El atributo divino de Rabb (Señor)
(II)
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Resumen del Sermón del
Viernes
Por el Jefe de la Comunidad
Ahmadía del Islam
24 de Noviembre, 2006
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena
responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del
Sermón del Viernes)
Continuando con el tema del atributo divino
de Rabb (Señor) Hazur comenzó su sermón del viernes haciendo un resumen de los
escritos del Mesías Prometido leídos en su sermón anterior. Hazur dijo que
Señor de todos los mundos es aquel Ser que posee todos los atributos conocidos
[al hombre] y desconocidos [al hombre] y que estos atributos han alcanzado un
grado superlativo en Él. Nuestro Señor está libre de todo defecto y Su belleza
es indescriptible. Su belleza y favores se reflejan en Sus atributos. El hombre
no sólo no es capaz de corresponder a Sus favores, sino que ni siquiera puede
abarcarlos.
La cualidad de otorgar favores se define en la expresión “Señor de
todos los mundos”, pues toda la creación conocida y desconocida (por nosotros)
se beneficia de la cualidad de Rabbubiyat.
Hazur dijo que muchas personas le escriben describiéndole extraordinarios
sucesos en sus vidas, como el haber salido milagrosamente ilesos de accidentes
de carretera, que invitan hacia el Señor que siempre vela por Su creación.
Hazur dijo que durante su estancia en Ghana él mismo tuvo este tipo de
experiencias, en las que en circunstancias adversas y peligrosas, (bohot sare
chize muhaiyya nehi hoti thi) privados de necesidades básicas, Dios les proveía
y sustentaba de forma increíble. Hazur dijo que esto le ocurre a todo el mundo
y que el atributo divino de Rabb es el que protege a la persona de muchas cosas
que el hombre debe agradecer. El Señor de todos os mundos no solo libra a la
persona de las dificultades, sino que al mismo tiempo derrama sus bendiciones
en virtud de este atributo.
El Mesías Prometido dijo que el requisito para merecer estos favores
especiales de Al-lah es que el creyente se incline hacia al Ser Supremo y le
adore con plena devoción y intenso fervor. Ésta debería ser la expresión de
gratitud al Rabbubiyyat.
Alama Razi, un antiguo
comentarista, escribió que Al-lah es el Señor de todos los mundos por ser Él Quien
otorga la vida a todas las cosas. Dijo que existen dos categorías de murrabis (quien sustenta o alimenta):
los que sustentan y alimentan para su propio beneficio y los que sustentan solamente
para beneficio del receptor. Toda la creación se comprende en la primera categoría
y solamente Al-lah pertenece a la segunda categoría. Aparte de Al-lah, todos
los benefactores se enojan cuando el demandante es pertinaz, mientras que el
trato y el enfoque de Al-lah es totalmente contrario.
Ama a quien le implora con compasión y es persistente. Excepto Al-lah, los
benefactores solamente dan cuando se les pide, mientras que Dios otorga sin ser
implorado. Aparte de Al-lah, los favores de los benefactores terminan con su
muerte, mientras que los favores de Al-lah son ilimitados. Excepto Al-lah, los
favores de los benefactores se limitan a determinada nación o a la gente en
general, pues no es posible otorgarlos al universo entero, mientras que los
favores de Al-lah lo abarcan todo. En los últimos dos Suras del Santo Corán la
mención del atributo divino de Rabb nos informa que Al-lah es un Ser cuyo
Rabbubiyyat, favores y gracia nunca cesarán ni se terminarán para el hombre.
Hazur dijo que el último
punto también significa que aún están abiertas las puertas de la comunicación divina y que Al-lah puede aún
enviar profetas.
El Mesías Prometido dijo que
del mismo modo que Al-lah siempre ha provisto al hombre en el mundo físico, de
igual forma envía reformadores en todas las épocas. La gente o las religiones
que se consideran elegidas por creer que los profetas de Dios solo pueden
aparecer entre ellos no reconocen a Al-lah como Señor de todos los mundos. El
Dios del Islam es el Señor de todos los mundos y por esta razón el Santo Corán
menciona ya desde un principio y repite insistentemente que Dios no ha pasado
por alto a ninguna nación o pueblo (35:25), para que nadie pueda lamentarse de
no haber recibido ninguna guía o profeta.
Hazur dijo que nosotros los
ahmadis somos afortunados por tener en esta época la beneficencia del Mesías
Prometido, lo cual hace recaer una gran responsabilidad sobre nuestros hombros. Al-lah menciona reiteradamente en el Santo
Corán que Él es nuestro Señor y nos prescribe inclinarnos a Él e implorarle
para que pueda satisfacer nuestras necesidades, como afirma en el Surah Al
Munim, versículo 61 (40:61). “Rogadme; Yo responderé a vuestra oración.
Pero quienes son demasiado orgullosos para adorarme entrarán ciertamente en el
Infierno, humillados”.
Después Hazur citó los
siguientes cinco versículos del mismo Surah (40:62-66) y explicó que Al-lah dirige
la atención hacia la gratitud, diciendo que todos los innumerables dones que
nos ha otorgado requieren que seamos Sus siervos agradecidos. También nos
indica que sus mercedes son incalculables, por lo que debemos adorarle sólo a
El y no buscar a otros dioses, así como evitar las tentaciones satánicas y no
mostrar desobediencia. Nos vuelve a recordar que Él solamente es el Único Dios
Viviente y que todo lo demás perecerá y que nuestra supervivencia física y espiritual
consiste en inclinarnos a Él. Nuestro Señor, Quien nos ama intensamente,
muestra de esta forma el camino para nuestra salvación. Él no necesita nada, y
aunque se alegra cuando nos volvemos a Él, no necesita nuestra devoción. Sin
embargo, cuando el hombre se vuelve a Él con sinceridad, la medida de su alegría
supera en creces a la de una madre que encuentra a un hijo perdido durante mucho
tiempo.
En un hadiz, el Santo
Profeta (p.b.D.) dijo que Dios acepta con su mano derecha incluso la caridad de
un simple dátil obtenido de ganancias puras y aumenta su valor hasta alcanzar
el tamaño de una montaña.
Hazur dijo que éste es el
estándar de los favores de nuestro Señor. ¿Desearía el hombre abandonar a tal
Señor e irse a otro lugar? Si tropezamos inadvertidamente debemos implorar Su
perdón. Es Él Quien nos ha enseñado el modo de pedir perdón. Dice que debemos continuar
implorando istighfar (perdón) para seguir
siendo siempre acreedores de Sus bendiciones.
Hazur dijo que en la época
presente, el shirk (la asociación de
copartícipes a Al-lah) ha llegado a los extremos. Al rechazar al Imam de la
época, los musulmanes en especialhan restringido el atributo divino de Rabb, al negarse a creer que pueda
aparecer un reformador y profeta, y están sufriendo las consecuencias de sus
erróneas creencias. En esta situación son los ahmadis los que
poseen la correcta percepción y comprensión del Rabbubiyyat. Si no valoramos ni apreciamos los favores recibidos, a
través de la persona del Mesías Prometido, y no acatamos sus enseñanzas,
nuestra reivindicación de haber reconocido a nuestro Señor será vana y Al-lah no
nos retribuiá por nuestras meras proclamaciones. Hazur concluyó con la plegaria
de que seamos de aquellos que reconocen en verdad a nuestro Señor para que
podamos transmitir a los demás Su belleza, aumente el número de adoradores al
Dios Único y se establezca la paz.