó a su Señor di­ciendo: “Satanás me ha afligido con fatigas y tormentos”.

 

43. “Espolea tu montura”. Aquí hay agua fría para que te laves y bebas”.

 

44. Y le restituimos su familia y, junto a ella,  otros muchos semejantes, como misericordia Nuestra y como recor­datorio para los hombres de enten­dimiento.

 

45. Y le dijimos: “Toma contigo algunas aves, como provisión; avan­za y no sucumbas a la false­dad”. En verdad, lo encontramos perseverante. ¡Qué excelente siervo fue! En verdad, siempre acudía a Dios.

 

46. Acuérdate de Nuestros sier­vos. Abraham, Isaac y Jacob, hom­bres de fuerza y visión.

 

47. Los elegimos especialmente para recordar a los hombres la morada del Mas Allá.

 

48. Pues en verdad están ante Nuestra vista entre los elegidos y los mejores.

 

49. Y acuérdate de Ismael, Eli­seo y Ezequiel; todos fueron de los mejores.

 

50. Esto es un recordatorio. Pues los justos tendrán ciertamente un excelente retiro:

 

51. Jardines de Eternidad, con las puertas abiertas a ellos,

 

52 Reclinándose allí sobre coji­nes; pedirán a voluntad cantidades abundantes de fruta y bebida;

 

53. Y con ellos habrá mujeres puras, con la mirada recatada, com­pañeras de su misma edad.

 

54. Esto es lo que se os promete para el Día de las Cuentas.

 

55. En verdad, ésta es Nuestra provisión que nunca se agotará.

 

56. Esto es para los creyentes. Mas para los rebeldes hay un mal lugar de retorno.

 

57. El infierno, en el que arderán. ¡Qué lugar de reposo más malo!.

 

58. Esto es lo que tendrán. Dejad pues que lo prueben; un líquido hirviendo y una bebida intensamen­te fría y pestilente.

 

59. Y varios tipos de tormentos diferentes de naturaleza similar.

 

60. “Éste es un grupo de los vues­tros corriendo apresurados a vuestro lado, Oh jefes de la iniquidad. Ninguna bienvenida hay para ellos. De­ben arder en el Fuego.

 

61. Dirán: “¡No!, ¡sois voso­tros!. No sois ciertamente bienvenidos. Fuisteis los que nos  preparasteis esto. ¡Qué mal lugar de descanso!

 

62. Dirán también: “Señor Nues­tro, quien sea el que haya prepara­do esto para nosotros, así añádele un doble castigo en el Fuego”.

 

63. Y dirán: “¿Qué nos ha suce­dido, que no vemos a los hombres a los que solíamos contar entre los malvados?”.

 

64. “¿Es porque los pusimos en ridículo injustamente, o es que es­capan a nuestras miradas?”.

 

65. Verdaderamente, es una reali­dad: la disputa de los moradores del Fuego entre sí.

 

R.5

66. Diles: “Sólo soy un Amones­tador; y no hay más Dios que Al‑lah, el Único, el Supremo;

 

67. “El Señor de los cielos y la tierra, y de todo lo que hay entre ambos, el Poderoso, el Gran Perdo­nador”.

 

68. Diles: “Es una noticia de gran importancia”.

 

69. “De la que os apartáis”;

 

70. “No tenía conocimiento algu­no de la Asamblea exaltada, cuan­do lo discutían entre ellos”,

 

71. “Pero esto es lo que me ha sido revelado: que soy un simple Amo­nestador”.

 

72. Cuando tu Señor dijo a los ángeles: “Estoy a punto de crear al hombre del barro”;

 

73. “Y así cuando lo haya mol­deado en perfección y le haya insu­flado Mi Espíritu, postraos ante él en sumisión”.

 

74. Así se sometieron los ánge­les, todos ellos juntos.

 

75. Pero Iblis no lo hizo. Se com­portó orgullosamente y fue de los que no creyeron.

 

76. Dios dijo: Oh, Iblis, ¿qué te impidió someterte a lo que había creado con Mis dos manos? ¿Has obrado por orgullo o realmente perteneces a los enaltecidos?”.

 

77. Él respondió: “Soy mejor que él. Tú me has creado de fuego y a él lo has creado de barro”.

 

78. Dios dijo: “Sal pues de aquí porque en verdad eres re­chazado;

 

79 “Y en verdad sobre ti caerá Mi maldición hasta el Día del Juicio”.

 

80. Él dijo: “Mi Señor, concéde­me entonces un respiro hasta el día en que sean resucitados”.

 

81. Dios dijo: “Ciertamente eres de aquellos a los que se concede un respiro”,

 

82. “Hasta el día de la hora fi­jada”.

 

83. Respondió: “Así, por Tu poder, extraviaré ciertamente a to­dos ellos”,

 

84. “Excepto a Tus siervos elegi­dos de entre ellos”.

 

85. Dios dijo: “Entonces ésta es la verdad y Yo digo la verdad”.

 

86.  “Que llenaré ciertamente el Infierno contigo y con quienes te sigan, todos juntos “.

 

87. Diles; “No pido de vosotros recompensa alguna por ello, ni soy de los dados a la afectación”.

 

88. “No es más que un Recor­datorio para todos los pueblos”.

 

89. “Y ciertamente aprenderéis su verdadera importancia des­pués de un cierto tiempo”.

 



[1] ¡Dios Veraz!

[2] La palabra Jibal (montañas) se aplica a las poderosas tribus de las montañas que fueron  subyugadas por David, o también podría referirse a la riqueza mineral de las montañas que en aquel tiempo ya era explotada.

[3] La palabra Attair (pájaros) significa hombres de talentos excepcionales que despuntan alto sobre las alas de sus logros.

 

Volver al Indice