El atributo divino de Rabb (Señor) (III)
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Resumen del Sermón del
Viernes
Por el Jefe de la Comunidad
Ahmadía del Islam
1 de Diciembre, 2006
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena
responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del
Sermón del Viernes)
En el sermón de hoy, Hazur continuó con el
tópico del atributo divino de Rabb (Señor), y su descripción del término “Señor
de los mundos”.
Hazur comenzó con la recitación de los
siguientes versículos del Santo Corán:: “Diles: “Se me ha prohibido adorar a quienes
invocáis fuera de Al-lah, ya que me han llegado pruebas claras de mi Señor; y
se me ha ordenado que me someta al Señor de los mundos”. (40:67). Haciendo un resumen de su sermón anterior explicó que Al-lah
ha manifestado claramente que Él es el Único Dios, Quien escucha nuestras
súplicas sinceras y nos provee sin necesidad de que Le invoquemos. Por lo
tanto, al verdadero creyente no le queda otra opción que mostrarle agradecimiento
y adorarle, evitando siempre las tentaciones satánicas.
Hazur continuó haciendo una exposición de los
dones que Dios nos ha otorgado, del sistema establecido desde tiempo inmemorial
para abastecernos de comida, bebida, vestido y otras necesidades. Hazur destacó
el gusano de seda que produce las prendas más lujosas, así como la energía
subterránea del petróleo. que está almacenada para cubrir las necesidades de la
era moderna. Hazur dijo que es lamentable en lugar de mostrar agradecimiento a Dios
por tales mercedes, la humanidad se aparte aún más de Él. Estos dones requieren
que los ahmadis sean agradecidos a Dios y al hacerlo le adoren del modo que nos
ha enseñado. Hazur dijo que si reflexionamos llegaremos a la conclusión que el
Señor que se menciona en el Santo Corán y del que habló el Santo Profeta
(p.b.D.), es el Proveedor de todas estas mercedes y bendiciones y el Digno de
adoración.
Haciendo referencia al versículo citado al
principio, Hazur dijo que se prescribe a los creyentes declarar que nadie es
digno de adorar sino Al-lah, Quien es el Señor y el Señor de todos los mundos,
y que se incluyen entre quienes se someten y no invocan a nadie excepto Al-lah.
Hazur dijo que Al-lah nunca abandona a Sus
siervos. En esta época, en cumplimiento de la profecía del Santo Profeta
(p.b.D.) y a en vista de la desafortunada condición del mundo musulmán, Al-lah
ha enviado a un “Pregonero” que invita a la gente al Dios Uno y Único. Al
enviar al Mesías Prometido Dios ha dispuesto un ágape espiritual para la
humanidad.
Dios dice en el Santo Corán: “Señor nuestro, hemos oído a un Pregonero llamarnos a la fe: “Creed en
vuestro Señor”, y hemos creído. Señor nuestro, perdónanos, pues, nuestros pecados, borra nuestras malas
acciones y únenos a los justos a la hora de morir” (3:194). Hazur dijo que
apreciamos las bendiciones del Mesías de Al-lah y le pedimos a Él sinceramente
que, tras aceptar al Imam de la época, acepte humildemente nuestras súplicas
para no caer en el mal ni incurrir en el pecado, para que, al ser convocados ante
Su presencia, nos incluyamos entre los que han fortalecido su fe al oír la
llamada del Mesías y entre quienes han evitado las maldades del mundo.
Hazur
amonestó a todos a reflexionar y analizar si, tras oír la llamada del “pregonero”, nuestra declaración de total sumisión a
Al-lah está apoyada en la realidad. ¿Hemos invocado a Al-lah como Testigo con
franqueza o lo hemos hecho influenciados por nuestro entorno? Que Dios ayude a
cada áhmadi a reconocer realmente la esencia de esta oración y a implorar a
Dios con devoción para incluirse entre
los piadosos, teniendo en cuenta las expectativas que el Mesías Prometido espera
de nosotros.
Al
implorar la ayuda de nuestro Señor debemos tener presente que la enseñanza de
nuestro Señor es para todo el mundo. De hecho, los cielos y la tierra y el universo
entero están a Su disposición y en cualquier parte del universo donde se
encuentre el hombre, Él hará cumplir Sus mandamientos.
Exponiendo
este punto en particular, Hazur dijo que cuando pronuncia un sermón o discurso sobre
un tema determinado en un lugar específico del mundo, algunos áhmadis piensan
que las amonestaciones o consejos dados en el sermón van dirigidos solamente al
lugar en cuestión. El áhmadi no debería mostrar tal actitud. Un sermón o
discurso basado en las enseñanzas divinas va dirigido a todos los ahmadis,
dondequiera que se encuentren en el mundo. Sólo entonces podrá crearse armonía
y fraternidad y podremos llamarnos creyentes en el Único Señor, el Señor de todos
los mundos.
Hazur comentó que recientemente trató de temas matrimoniales en un
sermón y también se dirigió a Lajna respecto al pardah y, al parecer, algunos
hombres y mujeres de distintos países del han asumido que estos discursos iban
dirigidos únicamente a Inglaterra. Hazur dijo que esto ocurría así en el pasado.
Sin embargo, con los medios de comunicación actuales, el mundo se ha unido. Dijo
que esto también ha dado paso a una creciente corrupción, pero en esta época,
Al-lah nos ha otorgado la bendición de la MTA, a través de la cual se hacen
amonestaciones para contrarrestar la creciente corrupción.
Refiriéndose de nuevo a la última parte del versículo recitado al
comienzo, Hazur dijo que al estar dirigido a los musulmanes, los mandamientos
de Al-lah a los que Hazur alude en sus discursos son para absolutamente todos
los ahmadis y todos deben considerarse aludidos.
Hazur dijo que nuestro objetivo debe ser contarnos entre Sus siervos
elegidos y ser merecedores del Paraíso (89:30-31, e incluirnos entre quienes
son agradecidos a Al-lah por habernos otorgado la fe. Debemos implorar también
para practicar las buenas obras para ser acreedores de Sus mercedes, como dice
el Santo Corán: “Señor
mío, capacítame para ser agradecido por Tus favores, que Tú nos has concedido a
mí y a mis padres, y para hacer las buenas obras que te agraden, y admíteme,
por Tu misericordia, entre Tus siervos justos” (27:20). Quienes imploran
sinceramente y hacen buenas obras serán acreedores del agrado y de las mercedes
de su Señor (89: 30-31). Por lo tanto, es esencial que realicemos tales
plegarias cumpliendo sus requisitos, que son “las buenas obras”.
Hazur dijo que, según la
etiqueta del mundo, si alguien pide algo imponiendo sus propias condiciones se
considera necio. Hazur dijo que un joven le escribió diciendo que el Rishta Nata (departamento matrimonial)
local no se mostraba cooperativo a la hora de buscarle pareja. Tras ciertas
averiguaciones se supo que éste ya había recibido muchas propuestas que resultaron
infructuosas, porque el joven en
cuestión, a pesar de poseer una educación elemental, aspiraba una esposa con
calificaciones superiores, dinero y una casa como dote, con la esperanza de que
ella trabajara y le sustentara mientras él pudiera permanecer ocioso. Hazur
dijo que tal persona solo puede considerarse mentalmente enferma y que el
departamento de Rishta Nata no debe prestar atención a casos semejantes.
Hazur dijo que aunque
algunas personas no impongan condiciones en un principio, adoptan este tipo de
actitud después de contraer matrimonio, presentando injustas demandas a la familia de la joven, que de no cumplirse,
desembocan en conflictos y amenazas. Que Dios se apiade de ellos. Son necios e injustos
pues cometen excesos contra sus propias personas por incurrir en la desobediencia
a Dios. Esta gente carece de la percepción del atributo divino de Rabbubiyyat y no se percata de que las
plegarias abren las puertas de la beneficencia. La gente que carece del conocimiento
de su Señor y están privadas de sabiduría deberían recitar las plegarias que
Hazrat Abraham hizo para fortalecer la inteligencia y el conocimiento
(26:84-86).
Hazur dijo que todos deberán
esforzarse en adoptar la veracidad y estar incluidos entre los piadosos a través
de las plegarias, cada uno según su capacidad. Sin embargo, deberán tener
presente la lección fundamental de atenerse a la verdad y deberán esforzarse por
abstenerse de hacer algo contrario a la verdad para poder agradecer los favores
de Al-lah y beneficiarse de Sus mercedes.
Hazur dijo que tanto en las
transacciones mundanas como espirituales debemos desempeñar nuestras responsabilidades
sin apartarnos de la verdad. Que cada noche sea testigo de que hayamos pasado
el día en el recuerdo del Señor y cada mañana sea testigo de que hayamos pasado
la noche con rectitud. Si existe un grado de taqwa y veracidad en vuestros días
y vuestras noches, tendréis éxito. De lo contrario, la plegaria a la que nos
convoca el pregonero, resultará engañosa para vosotros y ante la vista de Dios.
Hazur dijo que tras haber aceptado al Mesías Prometido debemos
inclinarnos solamente al Señor de Mohammad (p. d. D.), Quien es el Señor de
todos los mundos y esforzarnos por vivir de acuerdo con Sus mandamientos. Todos
los áhmadis deberán someterse solamente a Él del modo en que el Imam de la
época nos ha enseñado.
Finalmente, Hazur leyó un extracto relevante de los escritos del
Mesías Prometido y pidió a Dios nos ayude a reconocer a nuestro Dios y a
postrarnos solamente ante Su presencia.