El significado y la filosofía del Dua
(la plegaria)
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Resumen del Sermón del
Viernes
Por el Jefe de la Comunidad
Ahmadía del Islam
22 de Septiembre, 2006
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad
de cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del
Viernes)
Hazur dijo que el creyente que posee fe firme en Dios debe buscar a
Al-lah en cada momento de necesidad, incluso si precisa de algo tan minúsculo
como un cordón de zapatos.
Hazur amonestó rogar a Dios para la protección del mal y la práctica del
bien, pues sin Su gracia y merced nadie puede recibir protección del mal ni alcanzar
el Paraíso en este mundo ni en el otro. Es pues, sumamente esencial recordarle
e implorarle en todo momento.
Hazur recitó el versículo 78 del Surah Al Furqan: “Di a los incrédulos: "De ser por
vuestra oración, mi Señor no se preocuparía de vosotros. Ahora que lo habéis
negado, la desgracia se abatirá sobre vosotros”. El Mesías Prometido dijo
que es ley divina otorgar Su gracia especial a quien cree sinceramente en la
Unidad de Dios y observa la oración.
Dios no tiene ninguna necesidad. Si no obramos bien ni Le recordamos,
Él tampoco se preocupará de nosotros. Este versículo también esclarece otro
versículo coránico que revela el propósito de la creación del hombre: “Pues sólo he creado a los Yinn y a los hombres para que Me adoren” (51:57), que indica que Al-lah
no se apresura en castigar a los que muestran negligencia hacia la religión. El
Mesías Prometido explicó que se trataba de un mandamiento muy importante. Dios
escucha y acepta la oración que se hace con total sinceridad y confiando
plenamente en Él, con el fin de obtener su agrado.
Después,
Hazur recitó el siguiente versículo: “Responderán:
“¿Acaso no os llegaron vuestros Mensajeros con Signos manifiestos?”.
Contestarán: “Sí”. Los Guardianes
les replicarán: “Entonces rezad”. Pero
la oración de los incrédulos no sirve de nada” (40:51). El Mesías Prometido
dijo que es cuestión de principios que quien no entienda la esencia y realidad
de la oración encuentre la perdición. Dios y Sus siervos tienen la capacidad de
fusionarse mutuamente y en el momento de la oración esta característica
adquiere un matiz especial. El sincero siervo de Dios logra una comunión
especial con Dios y se somete totalmente a Su voluntad cuando se inclina a Dios
con una fe, esperanza, amor, sinceridad, y devoción perfectas.
Hazur
dijo que la persona que conoce la realidad de la oración, también conoce su rasgo
de
aceptación. En esta fusión mutua entre Dios y su siervo es Dios el que da el
primer paso a través de la manifestación de Su atributo de Rahmaniyyat (Clemencia), que comienza desde antes del nacimiento y continua
manifestándose a cada instante de la vida de la persona. Cuando la persona recuerda
estas bendiciones y establece una auténtica relación con Dios, Dios se aproxima
aún más a él, hasta el punto de fusionarse con él. Entonces, sus plegarias
adquieren una aceptación milagrosa. Hazur explicó que incluso en la vida
diaria, la persona ordinaria también contempla la aceptación de las oraciones
cuando invoca a Dios en estado de sufrimiento y extrema humildad. Hazur dijo
que en virtud de la cualidad divina de Rahmaniyyat,
Dios pone todos los medios terrenales y celestiales al servicio del hombre. Origina
la lluvia respondiendo a las oraciones y castiga a los enemigos oyendo las
oraciones.
Hazur se refirió a un sermón reciente suyo sobre la aceptación de las
oraciones de nuestros mayores piadosos y dijo que esta gente había alcanzado
sin lugar a dudas tal condición. Hazur dijo que aún existen tales personas en
nuestra Comunidad. Para alcanzar este rango, lo único que se precisa es sentir
atracción hacia Dios con sinceridad.
En el versículo 111 del Surah Bani Israel (17:111), Al-lah declara que
debemos invocarle con Sus diferentes nombres de acuerdo con nuestras
necesidades, pues Él tiene en cuenta Sus nombres, que son un reflejo de Sus
atributos y los utiliza de acuerdo con las necesidades de la persona que le
invoca. Por lo tanto, es obligación del creyente comprender y discernir estos
nombres e invocarle teniendo en cuenta Sus distintos atributos.
Hazur dijo que en el presente sermón había seleccionado distintas
oraciones para obtener la beneficencia divina. Dijo que nadie debe
enorgullecerse de las mercedes divinas (un puesto excelente, negocio próspero,
linaje o cualidades intelectuales), sino inclinarse aún más a Dios con
humildad.
Hazur dijo que Dios nos ha enseñado esta oración de José, un siervo piadoso
Suyo: “Oh, Señor mío, me has bendecido con una parte de
la soberanía y me has enseñado la interpretación de las cosas. Oh, Creador de
los cielos y la tierra, Tú eres mi Protector en este mundo y en el Más Allá.
Haz que la muerte me sorprenda en estado de sumisión a Tu voluntad y úneme a
los justos.” (12:102)
Esta oración es de agradecimiento a Dios
por el bien otorgado en este mundo, y de esperanza para una muerte en estado de
sumisión. Hazur dijo que esta oración coránica no se limita a exponer un
relato, sino que debe ser puesta en práctica por los creyentes para que puedan contarse
entre los piadosos a la hora de morir.
Hazur
expuso algunas de las innumerables bendiciones con que Dios nos ha agraciado en
los cielos y en la tierra para beneficio de la creación, como el día y la
noche, las estaciones, la vegetación, etc.…
y dijo que quienes meditan sobre estas bendiciones y son agradecidos a
Dios también meditan sobre el Más Allá e imploran el perdón. Hazur citó como
ejemplo el siguiente versículo del Santo Corán: “Que se acuerdan de Al-lah cuando están de pie, sentados y tumbados sobre su costado, y meditan
en la creación de los cielos y la tierra: “Señor nuestro, Tú no has creado esto
en vano; no ¡Santificado eres Tú!; ¡sálvanos, pues, del castigo del Fuego!”
(3:192). Refiriéndose a este versículo, el Mesías Prometido dijo que menciona a
la gente que, contrariamente a la gente materialista, no ponderan únicamente
sobre el fenómeno de la naturaleza en el sentido material, sino que meditan
sobre sus extensos beneficios y ventajas para la humanidad así como sobre Su
Creador, fortaleciendo así su fe.
Después
Hazur leyó las siguientes plegarias del Santo Corán: “Señor mío, concédeme la sabiduría y úneme a los
justos, y dame una verdadera reputación entre la posteridad” (26:82-84),
y: “Señor nuestro, concédenos de
nuestras esposas e hijos el consuelo de nuestros ojos, y haz de cada uno de nosotros un líder para
los justos” (25:75). Refiriéndose a la última oración, el Mesías Prometido
dijo que la persona no debe limitarse al deseo de tener hijos biológicos solamente.
El objetivo de la creación del hombre es la adoración a Dios, por lo que si la
persona en cuestión no sigue el camino recto, su deseo de tener hijos implicaría
dejar a un sucesor que continuaría con sus malas acciones. Dijo que el deseo de
tener hijos debe ser solamente para alcanzar el bien.
Hazur dijo que éste es el estándar que el Mesías Prometido deseaba ver
en los ahmadis respecto a sus hijos. En vista de los mandamientos coránicos, hizo
especial hincapié en la formación moral de los niños y en la oración través,
principalmente, del propio ejemplo.
Hazur dijo que los hijos de cada áhmadi son un depósito de la
Comunidad, y aquellos ahmadis que han consagrado a sus hijos (Waqfe Nau), son
padres de hijos que ofrecen sacrificios siguiendo el ejemplo de Ismael, por lo
que los padres deben mostrar el mismo ejemplo que mostró Abraham. Si cumplimos
los requisitos de la oración serán aceptadas nuestras oraciones Que Dios nos
ayude a elevar el rango de nuestras oraciones,
entendiendo la filosofía de la oración.
Finalmente, Hazur anunció que se disponía a dirigir la oración de
funeral in absentia por algunos ahmadis después del Yumah.