MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C7802B.FE2B0610" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Windows® Internet Explorer®. ------=_NextPart_01C7802B.FE2B0610 Content-Location: file:///C:/5A69C637/SpanishFridaySermonFebruary2nd,2007.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
La vida del Mesías Prometido
(as)
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Resumen del Sermón del Viernes
Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam
2 de Febrero, 2007
(NOTA: El equipo de Alislam=
asume la plena responsabilidad de cualquier error o información
incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes)
Haciendo referencia al sermón del pasado viernes en el que
habló de la amabilidad, compasión y benevolencia que el Santo
Profeta (p.b.D.) había recibido de la cualidad de Rahmaniyyat del Dios Clemen=
te,
Hazur dijo que en el presente sermón trataría de la vida del
verdadero y devoto seguidor del Santo Profeta (p.b.D.), el Mesías
Prometido, y del modo en que intentó seguir fielmente el modelo bend=
ito
de su maestro.
A pesar de llevar una vida intensamente activa por asumir la
responsabilidad ante el mundo entero de defender al Islam a través de
sus escritos, el Mesías Prometido siempre se afanó por mostrar
compasión y amabilidad hacia la humanidad. Su amabilidad proced&iacu=
te;a
de su deseo de mostrar agradecimiento al Dios Clemente y Magnánimo,
Quien le había informado a través de Su revelación que
debía dar ejemplo de amabilidad y compasión. Esta
compasión emergía de su angustia hacia el enfermo espiritual =
para
quien imploraba continuamente, así como para las necesidades
espirituales y materiales de la humanidad.
Lala Shrampat Rai, quien
presenció abundantes señales de la verdad del Mesías
Prometido, cayó enfermo en una ocasión a causa de un for&uacu=
te;nculo
muy virulento en su abdomen. El Mesías Prometido acudió a
visitarle a su humilde casa y, hallándole sumamente angustiado, le
consoló. Al día siguiente le visitó de nuevo
acompañado por un médico que asignó para su tratamient=
o. El
Mesías Prometido cubrió sus gastos médicos y prosigui&=
oacute;
visitándole diariamente. Cuando Lala
mejoró las visitas se hicieron intermitentes pero continuó
visitándole hasta que se recuperó totalmente.
Mehr Hamid era una persona humilde y sencilla que habitaba en las afue=
ras
de Qadian en las proximidades de un vertedero de basura. En una ocasi&oacut=
e;n
en que enfermó, el Mesías Prometido acudía a visitarle
junto con otras personas de la Comunidad de Qadian que escogía para =
acompañarle.
El hedor procedente de la basura resultaba molesto para los visitantes. Sin
embargo, esto no le impidió seguir visitando a =
Mehr
Hamid, a quien alentaba y daba una afectuosa conversación. Mehr Hamid trabajaba en el campo y era considerado un
siervo o vasallo. Sin embargo, el Mesías Prometido nunca le
discriminó. En realidad, la gente comentaba que le atendió me=
jor
que lo hubiera hecho con un pariente propio.
Aunque Dios había otorgado al Mesías Prometido un
corazón robusto y firme, era al mismo tiempo tan compasivo que no
soportaba ver a nadie sufriendo. Por esta razón, en ocasiones, no vi=
sitaba
al enfermo personalmente, sino que mostraba su preocupación de otro
modo. A pesar de todo, nunca se negó a visitar a ningún enfer=
mo
aunque su presencia le entristeciera.
Uno de sus seguidores, Ayub Baig Sahib, que vivía a cierta distancia,
cayó gravemente enfermo. En su lecho de muerte sintió un inme=
nso
deseo de ver al Mesías Prometido y le envió una carta y un
telegrama rogándole que viniera a verle. El Mesías Prometido =
también
se encontraba indispuesto en aquel momento, por lo que le envió una
carta muy conmovedora en la que exponía su incapacidad de viajar y e=
n la
que afirmaba que oraba fervientemente por su salud. Escribió que no
tenía palabras para transmitir su dolor y que apenas podía
sostener la pluma por tal dolor, y le pidió que le mantuviera al cor=
riente
diariamente.
El Mesías Prometido no solamente no rechazaba nunca a los
necesitados, sino que cubría sus necesidades antes de que tuvieran la
oportunidad de solicitar ayuda. Por ejemplo, percibiendo las necesidades
ajenas, solía proporcionar ropas de abrigo en invierno. Acostumbraba=
a
hacer esto con frecuencia sin importarle si se trataba de un amigo o enemig=
o,
musulmán o hindú. Al percatarse de las necesidades ajenas
prestaba ayuda antes de que le fuera solicitada. Ofrecía, sin
excepciones, el pago del viaj=
e a
quienes acudían a visitarle desde largas distancias.
Sheik Muhammad Naseem Ahmad Sahib era =
un
huérfano que se hallaba bajo los cuidados de la Comunidad y trabajaba
para un diario. Al nacimiento del primer hijo de Hazrat Khalifatul
Masih II, Nasir Ahmad, que murió en la infancia, se requirió =
el
servicio de una nodriza para el bebé. El Mesías Prometido
pidió el servicio de la esposa de Naseem
Sahib. Al inquirir sobre su salario, se dio cuenta que posiblemente no
alcanzaba hasta finales de mes. En una ocasión introdujo discretamen=
te una
pequeña cantidad de dinero en su habitación.
Nidal Singh fue un vehemente adversario de la misión del
Mesías Prometido hasta el punto de presentar una querella en los
tribunales. En el momento exacto en que se iba a celebrar el juicio cay&oac=
ute;
enferma una de sus familiares, para cuyo tratamiento era necesario el uso d=
el almizcle,
que no era fácil de encontrar. Tras indagar en sus alrededores, Nidal
Singh llegó finalmente a la puerta del Mesías Prometido para
pedir almizcle. El Mesías Prometido le entregó inmediatamente=
la
cantidad de que precisaba.
A su puerta acudían mujeres sencillas de campo, reclamando =
su
atención, a quienes el Mesías Prometido les atendía sin
demora, como si de alguna autoridad se tratara. Las mujeres que acudí=
;an
a solicitar medicinas le contaban sus desdichas y el Mesías Prometido
escuchaba con gran paciencia. En una ocasión, aparecieron algunas
mujeres en busca de medicinas en un momento en que se disponía a
escribir un documento muy importante. A pesar de ello, el Mesías Pro=
metido
permaneció de pie durante tres horas escuchando sus problemas. Consi=
deraba
esto un servicio a la religión y tenía disponible un surtido =
de
medicinas occidentales y griegas para ofrecer a la gente necesitada.
En muchas ocasiones se sentaba en el armazón de su cama con
niños quienes, jugando, le empujaban hasta la orilla (que no es
cómoda para sentarse) y le contaban sus cuentos, que escuchaba con
atención. Hicieran lo que hiciesen, el Mesías Prometido nunca=
les
reprendía.
Por otro lado estaban aquellos que se aprovechaban indebidamente d=
e la
amabilidad y bondad del Mesías Prometido y pedían sin cesar. =
En una ocasión, a causa de la escasez de lluvia, la
producción de cosecha disminuyó tanto que los agricultores so=
lo disponían
de grano para su propio consumo. Pidieron quedarse con el grano y compensar=
la
diferencia al año siguiente. El Mesías Prometido asinti&oacut=
e;.
Al año siguiente la cosecha fue abundante y se repuso la porci&oacut=
e;n del
paso año. Hazur aconsejó a los agricultores áhmadis a
seguir este ejemplo, especialmente en Sind (Pakistán), con los
agricultores de la región más desfavorecida de Thar.
El Mesías Prometido sentía compasión por todos
los seres vivos. En una ocasión sorprendió a Hazrat Jalifatul
Masih II intentando capturar pájaros cerrando la puerta del porche. =
Le
dijo: “Jovencito, no se captura a los pájaros que vuelan alred=
edor
de la casa. El que no tiene compasión carece de fe”. En otra
ocasión vio a unos niños que pretendían golpear a un p=
erro
que entraba en su vivienda. Les ordenó abstenerse de ello.
En otra ocasión, trajeron a un joven que cayó gravem=
ente
enfermo acompañado de su anciana madre. Desgraciadamente, el joven
falleció. El Mesías Prometido rezó por él la or=
ación
de funeral, que se prolongó tanto que algunas personas sufrieron mar=
eos.
Más tarde, el Mesías Prometido explicó que había
orado intensamente por el fallecido y no se detuvo hasta que le fue permiti=
do
entrar en el Paraíso.
Maulvi Abdul Kareem relata que su
apartamento se hallaba encima de Bait ut dua, y podía escuchar las fervientes sú=
plicas
del Mesías Prometido. El dolor y la angustia de sus súplicas =
eran
sumamente alarmantes para quien los escuchaba. Sus plegarias revestí=
an
la máxima angustia cuando imploraba para que la gente se salvara de =
la
peste a pesar de que la peste era el cumplimiento de una señal de su
verdad. Sin embargo, pedía para que los seres humanos se salvaran y
pudieran ser iluminados. Esta perfección se debía al ejemplo =
del
bendito modelo de su maestro, el Santo Profeta (p.b.D.).
Finalmente, Hazur leyó unos extractos de los escritos del
Mesías Prometido que reflejaban su pasión por la reforma de la
condición espiritual de la humanidad. Hazur dijo que la luz espiritu=
al
del Santo Profeta (p.b.D.) (Nure Muhammadi)
se está propagando en aceptación de las plegarias del
Mesías Prometido. Dijo que en el presente nosotros, sus esclavos,
estamos obligados a convertir a estas plegarias en parte de nuestras plegar=
ias
y, adoptando sus enseñanzas, a llevar su mensaje al mundo, para que
también podamos unirnos en difundir el Nure Muhammadi, para cuyo propósito se produjo el a=
dvenimiento
del Mesías Prometido, y nos unamos alzando el eslogan de “Nahno Ansarullah” (=
somos
los colaboradores de Al-lah (3:53). Que Dios nos ayude a ello.