1. En el nombre de Al-lah, el
Clemente, el Misericordioso.
2. Ta Ha.
3. No te hemos revelado el
Corán para que te mortifiques,
4. Sino como exhortación para
quien teme a Dios;
5. Y revelación de Aquel que creó
la tierra y los altos cielos.
6. Él es
el Dios Clemente Que
se instaló en el Trono.
7. A Él pertenece cuanto hay en
los cielos y cuanto hay en la tierra; cuanto hay entre ellos y cuanto hay debajo
de la tierra húmeda.
8. Aunque hables en voz alta, da
lo mismo, pues Él conoce el pensamiento secreto y lo que hay aún
más oculto.
9. Al-lah: no hay más Dios que
Él. Suyos son los más bellos nombres.
10. ¿Has oído la historia de
Moisés?
11. Cuando vio un fuego, dijo a
su familia: “quedaos aquí, veo un fuego; quizás os traiga de él un ascua o encuentre
guía en el fuego”.
12. Mas cuando llegó a él, le
fue anunciado: “Oh, Moisés,
13. “En verdad soy tu Señor.
Quítate pues las sandalias; pues estás en el Valle sagrado de Tuwa;
14. “Y te he elegido; escucha,
pues, lo que se te revela”.
15. “Soy en verdad Al-lah; no
hay dios fuera de Mí. Por tanto, sírveme y cumple la Oración para recordarme”;
16. “Por cierto, la Hora
llegará; voy a descubrirla para que cada alma sea recompensada por su conducta”;
17. “Que quien no cree en ella y
sigue sus propias inclinaciones malvadas no te aparte de ella, no sea que
perezcas”;
18. “¿Y qué llevas en tu mano
derecha, oh Moisés?”.
19. Respondió: “Es mi cayado, me
apoyo en él y con él troncho las hojas para mis ovejas, y tengo también
otros usos para él”.
20. Dijo: “Arrójalo, oh Moisés”.
21. Y lo arrojó, y ¡he ahí que
se convirtió en una serpiente que empezó a correr!
22. Dios dijo: “Atrápala y no temas.
La devolveremos a su estado anterior”.
23. “Apreta tu mano junto a tu
costado, saldrá blanca, sin mancha: otro Signo”.
24. “Para que te mostremos
algunos de Nuestros mayores Signos”;
25. “Ve al Faraón; en verdad él
ha superado todos los límites”.
R. 2
26.
Dijo: “Señor mío, ábreme el
corazón”,
27. “Facilítame la tarea”;
28. “Y desata el nudo de mi
lengua”,
29. “Para que me entiendan lo
que les digo”,
30. “Y concédeme un ayudante de
mi propia familia”,
31. “Aarón, mi hermano”;
32. “Aumenta mi fuerza con él”,
33. “Y hazle que comparta mi
tarea”;
34. “Para que Te glorifiquemos
mucho”,
35. “Y Te recordemos mucho;
36. Tú posees pleno conocimiento
de nosotros”.
37. Dios dijo: “Se te concede tu
plegaria, ¡Oh, Moisés!
38. “Pues en verdad te
concedimos también un favor a ti otra vez”,
39. “Cuando revelamos a tu
madre, diciéndole”:
40. “Ponlo en el arca y échalo
al río, pues después el río lo dejará en la orilla, y alguien que es
enemigo Mío y también enemigo de él, lo recogerá”. Y te envolví con Mi amor; e hice
esto para que fueras cuidado ante Mis ojos”;
41. “Cuando tu hermana pasó y
dijo: “¿queréis que os indique a quien se encargará de él?”. Entonces te devolvimos
a tu madre para que se consolara y no se afligiera. Y mataste a un hombre, pero
te libramos de la desgracia. A continuación te probamos de distintas maneras. Y
permaneciste varios años entre las gentes de Madián. Y entonces alcanzaste el
nivel, oh, Moisés”;
42. “Pues te he elegido para Mí
mismo”;
43. “Id, tú y tu hermano, con
Mis Signos y no desfallezcáis en Mi recuerdo”;
44. “Id ambos al Faraón, pues él
ha transgredido todos los límites”,
45. “Pero habladle ambos con palabras
amables para que preste atención o sienta temor”.
46. Ellos respondieron: “Señor
Nuestro, tememos que cometa algún exceso contra nosotros, o supere todos
los límites en su trasgresión”.
47. Dios dijo: “No temáis, pues estoy
con vosotros dos. Oigo y veo”.
48. “Id, pues, a él y decidle:
“somos los Mensajeros de tu Señor; deja pues que los hijos de Israel salgan con
nosotros; y no los atormentes. Pues en verdad te hemos traído un Signo de tu
Señor; y la paz será con quien siga la guía”;
49. “En verdad se nos ha revelado
que caerá el castigo sobre quien nos rechace y se aparte”.
50. El Faraón dijo:
“¿Quién es pues el Señor de vosotros dos, oh Moisés?”.
51. Dijo: “Nuestro Señor es
Quien dio a todo su forma correcta y después lo guió a su función
adecuada”.
52. El Faraón dijo:
“¿Cuál será pues la suerte de las generaciones anteriores?”.
53. Respondió: “Su conocimiento
está en mi Señor, registrado en un Libro. Mi Señor ni yerra ni olvida”.
54. “Él es Quien os convirtió la tierra
en cuna, trazó caminos para que la recorrierais; es Quien envía la lluvia del
cielo, con la que hacemos germinar varias especies de plantas”;
55. “Comed y apacentad vuestros
ganados. En verdad, aquí hay Signos para quienes están dotados de razón”.
R. 3
56. De ella os creamos, a ella
os haremos volver y de ella os haremos surgir una vez más.
57. Y le mostramos (al Faraón)
Nuestros Signos, todos ellos, pero él los rechazó y se negó a creer.
58. Dijo: “¿Has venido a
nosotros, oh Moisés, para expulsarnos de nuestra tierra con tu magia?”.
59. “Mas en verdad te presentaremos
una magia igual a la tuya; fijemos pues una cita entre tú y nosotros, a la que
no dejaremos de acudir – ni tú ni nosotros – en un lugar conveniente para los
dos”.
60. Moisés dijo: “Tu cita será para el
día de la Fiesta, y hagamos que el pueblo se reúna cuando el sol esté en lo
alto”.
61. Entonces el Faraón se retiró
y reunió todos sus trucos, regresando para la cita.
62. Moisés les dijo: “Ay de
vosotros; no inventéis una mentira contra Al-lah, no sea que os destruya con
algún castigo; pues en verdad quien inventa una mentira perecerá”.
63. Entonces discutieron el
asunto entre ellos y deliberaron en secreto.
64. Dijeron: “Ciertamente estos
dos son magos que desean expulsaros de vuestra tierra con su magia y destruir
vuestras mejores tradiciones”;
65. “Concertad, pues, vuestro
plan y presentaos después en fila. Pues en verdad prosperará quien consiga la
victoria en este día”.
66. Dijeron: “Oh Moisés, o
arrojas tú primero, o seremos nosotros los primeros en arrojarlo”.
67. Respondió: “No, arrojadlo
vosotros”. Y entonces ¡he ahí que sus cuerdas y sus bastones aparecieron ante
él por su magia, como si corrieran!
68. Moisés sintió temor en su
espíritu.
69. Nosotros le dijimos “no
temas, pues tú conseguirás la mejor posición”,
70. “Arroja lo que hay en tu
mano derecha; se tragará lo que ellos han forjado, pues lo que han forjado no
es más que trucos de magos. Y un mago no puede triunfar sea cual sea su
origen”;
71. Entonces se hizo que los
magos cayeran de bruces. Dijeron: “Creemos en el Señor de Aarón y Moisés”.
72. El Faraón les dijo:
“¿creéis en él antes de que yo os dé permiso? Debe ser vuestro jefe, quien os
enseñó la magia. En verdad os cortaré las manos y los pies de lados opuestos,
os crucificaré ciertamente en los troncos de las palmeras; y sabréis quién de
nosotros es más severo y más persistente en el castigo”.
73. Respondieron: “No te
preferiremos a ti sobre los Signos manifiestos que nos han llegado, ni te
preferiremos a Quien los ha creado. Ordena pues lo que se te antoje; pues
sólo puedes decretar respecto a esta vida presente”.
74. “En verdad hemos creído en
nuestro Señor, para que nos perdone nuestros pecados y nos perdone la magia que
nos obligaste a usar. Pues Al-lah es el Mejor y el Sumo Sempiterno”.
75. En verdad, para quien
comparezca ante su Señor como pecador, para él será el Infierno; y en él ni
morirá ni vivirá.
76. En cambio, quien comparezca
ante Él como creyente y haya realizado buenas obras, para él serán las más
altas dignidades:
77. Jardines de Eternidad por
los que corren ríos; en ellos vivirán para siempre. Ésa es la recompensa
de quienes se conservan puros.
R. 4
78. Mas enviamos una revelación
a Moisés, diciéndole: “Llévate a Mis siervos por la noche, y ábreles un
camino seco a través del mar. No temas ser alcanzado, ni tengas ningún otro
temor”.
79. Entonces el Faraón los
persiguió con sus huestes, y las aguas del mar anegaron a quienes anegaron.
80. Pues el Faraón extravió a su
pueblo y no lo guió rectamente.
81. “Oh, Hijos de Israel. Os
libramos de vuestro enemigo, e hicimos un pacto con vosotros en la falda
derecha del Monte, y os enviamos el Maná y las Salwa”.
82. “Comed de las cosas buenas
de que os hemos provisto, mas no transgredáis, no sea que Mi cólera descienda
sobre vosotros; pues sobre quien desciende Mi cólera, perecerá”.
83. “Mas en verdad Soy el Sumo
Perdonador de quienes se arrepienten, creen y hacen buenas obras, y acto
seguido se atienen a la guía”.
84. “Pero ¿qué te apresuró a
alejarte de tu pueblo, oh Moisés?”.
85. Respondió: “Siguen de cerca
mis huellas, y me he apresurado hacia Ti, mi Señor, para complacerte”.
86. Dios dijo: “Hemos probado a tu pueblo
en tu ausencia, y el Samiri los ha extraviado”.
87. Entonces Moisés volvió a su
pueblo indignado y triste y dijo: “Oh pueblo mío, ¿acaso no os prometió vuestro
Señor una promesa digna? ¿Habéis considerado pues que el plazo fijado era
demasiado largo, o deseabais que la cólera de vuestro Señor descendiera sobre
vosotros, y por eso quebrantasteis la promesa que me hicisteis?”.
88. Respondieron: “No hemos roto
la promesa que te hicimos por nuestra propia voluntad; sino que fuimos cargados
el peso de los ornamentos del pueblo, y las arrojamos, y lo mismo hizo el
Samiri”.
89. Luego les presentó un
becerro: un simple objeto que emitía un mugido. Entonces, él y sus
compañeros dijeron: “Éste es vuestro dios y el dios de Moisés aunque se le
olvidó mencionároslo”.
90. ¿No podían ver que no les
daba respuesta alguna ni tenía poder para perjudicarles ni beneficiarles?
R. 5
91. Aarón, antes de esto, les
había dicho: “Oh, pueblo mío, sólo habéis sido probados por medio de él (el
becerro). Pues en verdad el Dios Clemente es vuestro Señor; seguidme
pues y obedeced mi orden”.
92. Ellos respondieron: “no
dejaremos de adorarlo hasta que Moisés vuelva a nosotros”.
93. Moisés dijo: “Oh, Aarón ¿qué te impidió,
cuando los vistes extraviados,
94. “seguirme? ¿Has desobedecido
pues, mi orden?”.
95. Él respondió: “Oh, hijo de
mi madre, no me agarres por la barba ni por el cabello.
[i]Temí
que dijeras: “has provocado la división entre los hijos de Israel y no esperaste
mi palabra”.
96. Moisés dijo: “¿y qué tienes tú que
decir, oh Samiri?”.
97. Él respondió: “Yo comprendí
lo que ellos no comprendían. Sólo recibí en parte la huella del
Mensajero, pero también la tiré. Esto es pues, lo que mi mente me
sugirió”.
98. Moisés dijo: “Vete. Te
corresponderá decir durante toda tu vida: ‘no me toquéis’”. Pues hay una
promesa de castigo para ti que no dejará de cumplirse. Mira ahora a tu
dios del cual te has convertido en adorador devoto. En verdad lo quemaremos y
luego esparciremos sus cenizas en el mar”.
99. “Vuestro Dios es sólo
Al-lah, y aparte de Él no hay ningún Dios. Él abarca todas las cosas en Su
conocimiento”.
100. Así te relatamos las
noticias de lo que ha sucedido antes. Y te hemos dado una Exhortación Nuestra.
101. Quien se aparte de ella
ciertamente llevará una carga pesada en el Día de la Resurrección.
102. Y morará bajo ella; y mala
será su carga en el Día de la Resurrección,
103. El día en que sonará la
trompeta. Pues en ese día reuniremos juntos a todos los pecadores, los de ojos
azules.
104. Hablarán entre sí en voz
baja diciendo: “Sólo habéis permanecido diez días”.
105. Nosotros sabemos muy bien lo
que dirán, cuando quien posee el mejor modo de vida de entre ellos diga: “Sólo
habéis permanecido un día”.
R. 6
106. Te preguntan sobre las
montañas. Diles: “Mi Señor las reducirá a trozos y las aventará como polvo”;
107. “Y las dejará como una
llanura lisa y estéril”;
108. “En la que no verás ninguna
depresión ni elevación”.
109. En ese día, seguirán al
Convocador que se mantiene recto, sin sinuosidad en su conducta; todas
las voces se acallarán ante el Dios Clemente y no oirás más que un quedo
sonido de pasos.
110. En ese día no valdrá de nada
la intercesión de persona alguna, salvo la de aquel a quien el Dios
Clemente de permiso y con cuya palabra de fe está complacido.
111. Él sabe todo lo que
hay ante ellos y todo lo que hay tras ellos, pero ellos no pueden
abarcarlo con su conocimiento.
112. Todos los rostros se humillarán
ante el Dios Vivo, Auto-Subsistente y que todo lo sostiene. En verdad perecerá
quien lleva la carga de la iniquidad.
113. Mas quien haga buenas obras,
y sea creyente, no temerá la injusticia ni la pérdida.
114. Pues así lo revelamos –el
Corán en árabe– y hemos explicado en él ciertas advertencias, para que teman a
Dios o para que genere en ellos el recuerdo divino.
115. ¡Exaltado sea pues Al-lah,
el Verdadero Rey! No seas impaciente en cuanto al Corán hasta que se te
complete su revelación, más bien di solamente: “Oh, Señor mío, aumenta
en mí el conocimiento”.
116. En verdad, hicimos
previamente un pacto con Adán, y él lo olvidó, pero no lo encontramos decidido a
desobedecer.
R. 7
117. Cuando dijimos a los
ángeles: “Someteos a Adán”, todos ellos se sometieron. Pero Iblis no lo
hizo. Se negó.
118. Entonces dijimos: “Oh, Adán;
éste es enemigo tuyo y de tu mujer; no permitas pues que os saque a ambos del
Jardín, no sea que seas afligido.
119. “Ha sido provisto
para ti, a fin de que no pases hambre en él ni estés desnudo”.
120. “En él no tendrás sed, ni
estarás expuesto al sol”:
121. Pero Satanás le susurró
sugerencias malignas diciéndole: “Oh, Adán, ¿quieres que te dirija al árbol de
la eternidad y a un reino que nunca perece?”.
122. Entonces ambos comieron de
él, por lo que su propia debilidad se les hizo manifiesta; y empezaron a
cubrirse con las hojas del Jardín. Adán desobedeció a su Señor y se desvió del
camino.[ii]
123. Mas luego su Señor lo eligió
para Su gracia y se volvió a él con misericordia y lo guió.
124. Él dijo: “salid de aquí,
vosotros dos, ya que algunos de vosotros sois enemigos de los demás. Y si os
llega una guía de Mi parte, quien siga Mi guía no se extraviará ni será desdichado”.
125. “Mas quien se aparte de Mi
Recordatorio, la suya será una vida mísera y, en el Día de la Resurrección lo
resucitaremos ciego”.
126. Él dirá: “Señor mío, ¿por
qué me has resucitado ciego, si antes poseía vista?”.
127. Dios responderá: “Así debía
ser; Nuestros Signos te llegaron y tú los menospreciaste; pues de igual
manera serás olvidado en este día”.
128. Así recompensamos a quien
transgrede y no cree en los Signos de su Señor; pero el castigo del Más Allá es
en verdad más severo y más duradero.
129. ¿No les sirve de guía el
número de generaciones que hemos destruido antes de ellos, por cuyas moradas
circulan ahora? Ahí en verdad hay Signos para quienes están dotados de
razón.
R. 8
130. Pues de no haber sido por
una palabra ya pronunciada por tu Señor, y un plazo prefijado, su castigo
ya habría tenido lugar.
131. Soporta con paciencia lo que
dicen, y glorifica a tu Señor con Sus alabanzas antes de la salida del
sol y antes de su ocaso; y glorifícalo en las horas de la noche y al final del
día, para que encuentres la felicidad verdadera.
132. Y no fuerces tus ojos tras
lo que hemos concedido a algunas clases de ellos para que disfruten durante
breve plazo – el esplendor del mundo presente – para que les probemos con
ello. Pues la merced de tu Señor es mejor y más duradera.
133. Recomienda la Oración a tus
gentes, y sé constante en ella. No te pedimos una provisión; somos Nosotros
quienes te la concedemos. Pues el final es para la piedad.
134. Dicen: “¿Por qué no nos trae
un Signo de su Señor? ¿Acaso no les ha llegado la prueba clara en lo que se
contenía en las antiguas Escrituras?”.
135. Mas si los hubiéramos
destruido con un castigo antes de ello, habrían dicho ciertamente: “Señor
nuestro, ¿por qué no nos enviaste un Mensajero para que siguiéramos Tus mandamientos
antes de ser humillados y afligidos?”.
136. Diles: “Cada uno está a la
espera; esperad, pues, y sabréis quiénes son las gentes del camino recto y que
siguen la guía verdadera”.
[i] La expresión “No me agarres por la barba ni
por el cabello no debe ser tomada en sentido literal. Simplemente significa “No
me humilles”.
[ii] Muchos traductores han tomado a este escenario
de manera excesivamente literal cuando en realidad existe suficiente evidencia
en el propio texto que sugiere alejarse de dicha interpretación literal. El
pecado al que se hace referencia alude a una falta interna, como indica la
parte del versículo que declara que su “debilidad” quedó expuesta ante ellos.
Si se trataba de la desnudez de sus cuerpos ¿Cómo es que permanecieron
inconscientes de tal desnudez desde el momento de su nacimiento hasta el del
incidente?. Queda claro, por tanto, que, en ocasiones, se atribuye erróneamente
al Corán un significado literal. La palabra “Sau’aa” se aplica en primer lugar
a actos de vergüenza y disposición al mal. En el momento de pecar, el culpable
descubre para su horror sus propias debilidades internas. Esta debilidad es de
tipo psicológico e intrínseca, y está relacionada con la mente y el corazón, y
no puede ser ocultada o cubierta mediante la aplicación de hojas al cuerpo. Por
lo tanto, en el contexto de este error, fuera cual fuere, que cometieron Adán y
Eva, su cubrimiento sólo puede significar la petición de perdón a Al-lah (la
búsqueda de la protección de Al-lah). En este sentido, las hojas del Jardín
deben ser interpretadas metafóricamente, significando, la búsqueda de refugio
bajo el perdón de Al-lah, que es exactamente lo que Adán hizo según el Santo
Corán; donde se menciona claramente que el mismo Dios le enseñó las palabras
que le evitarían las consecuencias de su falta y, en respuesta a tales
palabras, Dios se volvería a él con misericordia e indulgencia.