CAPÍTULO 2

  

 LA PREDICACIÓN DEL ISLAM: DOS PUNTOS DE VISTA CONTRADICTORIOS

  


 

 

1. Cuando todos los métodos de persuasión fallaron (después de 13 años de predicación, el Profeta (sa) tomó la espada....esa espada eliminó la maldad y la perversión, las impurezas del corazón y la inmundicia del alma. La espada hizo algo más. Acabó con su ceguera, pudieron ver la luz de la verdad, y les curó también de su arrogancia; arrogancia que evita que la gente acepte la verdad... cuellos estirados y cabezas orgullosas se inclinaron con humildad.

 

                                                       Maulana Abul Ala Maududi

 

 

Muhammad predicó el Islam con una espada en una mano y el Corán en la otra.

 

                                                   Prof. Wilfred Cantwell Smith

 

2. Los críticos están ciegos. No pueden ver que la única espada que esgrimió Muhammad fue la espada de la misericordia, compasión amistad y perdón; la espada que conquista enemigos y purifica corazones. Su espada era más afilada que la de acero.

 

                                                   Gyanandra Dev Sharma Shastri

 

 Éstos son dos puntos de vista contradictorios sobre la forma en que se trasmitió al mundo el mensaje del Islam. Los críticos, especialmente los orientalistas, afirman que las guerras en las que luchó el Profeta del Islam (sa) fueron ofensivas y que la gente fue convertida a la fuerza. Sin embargo, según historiadores objetivos, este punto de vista no está apoyado por los hechos. El Profeta (sa) no hizo uso de la fuerza para predicar y todas las batallas que sostuvo fueron defensivas. La expansión del Islam se debió a la fuerza espiritual y moral del Profeta (sa).

 

     Sin embargo, el punto de vista de que el Islam fue extendido por la fuerza, es sostenido, desgraciadamente, por algunos líderes musulmanes. Al igual que los orientalistas, dividen la vida del Profeta (sa) en los períodos de la Mecca y de Medina. Mantienen que en la Mecca era débil e impotente, de ahí esa actitud acomodaticia y sumisa de coexistencia pacífica. Según esta escuela de pensamiento fue después, cuando ganó algún poder en Medina, y  recurrió a la espada.

 

     Si no se hubiese comportado así, no habría habido revolución espiritual en Arabia y no se habría propagado el Islam. El último Maulana Abul Ala Maududi (1) fue un destacado defensor de este punto de vista. En su libro "Al-Yihad fil Islam" el Maulana dice:

 

El Mensajero del Al-lah (sa) invitó a los árabes a aceptar el Islam durante 13 años. Utilizó todos los medios posibles de persuasión, les dio argumentos y pruebas incontrovertibles, les enseñó milagros y puso ante ellos su vida como ejemplo de piedad y moralidad. En resumen, utilizó todos los medios posibles de comunicación, pero su pueblo se negó a aceptar el Islam.

 

El final del citado pasaje ensombrece mi corazón, pero no queda más remedio que expresarlo.

 

Cuando todos los métodos de persuasión fallaron, el Profeta (sa) tomó la espada. La espada hizo algo más, acabó con su ceguera de forma que pudieron ver la luz de la verdad y, les curó también de su arrogancia; arrogancia que evita que la gente acepte la verdad; cuellos estirados y cabezas orgullosas se inclinaron con humildad.

 

Como en Arabia y otros países, la expansión del Islam fue tan rápida que en un siglo fue aceptado por la cuarta parte del mundo. Esta conversión tuvo lugar porque la espada del Islam rasgó los velos que habían cubierto los corazones de los hombres (2).

 

     La afirmación anterior es doblemente desafortunada porque fue realizada por un erudito musulmán que reclamó ser "mizay-shanasi-Rasul", es decir, el que se encuentra en completa armonía con el pensamiento y el corazón del Profeta (sa), en tanto en cuanto adquiere una medida de autoridad al explicar los verdaderos significados de las palabras y hechos del Profeta (sa). Esta reclamación, si se acepta, daría al pretendiente tanto o más derecho de representación que al Santo Profeta (sa), que disfrutó de una forma directa de la comprensión de la palabra de Dios. Esto significa que la interpretación del Maulana es trágica más allá de las palabras; ha sido hecha por un líder musulmán y repite una afirmación sin base de los enemigos del Islam. Los orientalistas desviados acusaron al Profeta (sa) de convertir a gente por la fuerza. La fraseología del Maulana parece glorificar al Islam, pero, en realidad, ratifica la acusación de los críticos europeos del Islam. R. Dozy dijo: "Los generales de Muhammad predicaron el Islam con la espada en una mano y el Corán en la otra". Smith aseveró que no fueron los generales, sino el propio Profeta (sa), quien "predicó con una espada en una mano y el Corán en la otra". George Sale escribió: "Cuando los seguidores del Profeta crecieron en número, él reivindicó que Dios le había permitido atacar a los no creyentes para destruir la idolatría y establecer la verdadera religión".

 

El Reverendo Dr. C. G. Pfander, que estuvo activamente comprometido en labores misioneras entre los musulmanes indios durante la última parte del siglo XIX, provocó gran malestar al escribir artículos controvertidos que mencionaban a "El falso Profeta del Islam". En uno de esos artículos dijo:

 

1. Durante 13 años Muhammad predicó su nueva religión en términos conciliadores y con gran paciencia.

 

2. Ahora (en Medina) llegó a ser Al-Nabiyyu bis Saif, "El Profeta espadachín", y desde entonces, el argumento más sólido del Islam ha sido la espada.

 

3. Si estudiamos el comportamiento de los seguidores de Muhammad (sa) observamos que no creían necesario seguir un código religioso y moral. Dios demandaba de ellos una sola cosa: que lucharan por Dios con espadas, flechas, puñales y sables para continuar matando (3).

 

     Tras esta introducción el Reverendo Dr. Pfander concluyó: "Hay que elegir entre Jesús, Palabra de Dios, y Hazrat Muhammad, hijo de Abdullah; entre el que se dedicó a actos de piedad y el que dedicó su vida a la espada" (4).

 

     Aloy Spranger, Henry Copey y muchos otros críticos del Islam siguieron la misma línea de ataque tanto contra el Islam como contra el Profeta (sa). Washington Irving dio un paso más; impreso en la portada de uno de sus libros hay una pintura imaginaria del Profeta (sa) con la espada en una mano y el Corán en la otra.(5)

 

     Si se compara todo lo que se ha expuesto hasta el momento con la cita de “Al-Yihad fil Islam", de Maulana Maududi, que abre este capítulo, se descubre que los críticos del Profeta (sa) están de acuerdo. Tanto el Maulana como los orientalistas mantuvieron que el Islam era de naturaleza violenta. Sin embargo, a pesar de esta convicción, Maulana creyó en el Islam cuando lo rechazó. Aparte del texto, no hay diferencia entre los párrafos 1,2 y 3 de la cita del Dr. Pfander y la cita del Maulana Maududi. Mientras uno muestra el respeto de un musulmán, el otro presenta el sarcasmo de un crítico amargo.

 

     Las observaciones despectivas de los orientalistas sobre el Profeta del Islam (sa) son tan sorprendentes como dañinas. A veces provienen de la ignorancia, pero la mayoría de la malicia. La hostilidad hacia el Islam deforma la objetividad de los historiadores más equilibrados. Pero lo más nocivo de todo son los escritos de musulmanes que reclaman devotamente seguir al Profeta (sa) aún presentándolo a través de la ignorancia o de la arrogancia como un bárbaro que esgrimió la espada para convertir y conquistar.

 

     Maulana Maududi no estaba convencido de la belleza inherente del Islam, o de que podía conquistar corazones mediante su fuerza espiritual tanto en el pasado como en el presente. Él dijo:

 

Las relaciones humanas y las asociaciones están tan integradas que ningún estado puede tener completa libertad de acción dentro de sus propios principios, a menos que esos mismos principios estén en vigor en un país vecino. Por lo tanto, los grupos musulmanes no se contentarán con el establecimiento de un estado islámico en una sola área. Dependiendo de sus recursos tratarían de expandirse en todas direcciones. Por un lado extenderán su ideología y por otro invitarán a la gente de todas las naciones a aceptar su Credo, pues la salvación reside sólo en él. "Si su estado islámico tiene poder y recursos luchará contra gobiernos no islámicos hasta destruirlos y establecerá estados islámicos en su lugar." (6)

 

     Maulana Maududi apoya los retorcidos puntos de vista de Sir William Muir sobre el Profeta (sa) y el Islam. En su biografía del Profeta (sa) en la cual se refiere al "falso Profeta del Islam" (7) a la solicitud del Dr. Pfander, Sir William Muir dijo: "la espada de Mahoma y el Corán son los peores enemigos de la civilización, la libertad y la verdad que el mundo jamás ha conocido" (8).

 

     El gran líder hindú Gandhi, en sus primeras épocas, debe haber estado influenciado por una visión distorsionada del Islam al decir: "El Islam nació en una atmósfera de violencia; en aquel momento su fuerza determinante fue la espada, y aún hoy es la espada". Pero Gandhi era un observador de gran intuición y por consiguiente modificó su opinión y escribió en India joven: "Cuanto más estudio más descubro que la fuerza del Islam no reside en la espada".

 

     Otros hindúes- incluso, los  Aria Samayists, que realizaron un estudio objetivo del Islam- siguieron a Gandhi en su "descubrimiento". El Pandit Gyanandra Dev Sharma Shastri dijo:

 

Los desviados críticos del Islam y especialmente los que quieren provocar enfrentamientos entre hindúes y musulmanes en el país, dicen que Hazrat Muhammad, después de conseguir poder en Medina no pudo mantener su fachada de misericordia y bondad. Allí utilizó la fuerza y la violencia y se convirtió en un profeta sanguinario para conseguir el objetivo de su vida: poder, status y riqueza. Malogró su propio ideal de paciencia, moderación y tolerancia. Pero éste es el punto de vista de aquellos observadores que tienen prejuicios y son partidistas, que son intolerantes y cuyos ojos están cubiertos por un velo de ignorancia. Ellos ven fuego en vez de luz, fealdad en lugar de belleza y maldad donde hay bondad. Distorsionan y presentan todas las buenas cualidades como grandes vicios. Son el reflejo de su propia depravación...

 

     Los críticos están ciegos. No pueden ver que la única espada que esgrimió Muhammad fue la espada de la misericordia, compasión, amistad y perdón - la espada que conquista enemigos y purifica corazones- Su espada era más afilada que la de acero".(9)

 

¡Sin comentarios! Uno solo desearía que Maulana Maududi seguidor del Profeta Muhammad (sa), hubiese sido tan justo con el Profeta (sa), como lo fue el seguidor de Krishna (as). Los no musulmanes que han estudiado la historia del Islam, han tenido que admitir que el Profeta (sa), no sólo fue magnánimo y bondadoso, sino también un dechado de virtudes humanas. Otro hindú, el editor del Sat Updaish escribió:

 

Algunos dicen que el Islam fue predicado por la espada, pero no podemos estar de acuerdo con este punto de vista. Lo que se intenta imponer a la gente por la fuerza es rechazado inmediatamente. Si el Islam hubiese sido impuesto a la gente mediante la opresión no existiría hoy el Islam. ¿Por qué? Si existe es porque el Profeta del Islam tenía fuerza espiritual, amaba a la humanidad y estaba guiado por el ideal del bien último. (10)

 

La postura anti-musulmana del movimiento Arya Samay es harto conocida. Su fundador, Swani Dayanand, fue sumamente crítico con el Islam y su Profeta (sa) y sin embargo un hindú hizo la siguiente declaración en una reunión patrocinada por Arya Samay en Lahore. El editor de revista Védica y un antiguo profesor de Gurukul, Kangri Ram Dev, dijo:

 

Estando en Medina, Muhammad Sahib (la paz sea con él) mantuvo embelesados a los árabes; los llenó de fuerza espiritual; fuerza que hace Devtas (dioses) a los hombres.... Es falso decir que el Islam se extendió por la fuerza de la espada. Es un hecho, que nunca se blandió la espada para propagar el Islam. Si la religión puede expandirse por la fuerza, cualquiera podría intentarlo hoy.(11)

 

     La última frase del pasaje anterior es un reto que nadie aceptaría jamás, ni siquiera Maulana Maududi. Ninguna espada puede cambiar un corazón y tornar la creencia en descreimiento. Hubo una larga cadena de profetas antes del Profeta del Islam (sa) y es una verdad histórica que todos los profetas se opusieron al uso de la fuerza. Cada vez que un profeta enseñaba la verdadera religión, se le oponían con la espada y sin embargo, la verdadera religión, se extendió y la espada no pudo ponerle límite. Si todos los profetas anteriores y sus seguidores pudieron soportar el poder de la espada ¿Cómo es posible que Muhammad (sa) pudiera haber adoptado una actitud diferente y haber blandido la espada, instrumento de presión y no de verdad?. No existe mayor injusticia que acusarle de utilizar la fuerza para cambiar las creencias de la gente.

 

     Otro erudito no musulmán, el Dr. D.W. Leitz, para rebatir esta falsa acusación, basó su argumento en el propio Corán. Dijo:

 

Todos estos argumentos, expuestos para probar que el fin de Yihad era extender el Islam por la fuerza, son refutados por el Corán. El Corán dice que el objetivo de la Yihad es proteger las mezquitas, las iglesias, las sinagogas y los claustros.(12)

 

Tras esta clara defensa del Profeta (sa), dejemos que los llamados musulmanes que le acusan de blandir la espada respondan a esta pregunta coránica: "¿No meditarán, pues, en el Corán, o es que sus corazones están cerrados por dentro?"(47.25). Maulana Maududi, autor del voluminoso comentario sobre el Corán, Tafhim-ul-Quran, debe haber leído este versículo muchas veces ¿Cómo no se dio cuenta de que interpretar el Corán con fines políticos podría arrastrarle por mal camino? Maulana dice entonces:

 

Ésta fue la política adoptada por el Profeta (sa) y sus bien adiestrados califas. Arabia donde el Partido musulmán se formó por primera vez fue la primera en ser dominada. Después de esto, el Profeta (sa) envió invitaciones a todos los países vecinos, pero no esperó a ver si se aceptaban las mismas. Tan pronto como adquirió poder comenzó el conflicto con el Imperio Romano, Abu Bakr se convirtió en el líder del Partido después del Profeta (sa) y atacó tanto al Imperio Romano como al Persa y Omar ganó finalmente la guerra.(13)

 

     Esto es virtualmente una declaración de guerra contra todos los estados vecinos no musulmanes. Sólo están seguros mientras el estado musulmán es débil. Si el pasaje anterior hubiese sido escrito por un historiador marxista del Partido Comunista, no se le habría concedido una segunda lectura, pero es la opinión considerada de un líder musulmán de la talla de Maulana Maududi. Como tal, es ciertamente mucho más insultante para el Profeta (sa) que todo lo que han escrito Muir, Pfander, Smith y otros críticos del Islam. El pasaje anterior de Maulana fue traducido del original urdu. Las palabras "Partido Musulmán" fueron utilizadas deliberadamente por Maududi. Degradó la Umma musulmana al estatus de un partido político. Conocía muy bien la diferencia entre las dos palabras, puesto que él dijo en otro libro: "La otra palabra que el Corán ha usado por "partido" es "Umma"(14). Habiendo considerado a los musulmanes partido político, Maulana bien inconscientemente, o más probable de forma deliberada, compara al Profeta (sa) con el líder de un partido político, asignándole la moral de un político ¿Cómo puede uno si no, explicarse el siguiente pasaje escrito por el Maulana?

 

Después de esto, el Profeta (sa) envió invitaciones a todos los países vecinos, pero no esperó a ver si se aceptaban las mismas. Tan pronto como adquirió poder comenzó el conflicto con el Imperio Romano.

 

     Es asombroso que un erudito musulmán pudiera incluso sugerir que el Profeta fue culpable de una invasión al estilo Hitler - Naauzu bil-lah (15). El Profeta fue el Príncipe de la Paz, no un invasor. Maulana Maududi amó el poder político y desgraciadamente esto tiñe su interpretación de la historia Islámica. Pero el Islam no necesita políticos que lo sostengan. En Bengala, hoy Bangladesh, los musulmanes eran una minoría infinitesimal, a mediados del siglo XVIII, cuando los británicos cogieron la administración de manos de los Mogoles. En el momento en que Bengala se hizo independiente en 1947, los musulmanes eran mayoría. Los musulmanes no tenían el control político de la zona ni había ninguna migración de musulmanes procedentes del Norte de la India durante el mandato británico. Este incremento de la población musulmana en Bengala se debió a la conversión pacífica de trashumantes sufis, misioneros musulmanes ambulantes y de los Imames de las mezquitas de los pueblos.

 

     La observación de Thomas Arnold al respecto es significativa, dijo: "El Islam ha conseguido sus más grandes y duraderos triunfos misioneros en tiempos y lugares en que su poder político ha sido más débil"(16). Maulana Maududi probablemente nunca leyó la historia del Islam en Bengala, Malasia o Indonesia. Estaba tan embelesado por las conquistas turco-afgana y mogolas que nunca encontró tiempo para observar, que el mayor país musulmán del mundo, Indonesia, nunca tuvo conquistador musulmán, que allí no hubo lucha, ni violencia. Ése fue el caso también de Malasia.

 

     El Profeta (sa) fue obviamente inocente. Empuñó la espada únicamente en defensa propia y sólo cuando la agresión se hizo insoportable. He aquí lo que un objetivo sij tiene que decir al respecto:

 

Al principio los enemigos del Profeta pusieron toda suerte de trabas a su vida y a la de sus seguidores. Así que el Profeta (sa) pidió a sus seguidores que abandonaran sus hogares y emigraran a Medina. Prefirió emigrar a luchar contra su propia gente, pero cuando la opresión fue más allá de los límites de la tolerancia, empuñó su espada en defensa propia. Los que creen que la religión puede extenderse por la fuerza están tan locos, que no conocen ni los caminos de la religión, ni los caminos del mundo. Están orgullosos de esta creencia porque están a años luz de la verdad.(17)

 

¿Quién sabe más: un periodista sij o el Mizay Shanasi Nabuwwat? (18).