CAPITULO 6
RETRACTACIÓN
|
" Escribidme el nombre de todo el que se llame a sí mismo musulmán". Muhammad (sa) El concepto de apostasía, tal y como existía en el Cristianismo medieval y fue expuesto por el Maulana Maududi, es ajeno al Islam. No hay siquiera una palabra sobre ella en el idioma árabe. Es indudable que algunos primeros eruditos musulmanes de la ley consideraban una ofensa capital la retractación del Islam, pero su definición de "musulmán" era tan amplia, que nadie que se llamase a sí mismo musulmán podía estar incluído en ella. El Profeta (sa) nos dió dos definiciones de musulmán. Con ocasión del primer censo de Medina, el Profeta (sa) dijo: "Escribidme el nombre de todo el que se llame a sí mismo musulmán" (1). En otra ocasión el Profeta (sa) dijo: "El que reza como nosotros rezamos, y se vuelve a nuestra "Qiblah" y come lo que sacrificamos de forma ritual, es un musulmán; es "dhimmat-Allah" y "dhimmat al -rasul". No pongais, pues, a Al-lah en contravención con su "dhimmah" (responsabilidad)" (2). Pero el Maulana Maududi y los "ulemas", que apoyaban las dictaduras y las autocracias en los países musulmanes, han añadido varias calificaciones a la simple definición del Profeta (sa). En las palabras de Al-Ghazali (450-505 dH/1058-1113 dC) han limitado: "La inmensa misericordia de Dios para hacer del paraíso la reserva de una pequeña camarilla de teólogos" (3). El antiguo jefe de justicia de Pakistán, Muhammad Munir, que presidió la Comisión de Investigación de los disturbios del Punjab (Pakistán) en 1953, ha resumido el resultado de su esfuerzo. Dijo: Teniendo a la vista las diversas definiciones dadas por los "ulemas",¿ se necesita algún comentario salvo que ninguno de los dos teólogos eruditos coinciden en lo fundamental? Si intentamos nuestra propia definición, como ha hecho cada teólogo erudito, y dicha definición difiere de las restantes, todos nosotros abandonamos el redil del Islam. Si adoptamos la definición dada por cualquiera de los "ulemas", permanecemos siendo musulmanes según el punto de vista de ese "alim", pero "kafirs" según la definición de todos los demás (4). La observación del Juez Munir debe leerse con relación a la reprimenda del Profeta (sa) a Usama b. Zayd. Según Ibn Ishaq, en la incursión de Ghalib b. Abdullah al-Kalbi, Usama b. Zayd y otro, mataron a un hombre. Informando de este incidente, Usama b. Zayd dijo: Cuando un hombre de Ansar y yo le dimos alcance y le atacamos con nuestras armas, pronunció el "Shahadah" pero no nos contuvimos y le matamos. Cuando regresamos al Profeta (sa) y le contamos lo ocurrido, dijo: "¿Quién te absolverá Usama, de ignorar la confesión de fe?" Le dije que el hombre había pronunciado las palabras con la simple intención de escapar de la muerte, pero repitió su pregunta y continuó haciéndolo hasta que lamenté haber sido jamás un musulmán antes de ese día y haber matado al hombre. Le rogué me perdonase y le prometí que jamás mataría a un hombre que pronunciase el "Shahadah". El Profeta (sa) dijo: "¿Dirás eso después de mí (tras mi muerte), Usama?" Y le dije que sí (5). El Profeta (sa) sabía que a pesar de su preocupación por la vidas de los musulmanes que pronunciaban el "Shahadah", seguirían siendo matados bajo el nombre del Islam por personas equivocadas. Según el informe en el "Musnad Imam Ahmad Hanbal", el Profeta (sa) preguntó también a Usama si había abierto el corazón de su víctima para comprobar la autenticidad de su fe (6). Y, sin embargo, los hambrientos de poder y políticamente orientados "ulemas" continúan incitando a los musulmanes ignorantes a matar a sus hermanos musulmanes, cuyo punto de vista difería ligeramente del suyo propio, como si, al abrir sus corazones, hubieran descubierto que su fe era falsa. En lo que respecta a la retractación, el Corán utiliza la palabra "irtadda", que significa que nadie tiene derecho a declarar a ningún otro musulmán "murtadd". Como explica Iman Raghib Isfahani (7), la palabra "irtidad" significa volver sobre los pasos de uno al punto de origen. La palabra se asocia especialmente con la retractación, retorno a "kufr" (incredulidad) desde el Islam, por ejemplo, "En verdad, quienes vuelven las espaldas después de que se les ha manifestado la guía" (47.26) y "Quienes de vosotros renieguen de su religión" (5.55). El Santo Corán ha utilizado la palabra "ridda" en su forma intransitiva ( es decir, "iftial") que significa que todo el mundo tiene una opción pero que a nadie se le ha dado el derecho de declarar apóstata a otra persona. Es una acción voluntaria y ningún agente externo puede tomar parte en ella. Este aspecto de libre voluntad distingue "irtidad" del concepto cristiano y maududiano de apostasía que comentamos en el capítulo anterior. La apostasía y su castigo requiere una autoridad externa, la Iglesia o el Estado. Es una ejecución o, más bien, un asesinato. "Irtidad" es un suicidio. Uno puede ejecutar o asesinar pero nadie puede "suicidar" a alguien. "Surah Al-Kafirun", revelado en el primer período del ministerio del Profeta (sa), es una definición directa de política sobre el tema de la libertad de conciencia. Se pidió al Profeta (sa) que dijese a los no creyentes que no había absolutamente ningún punto de encuentro entre su forma de vida y la del Profeta (sa). Como estaban en completo desacuerdo, no sólo en lo que respecta a los conceptos básicos de religión sino también en lo referente a sus detalles y otros aspectos, no podía existir posiblemente ningún compromiso entre ellos. De ahí, "Para vosotros vuestra religión, y para mí mi religión" (109.7). También se le dijo repetidamente al Profeta (sa) que no se preocupase si los no creyentes no estaban preparados para aceptar su mensaje. No era su "wakil" (guardián). Dios dice: "Mas tu pueblo lo ha rechazado a pesar de ser la verdad. Diles: "¡No soy vuestro guardián!""(8). Esta afirmación se hizo en el período de la Meca, cuando el Profeta (sa) y sus seguidores eran perseguidos. Sin embargo, a su llegada a Medina, la afirmación era exactamente la misma, aun cuando tenía ya el poder. De hecho, era aun más explícita. "Al-Baqarah" fue el primer "surah" de Medina en que se trató el tema de la libertad de conciencia. El versículo 257 del "surah" contiene la declaración más clara al respecto: No debe haber coacción en la religión. Ciertamente, lo recto ha quedado separado de lo erróneo; así, quien se niegue a ser conducido por los pecadores, y crea en Al-lah, ha agarrado con seguridad una empuñadura fuerte, que no tiene grietas. Y Al-lah es quien todo lo oye, Omnisciente. Esta es la declaración confiada de un profeta que ha organizado una "umma" en una ciudad donde su poder es supremo. Para que no se malinterprete el tema del "yihad", se dice a los musulmanes que la verdadera virtud reside en las buenas obras y en la buena fe (255-258), y se trae a la memoria la Majestad de Dios en el versículo de entronización (256). El mandamiento de "no coacción en la religión" viene inmediatamente detrás del versículo de entronización. Los lectores del Corán podrían haber pensado que Dios quería que los musulmanes extendiesen el Islam por la fuerza, debido a la llamada a luchar contra los enemigos de la "umma" y a ofrecer sacrificios especiales a Al-lah. Así que el versículo dice a los musulmanes en términos no dudosos que no recurran a la violencia en nombre de la conversión. Puede medirse la importancia de este versículo de un "hadiz" citado en "Yami de Tirmidhi". Dijo que el apogeo del Corán es "Al-Baqarah" y que Satanás no entrará en el hogar de nadie que recite diez versículos de este capítulo (por ejemplo, los cuatro primeros versículos, el versículo de entronización, los dos versículos que le siguen, 257-258, y los tres últimos versículos). Este principio de no coacción se reiteró tras la victoria de Badr (3.21) y también en "Al-Ma'idah", que es el último "surah" revelado. Ahora que la autoridad de Muhammad (sa) estaba totalmente establecida, no sólo en Medina sino también en la Meca, era vital poner énfasis en que el único papel del Profeta (sa) era llevar la palabra de Al-lah. "Obedeced a Al-lah y al Mensajero y manteneos en guardia. Pero si os alejáis, sabed que a nuestro Mensajero sólo corresponde la transmisión clara del Mensaje" (5.93). Y finalmente, "Al Mensajero corresponde sólo la transmisión del Mensaje. Y Al-lah conoce lo que reveláis y lo que ocultáis" (5.100). La creencia religiosa es un asunto personal. Sólo Dios, no el Estado o las autoridades religiosas, sabe lo que uno le revela o lo que uno le oculta. Este versículo lleva al tema de los "munafiqun", los hipócritas. El término "munafiqun" describe a los habitantes de Medina que habían aceptado aparentemente el Islam, pero cuya creencia era sospechosa por varias razones. Hay muchas referencias a ellos en el Corán, pero en cuatro pasajes se les define como "murtadd" (los que se retractan). La primera referencia está en "Surah Muhammad". Es un "surah" de Medina que describe brevemente los objetivos de la guerra según el Islam. Dice que mientras los creyentes dan la bienvenida a una revelación que les llama a luchar por Al-lah, los "munafiqun" sienten que son llevados a su exterminio. De esta forma, se separa a los verdaderos creyentes de aquellos cuya fe es superficial o falsa. Continúa diciendo: En verdad, quienes vuelven las espaldas ("artaddu") después de que se les ha manifestado la guía, es porque Satanás los ha seducido y alienta en ellos falsas esperanzas. Esto es porque dijeron a quienes odian lo que ha revelado Al-lah: "Os obedeceremos en algunos asuntos", mas Al-lah conoce sus secretos (47.26-27). Los versículos citados anteriormente no mencionan castigo alguno para estas personas. La siguiente referencia a los "munafiqun" está en el "Surah Al-Munafiqun", que fue revelado hacia finales del año 6dH/628 dC. El "surah" expone la infidelidad y la falta de honradez de los "munafiqun" y condena su abierta profesión de fe como falsa y traicionera. Esta fue una reprimenda pública: Al-lah es testigo de que los "munafiqun" son ciertamente embusteros. Han hecho de sus juramentos un escudo; de este modo apartan a "los hombres" del camino de Al-lah. Qué perverso es en verdad lo que han estado haciendo. Y es porque en primer lugar creyeron y después dejaron de creer. Se les puso, pues, un sello en sus corazones y, "en consecuencia", no comprenden...... Son el enemigo. Cuídate, pues, de ellos.....Para ellos es igual que pidas o no pidas perdón por ellos, pues Al-lah nunca los perdonará, Al-lah no guía a la gente rebelde (63.2-7). Las dos últimas referencias a los "munafiqun" están en uno de los últimos "surahs" revelados, "Al-Taubah": "No os excuséis. Ciertamente dejasteis de creer después de haber creído. Si perdonáramos a un grupo de vosotros, castigaremos a otro grupo, porque han sido culpables"(9.66). Los perdonados son obviamente "munafiqun" que se arrepintieron y se convirtieron en musulmanes sinceros. Respecto a los que serán castigados, leemos en un versículo posterior: "Al-lah promete a los "munafiqun", hombres y mujeres, y a los incrédulos, el Fuego del Infierno, en el que morarán. Esto les bastará. Pues Al-lah los ha maldecido y tendrán un castigo duradero" (9.68).Y, finalmente: Juran por Al-lah que no dijeron nada. Pero en verdad usaron un lenguaje blasfemo," y no creyeron después de haber abrazado el Islam"..... Por tanto, si se arrepienten, mejor sería para ellos; pero si se apartan, Al-lah les inflingirá un castigo doloroso en este mundo y en el Más Allá, y no tendrán ni amigo ni abogado en la tierra (9.74) (9). El Profeta (sa) sabía que Abdullah b. Ubayy b. Salul era el líder de los "munafiqun", pero no emprendió ninguna acción contra él. Al contrario, el Profeta (sa) rezó por él a su muerte. Parece que Umar b. al-Khattab dijo: Cuando el Profeta (sa) fue y permaneció al lado del cadáver de Abdullah b. Ubayy y estaba a punto de rezar, le pregunté:"¿Vas a rezar por un enemigo de Dios?" El Profeta (sa), sonrió y dijo: "Quédate detrás de mí Umar. Se me ha dado una elección y la he tomado. Se me dijo: "Pide perdón por ellos o no lo pidas. Si pides perdón por ellos setenta veces, Dios no les perdonará. Si supiera que por pedir perdón más de setenta veces sería perdonado, lo haría". Entonces rezó por él y acompañó su cadáver y permaneció en su tumba hasta que fue enterrado (10). La libertad de conversión es la prueba de fuego de "no coacción en la religión". No puede ser una libertad en un sólo sentido, la libertad de entrar en el Islam, pero no de dejarlo. Hay diez referencias directas a la retractación en el Corán: una en el "surah" de "Al-Nahl" de la Meca, y las nueve restantes en los "surahs" de Medina. En ninguno de estos versículos existe el más leve indicio de pena capital para los que se retractan. Una de las afirmaciones más explícitas del Corán sobre la retractación es el versículo 143 de "Al-Baqarah". La "Qiblah" fue cambiada de Jerusalén a la Meca en el segundo año de la Hégira. Ibn Ishaq informa: Y cuando se cambió la "Qiblah" de Siria a la Kaaba, Rifaa b. Qays, Qardam b. Amr, Kab b. al-Ashraf, Rafib Abu Rafi, al-Hayyaj b. Amr y un aliado de al-Rabi b. de Kab, al-Rabi b. Abul-Huqayq y Kinana b. al-Rabi b. Abul Huqayq vinieron al Profeta (sa) y le preguntaron: "¿Por qué has vuelto tu espalda a la "Qiblah" que acostumbrabas a mirar cuando reclamabas seguir la religión de Abraham? Si volvieses a la "Qiblah" en Jerusalén, te seguiríamos y declararíamos que tú estabas en lo cierto". Su única intención era apartarle de su religión. Así que Dios dijo: "Señalábamos la "Qiblah" que observabais anteriormente, sólo para distinguir entre los que seguirán al Mensajero y los que no, para probarlos y excluirlos. En verdad, fue una prueba muy dura salvo para los que eran guiados por Al-lah (11). El Corán no prescribe castigo alguno para los que se retractan. Y la historia no registra el castigo de nadie que se retractara tras el cambio de la "Qiblah". El "Surah Al-Imran", que se reveló después de la victoria de Badr, 2dH/624 dC, contiene los dos siguientes versículos que mencionan la retractación de algunos de los judíos de Medina: ¡Oh gente del Libro! ¿por qué confundís la verdad con la falsedad y ocultáis la verdad a sabiendas? (3.72) Y una parte de la gente del Libro dice: "Creed al comienzo del día en lo que ha sido revelado a los creyentes y no creáis al final del mismo; tal vez así regresen" (3.73). Ibn Ishaq ha dado los nombres de los que tramaron esta conspiración: Abdullah b. Sayf, Adiy b. Zayd y Al-Hariz b. Auf coincidieron en su pretensión de creer en el mensaje de Muhammad (sa) y sus Compañeros en una ocasión y lo negaron en otra para confundirlos. El objeto fue hacerles seguir su ejemplo y renunciar a su religión (12). No se castigó a ninguno de estos tres judíos. Hay otra referencia en "Al-Nisa". Dice: "A quienes creen, dejan de creer, creen de nuevo, otra vez dejan de creer y luego aumentan en su incredulidad, Al-lah nunca los perdonará y los guiará al camino recto" (4.138). El que se retracta no puede permitirse el lujo repetido de creer y no creer cuando el castigo es la muerte. Un hombre muerto no dispone de otra nueva oportunidad para lo mismo. La conducta del Santo Profeta (sa) inspirada por Dios, la "Sunnah", es la segunda fuente del "Sharia". Y tampoco existe en ella castigo alguno para la conversión desde el Islam. Se conservan en el "sirah" y en el "hadiz" los nombres de los que fueron ejecutados por el Profeta (sa) así como los de los que se retractaron y rechazaron el Islam durante su vida. Un beduino árabe fue convertido al Islam por el Porfeta (sa) y al poco tiempo padeció de fiebre mientras estaba en Medina. Pidió al Profeta (sa) que le liberase de su promesa. Lo solicitó tres veces y se le negó otras tantas. Abandonó Medina sin ser molestado. Cuando el Profeta (sa) oyó hablar de su partida, hizo la siguiente observación: "Medina es como un horno que separa la escoria de lo puro" (13). Ibn Ishaq informa que el Profeta (sa) había dado instrucciones a sus comandantes cuando entraron en la Meca, de luchar solamente contra los que ofreciesen resistencia. Las únicas excepciones fueron los siguientes criminales a los que se dio muerte aun cuando se les hubiese encontrado envueltos en las cortinas de la Kaaba (14) 1. Abdullah b. Sad b. Abi Sarah. 2,3,4. Abdullah b. Jatal de B. Tayam b. Ghalib y sus dos hijas bailarinas que acostumbraban a entonar canciones satíricas sobre el Islam. Una de ellas fue Fartana, el nombre de la otra no está citado por Ibn Ishaq. 5. Al-Huwayriz b. Nuqaydh b. Wahb b. Abd b. Qusayy. 6. Maiqis b. Subabah. 7. Sarah, esclava liberada de uno de los B. Abdul Muttalib. 8. Ikrama b. Abu Yahl. (15) Abdullab b. Sad fue uno de los escribientes del Profeta (sa) en Medina. Se retractó y desertó a la Meca con los no creyentes. Puesto que escribió la revelación, dictada por el Profeta (sa) y gozó de una posición de confianza, su deserción tuvo que crear confusión entre los Quraish de la Meca sobre la autenticidad de la propia revelación. Después de que la paz volviese a la Meca, su hermano de leche, Uzman b. Affan, intercedió ante el Profeta (sa) en su nombre y fue perdonado (16). Si hubiese habido un castigo coránico para la retractación, el Profeta (sa) no lo habría hecho. La política de intercesión del Profeta (sa) respecto al castigo "hadd" se ilustra muy bien por el incidente de la mujer "Majzumi" a quien se encontró culpable de robo. Cuando Usamah b. Zayd intercedió por ella, el Profeta (sa) le reprendió y le dijo: "¿Intercedes por un castigo prescrito por Al-lah? Observa esto: si Fátima, hija de Muhammad, fuese alguna vez culpable de robo, ten por seguro que le cortaría la mano". El Profeta (sa) envió a Abdullah b. Jatal a recoger el "zakat" acompañado por un servidor ansar. Cuando terminaron, pidió a su compañero que matase a una cabra y le preparase algo de comida antes de acostarse. Cuando se despertó, el hombre no había hecho nada, así que le mató lleno de ira y posteriormente se retractó y desertó a la Meca Quraichita (17). Said b. Hurayz al-Majzumi y Abu Barzh al-Aslami le ejecutaron por el asesinato de un musulmán ansar (18). Una de las dos hijas cantantes de Ibn Jatal, fue matada por crear inquietud al entonar canciones satíricas; la otra fue perdonada (19). Al-Huwayriz b. Nuqaydh que estaba en el partido de Habbar b. al-Aswad b. al-Muttalib b. Asad, dio alcance a la hija del Profeta (sa), Zaynab cuando viajaba de la Meca a Medina. Al-Huwayriz azuzó el camello de Zaynab. Estaba embarazada y tuvo un aborto a causa del ataque teniendo que regresar a la Meca. El Profeta (sa) envió a una serie de personas con órdenes de matar a Habbar b. al-Aswad o Al-Huwayriz si los encontraban, pero Al-Huwayriz escapó. En otro informe, Hisham dice que Al-Abbas b. Abd al-Muttalib puso a Fátima y a Umm Kulthum, las dos hijas del Profeta (sa), sobre un camello para llevarlas de Meca a Medina. Al-Huwayriz azuzó al animal de forma que lanzó a las dos mujeres (21). Finalmente, Ali lo mató en la Meca (22). Maqis b. Subabah vino de Medina a Meca y dijo: "Vengo a verte como musulmán en busca de recompensa por mi hermano a quien le mataron por equivocación". El Profeta (sa) ordenó que se le pagase por su hermano Hisham. Habiendo recibido la recompensa, Maqis permaneció con el Profeta (sa) durante un rato. Pero tan pronto como tuvo oportunidad mató al asesino de su hermano, se retractó y desertó a la Meca (23). Numaylah b. Abdullah ejecutó a Maqis por matar a un ansar en cuyo nombre ya había sido realizado el pago por la muerte de su hermano (24). Sarah, que fue acusada de crear desórdenes, no fue ejecutada durante la vida del Profeta (sa). Ikrama b. Abu Yahl huyó al Yemen. Su esposa, Umm Hakim, se hizo musulmana y pidió inmunidad para él, siendo ésta garantizada por el Profeta (sa) (25). No parece haber evidencia de que el Profeta (sa) castigase a nadie por retractarse del Islam. La muerte del Profeta (sa) en el año 11 dH/632 dC, enfrentó a la joven administración musulmana con una crisis importante. Estallaron desórdenes en zonas de la Península y muchas tribus se separaron de Medina rehusando pagar el "zakat". Se conoció a este movimiento como "Al-Riddah". La principal misión del sucesor del Profeta, Abu Bakr, fue dominar este malestar. Sin embargo, su primer trabajo, fue enviar la expedición que el Santo Profeta (sa) había ordenado antes de su muerte. Así que se envió un ejército, bajo el mando de Usamah b. Zayd b. Hariz, a la frontera siria el segundo día después de la proclamación de su califato. Después de que Usamah y su ejército hubieron partido, la mayor parte de las tribus abandonaron Medina. Sólo la Meca, Medina y sus alrededores, permanecieron leales a la administración central. Los agentes musulmanes nombrados para las tribus rebeldes por el Profeta (sa), justo antes de su muerte, fueron obligados a abandonar sus puestos y regresar a Medina. Fue una auténtica revuelta. Habiendo decidido luchar contra los rebeldes, Abu Bakr envió mensajeros a algunas tribus leales para que acudieran en su ayuda. Mientras Abu Bakr esperaba los refuerzos, Jaryah b. Hism, conducido por Unaynah b. Hism al-Fazari y Al-Aqra b. Habis al-Tamimi, realizaron un ataque por sorpresa contra los musulmanes, éstos huyeron en la confusión, pero se reagruparon y contraatacaron a los hombres de Jaryah, que fueron derrotados. Antes de la escaramuza de Dhu al-Qassa, una delegación de tribus árabes fue a Medina a negociar con Abu Bakr la cuestión del "zakat", pero Abu Bakr se negó. Algunos primeros e importantes "muhayirun" discreparon de la decisión de Abu Bakr de luchar contra los que se negaban a pagar el "zakat". Que estas tribus estuviesen deseosas de negociar, demostró que no se habían retractado, y no querían romper sus relaciones con Medina, aunque no estuvieran preparadas para aceptar el control de Medina sobre ellas. La cuestión no era creer en Al-lah y Su Profeta (sa), sino el "zakat" (impuesto). Un grupo de relevantes amigos dirigidos por Omar objetaron la decisión de Abu Bakr de luchar contra los rebeldes. Se cree que Omar dijo a Abu Bakr: "¿Con qué derecho luchas contra esta gente? El Profeta (sa) ha dicho, "Se me ordenó luchar contra la gente hasta que dijeran que no hay más Dios que Al-lah. Si lo afirman, tanto ellos como sus propiedades están salvaguardados de mí"" (26). Después de la partida de la delegación de Medina, Abu Bakr reunió a los musulmanes de Medina y se dirigió a ellos de la siguiente forma: "La delegación ha observado que sois muy pocos los que quedáis en Medina. No sabéis si os atacarán durante el día o por la noche. Su vanguardia está solamente a un tiro de piedra de Medina. Querían que aceptásemos sus propuestas y alcanzar un acuerdo con ellos, pero hemos rechazado su solicitud. Así que estad preparados para su ataque". Al cabo de tres días atacaron Medina (27). La guerra de "Riddah" provocó un gran derramamiento de sangre. Los historiadores posteriores del estado de Arabia encontraron inexplicable que fuesen necesarias tantas guerras en suelo de Arabia tras la muerte de Muhammad (sa); justificaron este hecho por una "Riddah" (28), un movimiento religioso contra el Islam. Los juristas que habían fracasado en encontrar una autoridad coránica o "sunnah" para la ejecución de los musulmanes acusados de "kufr", o guerra contra los poderes políticos de la oposición musulmana, aceptaron sin más la suposición. Comentando la legalidad de la guerra de Abu Bakr contra los rebeldes musulmanes, dice Imam Al-Shafi'i: ""Riddah" es volver desde una religión previamente adoptada a la incredulidad, y negar el cumplimiento de la responsabilidad aceptada previamente" (29). No basta con la retractación. Debe agravarse por las acusaciones de ruptura de un acuerdo. Ibn Abi al-Hadid, un erudito de una escuela muy diferente, clarificó el asunto en su comentario del "Nahj al-Balaghah", cuando dijo: "Las tribus que se negaron a pagar el "zakat" no se estaban retractando; fueron llamadas así, metafóricamente, por los Compañeros del Profeta (sa)" (30). Según Wellhausen, "Riddah" fue una ruptura con el liderazgo de Medina y no con el propio Islam. La mayoría de las tribus querían continuar adorando a Al-lah, pero sin pagar impuesto. Caetani coincide con Wellhausen y dice que "Riddah" no fue un movimiento de retractación y que estas guerras fueron puramente por asuntos políticos. Becker, siguiendo a Wellhausen y Caetani, concluye: La repentina muerte de Muhammad dio nuevo apoyo a las tendencias centrífugas. El carácter de todo el movimiento, como el mismo impone al interés del historiador, se ocultó, por supuesto, a los contemporáneos. Arabia se habría sumergido en el particularismo si la necesidad provocada por la secesión de "Al-Riddah" no hubiese desarrollado en el Estado de Medina una energía que venciese todos los obstáculos. La lucha contra "Riddah" no fue contra los apóstatas; la objeción no fue contra el Islam, "per se", sino contra el tributo que tenía que pagarse a Medina; la lucha fue conseguir la supremacía política sobre Arabia (31). Bernard Lewis deja bastante claro que "Riddah" "representa una distorsión del significado real de los acontecimientos por la perspectiva teológicamente coloreada de los historiadores posteriores". Continúa diciendo: La negativa de las tribus a reconocer la sucesión de Abu Bakr no fue, en efecto, una recaída de los musulmanes conversos a su anterior paganismo, sino la terminación sencilla y automática de un contrato político por la desaparición de una de las partes. Las tribus próximas a Medina se habían convertido de hecho y sus intereses estaban tan firmemente identificados con los de la "umma" que no se había registrado su historia particular. Por lo demás, la muerte de Muhammad rompió automáticamente sus lazos con Medina, y los partidos reanudaron su libertad de acción. No se sintieron de ningún modo obligados por la elección de Abu Bakr en la que no habían tomado parte e, inmediatamente, suspendieron tanto el tributo como las relaciones del tratado. Para restablecer la hegemonía de Medina Abu Bakr tuvo que hacer nuevos tratados (32). Ali fue asesinado en el 661. Con él se fue el concepto del gobernante musulmán que combinaba las funciones de la jefatura del Estado y de la religión. El reino dinástico de los Omeyas (661-750), los gobernadores políticos del Islam, comenzó con Muawiyah. No tenían la perspectiva religiosa de los califas piadosos y se les miraba, más o menos, como reyes seglares. Como guardianes de la "sharia", los "ulema" vinieron a ocupar una posición comparable en muchos aspectos a la del clero tras la conversión de Constantino. Como el clero en la Europa medieval, se les respetaba por su sabiduría y su piedad, y se buscaba su apoyo para legalizar el poder político de un gobernante déspota o impopular. También actuaron como líderes de la oposición y trataron de influir en el poder político en vez de asumirlo. Las revueltas políticas y sociales estaban justificadas ahora en términos religiosos y las luchas dinásticas por el poder político desembocaron pronto en profundas grietas en la doctrina religiosa. Jariyismo y Shiismo, los dos movimientos principales que se escindieron del cuerpo central tras el asesinato del tercer califa Uzman (644), se originaron durante una lucha por la sucesión. Los Jariyitas fueron los primeros musulmanes que sugirieron que un gran pecador no siguiese siendo musulmán durante más tiempo. También fueron los primeros en proclamar el "yihad" contra los musulmanes que, según ellos no eran verdaderos creyentes, y pertenecían originalmente al partido de Ali; le abandonaron, sin embargo, por una discrepancia sobre el arbitraje entre él y Muawiyah, e intentaron salvar sus diferencias suscitadas por el asesinato de Uzman. Decían: "La sentencia pertenece sólo a Al-lah", y no a los tribunales humanos. Los Jariyitas fueron figuras clave en el desarrollo del dogma. Fueron exigentes con las calificaciones de los musulmanes y su actitud hacia sus compañeros, fuesen o no musulmanes. Este grupo fue la primera secta destacada que apareció en el Islam, y también fue la primera en rechazar el principio de la justificación por la fe. Mantenían que un gran pecador no siguiese siendo musulmán durante más tiempo, y no pudiera reingresar en la fe; al contrario, debería ser ejecutado con su familia. Consideraban proscritos y no musulmanes a todos los no-Jariyitas. Como vimos anteriormente, el Profeta (sa) conocía a los "munafiqun" de Medina y a su líder, Abdullah b. Ubayy, y sin embargo, no tomó ninguna acción contra él. No juzgó la calidad de la fe de un musulmán. Los Jariyitas estuvieron en abierto conflicto con la enseñanza del Corán y la "sunnah" del Profeta (sa). Su declaración de que "la sentencia pertenece sólo a Al-lah" ("la hukma illa lillah") (33), estaba en total contradicción con la "sunnah". El Profeta (sa) nombró a Sad b. Muadh como "Hakam" para decidir el destino de la tribu judía de B. Qurayzah y se llevó a cabo su sentencia (34). Comentando el informe "Sahih Muslim" de la sentencia de Sad, Al-Nawawi (fallecido el 127 dH/676 dC), dijo:" En sus disputas se permitió a los musulmanes recurrir a "tahkim"" (35). De hecho, si dos grupos musulmanes están en guerra, es deber de los otros musulmanes establecer la paz entre ellos. El Corán dice: "En verdad, todos los creyentes son hermanos. Estableced, pues la paz entre hermanos, y temed a Al-lah para que se os muestre misericordia" (49.11). Declarar "incrédulos" a los musulmanes y castigarlos después, sólo porque sus normas son distintas de las de una cierta autoridad religiosa, "takfir", es ajeno al Islam. El propio Profeta (sa) definió al musulmán como aquél que declara la fe en la Unidad de Al-lah y en la condición de profeta de Muhammad (sa) (36). Esta es la única definición por la que puede juzgarse a un musulmán. Comentando el tema de "takfir", Bernard Lewis dice: Incluso la rebelión abierta no implicó automáticamente "takfir". En el 923 el jefe Qadi ibn Buhal se negó a denunciar a los rebeldes carmatianos como no creyentes, puesto que comenzaban sus cartas con invocaciones a Dios y al Profeta y, por lo tanto, eran musulmanes según las apariencias. La ley Shafi'i insiste en que los sectarios, incluso en una revuelta, tienen derecho a ser tratados como musulmanes; es decir, se respetan su familia y su propiedad, y no pueden ser ejecutados sumariamente o vendidos a la esclavitud una vez hechos prisioneros (37). "Takfir" (38) fue sin embargo, fundado por los juristas. Como vimos anteriormente fue una excusa "Jariyita" para denunciar a Ali. Pero habiendo adoptado esta innovación Jariyita, los juristas no pudieron llegar a una definición consensuada de musulmán. Rastrear 1300 años de historia islámica para encontrar el número de musulmanes ejecutados por su conversión desde el Islam, resultaría inútil. Hubo intentos frustrados de ejecutar a Maimónides en el Cairo (39), al maronita Amir Yunis en el Líbano (40), y perseguir a Rashid-ud-Din en Tabriz (41), pero estos ejemplos fueron muy raros. En la India mogola, sólo hay un caso registrado. Un fraile portugués había abrazado el Islam y había vuelto después a su anterior fe. Fue ejecutado en Aurangabad (42). Las razones para su ejecución fueron políticas, no religiosas. El fraile estaba bajo fuerte sospecha de espiar para los portugueses bajo la cobertura del Islam. Yadd ibn Dirham fue ejecutado por orden de Hisham b. Abd al-Malik en Kufa o Wasit en el 124 o 125 dH/746 o 747 dC. Fue acusado de haber expuesto las doctrinas Mutazili sobre el Corán existente y de libre albedrío. En el 167 ó 168 dH/788 dC, el poeta iraquí Bashir b. Burd fue acusado de "Zandaqah", golpeado y arrojado a un pantano en Batiha. Al-Husain b. Mansur al-Hallaj fue ejecutado en el 309 dH/930 dC. por blasfemia porque reclamaba tener unión sustancial con Dios ("hulul"). Shihab-ul-Din Yahya al-Suhrawardi fue ejecutado por orden de Al-Malik al-Zahir (578 dH/1199 dC). Su crimen fue considerar como verdadero todo lo que vive, se mueve o tiene existencia, e incluso basó su prueba de Dios sobre el símbolo de la luz. El mártir del siglo XVII fue Muhammad Said Sarmad. Nacido de padres judíos en Kashan, Sarmad fue rabino antes de abrazar el Islam. Gran poeta persa, fue un monista y negó la existencia de la materia. Fue ejecutado en el reinado de Aurangzib (1658-1707). Su "mazar" (tumba) que está en frente de la de Yami Masyid en Delhi, atrae a diario a cientos de musulmanes que ofrecen flores y "Fatihah". En Afganistán, se ejecutó a dos Ahmadís por aceptar la proclamación de Mirza Ghulam Ahmad (as) de Qadian de ser el Mesías Prometido. Sahibzadah Abdull Latif, que realizó la ceremonia de coronación de Amir Habib Ullah Jan, fue lapidado hasta morir en 1903 y Maulwi Nimat Ullah, en 1924. A ambos se les dio la oportunidad de renunciar a las reivindicaciones de Mirza Ghulam Ahmad (as), pero se negaron. Muhammad Mahmud Taha fue ejecutado en Sudán en 1985. Creía que la parte de la ley coránica correspondiente a Medina no era de aplicación por más tiempo. Significativamente, el sultán otomano, aunque era la cabeza de un imperio religioso y el califa de todos los musulmanes, no ordenó la ejecución de Baha Ullah (1817-92) por "irtidad". Baha Ullah se declaró a sí mismo el Prometido, predicho por Bab (43), y fundó el Bahaísmo como religión. El Bahaísmo fue y es totalmente diferente del Islam. Declara que la llegada de Baha Ullah anula el Corán y las enseñanzas de Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Baha Ullah fue encarcelado en Akka (Acre) cerca de Haifa, antes Palestina, hoy Israel. Pero cuando Sabbatai Zevi (1627-76), un místico judío, se proclamó a sí mismo el Mesías en 1648, el Shayj-ul-Islam del imperio Otomano, ordenó su ejecución. Fue arrestado, se retractó de su reivindicación con la única idea de escapar de la muerte y abrazó el Islam. Baha Ullah reclamó ser una nueva manifestación de Dios y abandonó el Islam, pero no fue ejecutado a pesar de su apostasía por no constituir un peligro para la ley y el orden del imperio Otomano. Como ya hemos visto, el concepto de apostasía es ajeno al Islam y no existe castigo en este mundo por la retractación. Pero los "ulema" que aparecieron ante la Comisión de Investigación, constituida bajo el Acta II del Punjab de 1954 para investigar los disturbios del Punjab de 1953, aseguraron que "la apostasía en un estado islámico es castigable con la muerte". Eran: El Maulana Abul Hasanat Sayyad Muhammad Ahmad Qadri, Presidente, Yamiat-ul-Ulamai- Pakistán, Punjab; el Maulana Ahmad Ali, Sadr Yamiat-ul-Ulama-e-Islam, Pakistán occidental; el Maulana-Abul Ala Maududi, fundador y ex-Amir-i-Yamaati Islami, Pakistán; Mufti Muhammad Idris, Yami Ashrafia, Lahore, y miembro, Yamiat-ul-Ulamai-Pakistán; el Maulana Daud Ghaznavi, Presidente, Yamaati Ahl-i-Hadiz, Maghribi Pakistán; el Maulana Abdul Halim Qasimi,Yamiat-ul-Ulamai-Islam, Punjab; y Mr. Ibrahim Ali Chishti (44). Comentando esta aseveración, la Comisión de Investigación dijo: Según esta doctrina, Chaudhri Zafrullah Jan debe ser ejecutado si no ha heredado sus actuales creencias religiosas, pero ha elegido libremente ser un ahmadí. Y la misma suerte deben correr Deobandis y Wahabis, (incluyendo al Maulana Muhammad Shafi Deobandi, miembro del Consejo de Talimat-i-Islami anexo a la Asamblea Constituyente de Pakistán, y el Maulana Daud Ghaznavi), si cualquiera de los "ulema" (que se muestran en cada hoja de un bello árbol en el "fatwa" (Ex. D.E. 14)) fuera la cabeza de dicho estado islámico. Y si el Maulana Muhammad Shafi Deobandi fuera la cabeza del Estado, excluiría a los que los Deobandis han acusado de ser "kafirs" del Islam. Entonces los ejecutaría, si se incluyesen dentro de la definición de "murtadd", es decir, si hubiesen cambiado y no hubiesen heredado sus puntos de vista religiosos.
La legitimidad del "fatwa" (Ex. D.E. 13) por los Deobandis, que dice que los Iznashri Shias son "kafirs" y "murtadds", fue cuestionada en el transcurso de nuestra investigación. Pero el Maulana Muhammad Shafi examinó el tema de Deoband y recibió de los registros de esa institución la copia de un "fatwa" firmada por todos los profesores del Darul Ullum, incluído el mismo Maulana Muhammad Shafi. Los registros dicen, en efecto, que los que no creen en el "sahabiyyat" de Hazrat Siddyq Akbar y que son "qazif" de Hazrat Aisha Siddiqa y han sido culpables de "tehrif" del Corán, son "kafirs". Esta opinión es también compartida por Mr. Ibrahim Ali Ghishti que conoce y ha estudiado este tema. Piensa que los Shias son "kafirs" porque creen que Hazrat Ali compartió el rango de profeta con nuestro Santo Profeta (sa). Se negó a contestar a la pregunta de si un Sunni que cambió sus puntos de vista y coincide con los Shias es culpable de "irtidad", mereciendo por lo tanto la muerte. Según los Shias, todos los Sunnis son "kafirs" y Ahl-i-Quran, personas que consideran el "Hadiz" poco fidedigno y por consiguiente no obligatorio, son también "kafirs". También lo son todos los pensadores independientes. El resultado neto es que ni los Shias, ni los Sunnis, ni los Deobandis, ni Ahl-i-Hadiz, ni los Brelvis son musulmanes. Y que, si el gobierno del estado es llevado por un partido que considera que los militantes del otro partido son "kafirs", cualquier cambio de un punto de vista a otro debe provocar la pena de muerte.
No supone mucha imaginación juzgar las consecuencias de esta doctrina, si se recuerda que ninguno de los dos "ulema" han coincidido jamás ante nosotros en la correcta definición de musulmán. En verdad, si se toman todas sus definiciones en su totalidad, las razones por las que algunos pueden ser acusados por apostasía serían demasiado numerosas para poder ser contadas (45).
|