CAPITULO 8
CLEMENCIA PARA EL UNIVERSO
|
Eran suficientemente inteligentes para darse cuenta de que la manera más fácil de despertar los sentimientos de un musulmán, era proferir un insulto verdadero o imaginario contra el Santo Profeta.Por lo tanto, comenzaron a proclamar que la intención de sus actividades era preservar el "nubuwwat"(rango de profeta) del Santo Profeta y repeler los ataques contra su "namus" (honor).....El truco tuvo éxito y comenzaron a atraer grandes auditorios a sus reuniones. Como algunos de los oradores Ahrar son expertos en la elección de palabras y expresiones, y en el uso de símiles y metáforas, y saben salpicar sus discursos con ráfagas de humor de poca categoría, pronto empezaron a ganar popularidad. Juez Muhammad Munir (1) Denigrar a un profeta de Dios es tan antiguo como la propia profecía. Ni siquiera Muhammad (sa) pudo escapar a ello. Se mofaron de él, no sólo durante el período de su vida transcurrido en la Meca, sino también en Medina donde tenía autoridad para castigar. Los judíos de Medina tenían lenguas viperinas y un negro sentido del humor, y no desaprovechaban la oportunidad de ridiculizar al Profeta (sa). Después de la Hégira, los quraish de la Meca cerraron filas junto a estos judíos para detener el progreso del Islam. Ya estaban allí los hipócritas comenzando sus trabajos en calidad de quinta columna. Además de la intriga y la guerra, emplearon también los medios de comunicación para lanzar propaganda. Los poetas propagandistas a quien Maxime Rodinson ha descrito como "los periodistas de la época", y Carmichael como " atizadores del fuego de la batalla" (2), acusaron a los musulmanes de Medina de deshonrarse a sí mismo por someterse a un extranjero. Abu Afak se burló de los hijos de Qayla (los aws y los jazraj): He vivido mucho tiempo, pero jamás he visto una familia o un grupo de gente más leal y fiel a sus aliados, que la de los Hijos de Qayla (aws y jazraj), cuando van a visitarlos, como un racimo. Antes de que se sometan se desmoronarán las montañas. Sin embargo, he aquí que se ha introducido entre ellos un caballero que los ha dividido. (Dice), de todas las cosas, "Esto está permitido, esto está prohibido". Pero, si habíais creído en la fuerza y en el poder, ¿por qué no seguisteis a "tubba"? (3) Abu Afak estaba diciendo, en efecto, que "el "tubba" era, después de todo, un rey del Sur de Arabia que gozaba de una gran reputación, aunque le opusierais resistencia. ¿Qué os ha ocurrido ahora para que acepteis las pretensiones de un refugiado de la Meca?" Mientras tanto, Kab fue elegido jefe de los judíos, reemplazando a Malik b. al-Sayf (4) que también lamentó la pérdida de los quraish en Badr (5). Dijo en una elegía: ¡Expulsad a ese bufón de entre vosotros de forma que permanezcais a salvo de su palabrería sin sentido! ¿Os burlais de mi a causa de las lágrimas vertidas por los que me amaron sinceramente? Mientras viva lloraré y recordaré los méritos de aquellos, cuya gloria son las casas de la Meca. Obviamente, el objetivo principal de esta campaña vulgar y abusiva era, sembrar la semilla de la discordia entre los ansares y los muhayirs, por un lado, y los aws y los jazraj, por otro. La campaña pareció remitir cuando un judío de Banu Qaynuqa, Shas b. Qays, ordenó a un joven judío recitar algunos de los poemas compuestos en la batalla de Buaz. Fueron recitados a un auditorio compuesto por musulmanes diversos que incluía a aws y jazraj. Finalmente ambas tendencias se emocionaron y se retaron entre sí diciendo: "Si quereis, podemos hacer lo mismo en otra ocasión". Ambas partes respondieron: "¡Lo haremos! Vuestro punto de reunión está lejos de ser una zona volcánica. ¡A las armas! ¡A las armas!" (7). Tan pronto como el Santo Profeta (sa) se enteró de las noticias, se apresuró a acudir al lugar con los Emigrantes, y se dirigió a los aws y a los jazraj de la siguiente forma: ¡Oh musulmanes! Recordad a Dios, recordad a Dios. ¿Vais a actuar como paganos mientras estoy entre vosotros, después de que Dios os ha guiado al Islam y honrado y salvado del paganismo, y después de que os ha liberado de la incredulidad y os ha hecho amigos de esta forma? (8) En esta ocasión se revelaron los siguientes versículos del Corán: (10) ¡Oh, vosotros, los que creeis! si obedeceis a cualquier grupo de los que recibieron el Libro os convertirán de nuevo en incrédulos después de haber sido creyentes. ¿Cómo podeis renegar si os han recitado los Signos de Al-lah y su Mensajero está presente entre vosotros? Mas quien se aferre fuertemente a Al-lah es en verdad conducido por el camino recto. ¡Oh , vosotros, los que creeis! temed a Al-lah como debe ser temido; y no permitais que os llegue la muerte sino estais sometidos. Y aferraos fuertemente todos juntos, con la cuerda de Al-lah y no os dividais; y recordad el favor de Al-lah que El os concedió cuando erais enemigos y El unió vuestros corazones en el amor, para que con su gracia os hicierais como hermanos. (3:101, 104) Este era el ambiente de malestar que se respiraba en Medina cuando el Profeta (sa) decidió detener la campaña propagandista de los poetas y pedir voluntarios para ejecutarlos. Estaba claro que se habían convertido en un grave peligro para la paz. Decir que fueron ejecutados porque injuriaron e insultaron al Profeta (sa) es distorsionar el hecho histórico. Utilizar estas ejecuciones como precedente para ajusticiar a los que difaman al Profeta (sa), es una falta deliberada de honradez o una total ignorancia histórica. La difamación del Profeta (sa), conocida como "sabb" en términos técnicos, ni es una ofensa "hadd" según el Corán, ni una ofensa capital de acuerdo con el "Sunnah". De hecho no es punible en absoluto, a menos que se den circustancias que contribuyan. Su castigo, al igual que el de apostasía, reside exclusivamente en las manos de Al-lah. El Corán utiliza la buena voluntad, y no la espada, para defender el honor de Al-lah y sus profetas. El Corán dice: No insulteis a quienes ellos invocan en lugar de Al-lah, no sea que ellos, por despecho, insulten a Al-lah en su ignorancia. Así hicimos que cada pueblo considerara justas sus acciones. Pero después volverán a su Señor y El les informará de cuanto hayan hecho (6.109). El respeto, el honor, el amor y la estima otorgados a alguien, provienen del corazón. La fuerza puede callar las bocas, crear el terror y conducir al desacato y a la irreverencia. Por esto es por lo que el Corán adopta un punto de vista positivo en lo concerniente al corazón. El Corán dice lo siguiente sobre el respeto debido al Santo Profeta (sa): Al-lah y Sus ángeles envían bendiciones al Profeta. ¡Oh vosotros, los que creeis! invocad también bendiciones sobre él y saludadle con el saludo de la paz. En verdad, quienes molestan a Al-lah y a Su Mensajero, Al-lah los ha maldecido en este mundo y en el Más Allá, y ha preparado para ellos un humillante castigo. Y quienes molestan a los creyentes y a las creyentes por lo que no han merecido serán culpables de calumnia y pecado manifiesto (33.57-59). El Corán es muy claro respecto al "sabb". Pide a los musulmanes que ni siquiera desprecien a los falsos dioses de los incrédulos y no establece castigo alguno para los que muestran desacato al Profeta (sa). Para ellos, Dios ha preparado un "humillante castigo". ¿Y cómo trata el Excelente Ejemplificador (sa) a los que le injurian? Volvamos al líder de los "munafiqun", Abdullah b. Ubayy. Después de la batalla de Al-Mustaliq (6dH/737 dC), mientras el Santo Profeta (sa) estaba en el abrevadero de Al-Muraysi, se produjo una desagradable disputa entre los muhayirs y los ansares. Un sirviente de Omar, Yahyah b. Masud y un aliado de ansar, Sinan b. Wabar al-Yuhani, comenzaron a luchar. Según Ibn Ishaq: Yuhani exclamó: "¡Hombres de Al-Ansar!" y Yahyah gritó "¡Hombres de Muhayirun!" Abdullah b. Ubayy b. Salul se enfureció. Con él estaban algunos de los suyos, incluyendo al joven Zayd b. Arqam. "¿Realmente han hecho ésto? Cuestinonan nuestra prioridad y nos superan en número en nuestro país. Nada es más apropiado para nosotros y los vagabundos de Quraish que el antiguo dicho: "Alimenta a un perro y te devorará". Por Al-lah, cuando volvamos a Medina, el más honorable expulsará al más insignificante". Después se dirigió a los suyos diciéndoles: "Esto es lo que os habeis hecho a vosotros mismos. Les habeis dejado ocupar vuestro país y habeis dividido vuestra propiedad entre ellos. Si hubieseis mantenido vuestras propiedades lejos de su alcance se habrían ido a otro lugar". Zayd b. Arqam oyó ésto y, cuando se deshizo de sus enemigos, corrió al Profeta (sa) para contárselo. Omar, que estaba con él, dijo: "Di a Abbad b. Sishr que vaya y le mate". El Profeta (sa) respondió: " ¿Y qué pasa si la gente dice que Muhammad mata a sus propios Compañeros? No, da la orden de partir" (10) El Santo Profeta (sa) estaba, desde luego, altamente preocupado. El llamamiento tribal de Yuhani a los ansar y la llamada de Yahyah a "los hombres de Mahayirun" le recordó el Día de Buaz y la guerra de Basus, que duró cuarenta años. Si Abdullah b. Ubayy hubiese tenido éxito con los ansares, los muhayirs habrían vuelto a sus guerras tribales. El mensaje de unidad Islámica, que convirtió a estas tribus desunidas en una poderosa nación árabe, se habría perdido para siempre. El Santo Profeta (sa) estaba tan preocupado que dio la orden de partir, aunque, como informa Ibn Ishaq:" Era una época en que el Profeta (sa), no estaba acostumbrado a viajar" (11). Refiriéndose a este episodio el Corán dice: Dicen: "Si volvemos a Medina, el más honorable ciertamente expulsará de ella al más insignificante "; mientras que el auténtico honor corresponde a Al-lah y a Su Mensajero y a los creyentes; pero los hipócritas lo desconocen (63.9). Cuando Abdullah, hijo de Abdullah b. Ubayy, se enteró de lo ocurrido, fue al Profeta (sa) y dijo: "Tengo entendido que quieres matar a Abdullah b. Ubayy por lo que has oído de él. Si debes hacerlo, ordénamelo y traeré su cabeza, pues Al-Jazraj sabe que no hay hombre más sumiso a su padre que yo. Tengo miedo de que si ordenas a algún otro que lo mate, no podría soportar ver a su verdugo merodear en torno suyo para poder matarle. Estaría por lo tanto, matando a un creyente en vez de a un incrédulo y, ciertamente, sería condenado". El Profeta (sa) dijo: "No, al contrario, tratémosle con amabilidad y demostrémosle nuestro compañerismo mientras esté con nosotros" (12). Los gobernantes musulmanes, que comprendían porqué el Santo Profeta (sa) trataba a Abdullah b. Ubayy, a otros hipócritas y a los judíos de esa manera, habían sido extremadamente reacios a crear falsos mártires en el proceso de proteger el honor del Profeta (sa) (Namus-i-Rasul). Entre los años 850 y 859 se constituyó en Córdoba un grupo de fanáticos cristianos bajo el liderazgo de Eulogio. Los miembros de este grupo estaban decididos a denunciar públicamente al Santo Profeta (sa) y a aceptar el martirio. Sin embargo, el "qadis" de Córdoba se negó a obligarlos y, en su lugar, los encarceló. Will Durant relata uno de estos episodios: Isaac, un monje cordobés, fue al "qadi" y le manifestó su deseo de convertirse; pero cuando el juez, sumamente complacido, empezó a exponer el Mahometismo, fue interrumpido por el monje: "Tu Profeta te ha mentido y engañado. ¡Maldito sea él, que ha arrastrado consigo a los infiernos a tantos desgraciados!" El "qadi" le reprendió y le preguntó si había estado bebiendo. El monje replicó: " Estoy en mi sano juicio. Condéname a muerte". El "qadi" le había encarcelado pero pidió permiso a Abd-ur Rahman II para dejarle marchar por su demencia (13). Shayjul Islam Ebussuud Efenfi, jefe mufti del Imperio Otomano durante el reinado del Sultán Suleimán el Magnífico, permitió la pena de muerte, pero sólo para los difamadores habituales y públicos del Santo Profeta (sa). Shayjul Islam se desvivió para que no se ordenase la ejecución a la ligera. Deseaba fervientemente evitar las persecuciones frívolas y malévolas y afirmó que no podía tratarse a un pecador como habitual "por la simple palabra de una o dos personas". El carácter reiterativo del pecador tenía que demostrarse ante las autoridades por musulmanes imparciales ("begharaz"), que no tuviesen ningún interés personal. Pero había un importante corolario a lo anterior que demostraba que, aunque Shayul Islam Ebussuud promulgó un "fatwa" sin ninguna autoridad coránica o del "hadiz", sabía que el castigo de "sabb" pertenecía solamente a Al-lah. El "fatwa" se promulgó probablemente bajo presión política, porque el jefe mufti invalidó todo su efecto, manifestando que no se considerara culpables a los no creyentes por declarar "lo que constituye su incredulidad": es decir, por rechazar la misión profética de Muhammad (sa). La calidad de la fe de un musulmán y la medida del respeto por el Profeta (sa), no se pueden definir legalmente. Al contrario, no se puede obligar a un incrédulo a abrazar el Islam, ni honrar a su Profeta (sa) a punta de pistola. Este es el motivo por el que Dios no ha prescrito castigo alguno por "irtidad" o "sabb" en este mundo. A pesar de las palabras despectivas pronunciadas por Abdullah b. Ubayy en el abrevadero de Al-Muraysi, el Santo Profeta (sa) no le castigó. Los "ulema" orientados políticamente, que solían degradar las causas religiosas, utilizándolas con fines materialistas y de manipulación de la creencia religiosa para sus propios fines, se explota fácilmente el castigo de estas dos ofensas. Actualmente los Deobandi/Ahli "hadiz" "ulema", están acusando a los ahmadís de menospreciar al Profeta (sa). No son conscientes de que haciéndolo, han creado los medios de su propia destrucción. En comparación con la corriente principal sunnita, que constituye la mayoría de los musulmanes del subcontinente (15), Turquía, y muchos otros países musulmanes, los Deobandi/Alhi "hadiz" y los seguidores del reformista Naydi, Abdul Wahhab, constituyen una minoría en todo el mundo musulmán (salvo en Neyd). Se les acusa de despreciar al Profeta (sa). Los Deobandi/Wahhabi "ulema" consideran "kafir" a la corriente principal sunnita, por aplicar al Profeta (sa) atributos que, como mínimo, son politeistas. Por ejemplo, dicen que su cuerpo no proyectaba sombra porque estaba lleno de luz. Cuando se concluye "Meauud-i-Sherif", popularizado por el poeta turco Suleymán Chelebi de Busra (1410), con las palabras "ya Nabi Salam Alaika" (la paz sea contigo), el alma del Profeta (sa) está presente en el acontecimiento y, por lo tanto, todos los asistentes deben permanecer de pie en señal de respeto. De la misma forma, rezar ante su tumba, besar la reja que la circunda y otras muchas creencias y prácticas de los Sunnitas/Brelvis, se consideran "shirk" según los Deobandis. Los Wahhabis, tras demoler la tumba histórica de "Yannat ul-Baqi", quisieron destruir también la cúpula de la Mezquita del Profeta (sa) impidiéndose únicamente su acción por la fuerte reacción del mundo musulmán. Por estos actos de destrucción de sepulcros, tumbas y cúpulas, los sunnitas de todo el mundo acusan a los Wahhabis de denigrar y despreciar al Santo Profeta (sa). Los Brelvis consideran que el Maulana Muhammad Qasim Nanautwi y el Maulana Ashraf Ali Thanwi, eruditos Deobandis, fueron quienes no creían en "Jatm-i-nubuwatt". En un folleto, "Deobandi Maulwiyon ka Iman", el Maulana Abdul Mustafa Abu Yahya Muhammad Muinuddin Shafi'i Qadri Rizvi Thanwi escribe: ¡Oh musulmanes! Mirad como esta aseveración maldita, impía y satánica ha destruído las mismas bases de "Jatm-i-nubuwatt"...... Observad que Maulwi Qasim Nanautwi no cree en "Jatm-i-nubuwatt", mientras que Maulwi Rashid Ahmad, Maulwi Jalil Ahmad y otros "ulema" Wahhabi han declarado "kafir" a los que rechazan "Jatm-i-nubuwatt" (16). Las polémicas Brelvi-Deobandi, siempre en nombre de proteger al Santo Profeta (sa), dechado de modestia, han alcanzado tal vulgaridad, que los ejemplos más suaves son ofensivos. Shourish Kashmiri, seguidor de la escuela Deobandi, dijo en su panfleto "Kafir saz Mulla" que el que declare "kafir"(incrédulo) al gran líder de los deobandis, es un mentiroso. En el mismo panfleto dijo que los Brelvi/"ulema" venden la religión y el Sharia del Profeta (sa) para ganarse la vida, que son los esclavos de la familia de Lord Clive, los enemigos de la Liga musulmana y de Qaid-i-Azam Yinnah. En otro panfleto dijo que esta gente era menos que un ladrillo en la letrina del Maulana Husain Ahmad y Syed Ataullah Shah Bujari (16). La respuesta Brelvi a estas acusaciones abusivas fue de mal gusto. Dijeron que el hombre que los calumnió y el Santo Profeta (sa), habían pasado su vida vagabundeando por los burdeles. Gritaron:"El hombre que llamó profeta a Nehru, nos acusa ahora de vender el Shari'a del Profeta (sa)". "¿Por qué no se le llama "kafir" a Muhammad Qasim Nanautwi y, cómo podemos aceptar como musulmán a Ashraf Ali Thanwi? ¿No son ellos los hombres que dijeron que la puerta a la consecución del rango de profeta estaba abierta? ¿No son ellos los pioneros de los Qadiyanis? ¿Quién os ha enseñado a denigrar a Mustafa? ¿Quién os ha enseñado la incredulidad? Vosotros que os habeis desnudado, ¿no teneis sentido de la decencia o de la modestia? Habeis creado el desorden bajo el nombre de "jatm-i-nubuwatt" y extendido la maldad bajo el nombre de la paz. Estais recogiendo dinero bajo el nombre de "nubuwatt" y mendigando bajo el nombre del Profeta (sa)". Otro poeta, Sayyad Muhammad Tanha, dijo: ¿Cómo podeis apreciar el alto rango de Ahmad Raza? Id y oled los hediondos calzones de los hindúes El oro es vuestro profeta, el oro es vuestro Dios Perteneceis al partido de los que os muestran el oro Habeis pasado toda vuestra vida con Kufr ¿Cómo podeis vosotros, venidos de la casta hindú Jatri, abrazar el Islam? ¡Oh Nimrod! ¿Cómo puedes glorificar a Al-lah? Tu sitio está entre los hindúes, ve con ellos y alaba el nombre de Hari, Hari (18). Comparemos el lenguaje, estilo y contenido de este ataque Brelvi a los "ulema" Deobandi con la diatriba de los eruditos Deobandi contra los ahmadís: 1. Los Ahmadís niegan "Jatam-i-nubuwatt"; 2. Los Ahmadís denigran al Santo Profeta (sa); 3. Los Ahmadís crearon el Imperialismo británico en la India; 4. Los Ahmadís se opusieron a la creación de Pakistán; 5. Los Ahmadís se oponen a la "yihad"; 6. Los Ahmadís se asocian con los no-musulmanes; 7. La Ahmadiyat es un fraude en nombre de la religión. Tanto los Ahli-Sunnat wal Yamaat (Brelvi) y los "ulema" Deobandi se acusan entre sí de menospreciar al Santo Profeta (sa). Como vimos anteriormente, el Yamaati Islami calificó peor a los Ahl-i Quran que a los Ahmadís. Pero tampoco se han librado los Shias. Se les ha acusado de degradar el rango del Santo Profeta (sa) declarando que Ali compartió con él el rango de profeta. El erudito canadiense, Wilfred Cantwell Smith, que visitó el subcontinente y observó estrechamente la sociedad musulmana de la India y Pakistán, ha acusado a los musulmanes de "fanatismo de irreprimible vehemencia". En su libro, "Islam in Modern India", dice: Los musulmanes se permitirán ataques contra Al-lah: hay ateos y publicaciones ateas, así como sociedades racionalistas, pero, menospreciar a Muhammad provocará incluso por parte de las secciones más liberales de la comunidad un fanatismo de irreprimible vehemencia (19). La anterior es una afirmación incorrecta del temperamento musulmán. El Profesor Cantwell Smith ha generalizado. Realmente son los Mullahs y los líderes orientados políticamente los que reconocían "que la manera más fácil de despertar los sentimientos y la indignación de un musulmán, era proferir un insulto verdadero o imaginario contra el Santo Profeta" (20). No hay duda de que ricos y pobres, intelectuales, incultos, piadosos e impíos han estado siempre unidos en el amor del Profeta (sa) y han considerado "fana fir-rasul" (aniquilación en nombre del Profeta (sa)), la cima de la experiencia religiosa. Pero los musulmanes piensan que la mayor experiencia del Santo Profeta (sa), fue el "miray", cuando, rodeado de una nube de ángeles fue conducido ante la Divina Presencia, donde ni el ángel Gabriel tiene acceso. El liderazgo musulmán hambriento de poder olvida que la exhortación "Muhammad (sa) es el Mensajero de Dios" es sólo la segunda parte de la confesión de la fe musulmana. La primera es: "No hay más Dios que Al-lah". No hay una forma de medir el amor o el respeto. Los amantes y los místicos escribieron "diwans" tras "diwans" y dedicaron finalmente sus vidas a intentar expresar sentimientos que ningún lenguaje puede realmente transmitir. Los mullahs pueden explorar el poema del amor, pero no comprenderlo. No es un mero accidente que el fundador del Movimiento Ahmadí del Islam se llamase Ghulam Ahmad (as). ¡Qué honor! ¡Qué rango! ¡Qué gloria!. En los tres siguientes pareados contesta a los que le acusan de menospreciar al Santo Profeta (sa) y critica, al igual que Cantwell Smith, a los que acusan a los musulmanes de desatender el honor de Al-lah: Después del amor de Al-lah, es el amor a Muhammad lo que ha cautivado mi corazón; Si este amor es kufr, ¡Dios mío soy un gran kafir! (21) ¡Mi amor!¡Mi Benefactor! Deja que mi vida sea sacrificada en Tu Sendero, ¿Cuando has mostrado indiferencia en Tu Bondad a este esclavo? (22) Si es costumbre que los que demandan Tu amor sean decapitados en Tu umbral, anhelo sepas que soy el primero en solicitar esta recompensa (23). El fundador (as) del Movimiento Ahmadí del Islam, ha declarado abierta y honestamente su fe en la suprema autoridad del Santo Profeta (sa) como el "Jatam-un-nabiyyin". Dijo: La base de nuestra religión y la esencia de nuestra creencia es que no hay más Dios que Al-lah y Muhammad es Su Profeta. La fe que seguimos en esta vida terrenal y la fe en que, por la Gracia de Dios, partiremos de esta morada transitoria, es la de nuestro Señor y gran Maestro Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él (24). Y, de nuevo: Un rango superior que comprenda todo lo que es bueno, pertenece a nuestro Señor y Maestro, Sello de los Profetas, Muhammad Mustafa (sa). Es único e inaccesible (25). El escritor de las citas anteriores, Mirza Ghulam Ahmad (as), y sus seguidores, han sido declarados no-musulmanes por los musulmanes descritos por Sir Muhammad Iqbal (1875-1938) en las siguientes estrofas de un largo poema urdu: La manos son impotentes y débiles, los corazones infieles y descreídos, La Comunidad una congoja para su Profeta y una vergüenza; Han partido los destructores de ídolos, en su lugar habitan los creadores de ídolos; Abraham fue su padre: los hijos merecen el nombre de Azar. (26) Nuevo y extraño es el grupo de bebedores, y su vino es extraño y nuevo, Un nuevo santuario para albergar su Kaaba, también son nuevos y extraños los ídolos. Muy opresivo resulta en vuestros espíritus el peso de la oración matutina; Cuánto más preferiríais dormir, que levantaros para adorarme El Ramadán os resulta demasiado agobiante, temperamentos incapaces de sufrir Decidme pues, ¿consideráis eso la ley de la lealtad? Las naciones vienen a la vida por la fe; dejad morir la fe y morirán las naciones Así, cuando cese la gravitación, multitudes de estrellas romperán a volar. Sois un pueblo totalmente privado de cualquier arte Ninguna otra nación del mundo rechaza tan alegremente su lugar de nacimiento; Sois como los graneros donde anidan los relámpagos y donde permanecerán; Venderíais los sepulcros de vuestros padres y lo considerarais correcto; Os habéis aprovechado de las lápidas para afianzar vuestro renombre ¿Por qué no os habéis erigido en ídolos, si os habéis aventurado a perseguirlos? Fuerte el lamento sube "¿Los musulmanes? Han desaparecido, no es posible verlos" Repetimos "¿Se encuentran los verdaderos musulmanes en algún lugar?" Vuestro modo de vida es cristiano y vuestra cultura es hindú; Esos musulmanes serían para los judíos una vergüenza y una ignominia. En efecto, tenéis a vuestros syeds, Mirzas, afganos y a todos los demás; Pero ¿Podéis proclamar que sois musulmanes cuando la verdad deba ser confesada? (27)
Habiendo declarado que los musulmanes de hoy avergonzarían incluso a los judíos, y que incluso venderían las lápidas de sus ancestros, "el poeta, filósofo, pensador político y la figura más eminente del Islam indio del siglo XX" (28), decidió hacer distinciones entre musulmanes y ahmadís. De esa forma, escribió en 1936 una carta abierta al Pandit Yawaharlal Nehru, líder del mayoritario Hindu Indian National Congress y, posteriormente, primer ministro de la India, demandando que se declarase a los ahmadis una minoría no-musulmana. En la constitución de la India secular se ignoró, naturalmente, la demanda. Pero para los "ulema" de Deoband fue una cuestión de vida o muerte. Los hindúes habían ocupado Babari Masyid en Ayodhya y lo habían convertido bajo protección policial en el templo de Ram Yanma Bhoomi. Otra facción de los hindúes demanda la conversión en templos de las mezquitas de Benares y Kashi. La mayoría de los hindúes se están movilizando por la abolición de la ley personal musulmana. En esto es en lo que se convierte un pueblo que rechaza a los profetas de Dios y a los hombres de paz. Permanecen desunidos y desprovistos de las bendiciones de la paz que buscaban alterar. Engendran violencia y terrorismo.
|